Imprimir este documento

"No queremos que nos persigan, que nos prendan, ni que nos discriminen, ni que nos maten, ni que nos curen, ni que nos analicen, ni que nos expliquen, ni que nos toleren, ni que nos comprendan: lo que queremos es que nos deseen."
NP

NOTAS EN ESTA SECCION
Un militante del deseo | Homenaje a Néstor Perlongher | Siglas, Néstor Perlongher | Ser gay en los 70
Príncipe y plebeyo, Néstor Perlongher | Perlongher vive, por Claudio Zeiger
La religión de la Ayahuasca, por Néstor Perlongher | Selección poética
La desaparición de la homosexualidad, Néstor Perlongher, 1991 | Matan a una marica, Néstor Perlongher, 1988
Todo el poder a Lady Di, Néstor Perlongher, 1982 | Evita vive, Néstor Perlongher, 1975

LECTURAS RECOMENDADAS
Néstor Perlongher, Avatares de los muchachos de la noche (pdf
Néstor Perlongher, La prostitución masculina (pdf zip 1,12Mb 176K)
Cuadernos de Recienvenido, Homenaje a Perlongher (pdf 565K)
Compilación de textos publicados en la revista XUL (pdf zip 1,65Mb)
Joseph Pierce, Posicionamiento del autor en sus ensayos (pdf 343K)

Néstor Perlongher nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, la noche de Navidad de 1949. En 1982, terminada su licenciatura en sociología, se fue a vivir a San Pablo, donde ingresó en la Maestría de Antropología Social, en la Universidad de Campinas, de la que en 1985 fue nombrado profesor.
Su obra poética publicada comprende seis libros: Austria-Hungría (Buenos Aires, Tierra Baldía, 1980), Alambres (Buenos Aires, Último Reino, 1987; Premio "Boris Vian" de Literatura Argentina), Hule (Buenos Aires, Último Reino, 1989), Parque Lezama (Buenos Aires, Sudamericana, 1990), Aguas aéreas (Buenos Aires, Último Reino, 1990) y El cuento de las iluminaciones (Caracas, Pequeña Venecia, 1992). Colaboró asiduamente en las revistas El Porteño, Alfonsina, Último Reino y Diario de Poesía. Preparó la antología Caribe transplantino. Poesía neobarroca cubana y rioplatense (San Pablo, Iluminuras, 1991), y publicó numerosos textos en prosa, entre los que se destacan El fantasma del SIDA (Buenos Aires, Puntosur, 1988) y La prostitución masculina (Buenos Aires, La Urraca, 1993).
"Néstor Perlongher fue un escritor insaciable. Creó un estilo propio que apodó "neobarroso", en el que reunía contradictoriamente los bucles barrocos y el barro del Plata: es decir, él mismo ... la figura de Néstor Perlongher se fue agigantando de un modo tal que a esta altura aparece como una de las voces más necesarias de la última poesía argentina" (A.Schettini, La Nación). Militante del Frente de Liberación Homosexual, Néstor Perlongher murió de SIDA en San Pablo, el 26 de noviembre de 1992.

Néstor Perlongher: Un militante del deseo

Por Marcelo Manuel Benítez

Es curioso y particularmente injusto que, a su muerte, se oculte, se silencie o, simplemente, se ignore el más importante aspecto de la vida de Néstor Perlongher: su trayectoria política. Sobre todo porque, quienes lo conocimos desde los viejos tiempos del Frente de Liberación Homosexual, sabemos que Perlongher fue, esencialmente, un hombre político, y un político de la homosexualidad o, mejor dicho, de su homosexualidad.

Actualmente se hace difícil captar en todo su valor la experiencia de lo que fuera el primer ensayo sudamericano de organización homosexual, y ello responde al hecho de que la existencia y actividad del FLHA se enmarcó en el contexto de una época totalmente diferente. Resulta dificultoso comprender las consignas, los objetivos y las estrategias del Frente y aún de Néstor Perlongher, completamente ligado a él, si no se tiene pleno conocimiento de aquella filosofía de la "liberación" que caracterizó las décadas del '60 y '70 en Argentina y en el resto del mundo. Y se hace necesario comprenderla con todo lo que contenía de heroico y todo lo que contenía de ilusoria en toda la extensión de su vitalidad y su tragedia.

PERLONGHER Y SU MILITANCIA DE IZQUIERDA

Comenzaba la década de 1970 y el indestructible compromiso social de Perlongher lo impulsó a militar desde el Partido Obrero, en el campo estudiantil. Su infatigable capacidad de militancia lo llevó pronto al triunfo: en pocos meses fue elegido por sus compañeros de curso delegado ante la Asamblea Estudiantil.

Muy influenciados por el "Mayo Francés" y otras exteriorizaciones de libertad juvenil, los estudiantes de entonces cuestionaban no sólo las medidas represivas, selectivas y los planes de estudios mediocres y serviles del gobierno militar, peleaban sobre todo contra el principio autoritario mismo del cual derivaba todo lo demás: una ideología victoriana, una mentalidad que anulaba la imaginación y un conjunto de costumbres hipócritas que frustraba el goce de la vida.

Get this widget | Track details | eSnips Social DNA
Cadáveres
 

Fue una época en la que se dividió la comunidad de los hombres en dos bandos enfrentados: los opresores, por un lado, y los oprimidos, por el otro. Pero, a diferencia de otras experiencias anteriores, la división no partió de oscuras y ociosas minorías esclarecidas, sino de los mismos oprimidos. Resumiendo: se puso de moda cuestionar. Y así, obreros, villeros, mujeres, estudiantes, soldados, sacerdotes, lanzaron un mismo grito de libertad. Ya ellos, naturalmente, se sumaron los homosexuales.

Es este ámbito de activa movilización popular el que encuentra Perlongher al cumplir sus veinte años y se arroja a él habiendo comprendido mejor que nadie una de las principales consignas de los intelectuales de la época: comprometerse con la realidad. Pero contrariamente a lo que hizo la mayoría, su lucha no la encaró con un espíritu cristiano de salvación del mundo. En este sentido fue fiel a las primeras y por tanto más auténticas intenciones de este movimiento. Luchó consciente de que uniéndose a sus iguales lograba, al mismo tiempo, una liberación personal. Peleó siempre por lo que era (homosexual, estudiante, encuestador; y más adelante poeta, escritor, investigador y profesor universitario); y peleó, también, por todo lo que lo limitaba en la totalidad de su proyecto de vida.

Pero no transcurrió mucho tiempo sin que entrara en contradicción con la dirección del Partido Obrero, que lo aprovechaba por su capacidad de trabajo y sus éxitos como militante, pero miraba con repugnancia su homosexualidad manifiesta. Con todo, y en tanto siguiera siendo el único delegado estudiantil del Partido, las cosas hubieran seguido invariables; pero Perlongher quiso que la estructura partidaria aceptara y respetara públicamente su identidad homosexual, y se empeñó de tal modo en su idea que la ruptura se tornó inevitable. Perlongher, entonces, renunció al Partido Obrero, pero no sin dejar constancia escrita de que se alejaba del activismo estudiantil, no por cobardía o comodidad, sino porque el machismo y la mojigatería reinante en el partido eran una contradicción con la meta de cambio social por la que se luchaba.

Muchos años después, la izquierda revisaría su posición respecto al homosexual, en el sentido de aceptarlo; pero ya era tarde porque, ahora, Perlongher quería más. Una de sus frases favoritas en los años '80 decía: Yo no quiero que me acepten, ni que me quieran ni que me comprendan... Yo lo que quiero es que me cojan". Lo cual precipitó, seguramente, una nueva ruptura con la izquierda.

PERLONGHER Y EL FRENTE DE LIBERACIÓN HOMOSEXUAL ARGENTINO

El FLHAA se creó, por iniciativa de un grupo de intelectuales, en algún momento de 1971. Se tomó como modelo de organización la estructura partidaria típica de la izquierda que se conocía con el nombre de "centralismo democrático". El grupo fundador se constituyó como la Dirección de la organización (o sea, el centralismo) y los miembros que se le fueran sumando deberían ajustarse a las directivas del grupo fundador (esto era lo democrático). Naturalmente, la idea funcionó hasta que al año siguiente, ingresó Perlongher.

Su experiencia en el Partido Obrero le sirvió para rechazar de inmediato ese proyecto de organización y se pusiera a trabajar con los ingresantes más recientes para, una vez constituido un movimiento firme de oposición, se repudiara la autoridad de la Dirección por originarse en una doctrina machista propia del mundo masculino que sometía a la mujer y repudiaba al homosexual. La forma de organización que surgió como alternativa fue la de grupos autónomos y confederados, con pleno acuerdo en unos pocos puntos básicos y total libertad para tomar decisiones y llevarlas a la acción.

Esta iniciativa triunfó y los miembros de la Dirección huyeron espantados. Así nació el Frente de Liberación Homosexual que conocemos, y los grupos se hicieron numerosos. Perlongher, junto a algunos compañeros creó el grupo Eros.

LA LUCHA HOMOSEXUAL DE LOS AÑOS '70

La tarea de llevar adelante una lucha homosexual, sin un modelo previo en qué apoyarse, no fue fácil. Estaba, por un lado la derecha que consideraba la homosexualidad una degeneración biológica; y por el otro lado la izquierda (por entonces triunfante, en particular la izquierda peronista) que la consideraba una lacra del capitalismo. Hubo muchos avances y retrocesos, muchas discusiones, tanto en las acciones a realizar como en la ideología a defender. Con todo, el difícil equilibrio se mantuvo, mientras las condiciones políticas del país lo permitieron, merced a esa organización en grupos autónomos, que se respetaban mutuamente. Jamás hubo un reproche, un boicot, ni la mezquindad de pretender imponerse a los demás. Los liderazgos se originaban en las capacidades y el compromiso de cada uno; y las glorias provenían del enfrentamiento con el enemigo común. Y lo que realmente prevaleció fue la solidaridad y el compañerismo, los que, naturalmente, muchas veces terminaban en la cama.

