Un remedio para los golpes

Por Gabriela Ram

“La etiqueta es el rostro de una señora de pelo blanco, que sonriendo, apoya el mentón sobre sus manos. Sobre ella dice "vida sin dolor". Su cara es tan familiar que podría ser la abuela de todos”.

Dicen que Oaxaca es tierra de mezcal y café, de tejedoras y ceramistas. De caminos de montaña y costa. Y también es uno de los cinco estados Mexicanos con mayor fuerza de lucha y organización sindical, específicamente en el gremio docente.

En Oaxaca de Juárez abundan las marimbas y trompetas callejeras, los mercados, y la resistencia. En el Zócalo -su plaza principal- las vendedoras tiran sus mantas sobre el piso, mientras sobre ellas se tensan las banderas escritas en rojo y negro que versan: "Nuestra voz contra el olvido. Nuestra voz contra el silencio. Castigo a los culpables de los asesinados por defender la autonomía".

"Aquí mi casa, mi trabajo y mi vida después del desplazamiento. 2010-2016". En el centro de la plaza una carpa explica a modo de vía crucis hecho con restos de diarios, el por qué del Gasolinazo, Ayotzinapa y los maestros desaparecidos en 2006 y 2016 en Oaxaca.

En las calles de los alrededores los docentes del SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación) continúan con los acampes contra la reforma educativa de Peña Nieto, a pesar de los últimos 13 muertos y 25 desaparecidos en Junio del 2016.
Oaxaca es tierra de picantes, chocolates y destilerías, en las cercanías trabajan los artesanos y artesanas la tierra y la lana.

Los domingos, a 30km de la ciudad, sucede el mercado de Tlacolula. Llegan vendedores y vendedoras de todas las comunidades cercanas a vender sus animales, comidas, tejidos, calzado, mimbre, alebrijes, yuyos y medicinas naturales. En medio de la intensidad, una señora vende pomadas y ungüentos sanadores. Medicinas alternativas, de procedencia natural, que prometen la cura a todos los males.

A un costado, entre las gotas de árnica y el te de tilo, hay un tarro de 250 gramos de un remedio herbal para los golpes. Su nombre está escrito con unas grandes letras verdes. La etiqueta es el rostro de una señora de pelo blanco, que sonriendo, apoya el mentón sobre sus manos. Sobre ella dice "vida sin dolor". Su cara es tan familiar que podría ser la abuela de todos.

La de la foto es Estela. Nuestra abuela Estela de Carlotto es la imagen que promociona un remedio para los golpes. En Oaxaca, México, donde aún asesinan y desaparecen manteros, estudiantes y maestros. No hay distancia, somos espejo.

Agencia Paco Urondo

 

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