¿Para qué volvimos?

Vuelven a la calle las organizaciones que dieron pelea al macrismo desde ese lugar

Por Martin Mazzini

Foto: Luis Angeletti

Este es el aguante. La firma del acuerdo con el FMI terminó de convencer a un sector de la militancia peronista de que seguir esperando que el gobierno cumpla con las promesas que lo llevaron a ganar las elecciones en 2019 es “ser cómplices” de una gestión que no resolvió ninguna de las demandas populares para cambiar el estado de las cosas. Por eso, la decena de agrupaciones que conforman el Frente Milagro Sala planea lanzar un nuevo espacio de debate político: el Encuentro Patriótico, en la simbólica fecha del 25 de mayo próximo. Alejandro “Coco” Garfagnini, coordinador del frente que el jueves pasado movilizó a unas 15.000 personas para denunciar el acuerdo, coincide con Dady Brieva en que “volvimos al pedo”, lanza duras críticas a varios sectores del gobierno, desde Alberto Fernández y Sergio Massa hasta Cristina y Máximo Kirchner, y cree que llegó la hora de “sacar el bastón de mariscal de nuestras mochilas”, juntar a la militancia y “decidir qué perspectiva le damos al movimiento popular”.

Garfagnini. Foto: Luis Angeletti.

En el Frente Milagro Sala confluyen una decena de organizaciones, algunas de alcance nacional, como la Coordinadora de Trabajadores Desocupados (CTD) Aníbal Verón y Descamisados, otras locales como la Corriente Popular, Todos Somos Patria, Patria Justa, el Movimiento Surge y el Movimiento Justicia Social. “Nos cansamos”, sintetiza Garfagnini. ¿De qué? La lista es larga y empieza con una de las promesas del gobierno del Frente de Todos: la libertad de los perseguidos y presos políticos. Hoy Milagro Sala, lideresa de la Tupac Amaru, cumple 2.255 días presa en Jujuy, como varios de sus compañeros de organización (Mirtha Guerrero, Graciela López, “Cacho” Sibla, “Diablito” Altamirano, Javier Nievas, Adriana y Maria Condori, Patricia Cabanna). Gerardo Morales, gobernador de esa provincia y “carcelero” de Sala, “cogobierna con Alberto, se florea en la Cámara de Diputados y Massa lo define como el salvador del acuerdo con el Fondo”. Cuando hasta hace dos años “era un fascista, violador del estado de derecho que desoyó la resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de liberar a Milagro”. Coco asegura que “Morales inició el lawfare en la Argentina, y con este tipo nuestro gobierno se abraza”.

Cambiar el funcionamiento de la Justicia es otra de las promesas no cumplidas que denuncia el incipiente movimiento. “No modificamos nada del sistema judicial –sigue Coco y enumera–. El procurador (Ricardo Casal) sigue cómodo en su cargo. Fabián ‘Pepín’ Rodríguez Simón, el operador judicial de Mauricio Macri, está de vacaciones en Montevideo. No logramos cambiar ni a un solo juez o fiscal en los tribunales federales de Comodoro Py. Y la Corte Suprema, la más desprestigiada de la historia, sigue igual”, a pesar de las cinco movilizaciones que hicieron el Frente y otras organizaciones para repudiarla. Otro punto central pasa por la situación económica. “No hicimos políticas públicas para la pobreza. No mejoramos el salario de los trabajadores, que sigue siendo de los más bajos de América Latina y es mentira que le haya ganado a la inflación. Los jubilados siguen en la penuria absoluta, con 4 millones cobrando 32 lucas por mes. No mejoramos la distribución de la riqueza ni un punto”, se lamenta Coco. En este tema, el dirigente apunta al complejo agroexportador, que “está en manos de 7 empresas que hacen lo que quieren”. Afirma que “no pusimos ni una balanza para controlar lo que exportan, se sigue yendo una gran parte de las exportaciones en forma de contrabando y la otra parte sale a simple declaración jurada”.

La inflación de febrero pasado en el rubro alimentos fue del 7,5 por ciento. Coco no puede entender ese aumento en un país que está “entre los principales productores de alimentos del mundo”. En las últimas semanas, la invasión rusa a Ucrania provocó una disparada en los precios de los commodities. “En un marco similar, de posguerra y aumento de commodities, el general Perón fundó un país”, dice para marcar el contraste. Y empieza a describir la falta de voluntad política que, según él, caracteriza al gobierno. “Lo peor es que lo único que encontramos son justificaciones para no hacer nada, para seguir administrando la misma política económica del macrismo –dice–. ¿Para qué volvimos? No vamos a permitir que hagan esto en nombre del peronismo. Por eso estamos lanzando el Encuentro Patriótico”.

