¿Para vos, «Un estilo perfecto es una limitación perfecta»?

ZONA LITERARIA | EL TEXTO DE LA SEMANA

COMPILADO: 31 escritores argentinos responden la pregunta 10 del ‘En cuestión: un cuestionario’ de Rolando Revagliatti.

Entre diciembre de 2018 y diciembre de 2020, treinta y un escritores argentinos fueron respondiendo las treinta y cinco preguntas que conforman el ‘En cuestión: un cuestionario’ de Rolando Revagliatti‘. Estas entrevistas-cuestionarios fueron difundiéndose en la Zona Literaria de El Ortiba. Con el formato de Compilados cada una de las preguntas y respuestas se publican periódicamente en el orden establecido por el entrevistador.


10: ¿PARA VOS, «UN ESTILO PERFECTO ES UNA LIMITACIÓN PERFECTA», COMO SOSTUVO EL ESCRITOR Y PERIODISTA ESPAÑOL CORPUS BARGA? Y SIGUIÓ: «…UN ESTILO ES UNA MANERA Y UN AMANERAMIENTO».


RODOLFO A. ÁLVAREZ: El estilo es no tenerlo, dijo Man Ray (creo). ¿Yo? = tampoco.

FERNANDO DELGADO: Me animo a pensar «un estilo» como una forma estética, de mostrar, no advierto que sea una limitación. Un estilo no tiene por qué ser una limitación. No puedo definir «lo perfecto». La palabra, el sentido «perfecto» anula toda posibilidad de lo que lo antecede.

JOSÉ MUCHNIK: Estilo, stilus, instrumento que servía para escribir sobre las tabletas de arcilla o de cera, el stilus marcaba, grababa esas tabletas. Todo artista, lo quiera o no, tiene un estilo, una marca que lo caracteriza. De una mirada podemos distinguir un Dalí, un Miró o un Botero. Pero ese estilo brota de las napas freáticas, luego puede ser perfeccionado, pero brota de las profundidades, imposible fabricarse un estilo, hay que esperar que brote, que salga a la superficie. Una misma persona puede escribir poemas, novelas, obras de teatro, notas periodísticas; el estilo es la marca que une esas escrituras como un código invisible pero perceptible.

BIBI ALBERT: No, Dios me libre de un estilo perfecto o de una limitación, que no creo pueda ser nunca perfecta: la limitación es un defecto en sí. Ni pensarlo. Elijo escribir como me sale, y eso es siempre bastante variable y estimulante.

CLAUDIA SCHVARTZ: ¿No será que una es su propia limitación? Tal vez esa limitación sea el mundo que se relata, esa obsesión. La perfección es una búsqueda abrumadora.

JORGE CASTAÑEDA: El estilo es una forma de acostumbramiento de nuestra escritura a determinados impulsos iterativos. El estilo lo logramos, a veces, después de años de ejercer el oficio, con suerte.

JOSÉ LUIS LÓPEZ AGUILAR: No distingo claramente la perfección en los estilos. Como Ernesto Sabato, quiero hablar de la literatura como el paisano habla de su caballo.

LUISA PELUFFO: Como observó Abelardo Castillo: «Lo que llamamos estilo sucede más allá de la gramática. Toda sintaxis es una concepción del mundo.»

RITA KRATSMAN: Convengamos que el término «estilo» hace referencia a características identitarias de una obra, por lo cual no pasa por la perfección. Tampoco es un amaneramiento sino tan sólo un rasgo únicamente distintivo, es decir, todo el comportamiento específico influenciado por un quehacer social e intelectual, incluidas las predilecciones y experiencias, hacen que alguien tenga un estilo determinado, y por más que se proponga cambiarlo, sea el autor de cualquier forma de expresión, siempre permanecerá por debajo la voz auténtica, esos atributos personales que lo caracterizan.

LAURA CALVO: Contesto con algo de Italo Calvino: «Sólo a través de la limitación de nuestro acto de escribir, la inmensidad de lo no-escrito se vuelve legible.»
Y agrego, de Voltaire: «Todo estilo que no aburra es bueno.»

ROGELIO RAMOS SIGNES: Me gustan los estilos cuando funcionan como un perfume, que algunos pueden descubrir sin que sea algo demasiado visible. En cambio, me molesta, y mucho, cuando es un cliché; por más que sea un cliché personal, inventado por ese autor.
Creo que la repetición es una manera anticipatoria de la muerte. Es horrible leer un texto inmerso en la obviedad.

LUIS BENÍTEZ: El estilo debe ser cambiante y plástico, o se corre el peligro cierto de la autofagia. La perfección a repetición —como en Borges y tantos otros— es un defecto. Hay que hacerse de un estilo y luego cambiarlo y luego a ese segundo transformarlo en otro y así siempre. Te quedás muy contento con un modo de escribir y estás ya muerto. A lo sumo serás lo suficientemente aburrido como para que te den el Premio Nobel.

