Por
qué triunfamos en el Mundial de 1978 / Carlos Bozzi
Elegido como sede del Mundial de Futbol 1978, su realización excede el marco de
lo meramente deportivo, para hacer sentir su influencia en las diversas esferas
del quehacer nacional. Es este un momento de euforia que la
escuela no puede desaprovechar. Por el contrario, la oportunidad exige la
implementación de valiosas experiencias de aprendizaje que canalicen el
entusiasmo y el interés de los alumnos, hacia el logro de objetivos
educacionales...Pero mucho más importante será sin duda, utilizar el evento
deportivo para la promoción de conductas y actitudes que coadyuven a la
formación de una personalidad capaz de actuar con responsabilidad en todas las
circunstancias, aceptando generosamente la derrota tanto como alegrándose con
mesura en los triunfos, aplaudiendo al vencedor, este o no en el propio campo.
En este Campeonato no esta en juego solo un titulo deportivo sino el prestigio
de un país y de un pueblo El mundo nos mira, demostremos entonces que somos
capaces de unir nuestras fuerzas en una empresa común y actuar con verdadera
vocación de servicio... Todo docente ha de procurar que cada uno de sus alumnos
tome conciencia de ello. .porque contribuirá a consolidar actitudes que
superarán en el devenir del tiempo...” “...el perder o ganar el mismo torneo
tiene escasa importancia. Lo fundamental es que el mismo se convierta en
instrumento idóneo para aventar prejuicios sobre nuestro país, para afirmar
nuestra esencia como Nación ..Hoy el país se ha reencontrado con la victoria y
ha reencontrado en sí mismo la fe, no solo de la posibilidad de “hacer” sino de
“ser”...
Con posterioridad a la victoria deportiva, el 21 de agosto del mismo año, bajo
el título “Después del Mundial”, se obligaba a cada escuela a difundir el
Comunicado Número 66 del mismo ministerio de educación:
“...Finalizado el acontecimiento, ha llegado el momento de evaluar serenamente
sus resultados, no solo deportivos, sino desde el punto de vista de la actitud
de un pueblo que sin distinciones, ni sectarimos, supo obrar al unísono.
Triunfamos porque el equipo futbolístico actuó con responsabilidad, seriedad,
esfuerzo, sacrificio y superando las circunstancias adversas, sin desalentarse;
al contrario ante la posibilidad de un resultado negativo ,se fortificaba para
volver a armarse espiritualmente, retomar el comando y efectuar los avances
inteligentes y penetrantes necesarios para no fracasar. Detrás de ellos,
veinticinco millones de argentinos que los impulsaban y la firmeza y el
equilibrio de un director técnico fiel a sus convicciones al que solo preocupaba
alcanzar digna- mente la meta, que se fijaba con mesura, sin ostentaciones ni
demagogia.”...
”Triunfamos porque el Campeonato Mundial sirvió para que los argentinos
asumiéramos un rol protagónico, sacudiéramos nuestro letargo, nos despojáramos
del pesimismo perdedor que nos envolviera en las últimas décadas. Triunfamos
porque se transmitió al mundo la imagen de un pueblo organizado ...porque
aventamos perjuicios sobre nuestra realidad, porque nos mostramos al orbe
espontáneos, jubilosos, actuando en plena libertad y en ejercicio responsable de
derechos y obligaciones, tal como lo garantiza nuestro ordenamiento jurídico
...”
“...Triunfamos a nivel docente bonaerense, porque lo puntualizado en la
Directiva 040 se convirtió en estrategias educativas que superaron el marco del
aula y fueron transferidas a la comunidad...”.
En tal marco y con tanta inspiración docente, poco más es lo que se puede
ampliar acerca de la utilización del Campeonato Mundial de Futbol 1978 ,para
encubrir la realidad que se vivía en esos momentos en el país.
Obvio es que no quedan dudas. Triunfamos. Y vaya si triunfamos.-
Carlos A.Bozzi
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