Parque Nacional Los Cadáveres

Por Alejandra Dandan

La transformación de Campo de Mayo en parque nacional

Las palabras presidenciales en la apertura de sesiones del Congreso, produjeron un nuevo repudio entre los integrantes de los organismos de derechos humanos que no terminan de acostumbrarse a las mala noticias de Cambiemos:el presidente Mauricio Macri anunció la transformación de una parte del predio militar de Campo de Mayo en parque nacional. Allí funcionó uno de los centros clandestinos de exterminio más importantes del país, lo que recordó las palabras que usó hace exactamente veinte años el presidente Carlos Menen, cuando ordenó por decreto construir en el predio de la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA) un monumento a la reconciliación nacional, una línea que acentuaba la impunidad para los represores, pero ocultaba en realidad un fabuloso negocio inmobiliario. Macri aquí le agregó algo más de sarcasmo. Uso la palabra preservar para anunciar en realidad todo lo contrario. Y la diputada oficialista Elisa Carrió abrió fuego a su estilo, al decir que todo esto en realidad es otra parte de un capítulo de la voraz disputa de negocios entre gobierno y Fuerzas Armadas.

“Quiero contarles que hemos decidido preservar una parte importante de Campo de Mayo y transformarlo en un parque nacional: será uno de los parques nacionales urbanos más grandes del mundo”, dijo Macri. Y agregó: “Tenemos derecho a vivir cerca de un lugar verde, y por primera vez en muchos años estamos ampliando la superficie de parques nacionales”.

Macri lo dijo en el tono del país de las maravillas del discurso. No hizo una sola mención a la memoria del centro de exterminio más grande del país. Presentó la novedad envasada, adentro del paquete medio ambiental y le agregó esa referencia bien fálica de la argentinidad que vive de récord de avenidas anchas y de glorias de los ríos más largos del mundo aunque abajo vivan los cadáveres de los desaparecidos.

A esta hora y a esta altura es evidente que Campo de Mayo es un territorio en disputa. Tiene una superficie más grande que la Ciudad de Buenos Aires: unas 3.000 hectáreas, según fuentes de Defensa. Ubicadas a 30 kilómetros de la Capital. Su inmensidad toma fracciones de Tigre, San Martín, San Miguel, Tres de Febrero y Hurlingham. Actualmente funcionan una enorme cantidad de comandos, regimientos, escuelas y compañías militares. Y en términos históricos funcionaron por lo menos tres centros clandestinos de detención, tortura y exterminio masivo: El Campito, por el que pasaron más de cinco mil detenidos desaparecidos; Las Casitas y el Hospital Militar donde hubo una maternidad clandestina. Allí estaban asentadas las escuelas de Institutos Militares y la jefatura de la Zona de Seguridad IV al mando en dictadura del múltiplemente condenado Santiago Omar Riveros. Hay lugares emblemáticos como la cárcel de encausados donde hubo nacimientos ilegales, pistas de los aviones que despegaron con miles de prisioneros para los vuelos de la muerte y es un extenso territorio sobre el que se buscan pruebas y entierros de desaparecidos como el cuerpo de Roberto Santucho. Parte de este lugar está protegido por medidas cautelares vigentes que abarcan El Campito, las Casitas y el Hospital Militar. Alrededor donde estuvo el Campito hay un perímetro de 9 hectáreas cercadas donde el Equipo Argentino de Antropología Forense hizo excavaciones que permitieron encontrar los cimientos del antiguo centro clandestino.

¿Está bien hacer un parque nacional en esa zona? ¿Qué zona abarcaría? ¿Quieren hacer un lugar para niños arriba de lo que puede pensarse como un pueblo de cadáveres? Sobre el proyecto no hubo datos oficiales. Macri dijo sólo aquello del parque más grande del mundo. Y el ministro Sergio Bergman intentó mostrar algún límite, apurado por las cámaras pero dijo entre 3 y 4 mil hectáreas, como si todo fuera lo mismo, pero cuando todos los que saben dicen que todo el predio tiene sólo unas 3 mil hectáreas. ¿Y entonces el proyecto abarcará todo? Bergman tampoco dijo la zona. Pero sí que será un lugar para preservar fauna de la zona de la Pampa. Traducción: ¿podrían poner un zoológico en las tierras del terror?