LILIANA AGUILAR: Se dice que nada ni nadie es perfecto. Entonces, siguiendo esa lógica, si alguien escribiera el texto «perfecto», esa cualidad podría ser un defecto. De hecho, hoy leemos centenares de textos perfectos, a mi juicio, plagados de perfección.

GUILLERMO FERNÁNDEZ: El estilo es una limitación, un condicionamiento. Opino que se debe mantener una marca personal en la escritura. Ahora bien, ese rasgo propio, nunca puede ser discusión con otro autor.

MÓNICA ANGELINO: El estilo es nada más que una forma de decir en un momento determinado. ¿Cómo puede un ser imperfecto realizar algo perfecto? ¿Quién lo evalúa? ¿Desde qué perspectiva? ¿Con o sin lentes? ¿En ayunas o desayunado?

DAVID ANTONIO SORBILLE: No creo en la perfección, sino en el acto de concebir y trabajar en lo que uno cree.

CARLOS NORBERTO CARBONE: Lo más difícil para un escritor es retirarse de su zona de confort. En ocasiones, lo que llamamos estilo propio es una trampa para no avanzar a otro territorio más inhóspito. Los grandes maestros son los que se animan y van. Tomar riesgos es el estilo perfecto.

LEONOR MAUVECIN: Borges dijo algo así como que encontrar un estilo es encontrar un destino. No estoy segura de ello, es un tema que no a todos nos resulta igual. El estilo, como todo en la vida, es una forma de expresarse que va cambiando según pasa el tiempo o las circunstancias. Seguramente si alguien me lee, descubrirá ciertos tópicos, palabras que se repiten, el tiempo y sus avatares como una especie de leitmotiv, un ritmo particular, un algo musical en el tono.
Tengo claro que la poesía es la música de las palabras y no por la amanerada rima que no me agrada, sino por el ritmo que generan las palabras del poema que se construye con sonidos y silencios. Mi formación literaria deviene de la oralidad, de escuchar desde la niñez a mi padre recitar, y hoy al leer aquellos poemas que él decía, escucho todavía su voz.
Todos mis libros son diferentes, tienen una temática que caracteriza a cada uno; no me complacen los libros que se repiten, como si siempre escribiéramos el mismo texto con alguna variante. El tema impone el estilo del decir. Cuando siento la necesidad de escribir es porque un tema me ha motivado y escribo casi de un tirón un libro completo que después reviso hasta el cansancio.

RUBÉN SACCHI: No creo en la perfección, sí en el estilo. Es como la manera en que caminás o agarrás los cubiertos para comer, lo forjás durante toda tu vida y si lo querés torcer conscientemente es una impostación. Si lo hicieras de manera inconsciente, solamente estarías evolucionando tu estilo.

HORACIO PÉREZ DEL CERRO: Sí creo que es una gran limitación, si uno está supeditado a conservarlo rigurosamente sobre el esplendor que debe primar en el acto libérrimo de la escritura. Atenerse a un estilo voluntariamente o impostado lo considero una desgracia, no te permite entrar en la creación plena, con esa libertad que es la única condición que debe primar. El estilo lo da el trabajo hecho a conciencia y sosteniendo la motivación que te impulsa a escribir. Es una labor diaria letra por letra, palabra por palabra, se va construyendo, por lógica que en el comienzo es difícil reconocerlo por el lector o uno mismo, puede acarrear intertextualidades a veces muy dañinas, y algunas otras muy felices. Pero con el andar del crecimiento de la obra se va perfilando, pienso.

MARÍA AMELIA DÍAZ: Para mí, un estilo no es un límite: es el sello de cada escritor; claro que, con el tiempo, los estilos se van perfeccionando, pero sólo cuando lo logramos nos convertimos en verdaderos escritores. Es un trabajo arduo y constante. Si hay algo que nos preocupa a los escritores, es encontrar nuestra voz, alcanzar un estilo tan propio como nos sea posible. La concreción del estilo propio es nuestro sello de autenticidad.

CRISTINA MENDIRY: Un estilo, más bien es una percepción del arte, y la manifestación de la misma. La perfección es un horizonte inalcanzable. Una utopía.

SANTIAGO SYLVESTER: Me gusta más lo de Stevenson, cuando dijo que el estilo consiste en que todas las palabras de una página miren en la misma dirección. En realidad, un estilo no se busca: se lo encuentra, y en general, no es deliberado. Es la recurrencia de ciertos giros, de palabras, de manías, y es finalmente lo que hace que exista, por ejemplo, lo kafkiano, lo borgeano o lo cervantino (o mejor, lo quijotesco). Un estilo fuerte y reconocible es propio de un gran escritor. Corpus Barga confunde estilo con manierismo.

