Las dos caras de Mafalda¿Será Mafalda en su adultez una simple soñadora mientras el globo terráqueo gira fatalmente en dirección contraria a sus sueños? ¿La única posibilidad que nos ofrece la permanencia en nuestra patria es adaptarnos al statu quo o fracasar? ¿Es válida la salvación individual buscando una vía de escape al primer mundo?
Como sostenemos más adelante, los colores predominantes en un lienzo dependen de la paleta de cada pintor. Y esa paleta es el resultado único e irrepetible de texto y contexto. Porque toda historia de vida debe ser interpretada a partir de la historia social en la que se forjó, pero no es menos cierto que ésta es, por otra parte, el producto de la interrelación entre múltiples historias personales. De las diversas combinaciones posibles surgen los colores predominantes, los distintos rostros de Mafalda y sus amigos.
La Plata, mayo de 2008
Querida Mafalda:*
Por Daniel Balditarra
En este día tan especial me acordé de tu cumpleaños...
¡Cómo pasa el tiempo! Nacimos en el corazón de un país que soñaba.
¡Cuántas utopías! ¡Cuántos deseos de crecer, de mejorar las cosas!
Nos tocó convivir con un tiempo de hombres creativos: Luther King, Che Guevara, Juan XXIII, John Kennedy; nos trasmitieron el sentido de la justicia, el valor de los sentimientos, la maravillosa aventura de pensar con la propia cabeza...
Ayer me preguntaba por nuestra amiga Libertad, aquella pequeñita que un día encontraste en una playa, no me acuerdo si era Santa Teresita o Mar del Tuyú, me acuerdo todavía cuando la presentaste a tus padres...
Era vivaracha y quemadita por el sol de febrero.
¿Dónde vive Libertad? ¿Es verdad que la mataron durante la dictadura? Dicen que la torturaron y su cuerpo desapareció en el Río de la Plata....
Me cuesta pensar que se murieron sus sueños. ¿Y si vive? ¿Estará filosofando sobre la fragilidad de las cosas y el sentido de la vida?
¿Que fue de Susanita? ¿Se casó? ¿Pudo realizar su vocación de ser madre? La imagino viviendo en alguna ciudad de provincia, paseando del brazo del
marido (un hombre bajo y calvo) en una tarde de verano, contenta con sus hijos y cuidando el primer realizada como tantas comunes mujeres...
Supe de Manolito, que perdió sus ahorros durante el corralito y no soportó tanta crisis. Los últimos días lo vieron cabizbajo, murmurando palabras, abandonado como un mendigo en una estación de trenes, triste y abatido como tantos...
Sé que Felipe vive en La Habana, que probó con el cine, que tiene un taxi y que habla a los turistas de Fidel y de la revolución con el mismo entusiasmo de cuando vivía en Buenos Aires...
A Guille, tu hermano, lo escuché tocar, hace poco, en la Scala de Milano. Vive en Ginebra, nunca se arrepiente de haber emigrado en los últimos años de Alfonsín, me contó que es feliz con su nueva pareja...
Y vos, querida amiga, ¿cómo estás?
Hace tanto tiempo que no tengo noticias tuyas. Sé, por otros, que seguís escuchando la radio, que leés los diarios del mundo, que te duele el Irak como te dolía Vietnam, sé que trabajas para la FAO por los pueblos del hambre, que estás indignada por la prepotencia de Bush. Me llegó tu pedido para juntar medicinas para los Médicos sin Fronteras, sé que siguen las reuniones en tu casa de París, que estás confundida, inquieta preocupada por el futuro del mundo...
En fin, Mafalda, sé lo suficiente como para saber que seguís viva, viva en el alma, niña como siempre...
De parte mía sigo escribiendo siempre, renegando porque me falta tiempo; creyendo, como siempre, en el valor de la sinceridad, perdiendo oportunidades por manifestar mis ideas. Algunos días estoy triste y deprimido, pero puede siempre más la alegría que la tristeza...
