Para qué trabaja un periodista

Por Hector O. Becerra*

Algunas reflexiones en el Día del Periodista, una fecha que debería ser quizás otra para dejar en claro el sentido de un oficio que se degrada por múltiples intereses.

Imagen: Rodolfo Wash y Mariano Moreno

Mariano Moreno fue un prócer de nuestra revolución de mayo. Para él -que era abogado y periodista- informar debe haber sido un acto de justicia de allí que un jueves 7 de junio de 1810 decidiera fundar la Gazeta de Buenos Aires. Tuvo entre sus colaboradores más importantes a Manuel Alberti, Manuel Belgrano y Juan José Castelli.

En el 1º Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba en 1938 se estableció el 7 de junio como Día del Periodista. En vísperas de un nuevo aniversario proponemos una lectura crítica que nos permita reflexionar sobre la profesión.

Mariano Moreno es considerado uno de los abogados más brillantes e influyentes de su generación, tenía ideas liberales que lo llevaron a defender tanto el libre comercio como los derechos de los nativos de estas tierras. Fue uno de los principales ideólogos e impulsores de la Revolución de Mayo de allí que terminó siendo secretario de guerra y de gobierno de la Primera Junta.

La flamante revolución generaba todo tipo de rumores y conspiraciones por lo que el joven gobierno patrio necesitaba un instrumento para dar a conocer a la población los motivos, cambios y consecuencias de los hechos que se iban sucediendo de manera vertiginosa.

Por eso Mariano Moreno funda la Gazeta de Buenos Aires; pero, en ese momento se termina ubicando en un lugar sumamente complejo ya que la publicación nunca fue un periódico con las características propias de la prensa de esa época; en todo caso, fue un órgano de difusión y publicidad de las medidas del gobierno, algo loable; pero que pone en tela de juicio la cuestión de la objetividad periodística.

¿Cuando se realiza el 1º Congreso Argentino de Periodismo en 1938 no se percibía que el objetivo originario y fundacional de la Gazeta (la ilustración del pueblo) se va convirtiendo en una meta secundaria en aras del objetivo principal de la prensa que era ser un instrumento de los partidos políticos que competían para alcanzar y/o conservar el poder?

El paso del tiempo lo confirma. Durante casi dos décadas el país estuvo presidido por tres presidentes-periodistas: Bartolomé Mitre (1862-1868), Domingo Faustino Sarmiento (1868-1874) y Nicolás Avellaneda (1874-1880). Al terminar su mandato Mitre quiso seguir ejerciendo el poder ahora mediante la creación de un gran diario: La Nación. La prensa se había convertido en uno de los participantes de la batalla política, nacía el Cuarto poder.

Sería importante conocer la opinión de aquellos periodistas de la época para entender los fundamentos acerca de la elección del día del periodista; sin embargo, lo actuado nos lleva a suponer que se elige la fecha en base al significado que tuvo la aparición del medio y no por la tarea desarrollada por el abogado-periodista. Acá tratamos de ser rigurosos. En el campo del periodismo no debemos terminar confundiendo la tarea que desempeña el medio informativo con la que realiza el periodista.

A pesar de los muchos años transcurridos la confusión sigue existiendo: en el mes de mayo 2919 Cristina Fernández de Kirchner publicó a través de twitter un video de doce minutos para anunciar que Alberto Fernández sería precandidato a presidente y que ella misma lo acompañaría como vice. ¿Por qué la actual vicepresidenta decide comunicar a través de las redes sociales renunciado a hacerlo a través de los medios? ¡Porque está peleada con el periodismo! ¿Pero está enojada con las empresas periodísticas sus accionistas y los CEOS o con los periodistas profesionales? Por vía de un profundo mal entendido histórico se sigue metiendo en una misma bolsa a todos.

CFK como seguramente los directivos de aquel 1º Congreso de Periodismo suponen que el/la periodista encarna los intereses ideológicos y comerciales de las corporaciones mediáticas y esto no es así porque el periodista es un asalariado que se va capacitando en la tarea de conseguir información y producirla. El fin del periodista es decir la verdad lo más objetivamente posible. Para el periodista la información es un bien social y no una mercancía. La cláusula de conciencia es el derecho que lo ampara en este objetivo.

La identificación del periodista con el medio para el que se desempeña, ponerse la camiseta del medio dijo una vez Osvaldo Pepe en Clarín, saca a la luz lo peor del periodismo y si para muestra basta un botón recordamos aquella imagen de Balbín desnudo, en terapia intensiva, publicada en 1981, en la tapa de la revista Gente. El periodista -seguramente presionado por el medio, por el editor, por la urgencia de la primicia o tal vez con el objetivo de hacer méritos (no descartamos su responsabilidad)- en el afán de informar termina invadiendo la intimidad y la privacidad del líder radical. Por esa foto la viuda de Balbín inició una querella a la editorial Atlántida que llegó a la Corte Suprema de Justicia y mereció un fallo que fue favorable a la mujer y que sentó un precedente respecto de los límites de la libertad de prensa.

Byung-Chul Han sostiene que la información vive de la sorpresa; de la primicia y el ráting –agregamos nosotros- y que nos intoxicamos con la comunicación. La idea describe perfectamente el bombardeo mediático padecido por el público con relación a la cantidad de muertos, internados en terapia intensiva y enfermos producto del COVID19. En ese contexto surge la necesidad de la narración –sostiene el filósofo- porque sólo ella crea significado y contexto.

Si las empresas periodísticas con el afán de economizar han logrado prescindir de los correctores de estilo no han podido hacer lo mismo con los cronistas y redactores. Hoy les cabe a los periodistas ser esos narradores que le dan forma a la información y la hacen llegar a un público que se convierte en su fiel interlocutor. Por eso en todos los códigos de ética figura que la primera lealtad para el periodista es el público, luego viene la responsabilidad contractual con la empresa.

Sería deseable que estas líneas abrieran un debate entre los gremios, las asociaciones y foros de periodistas para llegar a un consenso acerca de cuál podría ser la mejor fecha para fijar un día del periodista que resultara verdaderamente emblemático. Si se nos permitiera adelantar una opinión no dudaríamos que ese día debería ser el 25 de marzo cuando Rodolfo Walsh fue abatido por los militares en el momento que trataba de informar a la población a través de su Carta abierta de un escritor a la Junta Militar.

*Héctor O. Becerra es psicoanalista y escritor. Su último libro publicado es El paciente sin inconciente.

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