Pero, de todas las personalidades que se identificaron con los objetivos del Frente, Perlongher fue, indiscutiblemente, el más brillante. Muchos fueron sus aportes: en la acción, fue el primero en insistir con terquedad y en llevar a la práctica volanteadas y pegatinas. No era fácil, en aquellos años, decidirse a repartir volantes y pegar carteles en la vía pública como homosexual y con consignas homosexuales. Muchos sentimientos afloraban: miedo, vergüenza, culpa, desconfianza acerca de su efectividad; y la realidad daba muchas veces la razón a los remisos. Con todo, y por la tenacidad y el ejemplo de Perlongher el grupo Eros empezó la tarea. Tampoco la necesidad de unir la lucha homosexual a la de las feministas se tenía en cuenta, y fue Perlongher, otra vez, quién logró la adhesión del FLHA a esa otra gran lucha de los '70, comenzándose tareas en común con U.F.A. (Unión Feministas Argentinas) y el M.L.F (Movimiento de Liberación Feminista); de lo que resultó la creación de un grupo de discusión entre feministas, homosexuales y varones heterosexuales, interesados en politizar el tema, hasta entonces privado, de la sexualidad.

Fue, asimismo, por impulso de Perlongher aquella actitud permanente del Frente de solidarizarse con todas las huelgas obreras, todas las protestas estudiantiles, oponerse a cualquier intento golpista, a toda filosofía pro-militar y antidemocrática; ya que Perlongher entendía que la lucha homosexual era apenas una mínima porción de una empresa liberacionista cuyas dimensiones abarcaba muchos otros sectores. Se era consciente de que la rebelión homosexual era sólo parte de una mayor y más profunda crisis social.

En cuanto a la ideología del FLHA, Perlongher también fue una figura clave para la conformación de una nueva verdad que surgiera no de la psiquiatría sino de los mismos interesados. En la persecución de este objetivo que muchos despreciaban, Perlongher se instruyó e instó a los demás a instruirse: organizó reuniones de estudio y reflexión de las obras de Freud, Lacan, Reich, Masters y Johnson, materiales feministas y los que enviaban otras organizaciones homosexuales extranjeras como fue la colección de revistas del grupo italiano FUORI (Frente Unito Omosessuale de la República Italiana). Pero, por sobre todas las cosas, se exigió a sí mismo mayor lectura, más investigación, mayor conocimiento, iniciando a sí ese camino de pensador que lo llevaría, con el tiempo, a especulaciones teóricas más brillantes y personales.

Dos grandes discusiones conmovieron al Frente, y en las que Perlongher participó oponiendo siempre una idea libertaria: una fue con "la izquierda progresista" quién afirmaba que los derechos homosexuales sólo podían tener probabilidad de triunfo en una sociedad socialista, por lo cual el homosexual debía esperar a que la clase obrera alcanzara el poder, instaurando la "dictadura del proletariado". A esto, Perlongher opuso los ejemplos lamentables de la URSS y Cuba, sosteniendo por el contrario que los homosexuales de ninguna manera debían cruzarse de brazos, ni postergar su lucha, confundiéndose con el conjunto de la clase trabajadora; debía más bien, solidarizarse siempre con ella pero emprendiendo al mismo tiempo una lucha paralela, que fuera arrancando a las clases gobernantes, tanto en el campo laboral como en el sexual, concesiones que acortaran el momento del triunfo final. A la idea básica de la izquierda de que la lucha de los trabajadores debía ser la lucha primordial, Perlongher subrayó la concepción diferente de que la caída del mundo de la injusticia se lograría mediante infinidad de luchas pequeñas aliadas.

La otra discusión fue interna, cupo principalmente a los homosexuales. Se trata del vidrioso tema de la "marica". Un buen número de homosexuales del Frente y de fuera del Frente, veía al hombre afeminado con recelo y sobre él volcaba gran cantidad de improperios: se la culpaba de frivolidad, degeneramiento, de atraer sobre el conjunto de los homosexuales la represión policial, etc. Cerrándose la polémica con estas solemnes palabras: "No por ser homosexual uno debe dejar de ser hombre": Muy por el contrario, Perlongher veía en la "marica" al auténtico homosexual rebelde, de ahí que fuera también el más perseguido. La "marica" para el Perlongher de entonces, era el verdadero desafío a los roles sexuales estereotipados y la más auténtica ruptura con la cultura machista. Y por ello emprendió una campaña que rescatar al hombre afeminado, creando así un antecedente para luego enmarcar la discusión acerca del travesti y el transexual.

Finalmente, y también por iniciativa del grupo de Perlongher surgió el proyecto de dejar impresas en papel las ideas homosexuales. Así nacieron el documento "Sexo y Revolución" y la colección de la revista "Somos", que serán para siempre testigo y testimonio de la voluntad indeclinable de un conjunto de hombres que, en circunstancias muy distintas a las actuales, lucharon por ser libres.

DEL FIN AL PRINCIPIO:

En enero de 1976, la detención y enjuiciamiento de Néstor Perlongher también marca el fin de la actividad del FLHA. Y el comienzo de ese largo silencio de siete años que se instaura en la Argentina sobre el tema. Vendrán la represión, el asesinato a mansalva, el secuestro clandestino, la delincuencia en el Estado, de lo cual los homosexuales tampoco escaparían.


El Frente de Liberación Homosexual estuve presente en la asunción de Cámpora y en Ezeiza, después comenzaron las persecuciones de la derecha peronista ante la indiferencia de la izquierda, que muy lejos de asumir como propia la lucha del FLH y contestar las agresiones, trataban de mil maneras de despegarse para que "no los confundiera con putos y faloperos."

Su reclusión no fue larga pero sí traumática. Y ya en 1981, la situación económica de Perlongher se torna angustiante al presentar quiebra la empresa para la que trabajaba (Perlongher siempre vivió de su trabajo de encuestador, el que no dejó de brindarle cierto bienestar económico, al menos hasta 1981), y toma la decisión de emigrar a la ciudad brasileña de Sao Paulo. A partir de entonces su modus industriae estará ligado hasta su muerte a la Universidad de Campina. Y tras una corta experiencia Perlongher abandona, hacia 1984, definitivamente la lucha homosexual organizada. Pero jamás dejará de sentirse parte de ella. Como intelectual, como poeta, como investigador, como sociólogo, siguió buscando imponer esa verdad que desujetara al ser humano y en particular al oprimido por su sexualidad.

Influido, como siempre, por los autores y corrientes de pensamiento más de avanzada (George Bataille, Deleuze, Guattari, Foucault), con una nueva concepción del deseo, Perlongher seguiría emprendiendo cruzadas liberadoras. Con una mirada más perspicaz, sus últimos escritos muestran una preocupación por desenmascarar las trampas enquistadas en el devenir y la identidad, la lucha por la dignidad y el episodio de SIDA, alertando acerca del rol, ahora retardatario, de mucho de los movimientos gays actuales.

Sus trabajos en prosa (El fantasma del SIDA, El negocio del misce, escritos antes de padecer su enfermedad), todos sus poemas, y en especial su monografía "La muerte de la homosexualidad", escrita en plena tortura del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, no pretenden más que liberar, desentumecer, respirar y hacer respirar un aire más puro y más libre.

El 26 de noviembre de 1992, Néstor Perlongher fallecía de una septicemia generalizada producida por el SIDA que padecía desde hacía algunos años. Murió con la misma dignidad y el mismo sentido del humor (no exento de cierto patetismo) que lo caracterizó siempre. Su último poema, escrito en su última semana de vida se titula "La muerte en bicicleta". Pero no murió sólo un poeta, o un escritor, o un pensador, murió uno de esos seres humanos dotados de una personalidad muy especial cuya experiencia de vida, su talento y su audacia nos servirá de guía y de modelo.

Se dirá que ha sido fruto de su época, que vivió en condiciones políticas favorables, que su empresa fue facilitada por la suerte. Sin embargo, lo único cierto será que Néstor Perlongher fue un hombre sin miedo y sin prejuicios, que encaró la vida con el impulso del deseo, el arma de la indignación y el camino de la inteligencia. Por ello se transformó en un factor de lucha y de cambio.

Con todo, su muerte lo ha arrojado a la sociedad definitivamente. Ahora nos pertenece. Ahora, verdaderamente, y en el comienzo mismo de su descanso, Perlongher empieza a vivir con nosotros.

El poema de Néstor Perlongher que publicamos a continuación, fue escrito en 1973, o sea, en el momento en que su autor dirigió toda su energía hacia la lucha por los derechos homosexuales. El texto se publicó en la revista "Somos" (N° 2 de febrero de 1974) que editaba el Frente de Liberación Homosexual (FLHA), y nunca fue incluido en los libros que Perlongher editó más adelante, ni siquiera en el primero (Austria-Hungría).
Es pues una obra de militancia, pero que conserva la calidad que caracterizó en todo momento la creación de este extraordinario artista.