La iniciativa de hacer algo en el predio no es nueva. Hubo un antecedente menos grotesco durante la gestión de Nilda Garré cuando se avanzó con un proyecto para transformar parte de la zona norte-este de Campo de Mayo en una reserva natural y no un parque. Esa zona es un área de rellenos inundables usadas por el Ceamse desde los años de la dictadura. Un lugar de entierro de basura que fue extendiéndose con el tiempo con contratos prorrogados. El diseño buscaba impedir el avance del Ceamse sobre el territorio militar. Pasó el acuerdo de Parques Nacionales, logró quedar redactado, pero finalmente no prosperó. Pero con Ceamse no parecía haber un problema de negocios, o no solamente, sino un problema de dónde y cuánto pagar por esconder la basura que cada vez tomó más territorio del gran predio.

Sobre este nuevo proyecto, no se sabe si se habla de ese lugar. O si es otro. Consultado por El Cohete a la Luna, el ministerio de Defensa solo respondió que se está trabajando en un diseño. Quién en cambio aportó algo de información fue la diputada Carrió. Luego de la inauguración de las sesiones ordinarias, celebró la propuesta como histórica. Dijo que va terminar con los proyectos de lobby de negocios inmobiliarios a los que adjudicó el reciente desplazamiento del jefe del Ejército, Diego Suñer. Para la diputada, “se terminó” y a partir de ahora ” no habrá más presiones de quienes querían quedarse con Campo de Mayo”.

En esta guerra de posiciones, el gobierno parece dispuesto a reivindicar el control civil sobre las Fuerzas Armadas, pero no en defensa de la memoria y de la convivencia democrática, sino de los negocios.

El 6 de enero de 1998, Carlos Menem decretó el traslado de la Escuela de Mecánica de la Armada a la Base Naval de Puerto Belgrano y ordenó dar un nuevo destino al predio de la ESMA para “erigir” “un símbolo de la unión nacional”. Como Macri ahora cuando habló de “preservación”, Menem no usó la palabra demoler los edificios pero durante el período crecieron proyectos inmobiliarios sobre la vereda de enfrente de la avenida del Libertador que ofrecían divinas vistas panorámicas del Río de la Plata sin la ESMA.

En aquel momento, Graciela Lois y Laura Bonaparte presentaron un amparo ante la Justicia para evitar la demolición de los edificios. Lois era esposa de un desaparecido de la ESMA e integrante de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas. Laura Bonaparte, de Madres de Plaza de Mayo. La esperanza en aquella presentación parecía absurda en el contexto de la vigencia de las leyes de impunidad y la Corte menemista. Pero el amparo prosperó hasta con la unanimidad de la Corte luego de comenzar con un extraordinario fallo del juez federal Ernesto Marinelli destinado a tener, como tuvo, profundas repercusiones jurídicas y culturales. Y que puso palabras a aquello que Menem no había querido decir. Al ordenar “las tareas necesarias” para “el único propósito” de “generar un espacio verde de uso público y emplazar “un símbolo de unidad nacional”, expresión que el juez comenta con un elocuente sic (del latín, “así es”, en porteño “créase o no”), el fallo entiende que Menem está autorizando la demolición o destrucción del edificio de la ESMA, escribió en ese momento Horacio Verbitsky. La verdadera intención, agrega, queda de manifiesto en los considerandos del decreto, donde no habla de espacio verde sino de “espacio libre”. Sólo “encuentro posible interpretar como libre de edificaciones”, dice Marinelli. El magistrado entiende que todo deber jurídico es derecho de alguien, de modo que la preservación del patrimonio cultural que el artículo 41 de la Constitución impone a los tres poderes del Estado, inclusive los jueces, corresponde al derecho colectivo de los ciudadanos de impugnar cualquier acto de una autoridad pública que atente contra la preservación del patrimonio cultural y, por la vía del amparo, lograr su interdicción.

