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La estrategia del gobierno necesita cambios importantes

Por Humberto Tumini - Movimiento Libres del Sur

Si bien en este momento estamos en medio de la batalla contra las organizaciones empresarias del campo, que han vuelto al paro para tratar de impedir que el gobierno, con absoluta justicia, se apropie de una parte de la renta extraordinaria que los sectores mas concentrados del agro están obteniendo en estos tiempos.

Decisión progresista si las hay. No por ello debemos dejar de ver que el proyecto que llevamos adelante en estos años desde el kirchnerismo, está en problemas; tanto en el terreno económico como en el social y el político. Es visible esto, con ejemplos contundentes como que la oligarquía nos lleve a la alianza con ella a los pequeños y medianos productores de la Federación Agraria. Algo insólito, y preocupante por cierto.
 

Para empezar: a pesar del crecimiento de estos años y de que las cuentas de la macroeconomía están en orden, la inflación no se detiene, y peor aun aumenta. Se deterioran con ello los ingresos de amplios sectores y en particular de los más humildes, crece poco a poco de nuevo la pobreza, se revalúa también el peso y se afectan con ello sectores expuestos a las importaciones, etc.

Paralelamente hay franjas sociales, que son parte del campo popular, que se van paulatinamente alejando del apoyo al gobierno; y otras, como los chacareros, que directamente se ponen en contra. Disminuye el consenso político hacia la administración de Cristina Kirchner, en particular en las clases medias; y se hace más pasivo el apoyo en los trabajadores y los humildes.

No andan bien las cosas. Es por tanto llegado el momento, entendemos nosotros, de producir cambios importantes de rumbo si queremos que este proyecto nacional que con tanto esfuerzo vinimos construyendo hasta hoy, vuelva a ser vigoroso y a contar con el apoyo de la mayoría de la sociedad. Elemento determinante para coronar con éxito la transformación profunda del país.

En lo económico la manifestación más visible de los problemas es la inflación que va afectando los ingresos de los sectores populares y también el tipo de cambio, corazón del modelo de reindustrialización en marcha. Reconoce aquella diversos motivos: precios internacionales de alimentos en alza significativa, monopolización de la oferta de una importante cantidad de bienes y búsqueda de superganancias de parte de los grandes grupos económico que producen y/o comercializan esos productos, falta de mayor inversión productiva para cubrir la creciente demanda.

La salida entonces, a este problema inflacionario, pasa por atacar decididamente las causas del mismo. En primer lugar, hay que separar los precios internos de los alimentos de los internacionales. Con las retenciones móviles, de allí nuestro decidido apoyo a las mismas, la recreación de Juntas como la de carnes y granos, y todo tipo de medidas que contribuyan a ello. En segundo lugar, con un control estricto de los precios en toda la cadena, desde la producción hasta la venta de los productos. Control en serio, con participación popular, y no ese -en gran parte para la galería- que hace Moreno, que no detiene los precios realmente y desprestigia ante la ciudadanía el instrumento. A lo que debemos agregarle una política firme de paulatina desmonopolización de sectores estratégicos, como acaba de proponer Enrique Martínez, presidente del INTI.

Finalmente, para atacar el problema de la falta de inversión (aun cuando esta sea importante, ostensiblemente no alcanza si tenemos -y aspiramos a seguir teniendo- un crecimiento del PBI del 8 ó 9 por ciento anual) debemos avanzar de una vez por todas en una reforma impositiva que aumente los gravámenes a los sectores mas concentrados; como así también con la nacionalización del petróleo, del gas, y un fuerte control sobre la minería. Con los recursos provenientes de esas medidas, desde el Estado invertir y al mismo tiempo otorgar crédito a bajo costo –hoy casi inexistente- para la producción.