Defensa de los homosexuales de Tenochtitlan y Tlatlexlolco

Mientras
los homosexuales se acarician en los baños
viejas arpías hilan largos largos echarpes
en lo alto de las ciudades
coloquian en torno a grandes lavarropas azules
sobre la representación de las tragedias griegas y los principios de la catarsis

mientras que sus maridos los aztecas
cazan en sus oficinas para los sacrificios de la cena
los canarios duermen la siesta de los gusanos.
Cuando
les sea concedido el derecho a la caricia – qué cosas éstas –
saldrán de sus baños subterráneos con humeantes tazas de té entre las manos
en donde proyecten celestes espacios aires istamdos de sofocantes islas tropicales
pobladas de dulces nativos cimarrones devastados tímidos por el inexplicable ataque de los cañones
ingleses, inexplicable!

rostros
en donde la solitaria humedad de los caracoles socialmente oprimidos
ha cultivado tristes flores de afeite
y labrado el sudor desfiladeros de baba en torno a sus pupilas
lluviosas como la conmoción del mar en los acantilados de Escocia
tal vez
-como quien desconoce el placer de los besos en los parques soleados-
quizás
-como quien desconoce el placer de los besos en los parques soleados-
contemplan ásperamente desde sus colchones fermentados de ácidas rancísimas emanaciones
con la indiferencia de las viejas perras sorprendidas en los zaguanes
acostumbradas como están a ver morir a sus hijos ahogados en las ollas de guisado
donde las mujeres de los aztecas resuelven los sacrificios de la cena.
Es demasiado tiempo
porque las Plazas de Toros están repletas
si descubrieran a un marica lo mandarían a las cuadras
donde los grandes campeones no pueden entender –qué cosas éstas-
la proyección de celestes espacios aires istmados de sofocantes islas tropicales
pobladas de dulces nativos cimarrones devastados tímidos por el inexplicable ataque de los cañones
ingleses, inexplicable!
como la proliferación de las agencias matrimoniales y los hoteles alojamiento protegidos por el
Estado
cuyos policías recorren las cerraduras en busca de víctimas expiatorias para los templos
del brazo de sus amantes las princesas rusas
mientras
los homosexuales se acarician en los baños
tienden sus cálidas manos hacia los villancicos de amor de las campiñas sus gordos ojos
sueñan sueñan las islas
bellas extrañas islas inexistentes subjuntivas donde se mimetizan con los plumajes exóticos de
grandes aves lujuriosas injustamente perseguidas
que abandonan durante la noche los zoológicos sitiados las fortalezas
las ciudades sitiadas que defienden los aztecas.

Fuente: www.icarodigital.com.ar

Homenaje a Néstor Perlongher

El chorro de Néstor

Por José Quiroga, Universidad George Washington

¿Para qué clasificar a Néstor Perlongher? ¿Por qué no hablar mejor, como a él de seguro le hubiera gustado, de un "chorro Perlongher", de un "devenir-Néstor"?
La obra de Perlongher está llena de cercas, fronteras, bordes desmoronándose o a punto de caer, en una orgía de palabras que se deslizan, formas que se desgarran, pañuelos que se deshilan. Dicho de otra forma, el territorio Perlongher devora y despilfarra todo lo que encuentre a su paso. La zona
territorial sobre la que trabaja es una zona que se borra al escribirse; la zona linguística que elabora es cada vez más la de un portuñol con visos retóricos del cubano Lezama; la zona histórica que le interesa es una mezcla de pasado y presente: el sitio de Montevideo por Rosas y la guera de las Malvinas. Y todo esto en un vocabulario entre culto y gaucho, inventado y memoriado, que lleva a sus lectores a fatigar diccionarios, o simplemente a dejarse arrastrar por el devenir mismo del texto que se derrama. Todo un chorro.
Era antropólogo urbano y poeta exquisito. Le gustaba de seguro la masturbación en el cine, y la segunda piel que forma la tela bien ceñida al cuerpo. Hay en su poesía voluptuosidades. Pencas y gladiolos, bacarat, braguetas de estibadores, labios despintados de rouge, plumas de avestruz, dedos pringados, espesas gotas de semen.
Nació el día de Navidad de 1945 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Terminó su licenciatura en sociología y se fue a vivir a San Pablo, Brasil, en el 1982. Ya había publicado su primer libro, Austria-Hungría, en 1980, y en 1985 fue nombrado profesor en la Universidad de Campinas, donde había terminado una maestría en Antropología Social. Su segundo libro, Alambres, es de 1987, y ganó el premio Boris Vian de literatura argentina. Es aquí donde Perlongher publica su poema "Cadáveres"en abierta referencia a los desaparecidos durante la guerra sucia argentina de los setenta.
Ya su apasionamiento por la poesía barroca cubana de José Lezama Lima era evidente para cuando publicó su tercer libro de poesía, Parque Lezama, (1990), que remitía no sólo a un parque en concreto en la ciudad de Buenos Aires, sino también al territorio marcado por la poesía del maestro que Perlongher convirtió en toda una corriente de poesía –llamada, por él, o más bien deslizándose hacia el significante: "neobarrrosa". El desplazamiento en el significante ya en sí parte del ajedrez poético que chorrea en su trabajo.
Sus textos en prosa, coleccionados en el volumen titulado Prosa plebeya, van desde "El fantasma del SIDA (1988) hasta La prostitución masculina (1993)- su estudio del tema en las calles del centro de San Pablo. Publicó en numerosas revistas de poesía: Alfonsina, Último Reino y Diario de Poesia. Se destaca, en estas publicaciones, su feroz ataque a grandes zonas de la esfera política de izquierdas y derechas argentinas durante la guerra de las Malvinas, en un articulo titulado "Todo el poder a Lady Di" publicado en una revista feminista de escasa circulación titulada "Persona" : "En medio de tanta insensatez", señala Perlongher, "la salida más elegante es el humor." Pero era un humor corrosivo en el que poco se podía esconder el hecho de que "presuntas vanguardias del pueblo revelan su verdadera criminalidad de servidores del Estado."
Trostskista, y deleuziano, más-que-vanguardista, Néstor Perlongher murió de SIDA en San Pablo, el 26 de noviembre de 1992. Fue una de las voces más abiertas cuando la realidad pacata quería esconder los verdaderos estragos de la enfermedad.
Y entre sus legados, toda la irrealidad gozosa, enjoyada, maquillada, que se concentra en esa imagen que responde Perlongher a la imagen de la madre lezamiana: la diosa puta que también es un pastiche, un travesti, un punto de arranque efectivo para una lucha política que sea toda superficie pulsante de inconcebibles identidades: Evita Perón con aires de lupanar, diosa masturbatoria.

Fuente: www.habanaelegante.com

Siglas

Poema bufo sobre la historia de la izquierda argentina en la década del 60. Fue escrito en 1978 y publicado en Utopía nº 4, 1985.

Entonces confías en el FRP, junto a restos de la ARP, nostálgica del PVP, del FPL y, por qué no, de la UP
Pero no conseguías olvidar las deliciosas reuniones del MALENA
-eran los tiempos en que el FRIP se fusionaba con Palabra Obrera para formar el PRT- Secesiones sionistas fundarían PO
De paso por LIM -TAU fuiste a dar en el FA -y en esa noche de los bastones largos optaste por EA- posteriormente EA (A)
Fanatizada por la guerrilla agraria partiste hacia Formosa y en el camino un joven estudiante a la sazón contacto de LVR tanto te entusiasmó con el PCCNRR (era una época en que el revolucionarismo de los grupos se medía por el número de consonantes de sus siglas)
que te afiliaste a ARFYL; cuando llegó el momento de votar, en la iglesia, te volcaste a la TERS, ¡porque sus críticas al programa del UAP eran perfectas!
no tanto como para que en la ruptura de UPE -cuando lo de la OLAS- te sumaras a EC -en Filo TAR-
Lo cual estuvo a punto de costarte la expulsión del MAVIET -apenas te mantu­vo tu amistad con el MAR- que, en cierto modo, te recordaba al PSAV, antes LDA, cuando ni imaginabas que el ya descalabrado PSA devendría a la larga PSP, PST, CSA
Acaso fue a partir de la lectura de un material del CyR -escrito por un ex del EGP- que comenzaste a revalorizar el rol del MNRT, cuando hasta ser del PEN era tenido por sospechosamente cómplice del SUD, la CGU
Nadie pudo entender tu reivindicación del MLLFL -un grupo tan ridículo como la UJ o la UPI
(Tan sólo algunos férreos militantes del PO (T), que levantaban, desde hace tantos años, las consignas del POBS)
Por ello en la escisión de la CGTA
Se te vio tan afín a las 62 -anticipando, de alguna manera, tu adhesión a la línea del JAEN- que más de uno te creyó cogida en las espesas
redes de la RF
(en el contexto algo tan siniestro
como montarse al MID en la fractura de UCRI)
Te hiciste tan compinche de los adolescentes de la UES, y, paralelamente, tan adicta al FOEP
que no hubiera extrañado que llevaras los panfletos del PSIN al mitin de LT
Fue allí, cuando por una disputa personal con un cuadro del MAP tuviste esos desafortunados encuentros con VC
con que sólo lograste enemistarte tanto con los núcleos obreros del PT
-cuyo apoyo bien te hubiera servido para enfrentar la desviación del MARA-
que aquéllos prefirieron la postura de la JSA en la cuestión del CAR antes de que la LIR, aliada al LUCHE, desbancara al TUPAC (cuando ya se venía el apogeo del CEP, de la CA)
Pero con la derrota de SITRAC, recalaste en CENAP, definitivamente hostil al PCR y, aún, al PRC
-no dejaste por eso de vigilar de cerca las intrigas del FRA ni de atacar, oculta en el control de una acción del CD, los planteos ultristas de TC respecto de las FAL-
y tan fiel al PB
que en lugar de treparte alegremente al camión del FREJULI -junto al MNY y al PPC-
¡quisiste echar a gritos a un viejo carcamán del PCP de una UB de las FAR!
-perdiendo así tus últimos enlaces con el MOR
Y, tras la disolución del CPL, se volvió tan difícil combinar tu íntima simpatía por el GOR y, más, por la FR
con la loca aventura del PA aliado al 22
que aceptaste esas charlas ominosas con las bases de EO
en ese mismo bar donde tu compañero del PCML- que estaba haciendo entrismo en LC-
rompió contigo, en medio de la crisis del FAS.

