Nacho Levy en TEDx: «Los medios no son medios, son fines»

Nacho Levy, referente de La Poderosa, brindó una anticharla TEDx en la que apuntó contra los medios de comunicación y la invisibilización de las barriadas.

Nacho Levy, referente de la organización La Poderosa, brindó una suerte de anticharla TEDx en la cual apuntó contra los medios de comunicación y la invisibilización de las barriadas. Bajo el título de «LA MATRIX DEL VEO-VEO», se inició un nuevo ciclo virtual de uno de los conversatorios más reconocidos de todo el mundo.

TedxRíodeLaPlata presentó a muchas invitadas e invitados, entre ellos a Nacho Levy, de La Poderosa. «Cuando la comodidad coincide con nuestra estrategia, bien vale sospechar de nuestra estrategia», dijo y luego añadió: «¡Guarda! Porque a veces los medios no son medios: son fines». Nacho desarrolló sus conceptos sintetizando la experiencia comunitaria de La Poderosa y en la charla que «no dio», mostró la lucha de las y los villeros.



LA EXPOSICIÓN COMPLETA

Bueno, perdón, van a tener que disculparme, pero no voy a poder dar la charla. No puedo. Lo veo mal. Lo veo injusto. Me sentiría inmoral. Porque según nos han enseñado, los perdedores pueden dar pena, ternura, rating, miedo; ahora, ¿una charla? No, ridículo. Y sin embargo, acá me ven. Por eso vine, porque me ven. Mis compañeros, mis vecinas, en su inmensa mayoría no tienen tanta suerte, son invisibles todavía. Y yo no quiero ser el blanco de ninguna hipocresía. Hace 16 años, que no quiero, cuando fundamos una organización de base, donde todos los no-vecinos de las villas fueran anónimos por estatuto, para no taponar a los Sin voz, tampoco con las voces de sus propios voceros, un movimiento para que los hombres blancos aprendiéramos a perder lugar, entre tantas mujeres negras que nos enseñan a compartirlo. No desde las villas para el público. No desde las villas para el mercado. No desde las villas para la tesis. Desde las villas, hasta la victoria, sí ¿Pero qué victoria? Dar esa charla, representaría nuestra derrota en esa puja que nos hizo nacer: nuestra propia incapacidad para compartir el poder.

Lo pienso y me da pudor, pero les voy a hacer una infidencia todavía peor. Oootra derrota más absurda aún, para un tipo que fue convocado a mostrar lo que otros no pueden ver: vengo de jugar al Veo-veo y ahí también, me tocó perder. Pero guarda, no contra cualquiera, perdí contra mi hija, que OBJETIVAMENTE juega muy bien. Y no es ninguna pendeja tampoco, ¡ya cumplió 4 años! Ahora fíjense qué viva, la tipa. Aprovechando que, en general, no vemos a las villas, no vemos a los presos, no vemos a las indígenas, que le pregunto «de qué color» y me dice «Negro». Y yo que, como buen hombre blanco, no me gusta perder absolutamente a nada, busqué hasta la última pelusita, pero a todo me decía que no. «Me estás choreando», le dije, «seguro ya lo adiviné». ¿Te rendís?, me preguntó. Ni en pedo me rindo. Y ahí nomás casi compadeciéndose de mi colorida ceguera, me pegó el tiro de gracia: «Esto era papi, esto, ¿ves? Esto, cuando cerrás los ojos, ese negro era, ¿entendés?». Muchas veces por minuto, durante muchos minutos, esa cortina negra se desenrollaba delante de mí, con cada parpadeo, pero yo no la veía, tuvo que venir una nena a mostrármela. Y esta buena gente quería que yo les diera una charla, una charla blanca sobre la negritud que no vemos… ¡Obvio que no voy a dar esa charla! Ni queriendo podría.

Así que ya está, podés irte a negro nomás. O cerrar bien fuerte los ojos, hasta saber qué mirás. – Pero cerralos de verdad. Ahí, quedate ahí,. ahí está la villa, ¿la ves? Ahí está la cárcel, ¿la ves? Ahí, en la más profunda oscuridad, están las villas, las cárceles, las etnias como siempre nos las mostraron, oscuras, sin rostros, sin ojos, sin alma, ¡cómo no vas a temerles! ¡cómo vas a querer abrir una ventana! Bueno, abrila, abrila porque nos ahogamos. La ventana dije, los ojos no.. Quedate ahí.. Y no busques a mi barrio, Zavaleta, buscá tu barrio. No busques a mi ahijado, buscá a tu ahijado. ¿Está ahí?, ¿lo estás viendo? Bueno, ahora miralo temblando miralo temblando abajo de la mesa,. adentro de su casa, durante más de tres horas entre 105 detonaciones con balas de plomo, con armas de fuego, con calibres de guerra, haciéndose pis, literalmente haciéndose pis. Y llorando.. Hasta que no llora más. Tu comadre corre a levantarlo, pero ya está dormido, perdiendo sangre. . Lo levanta y corre, corre con todos los pies del barrio, porque hace 50 años que no entran una ambulancia O porque de ninguna forma por ese pasillo podría pasar Y vos Llorás y corrés, y llegás. Pero no llegás. No llegás. Ojo, los responsables de liberar la zona la van a pagar, la multa van a pagar, 12,500 pesos van a pagar, 6 años después, la van a pagar. Y ahora sí, abrí los ojos, la garganta, el alma. Ya no tenés ahijado. Y Justicia, tampoco. Tenés una charla, la charla que tu ahijado no podrá dar porque no lo vieron, la charla que tu comadre no puede dar porque no la escuchan. ¿Listos para esa charla? Bueno, yo tampoco.

