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Es un reconocimiento quizás menos frecuente que otros pero tan necesario como ellos, porque el egoísmo que con demasiada frecuencia reside en las zonas más oscuras de los humanos, suele llevar a algunos grandes hombres de la historia a desconocer la similar altura de otros contemporáneos. Restar méritos, ningunear o, peor aún, descalificar a un par, son otras tantas artimañas de las que se vale la mezquindad para agigantar artificialmente la propia estatura.
Por eso el 24 de marzo de 1967 Perón dio una magistral clase de política, pero no ya de conducción sino de humildad; esa que sólo pueden exhibir quienes están seguros de su propia altura, la que no se construye ignorando o menoscabando a un compañero de ruta. Ese día comunicaba en una carta inolvidable el profundo dolor que le causaba la desaparición de un auténtico revolucionario como fue Ernesto Guevara. Se podrán analizar objetivamente los aciertos y también los errores políticos del "Che" (que al igual que Perón los tuvo), pero quién puede dudar de su convicción ideológica, su entrega apasionada por la causa y esa ética inclaudicable al servicio de los pueblos oprimidos. Perón, que sabía distinguir con maestría lo principal de lo secundario, dejó un testimonio inapelable sobre las condiciones de este revolucionario inmenso que fue capaz de dar la vida por un sueño. Por eso escribió:
"Compañeros:
Con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable perdida para
la causa de los pueblos que luchan por su liberación. Quienes hemos abrazado
este ideal, nos sentimos hermanados con todos aquellos que en cualquier lugar
del mundo y bajo cualquier bandera, luchan contra la injusticia, la miseria y la
explotación.
Nos sentimos hermanados con todos los que con valentía y decisión enfrentan la
voracidad insaciable del imperialismo, que con la complicidad de las oligarquías
apàtridas apuntaladas por militares títeres del pentágono mantienen a los
pueblos oprimidos.
Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven más extraordinaria que
ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el Comandante Ernesto Che
Guevara.
Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor:
un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento.
La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazo, le dio la fuerza,
el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir.
He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del Peronismo.
Nada más absurdo. Suponiendo fuera cierto que en 1951 haya estado ligado a un
intento golpista, ¿qué edad tenia entonces?. Yo mismo, siendo un joven oficial,
participé del golpe que derrocó al gobierno popular de Hipólito Irigoyen. Yo
también en ese momento fui utilizado por la oligarquía.
Lo importante es darse cuenta de esos errores y enmendarlos. ¡Vaya si el Che los
enmendó!.
En 1954, cuando en Guatemala lucha en defensa del gobierno de Jacobo Arbenz ante
la prepotente intervención armada de los yanquis, yo personalmente di
instrucciones a la chancillería para que le solucionaran la difícil situación
que se le planteaba a ese valiente joven argentino; y fue así como salió hacia
México.
Su vida, su epopeya, es el ejemplo más puro en que se deben mirar nuestros
jóvenes, los jóvenes de toda América Latina. No faltaran quienes pretendan
empalidecer su figura.
El imperialismo temeroso del enorme prestigio que ya había ganado en las masas
populares; otros, los que no viven las realidades de nuestros pueblos
sojuzgados.
Ya me han llegado noticias de que el Partido Comunista Argentino, solapadamente,
esta en campaña de desprestigio. No nos debe sorprender ya que siempre se ha
caracterizado por marchar a contramano del proceso histórico nacional. Siempre
ha estado en contra de los movimientos nacionales y populares. De eso podemos
dar fe los peronistas.
La hora de los pueblos ha llegado y las revoluciones nacionales en Latinoamérica
son un hecho irreversible. El actual equilibrio será roto porque es infantil
pensar que se pueden superar sin revolución las resistencias de las oligarquías
y de los monopolios inversionistas del imperialismo.
Las revoluciones socialistas se tienen que realizar; que cada uno haga la suya,
no importa el sello que ella tenga. Por eso y para eso, deben conectarse entre
sí todos los movimientos nacionales, en la misma forma en que son solidarios
entre sí los usufructuarios del privilegio.
La mayoría de los gobiernos de América latina no van a resolverlos problemas
nacionales sencillamente porque no responden a los intereses nacionales. Ante
esto, no creo que las expresiones revolucionarias verbales basten.
Es necesario entrar a la acción revolucionaria, con base organizativa, con un
programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción de la revolución.
Y esta tarea, la deben llevar adelante quienes se sientan capaces. La lucha será
dura, pero el triunfo definitivo será de los pueblos.
Ellos tendrán la fuerza material circunstancialmente superior a la nuestra; pero
nosotros contamos con la extraordinaria fuerza moral que nos da la convicción en
la justicia de la causa que abrazamos y la razón histórica que nos asiste.