En lo social la base del problema reside en que el gobierno ha ido girando en sus acuerdos fundamentales hacia los sectores mas concentrados de la economía y a la dirigencia sindical tradicional. Con la equivocada visión de que con los primeros se asegura el apoyo del supuesto sector más dinámico de este proyecto, y con los segundos garantiza que no se desate la puja distributiva del lado de los asalariados. Grave error. Lo que después en la realidad sucede, es que los grandes grupos -que poco comparten del proyecto nacional en curso- incumplen sistemáticamente los acuerdos (entre ellos los de precios); y la burocracia sindical garantiza los suyos para mal y a costa de un enorme precio político en la sociedad en general, y en los sectores progresistas en particular, que la detestan con justas razones. Así, poco a poco va quedando el gobierno de rehén de sectores que no simpatizan demasiado con el proyecto nacional enarbolado por el kirchnerismo en estos años, más allá de las limitaciones que pueda haber tenido para desplegarlo.

Esto que decimos mas arriba se manifiesta en diversas áreas: en el campo los aliados privilegiados de estos años han sido sobre todo los terratenientes y los pools de siembra, y no los pequeños y medianos productores. También las grandes empresas exportadoras de granos y sus derivados, los grandes frigoríficos, empresas lácteas y molinos harineros. En la industria las grandes compañías de la Asociación Empresaria Argentina y la UIA, no los pequeños y medianos empresarios. En el ámbito gremial el acuerdo casi exclusivo ha sido con la CGT y se ha excluido a la CTA. En otras áreas como la universidad, la política de alianzas gubernamental se ha asentado en los sectores tradicionales del radicalismo, el peronismo e incluso la derecha liberal, sin alentarse a las fuerzas progresistas para que ganen mayor espacio y protagonismo. A las organizaciones sociales, que representan a los desocupados y a los más pobres, mas allá del discurso, se les restó permanentemente protagonismo en las acciones y políticas del Estado, desalentando la participación popular en ellas y privilegiando los aparatos burocráticos gubernamentales de todo tipo.

La salida a esto es volver a establecer fuertes vínculos con los sectores sociales populares, que son los que van a defender realmente y con ahínco el proyecto nacional, si se ven en él verdaderamente representados. Hay que contemplar en serio sus intereses, y convocar a partir de ello a su participación activa y protagónica. Los enemigos a derrotar son poderosos, sin pueblo organizado y movilizado es difícil tener éxito.

En lo político se giró al PJ, dejando de hecho atrás ideas como la de la Transversalidad. Es decir, se abandonó la estrategia de construir una nueva fuerza política que expresara genuinamente este proyecto nacional. Como así también la posterior -y menos ambiciosa- propuesta de la Concertación Plural, buscando que el apoyo a este proyecto estuviera asentado en un frente de distintos sectores políticos y sociales consustanciado con el mismo. Esencialmente todo eso ha sido dejado de lado. Con la asunción de Kirchner a la presidencia del PJ, vamos a que este -un partido desgastado ante gran parte de la sociedad- sea la columna vertebral de la construcción política del gobierno. Como dijo recientemente Chacho Alvarez: "No podemos convocar a la épica con dirigentes que no convocan a ninguna épica".

Es difícil ver que haya una salida aceptable a esta mala decisión política, ya avanzada. De todas maneras hay que buscar la manera de corregir esa orientación y volver a la concepción de una alianza política y social amplia y plural en serio, con fuerte protagonismo de los sectores más consecuentes. Esto se debería reflejar tanto en la composición del gobierno, como en quienes son los representantes públicos de este proyecto nacional y, posteriormente, también en las listas electorales que se le presenten a la ciudadanía. Si todo lo antedicho está, en lo esencial, en manos de la dirigencia tradicional del PJ, esa que estuvo con Menem primero y con Duhalde después, vamos por una senda equivocada.

Necesitamos cambios significativos en el rumbo y los tiempos no son eternos, mañana puede ser tarde.

Humberto Tumini
Movimiento Libres del Sur
Fuente: Congreso Bolivariano de los Pueblos

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