El autor agradece la colaboración de las siguientes organizaciones:
Frente Revolucionario Peronista, Acción Revolucionaria Peronista, Partido Vanguardia Popular, Fuerzas Populares de Liberación, Unión Popular, Movimiento de Liberación Nacional, Frente Revolucionario Indoamericano Popular, Palabra Obrera, Política Obrera, Partido Revolucionario de los Trabajadores, Línea Independiente Mayoritaria, Tendencia Antiimperialista Universitaria, Estudiantes Antiimperialistas, Estudiantes Antiimperialistas (Auténticos), Lista Violeta Reformista, Partido Comunista Comité Nacional de Recuperación Revolucionaria, Acción Reformista de Filosofía y Letras, Tendencia Estudiantil Revolucionaria Socialista, Unidad Antiimperialista Programática, Unidad Programática Estudiantil, Organización Latinoamericana de Solidaridad, El Combatiente, Tendencia Antiimperialista Revolucionaria, Movimiento Argentino de Solidaridad con Vietnam, Movimiento de Acción Revolucionaria, Partido Socialista Argentino de Vanguardia, Los de Abajo, Partido Socialista Argentino, Partido Socialista Popular, Partido Socialista de los Trabajadores, Confederación Socialista Argentina, Cristianismo y Revolución, Ejército Guerrillero del Pueblo, Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara, Frente Estudiantil Nacional, Sindicato Universitario de Derecho, Confederación General Universitaria, Movimiento Línea Las Flores Luján, Unión de Jubilados, Unión de Propietarios de Inmuebles, Partido Obrero (Trotskista), Partido Obrero Basado en los Sindicatos, Confederación General del Trabajo de los Argentinos, 62 Organizaciones, Juventudes Argentinas de Emancipación Nacional, Rama Femenina del Partido Justicialista, Movimiento de Integración y Desarrollo, Unión Cívica Radical Intransigente, Unión de Estudiantes Secundarios, Frente Obrero Estudiantil Popular, Partido Socialista de Izquierda Nacional, Liga Trotskista, Movimiento de Acción Programática, Vanguardia Comunista, Partido del Trabajo, Movimiento Autónomo Radical de Avellaneda, Juventud Socialista de Avanzada, Comandos de Acción Revolucionaria, Línea Izquierdista Revolucionaria, Línea Universitaria Che Guevara, Tendencia Universitaria Popular Antiimperialista Combatiente, Comandos Estudiantiles Peronistas, Carta Abierta, Sindicato de Trabajadores de Fiat Concord, Partido Comunista Revolucionario, Partido Revolucionario Cristiano, Frente Revolucionario Antiacuerdista, Cuerpo de Delegados de Filosofía y Letras, Tendencia Comunista, Fuerzas Armadas de Liberación, Peronismo de Base, Frente Justicialista de Liberación, Movimiento Nacional Yrigoyenista, Partido Popular Cristiano, Comandos Populares de Liberación, Grupo Obrero Revolucionario, Fracción Roja, Partido Auténtico, Ejército Revolucionario del Pueblo 22 de Agosto, El Obrero, Partido Comunista Marxista Leninista, Liga Comunista, Frente Antiimperialista por el Socialismo, Partido Conservador Popular, Unidades Básicas, Fuerzas Armadas Revolucionarias, Movimiento de Orientación Reformista.

Fuente: Perlongher, Néstor, Prosa Plebeya: ensayos 1980-1992, Buenos Aires, Colihue, 1997.
Tomado de: www.golosinacanibal.blogspot.com



  • Néstor Perlongher: ser gay en los '70

    Por Mario Burgos

    Néstor Perlonger fue sucesiva y paralelamente científico social, poeta, pensador

    En los '70, por encima y detrás de estos avatares, Néstor era un militante.

    Desde la Carrera de Letras había llegado al ejecutivo del Cuerpo de Delegados de Filosofía y Letras de la UBA y, sin gastar palabras en discusiones que a veces llevaban días enteros, Néstor estaba a cargo de una actividad: era responsable de la autodefensa de las movilizaciones.

    Molos, palos, grupos, objetivos, la Guardia de infantería y los hidrantes eran su problema, y para resolverlo desplegaba un menú tan monótono como eficaz: "fulano aquí, acá una pareja, en esta esquina van cuatro, las molos van allá, estos cuidan en la peatonal que nadie se queme, en la semana hay que ir a estos bares a ver si sirven para hacer control".

    Pero sería erróneo decir que Néstor era solo un militante. En un tiempo de sexo en blanco y negro, Néstor era un homosexual visible, explícito, provocador.

    Se vestía, hablaba y gesticulaba, como le parecía que podía dejar más clara su elección sexual y cuando quedaban dudas las aclaraba. Si en algún momento Maradona paseó un tapado blanco de piel en la ilusión de que ningún símbolo de poder le quedaba chico, Néstor se reía de la pacatería en el '70, cruzando Puente Alsina, también con un tapado blanco, de piel sintética, a las 2 de la mañana, bancándose las puteadas de canas, ociosos y laburantes hasta hacerse una figura cotidiana.

    Mucho antes que el resto de nosotros, Néstor había percibido que en la década del cambio la argentina conservadora guardaba un reducto casi inexpugnable: la revolución sexual no entraba en la disputa.

    A contramano de su tiempo, tampoco fue un tipo digerible en el "mundo homo", ya que percibía los mismo tics pero en versión ridícula. "Es paradójico que para defender nuestro espacio debamos abrazar la causa de la pareja monogámica burguesa como forma de unión, cuando todo el mundo empieza a comprender su carga de cinismo y repetición".

    Insatisfecho con la oferta de una militancia castrada o una homosexualidad cortesana, Néstor tendía un puente de rebeldía entre sociedad y sexo y nos provocaba con su coherencia.

    Después vendrían la fundación del Frente de Liberación Homosexual, el golpe y su partida, la Universidad de Campinas, el SIDA y su muerte.

    En el medio, poesías como aquella que, sin nombrar al Proceso, enumera todo los quehaceres cotidianos de la gente y la ciudad para repetir en cada pausa "hay cadáveres..."

    Príncipe y plebeyo

    Por Néstor Perlongher

    Hemos sufrido mucho en estos largos años (y aún...) Dice Dante Panzeri que el sufrimiento es muy grande antes de llegar al goce. ¿Pero es que, en política, se está hablando de goce? Toda política es, también, una política de la sexualidad. En la Argentina militar, la política del Estado se ha dirigido a evitar la consumación –dificultar el "acto" sexual–. Así, hacer el amor ha dejado de ser un pecado para convertirse en un milagro.
    Es cierto que esa represión explícita a la sexualidad –que ha llegado a censurar la mínima alusión erótica– se encastra en una densa tradición machista, machismo que muestra su poder castigando a los más débiles: las mujeres, los maricas, los niños.
    Pero este machismo –moralismo que también afecta a los machos en sus andanzas extrafamiliares– no podría tal vez tan fácilmente vencer si no contase con el auxilio de la Policía.
    La policía puede, en la Argentina, detener a cualquier persona por un plazo que oscila entre 2 y 7 días, con la excusa de "averiguación de antecedentes". Ese expediente ha sido usado siempre –y con mayor denuedo en los últimos años– para encarcelar, intimidar, ofender a millares de personas.
    Peor aún es la situación de los menores de 18 años, que por el solo hecho de hallarse fuera de sus casas familiares, pueden ser internados en reformatorios, verdaderos campos de concentración de niños.
    Los llamados edictos policiales –que no son exactamente leyes sino reglamentaciones internas de la policía– permiten detener a cualquier persona sospechosa de prostitución, homosexualidad, vagancia, ebriedad, etc., y recluirla sin intervención de la Justicia, en la cárcel ¡por plazos que oscilan entre los 30 días en Buenos Aires y los 90 en Córdoba!
    Estas reglamentaciones no tienen nada que ver con el estado de sitio que padece el país. Los edictos policiales vigentes en Buenos Aires fueron introducidos bajo el gobierno de Perón en 1946. Un fallo de la Corte Suprema los declara inconstitucionales en 1957 porque no respetan el derecho de defensa. Pero eso no impide a Frondizi aplicarlos con saña, gracias a los servicios del comisario Margaride (jefe policial bajo las administraciones de Frondizi, Guido, Onganía, Perón), que adoraba allanar hoteles alojamiento, detener a parejas por besarse en los parques, organizar gigantescas razzias en subtes y cines en busca de vagos y perversos.
    El régimen actual se ha preocupado por dictar edictos policiales en los lugares donde ellos no existían –como Mendoza y Córdoba–. El Código de Contravenciones dictado en Córdoba en 1980, no precisa para castigar "mujeres u homosexuales", otra prueba que...su permanencia en un lugar público. Basta sólo "frecuentar (es decir, charlar) con un menor, para ser encarcelado por tres meses. Se impone también la internación y cura forzosa del enfermo venéreo, extendiendo a los sifilíticos el tratamiento reservado a los "drogadictos" y a los locos. Estos temas sexuales nunca han tenido que ver con la política, porque la política suele ser un deseo de poder antes que de goce. Pero miles de hombres, mujeres y niños han sido molestados o secuestrados por la policía por no estar yendo "de la casa al trabajo y del trabajo a casa".
    Claro que al que soporta los estandartes de la normalidad le resulta más fácil "eludir los patrulleros" que a quien no se los banca. Pero es la libertad de circulación y comunicación, amorosa, cotidiana, lo que estas prepotencias del poder cercenan.
    La llamada "normalidad" se ha encargado de mostrar suficientemente en la Argentina lo doloroso de su fracaso. Si para mantener a los homosexuales fuera de las calles, es preciso llamar a la policía, entonces queda evidente que esa "normalidad" no funciona por "naturalidad" sino por el peso de las armas. Si la llamada "normalidad" precisa de la dictadura para sobrevivir, entonces revélase ella misma anómala (...)En este momento el lector abraza tiernamente a su esposa: yo no tengo, gracias a Dios, nada que ver con la homosexualidad. ¿Está usted seguro? ¿No será usted en su tibia normalidad, un cómplice complaciente de ese reiterado escarnio? Su miedo a la sexualidad ¿no tendría que ver con la represión moral que familias y policías inculcan desde pequeño?
    Nos parece genial que cada cual haga lo que quiera con su cuerpo. Reprimir a la homosexualidad le agrega a esa práctica erótica un encanto subversivo del que ella, naturalmente, carece. Pero que el goce pase por la tortura, la humillación y el secuestro, ya nos parece excesivo. "Hasta la perversión –decía el Marqués de Sade– exige cierto orden."
    Si usted acostumbra dejar su sexualidad en manos de la policía, es lógico que le va a acabar gustando. De ser así, entonces esto "no se va a acabar".
    –Derogación de los edictos policiales que reprimen la prostitución, la homosexualidad, la vagancia, la "ebriedad y otras intoxicaciones", etc.
    –Fin de la "averiguación de antecedentes".
    –Abolición de la censura.
    –Libre circulación para menores, putas, taxiboys, travestis, homosexuales, hombre y mujeres en general...
    Deseamos que esas demandas sean levantadas en todos los lugares: familias, partidos, grupos, bares, calles, instituciones, medios, etc. No precisamos de la policía para saber cómo comportarnos. Nuestra cotidianidad es un problema nuestro. Aprovechemos el momentáneo "repliegue" del régimen para acabar también con el autoritarismo y la prepotencia del poder.
    Un beso.