2021. Protesta ante la Corte Suprema de Justicia. Foto: Luis Angeletti.

Garfagnini, integrante de la Tupac Amaru Buenos Aires, está convencido de que el gobierno nació con el apoyo popular suficiente para “ir por la reforma de la Justicia, expropiar Vicentín y crear mecanismos de control del comercio exterior para garantizar el alimento para los argentinos y mejorar la situación de los jubilados”, entre otros temas. El problema, cree, es que el Presidente “no convoca a la militancia, a la base social que lo votó, y sólo intenta quedar bien con los poderosos”. El gobierno “no quiere pelearse con nadie. Cree que la neutralidad es una posición política, pero en política avanzás o retrocedés. Si sos neutral, viniste a dejarnos en la misma situación que Macri, que en un año puso el país patas arriba”. Dentro del Frente de Todos, para Coco “el escenario es muy complejo: el FdT carece de conducción. El Presidente no tiene capacidad y la fuerza política tampoco, es un problema serio”, analiza. Sobre Alberto Fernández, asegura que “a mí personalmente me mintió. Me reuní dos veces con él cuando asumió el gobierno, junto a un representante de la mesa de organismos de derechos humanos. Nos prometió que iba a hacer la reforma judicial y que se iban a terminar las persecuciones y prisiones políticas. Pasaron dos años y no hizo nada para que los perseguidos recuperen su libertad. Hoy está abrazado con los que persiguieron a nuestros compañeros”.

Del otro lado de la coalición de gobierno, el panorama no es mejor. “Hace dos años estoy esperando que Cristina Kirchner conduzca, pero tampoco tiene voluntad política. Y Máximo solo quiere conducir La Cámpora”. El dirigente cuestiona la renuncia de Kirchner hijo a la presidencia del bloque en Diputados. “Yo no hubiera renunciado. Su postura fue decir ‘me corro porque no pudo defender el acuerdo con el Fondo’. Pero sos parte del gobierno, y la parte que más votos le aportó. Entonces, discutí”, plantea Coco, que no habla con Máximo desde hace un año y medio “por esa lógica de que no hablan con nadie”. Sin embargo, Garfagnini piensa que no existe La Cámpora sino “las Cámporas: con algunos dirigentes, como Andrés ‘Cuervo’ Larroque, tengo muy buena relación, y con otros, muy mala”. Y agrega una lista de nombres de dirigentes, algunos con cargos en el gobierno, con los que cuenta para construir este nuevo espacio militante que dispute sentido político: el diputado Hugo Yasky, “con quien tengo una buena relación política, me considero amigo”, Daniel “Tano” Catalano, secretario general de ATE Capital, el líder de los Metrodelegados Beto Pianelli, Walter Correa o Héctor “Gringo” Amichetti, de los gráficos bonaerenses.

Con ellos y otras agrupaciones Garfagnini empezó a disputar la calle durante el macrismo, organizando marchas y protestas desde 2016, que se cristalizaron en la movilización del 25 de mayo de 2018, con medio millón de personas en la calle bajo la consigna “la patria está en peligro”. Cuatro años después de aquel acto realmente multitudinario (Coco recuerda que Horacio Verbitsky no podía llegar al escenario y la gente los levantó en andas), la consigna del jueves pasado fue casi la misma: “Patria o FMI”. Ya sabemos quién ganó pero Coco cree que es el momento de movilizar a las bases para forzar un cambio de rumbo. Al Encuentro Patriótico, que se lanzará el próximo 25 de mayo con un congreso en Capital o el Gran Buenos Aires, adonde esperan juntar 5.000 militantes para pasar un día de debate político, están invitados “todos lo que argentinos que quieren luchar por la redistribución del ingreso” y crean que “una patria para todos es posible”. “No es un espacio que tenga la ambición de disputar en el plano electoral. No vamos a presentarnos a elecciones –aclara Garfagnini–. Queremos disputar el sentido del movimiento popular, ver hacia qué modelo de país vamos, aportar debate y fuerza militante para que Argentina resuelva los problemas básicos de los argentinos”.

Mayo 2018. Los mil colores de la unidad.

El Cohete a la Luna