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Por Ramiro Ross
Muchos los miran con intriga, ¿Que es lo que buscan? ¿Por qué pasan la vida tras
causas que, a los ojos extraños, están perdidas de antemano?. No son candidatos
a nada, no son corruptos y buscan, como Diógenes, AL HOMBRE, pero a cambio de la
lámpara que empuñaba el filósofo, llevan la verdad como bandera. Saben que es
mentira la frase "la historia la escriben los que ganan" (¿Acaso alguien escuchó
un poema o una canción popular dedicada al que asesinó al Che Guevara?).
Su compromiso no pasa por una victoria a la vuelta de la esquina, ellos apuestan
al futuro, al porvenir. No aspiran a ver su nombre inscripto en una calle o en
una plaza, miran mucho mas allá.
Muchos han creído que la grandeza estaba en los éxitos conseguidos en ésta
sociedad; reconocimiento social, casa, coche, colegio privado para los hijos,
veraneos en el exterior, pero no es ésa la grandeza, la grandeza está ligada al
devenir de un pueblo en su conjunto, y ésa es la verdadera lucha, ése es el
objetivo.
La victoria nunca es personal, esas son victorias
menores, ramplonas, sin destino de grandeza. La victoria a la que hay que
apostar es global, mira al futuro y durará a través de los tiempos.
Ser de aquellos que no hacen campaña política por ningún candidato, lo nuestro
deben ser las ideas, el trabajo debe estar ligado a los movimientos barriales, a
las luchas por el todo. Si pensamos en el cruce de los Andes, no pensar primero
en San Martín, sino en los 5.000 campesinos y artesanos que dejaron sus
herramientas de trabajo para tomar la espada y salir a escribir la historia,
sabiendo de antemano, que la historia no recordaría sus nombres.
Ser de aquellos que no les interesa ver la llegada triunfal, porque el tiempo es
para esos seres otra cosa muy distinta que para los otros. Ser concientes que
las mieses de la victoria no se van a poder saborear, porque el tiempo terrenal
es corto. Pensar que para nosotros está reservado el sabor maravilloso de la
lucha y de ella nos nutrimos.
El sistema teme a esos hombres, hace un siglo que mandan por el mundo historias
de héroes y superhéroes con un mensaje mesiánico de apostar a un solo hombre
como salvador de injusticias, con el único objetivo de contrarrestar el
conmovedor ejemplo de esos seres, pero se debe ser impermeable a esas
tentaciones fáciles, de dejar en otras manos las responsabilidades colectivas.
Ser, definitivamente, el que apuesta a construir el camino, antes de ser el que
quiere llegar primero a la meta.
Ramiro Ross
Especial para El Ortiba
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