    ["Por una política sexual" fue escrito durante la dictadura militar y distribuido por entonces de forma anónima y en fotocopia, se mantenía inédito]

    Perlongher vive

    Por Claudio Zeiger

    Este volumen que recopila obras de Néstor Perlongher se inscribe rápidamente en una continuidad de rescate y valorización que se viene produciendo desde hace aproximadamente diez años. Como lo señala en el prólogo el crítico Adrián Cangi (quien además se hizo cargo de la edición del libro junto a Reynaldo Jiménez), "Papeles insumisos continúa el trabajo de investigación iniciado por Christian Ferrer y Osvaldo Baigorria en Prosa plebeya, ensayos de Néstor Perlongher que abrió a los lectores una diversidad de materiales perseguidos con empeño en distintas tierras y publicados en medios siempre al borde de la desaparición, clandestinos y de cortas tiradas, en donde Perlongher gustaba descargar su pluma". Podrían agregarse también Lúmpenes peregrinaciones (artículos sobre Perlongher compilados por Cangi y Paula Siganevich) y la tercera parte de Fiestas, baños y exilios (Flavio Rapisardi y Alejandro Modarelli) donde se esboza una minibiografía de Perlongher. Y por qué no agregar los Poemas completos publicados por Seix Barral, edición prologada y al cuidado de Roberto Echavarren que puso los seis libros de poemas al alcance de un público bastante extendido (mucho más que la media de la poesía). Como sea, y a pesar de haber muerto en 1992, retomando la consigna convertida en título de su cuento maldito "Evita vive", Perlongher también "vive".
    La revalorización no es sólo homenaje o ritual de amigos. Por cierto, hay zonas muy controvertidas y discutidas de su obra y lejos está de agotarse la posibilidad de interpretarla. Adrián Cangi, por ejemplo, lo consideraperteneciente "al archipiélago de los pensadores libertarios porque mantiene en su obra una actitud de insumisión política, ética y estética". También se puede pensar su poética como una puesta en acción del programa filosófico de Deleuze y Guattari, algo bastante obvio en su trabajo sobre la prostitución masculina (la presencia del deseo en lo social) pero no tan obvio en una poesía que privilegió el trabajo extremo con el lenguaje en su fijación obsesionante con el neobarroco, donde "lo social" reduce el espesor de su resonancia. Pero quizás la clave la haya dado el propio Perlongher cuando analizaba un poco esas tensiones que convivían en él desde el origen, entre el plebeyo que aspira al lujo que no pudo tener en la infancia y el príncipe que siente nostalgias del barro y sale a yirar por los bajos fondos. "Yo tenía un espíritu plebeyo, de barrio de extramuros, que me llevaba a sentir la poesía como algo muy bello. Mezclado con los bestial, enchastrado, embarrado, pero lleno de brillos y de lujos, feo jamás", explica Perlongher en una entrevista incluida en este volumen. Y concluye con una de esas intuiciones geniales que podía disparar en el momento menos pensado (como cuando escribe en carta a Sarita Torres su hipótesis de que la guerra de Malvinas fue porque "los milicos no podían soportar que una parte del territorio del Estado no estuviera sembrado de cadáveres"): "Lo poético no puede ser feo".
    La poesía como lujo y derroche, y el deseo del fango social, son las dos corrientes más visibles en Perlongher, a la vez príncipe y plebeyo, que no necesariamente se identifican del todo con el "ensayista" (supuesto plebeyo) y el "poeta" (supuesto príncipe). De todas formas y sin necesidad de adscribir a esta hipótesis, Papeles insumisos ofrece una cantidad de materiales que dan cuenta abundantemente de lo principesco y lo plebeyo en Perlongher.
    La correspondencia con su amiga Sarita Torres es de las zonas más emocionantes y ricas del volumen: ahí está el derrotero desde su exilio en San Pablo hasta los momentos finales de su vida, y cómo la intensidad de escritura no cedía ni un ápice en la forma epistolar. Las Malvinas, el peronismo, Evita, el Caribe trasplantino, Lezama, Haroldo de Campos, los "michés" y las "bichas", Guattari, el nomadismo y la desterritorialización son algunos de los clásicos tópicos perlongherianos que orientarán al lector que venga de lecturas previas. Además, hay que agregar la hipótesis de la insumisión de Cangi: leer a Perlongher como a un revolucionario de los estilos y la vida cotidiana, un militante que abre la puerta en medio del debate y sin saber de qué va primero dice "yo me opongo", un activista que descree de la poesía social, un homosexual que rechaza la "identidad gay".
    Perlongher huía de las fijaciones y Papeles insumisos en su diversidad de géneros y materiales heterodoxos, bien lejos está de sujetarlo. Más bien, lo ayuda a seguir andando.


    Correspondencias

    Sao Paulo 3.7.82

    Rainha:

    (...) "Estábamos con la delicia de la Felicia Guattari. Realmente su venida fue un gran éxito, y se formaron unas bandas de públicos nómades que peregrinaban en pos de su fala, con todas las eclécticas gamas de lo ‘alternativo' –que van desde un academicismo ligero a los cultores de lo ‘psi'–. Me coloqué raudamente a la izquierda de esas bandas.
    El problema pasa, en gran parte, por la cuestión del PT (Lula).
    Los elogios de Guattari a Solidaridad, creo, no se detenían en la retórica revolucionaria que, por otro lado, usó a rabiar. Se sustentaban en una constatación: los movimientos moleculares (minoritarios) no podían seguir girando sobre sí mismos, so pena de resolverse en la inacción y la microgrupusculización (momento, pero sumido en un devir, de la fala guattariana. Ahí en ese medio Guattari colocaba toda la carga de su retórica antiedípica y ahora ‘rizomática'. Pensar en el rizoma: se opone a la representación arborescente (en forma de árbol) que obliga a significar las cosas como con una raíz, un tronco y unas ramas: no: el rizoma (el ejemplo botánico serían esos tronquitos acuáticos que venden en Brasil) se desarrolla horizontalmente y cualquier conexión puede producirse en cualquier parte, no hay eje, no hay origen: pero el rizoma también puede endurecerse y tornarse máquina de muerte. Yo estoy poetizando un poco la maquinilla de esa fala, pero con licencia poética dígase que esas articulaciones falantes perforaban una ‘transversalidad': te atravesaba de parte a parte y te movía cosas (el encanto del devenir): y no dejó de hablar del ‘devenir femme' todo el tiempo –aquí se dice devir mujer, devir bicha (gay).
    Hubo momentos brillantes y otros más opacos. Entre los primeros, una multitudinaria reunión en la sede de una candidata a veredeara ‘autonomista' del PT (Katy), con las minorías. Guattari decía que las minorías debían conectarse al PT, conservando su especificidad. El PT, sabrás, es una alianza estilo ‘conexión polaca': curas progresistas, sindicalistas influenciados por la Iglesia, y otros autónomos sin ser libertarios, trotskystas, disidentes, libertarios de salón, etc. Para algunos, ese pasaje ocasionaba la obsolescencia de la pulsión molecular, la molarización del grupo: porque se burocratizaba, se partidizaba. Y además, estaba la Iglesia de por medio. Yo di el ejemplo de una bicha politizada que se dirige al ateo de suburbio y le dice: No, m'hijo, ahora la Iglesia es bárbara, vamos a casarnos de blanco...Un trotskysta dijo en ese debate que la consigna de autonomía solía encubrir los manejos paralizantes de la Iglesia. Guattari acusó de ‘pesimista' y de ‘militante profesional' a cada una de esas posiciones. Asoció el pesimismo a la autoculpabilización. A mí la idea de culpa me parece muy sentimental para funcionar en ese esquema, pero en fin, algo de razón tiene: al menos en lo que hace a la necesidad de alguna conexión con lo ‘macro', ya que el aislamiento lleva a un narcicismo de grupo que se distancia de lo real y de lo que pasa. Se estaba dando el ejemplo del derruido Movimiento Homosexual paulista.
    Fragmentos de ese movimiento lograron convocar, en la sede del grupo Lésbico Feminista (peleadísimo con el Sos Mulher de la Teca, quien empero concurrió), a una minirreunión de unas 30 personas con Guattari, donde él estuvo espléndida hablando de su deseo de ser mujer...nos encantó. La Felicia viene muy pesada: ella sí que se podría mandar un flor de entrismo y hacerle la cabeza a Lula, la chica esa es muy ambiciosa, quiere llevar el esperma de Lula en un frasquito a Francia para mostrar que se lo pasó, y se encontró con él a solas, en un hotel del centro...se dice de mí."