Cuando las balas o los chaparrones atraviesan tu techo de chapa, porque no le pudiste ni poner ceresita y la lluvia musicaliza los charcos de mierda que brotan adentro de tu casa, mientras las cloacas están tapadas por abajo y tu beba está destapada, por arriba, ¿a quién carajo se le ocurre ponerse diplomático? Quizá por eso grita Mabel, mi vecina, que grita y llora cada vez que llueve. Hace 52 años que Mabel llora, cada vez que llueve. ¡mirá si no será parte del universo, Mabel! Pero todavía resulta muy costoso el tratamiento para ese padecimiento crónico, ese complejo de nubosidad variable, que los especialistas del especialismo llamarían chaparrones oculares. Bueno… «lloran, pero los villeros no quieren irse de sus casas». ¿Y ustedes? ¿Ustedes quieren? ¿Querrían irse de sus barrios, de sus plazas, de los recuerdos que ahí anidan? Todos las villeras y villeros que yo conozco quieren irse de la villa, lo que no todas quieren es mudarse, lo que no todos quieren es salvarse solos. Yo también quiero irme de la villa, pero no me quiero ir de Zavaleta, quiero que rajemos por fin a la pobreza de Zavaleta. Porque yo aprendí ahí casi todo lo poquito que sé. ¿O por qué se pensaban que me invitaban a darles una charla? ¿O dónde creían que descubrió mi nena la matrix del Veo-veo?

Mi amigo Fidel tenía 9 años cuando arrancó La Poderosa, era el arquerito del equipo que transformó un potrero en asamblea. Y hace unos pocos días me dijo, llorando, «tengo más muertos que años». 25 años. 27 amigos muertos. Todos víctima del mismo enemigo invisible que todavía no cobra visibilidad, la pandemia de la desigualdad.. Bueno, ¿pero el resto, los demás, qué tenemos que ver? ¿Qué tenemos que ver? Buena pregunta, es una buena pregunta. Porque eso que vemos cuando vemos a la cultura villera, mirándola sin hablar, sin aprender, sin escuchar. eso no es la cultura, ni la villa, eso es la precariedad. Aggiornada, como nuestros párpados o como la naturalidad. Y ahí el problema de nuestras mentes, cuando se cierran. ahí queda atrapada la desigualdad, en nuestro propio corsét. ¿Unos gritando sobre la mierda y otros pontificando desde un bidét? Naa, cuando la comodidad coincide con nuestra estrategia, bien vale sospechar de nuestra estrategia.

Ahora después vamos, abramos, tiene que haber una ventana de verdad en algún lugar del muro, este muro que nos levantamos para que no entre la falta de luz, la falta de agua, la falta de oportunidades, este muro lleno de falsas ventanas, como estas este celu, esta compu, en la que me podes estar mirando, Bueno, ¡GUARDAAA! Guarda, porque a veces, los medios no son medios, son fines. Y nuncaperonunca son una ventana, que se pueda atravesar. Siempre son un cuadrado dibujado en TU pared, en mi pared. Otra barrera que no se deja ver, porque hay muchos chicos de las villas, chicas de las villas que llegan a los medios, pero llegan tarde en general, llegan cuando se mudan recién, al cementerio. Tenemos que poder, y querer ver esa doble vara, esa grieta horizontal, oculta detrás de tanta maleza, y que marche un veo veo al fin para la línea de la pobreza, porque en la villa como en la tele, el tiempo sigue siendo tirano, no tiene piedad, y para poder elucubrar una charla hay que tener esa disponibilidad. No hay pobres en los medios, No hay pobres en la justicia, No hay pobres en el parlamento Tampoco hay pobres en la coordinación de la charla Ted ¿Dónde están entonces los guachos? ¿Dónde se esconden? En la cárcel, ¡ahí están! ¿Ludópatas? ¿Fanáticos de las escondidas también? Y entonces, para que serviría este hombre blanco parado allá, No hay chance, No tengo manera de dar esa charla Porque a esa realidad, todavía clandestina, hay que ir a buscarla Pero no para sentirse Ghandi por sacarse una selfie entre los màs vulnerables No para sentirse responsable, por nuestra culpa, nuestra grandísima culpa. Tampoco para sentirse un boludo, porque total nada tiene sentido, da igual, abandonar Para ver… Simplemente para poder ver ¿O vamos a seguir permitiendo que criaturas de cuatro años nos humillen jugando al veo-veo? Estamos jodidos, Estamos monocromáticamente jodidos Y ahora nos toca encima, alumbrar una nueva normalidad Una normalidad mejor, no un cupo negro eh Una realidad multicolor, Porque mi barrio, tu barrio Mi nena, ustedes y yo Nos merecemos verla, Pero para poder contar otra realidad Primero tenemos que hacerla Y hacerla, no solamente nos va a costar Nos va a incomodar Porque de lo contrario, deberíamos sospechar. Ante una batalla tan cargada de violencia, De competencia, de conveniencia De indiferencia Ya no bastará con agitar una banderita blanca, Más bien habrá que bajar un telón y que se rinda Nuestra propia rendición Para que nunca más, nadie piense jamás, que los blancos necesitamos escuchar a otro blanco, hablándonos de respeto y diversidad. Porque mientras todo sea blanco, no habrá charla que nos lleve hasta la victoria ni por derecha, ni por izquierda. Así que disculpa, pero mejor ¡Me voy a la mierda!

Infinews

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