El mundo no mejoró mucho desde la época en que vivíamos juntos en nuestra patria.
A veces, cuando miro el globo terráqueo, encuentro tu mirada, pienso en todos aquellos que lo miran como vos, en los ojos de los que protestan, de los que no se conforman, y de los que viven en la atmósfera del optimismo y de la justicia..
Esos ojos, junto a los míos, te desean un feliz día, querida amiga, por otros cuarenta años tan intensos y jóvenes como los que has vivido.
Un beso grande de tu amigo que te quiere como siempre.
Miguelito.
Otra mirada sobre Mafalda*
Por Alberto J. Franzoia
Obviamente el presente que Daniel Balditarra nos pinta de Mafalda y sus amigos está impregnado por los colores que predominan en su paleta. Me pregunto ¿es esta la única pintura posible? Creo que no. Para interpretar una obra es necesario, entre otras cosas, conocer la biografía del autor. ¿Si Picasso hubiera sido un talentoso fascista durante la Guerra Civil de España, existiría el Guernica? ¿Un José Hernández mitrista, identificado con los intereses de la oligarquía, hubiera escrito Martín Fierro? ¿De un Pontecorvo aburguesado e instalado en la óptica de muchos intelectuales europeos hubiera surgido Queimada? La obra es el producto de la relación dialéctica entre la historia (social) y la biografía (personal) de su autor. No hay talento o ingenio en el vacío sino situado, y al situarse, su perspectiva o visión de mundo va definiendo los tonos dominantes de la obra.
Tonalidades grises parecen predominar en la pintura de Balditarra, aunque en el tramo final pretenda disimularlo incluyendo la mirada de los optimistas que siguen luchando. La historia reciente de nuestro país y su gente la conocemos muy bien casi todos los que la vivimos o padecimos, pero qué sabemos del autor del cuadro presentado. Poca cosa pero, quizás, suficiente como para interpretar sus pinceladas más gruesas. Hombre propenso a filosofar (Doctor en Filosofía), lo cual es muy saludable; pero ¿desde qué lugar filosofa? Desde Milán, donde se radica durante los primeros años de la versión liberal de la democracia inaugurada por Raúl Alfonsín. Años de un fabuloso fraude intelectual que terminó decepcionando a amplios sectores de las capas medias argentinas, aquellas que habían creído que: "Con la democracia se come, se educa y se cura". Luego vino la segunda década infame, encabezada por ese pequeño y patético personaje de nuestra historia, que no debería haber existido, pero que demasiadas cabezas confundidas lo hicieron posible. Porque recordemos que Menem gobernó durante dos períodos consecutivos como consecuencia del consenso obtenido y, en este caso, no sólo de sectores de las capas medias (y bajo la tutela condescendiente de la oligarquía) sino también de otros desmemoriados, como una representación sindical (CGT oficial) que produjo vergüenza ajena. Hasta que el castillo de naipes finalmente se derrumbó; la torpe mano de un Alianza impresentable conducida por el archiconservador Fernando "el autista", terminó con el "sueño" de la democracia dependiente con desarrollo. Resulta imposible (y no es mi intención) analizar en pocas líneas esa etapa democrática tan compleja, con diversos matices, saludable porque marcó el fin en el plano político de la larga noche del terrorismo de Estado, pero decepcionante en cuanto a la posibilidad de recorrer el camino de la liberación nacional y popular. Muchos continuamos la lucha por otro país en esta nueva etapa con sus luces y sombras, otros, a quienes no juzgo, eligieron el escepticismo, la desesperanza, el refugio personal, a veces en el primer mundo. Demasiado han tenido que ver "los representantes del pueblo" para que este camino se haya convertido en una ruta tan transitada, sin embargo, es una ruta sin salida.