    [Fragmento de una carta a Sarita Torres fechada el 7/10/82]

    Sao Paulo, 31.8.92

    Querida Sarita:

    Enorme alegría me causó tu llamado, conmovente. Preciso un poco de mimo, porque en general me siento solo. Esta enfermedad provoca un aislamiento progresivo porque uno no consigue acompañar el ritmo de los otros y va quedando rezagado. En tu llamada sentí que nos habíamos del todo reencontrado, después de ese furioso brote que padecí, que –ahora lo sé– responde al nombre de manía, y es común entre víctimas de este inexorable mal.
    La desesperanza (desesperación) desanima, estoy apático, sin ganas. Para peor pasé a tomar dos antidepresivos que me hunden en una amodorrada somnolencia. Recetados por un psiquiatra que entiende bastante del asunto. Me harté de la infinita charla psicológica.
    Te reseñaré mis males.
    Citomegalovirus: me hizo perder la visión de un ojo y resiste al medicamento, obligado a tres mañanas semanales de inyección endovenosa de variada estirpe.
    Microbacterium: es terrible, parecida con la tuberculosis, exige tomar cinco antibióticos, tres en ayunas y dos por las venas.
    Diarrea permanente, ya no saben qué darme. No puedo apartarme un milímetro de la pesada dieta: comí un pan integral y lo pagué con creces (feces). Es intempestiva e imperiosa. Un absoluto escarnio.
    Sarcoma: lo innombrable, no lo tratan porque la quimioterapia, siendo inmunodepresora, temen que me bajen aun más las defensas.
    Defensas: por el piso, mi t4 está ahora en 18 (lo normal es 1000).
    Criptosporidium: un parásito intestinal tenaz, nada le hace mella. Importé un carísimo medicamento americano que poco me hizo. El médico experimenta...
    Neuritis: dolor en el torso, en verdad en las terminaciones nerviosas; el antidepresivo los sosiega.¡Gracias al alto cielo, no tengo fiebre! A veces sudores nocturnos que obligan a cambiar las sábanas (para lo cual precisaría un acompañante nocturno).
    Ulcera: en la boca del estómago. Está pasando, pero cualquier cosa más fuerte (un bife de lomo) la reactiva. Me dopo con litros de buscapina (aquí llamada Buscopan; cántase: "Buscopan, no me dan, buscoqueso y me dan hueso y me rompen el pescuezo" en las farmacias).
    Aquí tengo una empleada que cocina. También contraté a un asistente para ir al Bco, al correo, a buscar cosas en disparatados lugares. Estoy tratando ansiosamente de mudarme a un departamento más grande donde se pueda alojar a un acompañante sin atropellos. Pero sin suerte, los departamentos se me escapan de las manos como una agüilla triste y vaporosa. Ya van tres que pierdo, por despótica volubilidad de los propietarios.
    Hoy el médico me autorizó a viajar. Espero hacerlo en octubre. Tendré que llevar vagones de medicamentos. Lo que más me preocupan son las aplicaciones endovenosas, disolviendo drogas en el suero, que deben hacerse en un hospital. Me gustaría, ya que estás en el tema, que me averiguases:
    dónde se puede hacer ese tratamiento aunque sea pagando.
    si se consigue el medicamento Cipro. Endovenoso.
    Son frascos voluminosos que exigirían una carretilla. Preguntale a las chicas del Coinsida. Gracias.
    Pensar en que voy a quedarme con vos, me hace feliz. Te lo agradezco de alma.
    Osvaldo B me llamó.
    Te llamaré cuando tenga más clara la fecha del viaje que ahora se me figura posible, concreto. Llamame que estoy con saudade extrema.

    Un beso dunesco

    Néstor Rosa

    [Carta a Sarita Torres fechada el 31/08/92. Fuente: Radar, Página/12, 10/11/04]

    La religión de la ayahuasca*

    Néstor Perlongher (1949-1992)

    "Nao creías nos mestres que le aparecen
    E nem con eles o caminho queira andar
    Creía somente en teu Jesús
    Que ele é que tem para te dar

    Meu mestre a Vós aquí eu peço
    Para vos me guiar
    Me guie no caminho da Santa Luz
    Nao deixa nínguém me derribar

    Segue sempre teu caminho
    Deixa quem quiser falar
    Recebe a tua Luz de Cristal
    Te firma e te compõe em teu lugar

    Recebe todos que chegar
    Faz o que eu te mandar
    Não deixa fazer o que eles querem
    Espera até o dia que eu chegar"

    Vibración de la luz (por momentos parece que las lamparitas del templo estuviesen a punto de estallar), explosión multiforme de colores, cenestesia de la música que todo lo impregna en flujos de partículas iridiscentes, que hormiguean trazando arcos de acerado resplandor en el volumen vaporoso del aire, un aire espeso, como cristal delicuescente. La acre regurgitación del líquido sagrado en las vísceras - pesadas, graves, casi grávidas- convierte en un instante el dolor en goce, en éxtasis de goce que se siente como una película de brillo incandescente clavada en la telilla de los órganos o en el aura del alma, purpurina centelleante unciendo, a la manera de un celofán untuoso, el cuerpo enfebrecido de emoción.

    Estamos en una ceremonia de ingestión de ayahuasca, realizada en una "iglesia" del Santo Daime. Los participantes de la ceremonia -hombres de un lado, mujeres del otro, ataviados austeramente: camisa blanca y pantalón azul, para los primeros; camisa y pollera de los mismos colores para ellas; para las ceremonias de fiesta, coincidentes con fechas religiosas u onomásticas, el uniforme es blanco con cintas verdes y ellas lucen coronas; una estrella de seis puntas, con un águila y una luna grabadas, orna los pechos de los fardados ("uniformados", o sea, iniciados)- se disponen en forma de doble L en torno de una mesa donde titilan velas y piedras transparentes en la blancura de un mantel bordado: en el centro, yérguese imponente la Cruz de Carayaca (la de dos maderos horizontales, simbolizando la segun­da venida de Cristo a la Tierra).

    A los rezos, de inspiración cristiana con aportes espiritistas y esotéricos, sigue la distribución de la ayahuasca, la bebida sagrada preparada a partir de una complica­da maceración de cierta liana amazónica, el yagube. (Banisteriopsis caapi), en mix­tura con la chacrona o rainha (Psychotria viridis), un arbusto tropical, hecha en un alto clima ritual. Mezclada a veces con otros elementos vegetales -tal el poderoso toe; la temible datura o hierba del diablo (2) - y objeto de una variedad de denominaciones (en el Santo Daime ella es llamada simplemente Daime) y usos rituales según los grupos que la toman, la bebida, ya era adorada por los incas que le dieron el nombre de ayahuasca (literalmente, vino de las almas o vino de los muertos, ya que a su influjo invócaselos).

    Schultes y Hoffman, importantes estudiosos del asunto, destacan el carácter mágico del yagé: "Al noroeste de América del Sud, existe una planta mágica de la cual los indios piensan que libera el alma del cuerpo, ella puede entonces errar libremente, sin trabas y retomar su envoltura carnal cuando así lo desea. Esa planta emancipa a su posesor de la sumisión a lo cotidiano y lo introduce en los reinos maravillosos que los indios consideran la única realidad." (3) Considerado sagrado y venerado como tal, el potente brebaje, capaz de producir visiones celestes y desplazamientos cósmicos, es de uso inmemorial entre los pue­blos de la Amazonia Occidental, en territorios hoy pertenecientes a Brasil, Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia. Llama la atención la expansión del consumo ritual de ayahuasca primero a las áreas rurales y suburbanas de población mestiza (proceso verificado sobre todo en el Perú (4) y actualmente al corazón de las grandes ciudades brasileñas. Este pasaje de uso tribal a un uso urbano se realiza, en el Brasil, a través de dos nuevas (aun cuando no incipientes) formaciones religiosas: la Uniao do Vegetal y el Santo Daime.

    Nuevas en el sentido de Marión Aubrée: "productos autóctonos de mezclas innovadoras" (5), ambas religiones conservan lo esencial de la práctica indígena: la preparación e ingestión de la bebida sagrada, acompañada, en el caso del Santo Daime, de un ritual rítmico-musical. La importancia del canto entre los consumi­dores tradicionales es impresionante: entre los Mai-Huna de la Amazonia Peruana, por ejemplo, resulta inconcebible tomar yagé y permanecer mudo. (6)

    El antropólogo Jean-Pierre Chaumeil, investigando entre los Yagua del Nordeste Peruano, atribuye la extensión de los usos chamánicos de la ayahuasca entre las pobla­ciones mestizas a que "el carácter no dogmático e integrador del chamanismo facilita la incorporación progresiva de nuevos modelos (...) en los cuadros conceptuales tradicionales". Por no ser hostil a los cambios, "el chamanismo se presenta como un sistema en perpetua adaptación con la realidad vivida." (7) Se explica así la combinación entre las prácticas chamánicas, generalmente con fines de cura, y un corpus religioso fuertemente impregnado de catolicismo, fruto de varios siglos de prédica misionaria. En las ceremo­nias clásicas el curandero bebe la bebida junto con el paciente y ve el mal que le afecta y sus causas mágicas o espirituales (8). Marlene Dobkin registra en Iquitos ritos similares durante los cuales la ayahuasca es tomada como "filtro de amor" para protegerse de abandonos y traiciones (9). Por su parte, los indios del valle del Sibundoy recorren los centros urbanos de Colombia, Venezuela y Panamá realizando rituales curativos y adivinatorios con base en el yagé, a veces mezclado con datura 10; llevan así, al decir de Taussig, "el poder mágico de un sitio al otro del país" (11).

    Normalmente el uso colectivo de "alucinógenos" (la pertinencia del término será rediscutida) es considerado característico de las sociedades primitivas y en ellas exilado. Guattari, reconociendo que "la droga ha jugado un rol fundamental en todas las sociedades, en todas las áreas culturales y religiosas", distingue entre "la droga solitaria del capitalismo" y "el modo colectivo, que era, por ejemplo, el del chamanismo" (12). Lo interesante del Santo Daime es que se trata de una ritualización religiosa moderna de un uso de plantas de poder tenido por primitivo y tradicional. Al irrumpir en las modernas sociedades urbanas, el Santo Daime rasgaría, con la firmeza de la fe divina, el sórdido circuito de la droga. Al mismo tiempo, esta experiencia contemporánea parece iluminar un elemento extático presente, aun­ que borrado, en la cultura de la droga.