El Peronismo, consecuente con su tradición y con su lucha, como Movimiento
Nacional, Popular y Revolucionario, rinde su homenaje emocionado al idealista,
al revolucionario, al Comandante Ernesto Che Guevara, guerrillero argentino
muerto en acción empuñando las armas en pos del triunfo de las revoluciones
nacionales en Latinoamérica."
Juan Domingo Perón
Madrid, 24 de octubre de 1967 (1)
De estas líneas se pueden extraer algunas enseñanzas que mantienen plena
vigencia. Perón no sólo reivindica la figura de Ernesto Guevara sino que,
además, vierte algunos conceptos políticos esenciales para comprender la
realidad de nuestra Paria Grande.
1. El imperialismo trata siempre de menoscabar a los conductores de los pueblos
que luchan por su liberación.
2. Sectores de la izquierda eurocéntrica (no nacional), marchan permanentemente
a contramano de los procesos nacionales y populares, resultando funcionales a
esa acción imperialista.
3. Esto no invalida de ninguna manera el carácter socialista del próximo proceso
revolucionario que vivirá América Latina, independientemente del sello que ella
tenga.
4. Sólo con procesos revolucionarios se podrá acabar con los enemigos de nuestra
patria: las oligarquías nativas, los monopolios imperialistas y aquellos
"militares títeres del pentágono".
5. El peronismo, como parte integrante de dichos procesos es nacional, popular y
revolucionario (o de lo contrario no será nada).
Retomando el planteo de Perón, y atentos a cierta retórica reiterada tan
presente en nuestro días, resulta importante destacar que, no vasta con ser
"nacionalista" ni tampoco con desarrollar discursos revolucionarios
"auténticamente de izquierda". Es verdad que sólo se puede ser popular
defendiendo los intereses de la nación; pero no es menos cierto que, por otra
parte, sólo se puede ser decididamente nacional compenetrado con las luchas
populares. La relación entre los términos es, una vez más, dialéctica. Y para
que ambas cuestiones sean realizables, a su vez, el movimiento debe estar
dispuesto a consumar una auténtica revolución contra el statu quo semicolonial.
Una revolución que vaya más allá de las palabras y de las prácticas titubeantes.
Lo NACIONAL no puede quedar reducido a la esterilidad de un "virtuoso
espiritualismo" de la más rancia tradición que brota de la bucólica estancia, el
imperturbable ingenio, o el paquete departamento cito en un recoleto barrio de
la gran metrópoli. Tampoco lo POPULAR pude ser el producto de una vanguardia de
izquierda aislada, que define "estrategias y tácticas populares" en la mesa de
un café. La síntesis de ambos conceptos sólo se realiza como revolución que
crece desde las entrañas de las mayorías excluidas, en las calles, fábricas,
cosechas, oficinas o piquetes por la defensa del trabajo y la dignidad humana
(no de los privilegios). La patria se manifiesta concretamente a través de las
luchas del pueblo que la construye cada día con su esfuerzo. De allí que tanto
el nacionalismo declamado por ciertas elites siempre ajenas a dichas luchas,
como aquella revolución socialista que presenta un texto tan exacerbado como
huérfano de pueblo, sólo pude perpetuarse como cáscara reseca sin fruto.
Los procesos transformadores que con diversa fortuna vienen jalonando la
historia de la Patria Grande, y que hoy reverdecen, encuentran en Ernesto "Che"
Guevara una figura notable, inmensa, un verdadero representante de la causa
latinoamericana y popular. Por eso no es casualidad que se halla convertido, a
más de cuarenta años de su desaparición física, en el referente de tantos
revolucionarios que luchan por esta tierra. . Compenetrados con el discurso de
Perón lo seguimos reivindicando, con la pena de no tenerlo y la inmensa
felicidad de saber que su utopía vive en nuestro pueblo.
Cuenta uno de sus hijos, Ernesto, que cuando era muy pequeño su padre, que tenía
una relación de profundo amor con ellos, le decía: “tienes que comer para
crecer, porque cuando seas grande si todavía existe el imperialismo tendremos
que ir juntos a luchar contra él, y si el imperialismo ya no existe, entonces
juntos nos iremos a la luna”. Me temo que todavía no podremos viajar a la luna,
por lo tanto lo mejor será que nuestros hijos crezcan fuertes para seguir la
lucha contra el imperialismo.
Al conmemorar los ochenta años de Ernesto Che Guevara, sólo nos queda expresar:
¡Hasta la victoria siempre Comandante!
La Plata, 14 junio de 2008
*Versión modificada y actualizada de un artículo anterior publicado durante el
año 2005.
(1) Carta publicada digitalmente por Nac y Pop
Lic. Alberto J. Franzoia
albertofranzoia@yahoo.com.ar
Director General del Cuaderno de la IN
http://www.elortiba.org/in.html
Director General del Cuaderno de la Ciencia Social
http://www.elortiba.org/cs.html
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