ROBERTO D. MALATESTA: Todos tenemos nuestro estilo, y nuestras limitaciones, lo importante es no convertirlo en un mecanismo, eso sería la muerte.

GLORIA ARCUSCHIN: Cada escritura, sea cual fuere, es un estilo; qué estilo se utiliza, o elige, eso ya es otro tema. No creo que haya un no-estilo. Imitar, es un estilo; plagiar, es un estilo. Intentar una forma de vanguardia experimental, lo es también, así como mantener formas clásicas, alternando con formas más contemporáneas. Incluir lo social, o no. Habría que ver a qué se llama «estilo perfecto», tal vez a una corrección enfermiza que lleva a una escritura desértica y fría. Soy ecléctica en lo que se fue cristalizando como mi probable estilo, que suele ser un cristal biselado, con variaciones. Lo veo más cerca, para mí, de «un estilo es una manera». Pero, a mi manera, por supuesto, soy una persona muy caprichosa, y me gusta cumplirlos.

RAFAEL FELIPE OTERIÑO: Como cristalización de una modalidad de escribir puede constituirse en una limitación en la trayectoria del escritor (en un «amaneramiento», como dice el escritor y periodista español). Pero esto ocurre cuando se apaga la inventiva y el escritor persevera en una retórica que ya no aporta sorpresa ni novedad ni mérito. Esto produce obras que no son otra cosa que un calco de lo ya hecho.
Desde otro orden más valioso, el estilo (de stilus, punzón para escribir y, por derivación, marca, señal) es un código de identificación y, para el escritor, una conquista: la posibilidad de ser destacado por su peculiar uso del lenguaje, de entronizar un horizonte comunicativo propio, de darle oportunidad al lector de saber a qué atenerse al tiempo de elegir sus lecturas.

ALEJANDRO MÉNDEZ CASARIEGO: Lo de Barga, a quien no conocía hasta hoy, lo incluyo dentro de la opinión que me merecen las frases: intentan abarcar en una sola definición, algo que tiene muchas, que es subjetivo, y por lo tanto inabarcable. No creo que exista algo a lo que pueda caberle la calificación de «perfecto». Yo podría arriesgar que, desde mi punto de vista, un estilo es una forma de decir que intento variar permanentemente; en eso consiste la exploración, la experimentación, el ensayo. A lo que es más difícil escapar es a la propia voz, que generalmente se hace notar a través de los distintos estilos por los que uno va transitando.

LILIANA DÍAZ MINDURRY: No sé qué es un estilo perfecto. Es siempre un modo de escribir, una voz, una individualidad. Un amaneramiento será en algún caso, no siempre.

CARMEN IRIONDO: No sabría qué contestar a la opinión de Corpus Barga. He aquí mi limitación. El estilo, lo peculiar en un modo de expresión, en lo creativo y en el arte, y también en lo personal, estaría ligado a lo que resume e identifica a una época, a una obra, a cierta estética. En el caso de los escritores, es cierto que cuando son reconocidos por lo que se llama estilo, en general es porque son buenos en lo que hacen. Lo que no implica que uno adhiera por esa virtud solamente. Pero el estilo acompaña a las personalidades fuertes, las que se destacan y descubren muchas veces con precocidad lo que va a venir como movimiento social o previenen períodos catastróficos, o descubren modas triviales que se imponen a pesar de lo que eso va generando.
En cuanto a la segunda cita de Corpus Barga, «…un estilo es una manera y un amaneramiento», aquí sí concuerdo con que las maneras se pueden amanerar, con lo que se consigue una exageración, un «manierismo».

LUCAS MARGARIT: El estilo nunca es perfecto porque se modifica con cada palabra. Por eso no hay límites en el estilo.

CARLOS DARIEL: Me siento inclinado a estar de acuerdo con la afirmación de Barga. En mi caso, escribir siempre «de la misma manera» no sólo me aburre, también me espanta. Siento que estoy empezando a escribir desde un oficio, desde un conocimiento, desde una comodidad que termina por incomodarme. Por esto trato de buscar otros caminos en el terreno de la escritura que me permitan sentir que estoy explorando un territorio que no conozco y que, al mismo tiempo, me estoy explorando. Para mí la escritura es un modo de interpelarme, una manera de explorar quién soy y qué quiero decir.
Pienso también en algunos autores en donde es difícil encontrar un mismo estilo a lo largo de su obra. ¿Cuál es el estilo de Oliverio Girondo, el de «Campo nuestro» o el de «En la masmédula»? ¿Y cuál el de Vallejo, el de «Los heraldos negros» o el de «Trilce»?
En mi poema «Block de notas», escribí: «saber abandonar el surco/ a poco de trazado.»

Diciembre 2021