Pecado de origen

Por José Figueroa y Viviana Demaría

(El)“despertar ético, en su formulación, no tiene misterio:
es una elección entre proseguir con los mandatos del Poder
que llevan inevitablemente a la desintegración del país
o detener esa hemorragia instalada por distintos dispositivos
y frenarla en nombre de la justicia y la igualdad”
Jorge Alemán

Eficacia Simbólica

Hay una batalla tremenda y encarnizada, que comenzó históricamente hace mucho y que – a nuestro entender – se ha reavivado con signos claros y distintos desde 2004 con el Juicio Político al Intendente de la Capital Federal, Aníbal Ibarra; acontecimiento desde el cual emergió el gesto fundacional de lo que conocemos hoy como PRO que en ese entonces sólo eran 6 agrupaciones políticas vecinales de nula significación nacional.

Aníbal Ibarra en 2003 le gana en segunda vuelta a la fórmula Macri-Larreta que representaban a la agrupación Compromiso por el Cambio. Recordemos que Macri venía de ser Presidente de Boca y ensayaba sus primeras lides en la cuestión gubernamental estatal. En la gestión de Ibarra se destacan las obras de extensión del subte porteño, la puesta en marcha de escuelas, el pago si atraso de los sueldos municipales, haber evitado que la ciudad de Buenos Aires entrara en default porque no usó ninguna cuasi moneda y la puesta en marcha de las obras para evitar las inundaciones en la ciudad. Reformó el Teatro Colón, creó la Usina del Arte, entre otros. Las crisis del 90 y del 2001 lo habían dejado sin el respaldo de su partido de referencia, por lo que, llegado el momento, buscó alianzas en lo que se denominó Fuerza Porteña; un conglomerado de partidos nacionales con presencia en la ciudad. En acuerdo con Néstor Kirchner, decide presentarse por un segundo período. En el Juicio Político al que es sometido a instancias de la oposición, el Frente para la Victoria como fuera política nacional, propone una posición de quedarse al margen, más allá del resultado de los votos de los legisladores porteños. Este error político – estratégico será pagado con creces en 2015. Aníbal Ibarra contará sí, con el respaldo de todos los organismos de DDHH, el Premio Nobel de la Paz y la ciudadanía porteña, cuya opinión favorable al ex Jefe de Gobierno, se expresará en diversas encuestas. La opinión mayoritaria de la ciudad sabe de la intencionalidad política que se esconde detrás de los que aprovechan la tragedia. Felleti y Filmus, integrantes de su gabinete, quedan a su lado. El resto del gabinete de Ibarra se alía con lo que luego será el PRO. Esta es la marca de origen de Cambiemos.

14 años después, vemos que transformaron la Capital Federal en Ciudad Autónoma; y desde entonces no han dejado de gobernarla. De esos partidos insignificantes que destituyeron a Ibarra por la tragedia de Cromañón, han salido una Vicepresidenta, un Jefe de Gabinete, un Ministro de Seguridad de la C.A.B.A. e innumerables diputados y senadores.

Es así que con un pie en el dolor y otro en el propósito destituyente de la conducción democráticamente elegida, nace como fuerza política con un síndrome mortífero e insípido. Desde entonces no ha cesado de ganar y no ha necesitado plan alguno o proyecto para reunir a sus votantes. A quien destituyeron en su momento, guardaba en su historial haber sido Fiscal de la Nación en el Juicio a las Juntas. Dato nada menor. Derrotado ese enemigo, aglutinar esos pequeños partidos municipales y trasladar su discurso minúsculo primero a la ciudad capital de la República Argentina y luego al resto del país, fue todo el movimiento que necesitaron. Lo demás vendría por añadidura.

Esa cualidad destituyente se puso de manifiesto cuando la Tragedia de Once fue utilizada en el mismo sentido contra Cristina Fernández de Kirchner, pretendiendo someterla a Juicio Político y destitución. ¿Acaso aquel pecado de origen no siguió realizándose cuando Cambiemos organizó su triunfo electoral con las tres fake news más espantosamente eficaces de nuestra historia reciente: la causa de la efedrina, la muerte de Nisman y el Memorando con Irán? ¿Acaso no se les llenó su alma negra de alborozo cuando enjuiciaron a Lugo en Paraguay, a Dilma y a Lula en Brasil, y ahora organizando el golpe contra Maduro?

Parafraseando a Borges, ayer y siempre, a ellos no los une el amor, sino el espanto.

La Quinta Pata

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