    Si para William Burroughs -cuya experiencia con el yagé no fue precisamente tranquila- ninguna religión podría ser construida sobre los opiáceos (13), contraria­ mente todo en los llamados alucinógenos parece predisponer al trance sobrenatural. "La experiencia alucinógena -advierte Martine Xiberras (14)- se encuentra en efecto muy cercana a una experimentación mística del mundo." La experiencia psicodélica sería realmente "antirreligiosa": son las sustancias que la inducen, según Furst (15), "fundadoras de toda revelación y por consecuencia, de las religiones", encontrándose "en la fuente de la vida mística, en la raíz de la práctica religiosa y en el origen del arte".

    El propio Timothy Leary, profeta del LSD, reconoce y trata de explorar ese lado religioso. Pero ¿cómo constituir una religión a partir del hedonismo individualista? ¿Qué hacer con casos como el de Lisa Lieberman, "sacerdote boo-boo neomarxista", que se proclama diosa de la transgresión obscena, emergiendo desnuda en moto en los piringundines del pseudoculto (16)?

    Leary menciona la religión india del peyote, también con fuertes componentes cristianos, pero no parece conocerla o comprenderla. Hay notorias analogías con el Santo Daime (especialmente en lo que respecta a la combinación de usos indígenas y fragmentos de doctrinas cristianas, como con relación a la relativa juventud de ambos cultos: la Iglesia Nativa Americana recién se constituye a fines del Siglo XIX) y una severa diferencia: mientras que la Iglesia Nativa Americana sería, según Lanternari (17), básicamente defensiva -instrumento de defensa de la cultura indígena-, el Santo Daime no sería "defensivo" sino "ofensivo", ya que no se trata meramente de una reivindica­ción de la cultura tradicional, sino de la creación de una nueva cultura, en un mesianismo irredentista presente tanto en el discurso (a veces con algo de militar (18)) de expansión y extensión (aunque no haya en verdad prácticas de predicación pública) como en la fundación de aldeas en cumplimiento de un programa de construcción terrenal del paraíso de connotaciones místicas y utópicas. Baste mencionar la configuración de Império (se trata del Império Juramidam) que asume el culto (19).

    La religión del Santo Daime (literalmente, San Dadme: el nombre proviene de invocaciones construidas a partir del verbo dar, del tipo dadme - daime en portugués- paz, daime amor...) surge en la década del 30 en el estratégico estado brasileño del Acre -un triángulo tendido en la frontera del Brasil con Bolivia y Perú, que a principios del siglo se "independizó" de las autoridades de La Paz para adherir a las de Río de Janeiro.

    Los orígenes de esta nueva religión, que conoce hoy en día una minoritaria aunque barullenta expansión entre las capas medias de las grandes ciudades brasileñas, se sitúan en el encuentro de masas desterritorializadas de migrantes (20) prove­nientes del miserable nordeste brasileño, que se lanzan a la conquista del caucho imbuidas de un ecléctico catolicismo popular (en verdad, un culto de los santos (21)), y chamanes (hechiceros) indígenas que usaban la ayahuasca con fines de cura o celebración. Según el relato fundante, Raimundo Irineu Serra, negro del maranhão -región de fuerte incidencia espiritual afrobrasileña-, tomando la bebida con el peruano Crescencio Pizango, quien la había heredado de los incas, recibe la anun­ciación de Nuestra Señora de la Concepción, Reina de la Floresta -pero que es también Iemanjá y Oxum, divinidades acuáticas africanas, y todas las formas de la Divina Madre-, que le revela la doctrina (22) y le ordena difundirla y realizarla (23) a la manera de un soldado de Dios. En la cima de un complejo, rico y proliferante Olimpo nativo -que se permite incluir, al lado de la Virgen María, a Buda, Krishna y hasta Mahoma- se alza el Maestro Juramidam, suprema divinidad forestal (24); el sincretismo tiene más de simultaneidad que de jerarquía rígida.

    En concreto el ritual toma la forma de una fiesta colectiva, con matices de comunión dionisíaca, pero manteniendo un formalismo riguroso y estético.

    La ceremonia suele prolongarse la noche entera, hasta las primeras luces del alba o más. Durante todo ese tiempo los adeptos cantan, acompañados con música de guitarras escandidas por enérgicas maracas y endulzados por acordeones, flautas, violines, lo más parecido a un coro celestial, himnarios, o sea, poemas rimados de contenido místico "recibidos", gracias a la inspiración divina, por los protagonis­tas de este raro ritual, que danzan sincronizadamente el "bailado": un vaivén monótono, mecido a cantos hipnóticos, de vaga resonancia indígena, el que parece contribuir a una mejor distribución en el cuerpo del líquido, cuyo poder emético y purgante puede llegar a manifestarse, no es infrecuente, violentamente. También cantar, por el movimiento del aire que implica, es común a todas las tribus que toman ayahuasca.

    "A través de ese movimiento rítmico -escribe Vera Froes (25) en uno de los raros libros sobre el tema-, se desencadena una fuerte corriente espiritual entre las perso­nas". Las miraciones o marcaciones -visiones celestes, vibraciones intensas, una especie de "alucinación" (en gran medida constelaciones combinatorias de fosfenos) que, guiada, no es sin embargo desvarío ni error- producidas por el efecto de la ayahuasca en el cuerpo, son, por decirlo así, escandidas por la música y la danza, configurando una singular experiencia de éxtasis.

    Trátase de una verdadera doctrina musical, compuesta por "himnos numinosos" (26) recibidos (suerte de deriva poética de cierto trance glosolálico, oracular o mántico) por los adeptos gracias a la inspiración divina, que funcionan como explicación y guía de la experiencia inducida por el brebaje acíbar: intransferibles, inefables viajes del alma. Alex Polari, ex-guerrillero y uno de los actuales padrinhos del culto (comanda la iglesia de Visconde de Mauá, en las montañas de Río de Janeiro), ve un Lago de Energía: "En algunos momentos la superficie del lago encontraba una placidez traslúcida. Una luz iridiscente todo lo filtraba y de ella se plasmaban otras formas y compren­siones de aquello que ocurría allí, en aquel momento. Luego, alguna energía era lanzada a la superficie del lago y recomenzaban los círculos concéntricos. En ese movimiento de líneas y círculos, que se dibujaba como en arabescos ante mis ojos, yo creía ver todos los secretos del ciclo ininterrumpido de la creación y destrucción de todos los Universos ya existentes. Durante ese período, yo experimentaba la Fuerza. Mi cuerpo pulsaba, ora desordenadamente, ora serenamente, acompañando la pulsación de la corriente" (27).

    Es precisamente la afluencia de jóvenes nómades, hijos de la gran desterritorialización del hippismo setentesco, la que incorpora elementos orienta­les y esotéricos (28) al panteón místico, ya poblado por entidades indígenas, africanas y cristiana. Este feliz encuentro entre los campesinos ayahuasqueros y los peregri­nos del "circo" envueltos en la onda de "retorno a la tierra", tiene lugar en la Colonia Cinco Mil (así llamada por estar compuesta de lotes evaluados en cinco mil cruzeiros cada uno), fundada por el nuevo caudillo del culto, el Padrino Sebastián Mota y Melo, quien, después de la muerte en 1971 del fundador Irineu, hubo a raíz de disputas sucesorias, de retirarse con su gente de la colonia por éste establecida originalmente en Alto Santo, también en las inmediaciones de Río Branco, capital del Acre. Cierto nomadismo de impulsión mesiánica empujaría, más cercanamente a los seguidores del Padrino Sebastián a trasladarse al interior de la floresta fundando la aldea de Céu de Mapiá, a dos días de canoa de Boca do Acre, Estado de Amazonas; sin haber abandonado la Colonia Cinco Mil -que sin embargo perdió importancia-, ellos están actualmente abocados, nucleados ya en torno al hijo y sucesor de Sebastián, el padrino Alfredo Mota, a la colonización de una vasta área próxima al río Purus, cedida por el gobierno brasileño (29).

    Justamente este sector del Santo Daime (son varios subgrupos: seguidores originales del mestre Irineu continúan agrupándose en la colonia de Alto Santo, habiendo aún otras ramas del culto, más o menos umbandizadas), es el que desencadena, a partir de la década del 80, un proceso de crecimiento urbano, con la fundación de iglesias en las áreas urbana y rural de Río de Janeiro, extendidas ahora a San Pablo; Belo Horizonte, Florianópolis, Brasilia, Porto Velho y otros puntos menores, comunidades en Nova Friburgo (RJ) y Airiouca (MG), entre otras.

    Esta limitada expansión (que, presúmese, nunca dejará de ser minoritaria ya que el Santo Daime es algo demasiado fuerte para cualquier persona) había sido más secretamente, precedida por la de otra importante religión de la ayahuasca en el Brasil: la União do Vegetal, originaria también del encuentro fructífero entre campesinos e indios de la región de Rondonia, que, bastante más cerrada y de ingreso más selectivo, practica un ritual diferente -más esotérico y menos danzarín- de ingestión de la bebida sagrada, aquí denominada Vegetal.

    Los diferentes centros del Santo Daime asumen en su denominación oficial - Centro Ecléctico de Fluyente Luz Universal- la vocación fusionad, el eclecticismo como religión. La doctrina se define como Eclecticismo Evolutivo, "varias corrientes religiosas que se interpenetran teniendo como punto de partida el cristianismo" (30). Hay una proximidad bastante grande con la Umbanda, una mezcla de elementos africanos y católicos (31). Esos elementos no tienen necesariamente una relación de sustitución, sino que impera una simultaneidad total: un santo católico puede ser al mismo tiempo una entidad africana, configurando una especie de negación del principio de identidad.

    Alex Polari habla de tres fuentes principales, además de las influencias afrobrasileñas: el oriente, con sus métodos de meditación capaces de anular el ego; la doctrina cristiana, especialmente en su tradición más esotérica; el culto sacramental de los vegetales, propio del nuevo continente.