Volviendo al autor, considero que esta mirada nostálgica, puesta en boca de Miguelito, tiene las mejores intenciones y, posiblemente, hayamos compartido algunos sueños, pero dónde quedaron las convicciones y las utopías. ¿Sólo es posible evocarlas como un pasado perdido y un futuro que se presenta como deseo poco probable? ¿Es la ruta individual y sin salida la única opción? Definitivamente me niego a aceptar esta versión derrotista de la historia popular. Hemos perdido algunas batallas, qué duda cabe, pero como habitualmente decimos los revolucionarios (no rebeldes o progresistas) no hemos perdido la guerra. Hoy surgen nuevas oportunidades, porque la historia es un constante flujo y reflujo. La visión del futuro inmediato depende de cómo nos instalemos en el presente. Emigrar no significa necesariamente renegar de las luchas llevadas adelante en la tierra de origen, ya que la guerra se gana desde distintas trincheras cuando la causa es clara y el esfuerzo permanente. Pero también cabe la posibilidad de instalarse en las comodidades del primer mundo, disfrutar el status de intelectual y mirar la biografía pasada como una etapa que quedó en el recuerdo, una hermosa y juvenil aventura que terminó. Entonces nos queda admitir sin rodeos nuestra deserción, lo que requiere una honestidad intelectual difícil de ejercer, o podemos autojustificarnos diciendo que el mundo cambió demasiado (o no cambió nada) y aquellos sueños ya no lograrán materializadse, o, en una versión más progre, contentarnos con una identificación a la distancia con los que protestan, pero sin mayores compromisos, imbuidos de esa insoportable levedad del ser.
Yo tengo otra versión de lo sucedido. Me cuentan que el presente de Mafalda tiene algunos tonos más profundos que no aparecen en la pintura de Balditarra. Porque ella, al igual que el resto de sus amigos, ha dejado atrás la maravillosa niñez. Ya no se conforma con practicar una mirada ácida sobre el planeta Tierra o bien organizando colectas altruistas, sino que está intentando modificar el escenario con un compromiso adulto, entre otras cosas para que la caridad sea cada vez menos necesaria. Pero Mafalda no vive en un espacio indefinido llamado globo terráqueo, tiene un lugar de residencia concreto desde donde actúa. Me dicen que está viviendo en Argentina, soportó persecuciones y hasta la cárcel durante los años de plomo. Se la ha visto recientemente participando en las luchas populares que llevan adelante las formas alternativas de organización social gestadas por el pueblo argentino. Actualizando métodos para conquistar sus utopías, para que la vida no sea una larga antesala en la que esperamos a la muerte. Creyendo que otro país y otro mundo (en nada parecido al primer mundo) son posibles, y trabajando por ello. Construyendo lo general a partir de la modificación de lo particular, porque como dice el Nano Serrat "la mejor forma de ser universal es siendo muy pueblerino". A Felipe lo veo, o mejor dicho lo vi en un reportaje que le realizó Mona Moncalvillo (al amigo real de Quino, el que inspiró su personaje) profundamente comprometido con la construcción del socialismo en Cuba. Un socialismo latinoamericano, para la Patria Grande, que no siempre es comprendido por ciertos intelectuales europeos (sobretodo por la izquierda descafeinada al estilo Negri). Susanita efectivamente se casó y tiene muchos hijos, Manolito no pudo competir con los hipermercados y perdió parte de sus ahorros con el corralito, mientras que Guille (¿o Daniel?) se marchó durante el alfonsinismo y triunfa en Europa; pero ninguno de los tres se comprometió demasiado con las luchas de su pueblo. Hoy viven con bastante desesperanza. Por último, con respecto a Libertad, es cierto, desapareció, la torturaron y la asesinaron, pero previamente sembró la semilla, por lo que nuevas voces se alzan y, seguramente con Mafalda en sus filas, expresan con orgullo y convicción: ¡LIBERTAD VIVE!
¡Ah! Miguelito, que sigue manifestando con sinceridad y esperanza sus ideas, ahora con un mayor compromiso social porque él también creció, me sugirió algunas de estas líneas.
* Publicados en Reconquista popular en enero de 2005
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