Veinte años más tarde, Graciela Lois habla de ese eterno retorno. “Ahora el presidente puede decir lo que quiera, pero se agarró con Campo de Mayo”, dice a El Cohete a la Luna. “Nada más ni nada menos que Campo de Mayo: en aquel momento Menem se agarró con la ESMA que era el bastión de la Armada y ahora Macri se agarra con el bastión del Ejército que es Campo de Mayo. Lugares emblemáticos para las dos Fuerzas. Acá pasaron veinte años pero por algo será el dicho que dice: 20 años no es nada. Pero el punto es que cuando quieran hacer un parque, lo que van a levantar ahí en realidad son cadáveres. Creo que es muy importante y urgente que alguien presente ya mismo un amparo en la justicia. Esto es una barbaridad: al igual que hace veinte años, con dos gobiernos muy similares, para ellos la palabra negocio está antes que otra palabra”.

Durante la tarde, el repudio sumó las voces de los trece organismos que componen la mesa de los martes. “Los organismos de derechos humanos rechazamos el proyecto del presidente Mauricio Macri presentado esta mañana, durante la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso, de crear un Parque Nacional en Campo de Mayo, en el partido de San Miguel. En Campo de Mayo, durante la última dictadura cívico-militar, funcionó uno de los Centros Clandestinos de Detención más grandes de la Argentina. Por allí pasaron al menos 5.000 víctimas y nacieron muchos nietas y nietos apropiados durante el terrorismo de Estado. Las investigaciones acerca de los crímenes de lesa humanidad cometidos en ese regimiento, perteneciente al Ejército Argentino, aún continúan en curso. Los familiares estamos a la espera de juicios que den cuenta de lo que le hicieron a nuestros seres queridos que pasaron por allí y aún buscamos a muchos bebés que nacieron durante el cautiverio de sus madres en ese centro clandestino”.

Alli dicen que “Campo de Mayo es un espacio de prueba para juicios de lesa humanidad que están por venir, cualquier modificación puede entorpecer el testimonio fundamental de un sobreviviente. Por otro lado, la justicia continúa recibiendo denuncias de cuerpos enterrados en ese lugar y frecuentemente se realizan excavaciones para verificar si alguno de esos restos pertenece a nuestros desaparecidos y desaparecidas. En este sentido, la iniciativa se contrapone con lo establecido por la Ley de Sitios de Memoria del Terrorismo de Estado que tiene como objeto la preservación de estos espacios “a los fines de facilitar las investigaciones judiciales, como asimismo, para la preservación de la memoria de lo acontecido durante el terrorismo de Estado en nuestro país”.

“Nos preocupa que una iniciativa tan vinculada a la garantía del proceso de Memoria, Verdad y Justicia no haya sido consultada con los familiares de las víctimas que pasaron por ese centro de tortura y muerte, que hoy el presidente propone como espacio de esparcimiento. Los organismos llevamos más de 40 años bregando por saber cuál fue el destino de nuestros desaparecidos, y el paradero de los nietos y nietas apropiados. Cada Centro Clandestino de Detención guarda pruebas fundamentales para los juicios, pero también para la memoria de un pueblo que en cada intento de retroceso, confirma que no quiere nunca más terrorismo de Estado en su país”. El comunicado lleva la firma de Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo, Comisión Memoria, Verdad y Justicia Zona Norte, Compañeros y Familiares de los 12 de la Santa Cruz, Fundación Memoria Histórica y Social Argentina, Buena Memoria, Centro de Estudios Legales y Sociales, Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH), Asamblea Permanente de Derechos Humanos – La Matanza.

Y por estas horas esperan ver el proyecto oficial mientras analizaban la presentación de amparos.

El Cohete a la Luna

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