    Muchos de los adeptos pasaron, antes de ingresar al Santo Daime, por experiencias espiritistas, esotéricas, budistas. Esa multiplicidad es por entero aceptada: "A nosotros no nos importa si uno cree en el karma, en la resurrección o en la reencarnación, si viene del espiritismo, de la umbanda o del budismo. Importa sólo realizar nuestro trabajo, cantar nuestros himnos de loor a Dios y a la Naturaleza, saber vivir juntos y repartir el pan dentro de valores cristianos auténticos y por nosotros asumidos en nuestra práctica diaria". (32)

    Esa asombrosa plasticidad denota la característica de una religión en movimiento, parangonable al culto de María Lionza en Venezuela, que también mezcla elementos del más heterogéneo origen, llegando a incluir en la adoración al Presidente Kennedy: su suprema sacerdotisa dice que ni ella sabe hacia donde va la religión (33). Este procedimiento es en todo análogo al dispositivo de la umbanda, ahora creciendo sorprendentemente en Buenos Aires (34); esa especie de antropofagia espiritual aparece también en otros cultos recientes, como el de la Tía Neiva, decididamente barroco, y el de Yokaanan (Fraternidad Ecléctica Espiritual Universal, "mezcla de catolicismo, espiritismo y umbanda sobre 1540 Kwz" (35), ambos con sede en Brasilia).

    El hecho de que no haya una doctrina escrita, sino que ella se derive de los contenidos de los himnos recibidos por los acólitos favorece dicha plasticidad proliferante -que parece no tener límites: en la iglesia de San Pablo se cruzan adeptos provenientes de la Gnosis- cierta escuela esotérica-, gente del candomblé, practicantes de chamanismo, adoradores de Saint Germain y hasta discípulos de Wilhelm Reich (!) en un indiscernible patois (o paté) espiritual, con dudosos efectos de banalización próximos a los de un santón de playa carioca. Hasta libros sobre el tema, como el de Gregorim (ya citado), se integran en esa melaza espiritual de límites y formas difusas. Pero esto no sería necesariamente un defecto de religión, sino que podría incluso ser una virtud, esta abundancia y experimentación (casi ginástica, empero...) de códigos religiosos diversos y superpuestos entre sí, en una yuxtaposición indefinible próxima al supermercado de cultos afrocubanos que Fichte descubre (y defiende en la riqueza de su mescolanza) en Miami (36). Habría, por añadidura, una fuerte base panteísta, de adoración de la naturaleza, presente en himnos que exaltan, entre otros elementos, el sol, la luna y la estrella, realizando lo que Maffesoli denomina "reinvestimiento del inmanentismo" (37), que funciona ade­más como alimentador de los vínculos de socialidad, donde se podría intuir un recuerdo histórico del extinto culto panteísta" aparecido en el Nordeste Brasileño en la década de 1930 y perseguido por las autoridades, habiendo llamativas semejanzas icónicas e imagéticas con el Santo Daime (38). Se trataría, a decir verdad, de una suerte de licuefacción de los códigos religiosos, que serían pasados, ya que no por agua, por ayahuasca. Esa cualidad líquida, en todos los sentidos, del Daime se manifiesta en el nombre adoptado por la iglesia de San Pablo: Flor das Aguas.

    Además de los bailados, hay trabajos especiales de cura, donde los participantes cantan sentados, sin bailar, ciertos himnos seleccionados, con la presencia del enfermo y un círculo selecto de fardados (o sea, iniciados que han asumido el uniforme y la estrella del culto, que han entrado en la doctrina). El daimista Chico Corrente, de la Colonia Cinco Mil, habla del trabajo de cura: "Son nueve personas que hacen las curas. Se le da Daime al enfermo, se rezan nueve oraciones, concéntrase, cada uno buscando para sí lo que precisa para sí mismo de bueno, pidiendo que los espíritus curanderos fluidifiquen aquel trabajo, hagan operaciones, consultas... Los videntes ven la llegada de los espíritus. A través de la bebida que el grupo bebió, se va llegando a un punto en que una fuerza espiritual va trayendo las energías del bien y apartando las del mal. Cuanto más concentración en Dios, más fuerza en el corazón del paciente" (39).

    En los trabajos de cura -que suelen ser asimismo más cortos-, se ve mejor cierta ambivalencia esencial del padrinho, que dirige el trabajo, entre sacerdote, y chamán - el primero asimilado a las sociedades de estado, el segundo a las sociedades tribales (40). Discutiendo el asunto, Clodomir Monteiro asocia el "vuelo extático chamanístico" presente en el Santo Daime y cultos vecinos (lo que él denomina Sistema de Juramidam, siendo Jura, Dios, y Midam, Hijo), a las "manifestaciones de incorporación mediúmnica típicamente afro-brasileña", propiciando la convergencia entre el in­dio, el blanco y el negro en un "nuevo tipo de chamanismo" (41). Fernando de la Roque Couto, por su parte, prefiere la hipótesis de un "chamanismo colectivo" (42).

    Algo se nota de racial andino, además, en la demanda de imperturbabilidad facial presente en las ceremonias, vigente incluso cuando las incorporaciones de entidades, tan diferente de la contorsión exasperada propia del trance afrobrasileño. Cabe formular, a la manera de una hipótesis, si no habría en el Santo Daime un fondo chamánico "recubierto" por una forma religiosa.

    Fuerza y Forma

    Toda una disposición poética y barroca se monta para ritualizar la toma colectiva de la bebida sagrada. Se trata de dar forma (apolínea, estética, de ahí que pueda ser barroca) a la fuerza extática que se suscita y se despierta, impidiendo que se disipe en vanas fantasmagorías, o, lo que es peor, que - como suele suceder en el uso desritualizado occidental de drogas pesadas- se vuelva contra sí, arrastrando al sujeto en una vorágine de destrucción y autodestrucción.

    Tomamos de los grandes místicos cristianos la distinción entre experiencia y doctrina. Para San Juan de la Cruz, la experiencia designa -escribe Baruzi (43) "el hecho de haber experimentado en sí mismo ciertos estados"- sin vacilación asimilables a los "estados modificados de conciencia" de que habla Lapassade (44). Sin embargo, prosigue Baruzi, "la experiencia, indispensable para quien quiere sentir la vida mística, no nos será suficiente para describirla". La experiencia, por sí sola, permite sentir, pero no comprender; para comprender, hace falta la doctrina. En la medida en que la experiencia remite a una contemplación cósmica, parecería que ella fuese más allá de la doctrina; al mismo tiempo, la doctrina adquiere un cariz nuevo cuando se vislumbra la experiencia sobre la que se basa. "Más allá de la construcción doctrinal, el ritmo de la experiencia vivida"; así, entre los místicos del éxtasis poético, condensa Baruzi (45) , "la experiencia se traduce inmediatamente en un canto".

    En el caso del Santo Daime, la creencia no es apenas un a priori ideológico, sino que se basa en la experiencia de la divinidad, vivenciada a partir de la visión propiciada por la ayahuasca. Por otro lado, la doctrina contenida en los himnos - que exalta básicamente valores cristianos, como disciplina, humillación, perdón, exaltación de la fe y la fuerza divinal, etc.- funcionaría como una manera de dar forma a la experiencia y evitar que ella se desmelene en la insensatez acaso pavorosa del puro mambo personal.

    Útil para pensar el Santo Daime, la díada experiencia/doctrina puede analogarse, en su funcionamiento, a la distinción entre plano de los cuerpos y plano de la expresión (46) , formulada por Deleuze y Guattari (47) a partir de Hjemslev. Por un lado, en el plano de los cuerpos todo lo que tiene que ver con los efectos puramente "físicos", corporales, inclusive visuales, de la bebida; por otro lado, los himnos, los rituales, todo lo que tiene que ver con el plano de expresión. Resumidamente, en la religión del Santo Daime, habría un plano que tendría que ver con la experiencia del cuerpo, en el cuerpo, con el cuerpo (48), en ese sentido dionisíaca. Al mismo tiempo, el Santo Daime dispondría de su propio plano de expresión autónomo, la Doctrina de Juramidam (49) .

    Si bien esta capacidad de producir un discurso autónomo eficaz puede ser común a otras formaciones religiosas, en el caso del Santo Daime hay una singula­ridad, menos común, que es el hecho de sustentarse el culto en la delectación de un líquido psicoactivo. Eso posibilita una comparación, en este caso no con otras religiones, sino con otros usos desreglados de sustancias vulgarmente denominadas drogas (habiendo sido la justeza de esa denominación puesta ya en tela de juicio). En la medida en que estas experiencias "salvajes" -o en el último de los casos provistas de un ritual que, alejado de la dimensión de lo sagrado, se revela ineficaz para "contener" al sujeto en viaje, que se desmelena y corre el riesgo de entrar en una vorágine de destrucción y autodestrucción -son incapaces de construir un plano de expresión propio, caen en dicho caos trágico. Estos éxtasis descendentes, "destructores" del cuerpo físico (destructores de los órganos, para ser más estrictos; o sea, indicios de generación de un cuerpo sin órganos que se queda en la destrucción de los órganos (50)), son como una especie de satori de zanjón que destruyen al cuerpo, en cierto terrible modo, sí, pero no dejan de ser una exaltación desquiciada del cuerpo personal, del cuerpo como cuerpo del yo (51). No es que pierdan su condición de agenciamiento colectivo -como se nota en películas como Sid & Nancy y Drugstore Cowboy-, un flujo maquínico que une y ata los cuerpos en la intensidad exacerbada de la sensación compartida; una experiencia esencialmente corporal, de cuerpo grupalizado o colectivizado, pero que paradójicamente encierra a cada uno en el infierno de su propia dependencia solitaria; en el límite extre­mo del nihilismo, alzan la bandera en harapos de un yo en ruinas, pero resis­ten (o son incapaces de verla) a la colectivización en lo sagrado. Así, en la medida en que no articulan el balbuceo de sus marginalidades en una forma eficiente, se les deforma la experiencia, se les endurece o se les enfría el alma, y son fácilmente recuperados, enclaustrados y psiquiatrizados, por los aparatos de poder de la policía y de la medicina. En una palabra, son víctimas fáciles de las máquinas sociales de disciplinamiento, por mecanismos que parecen tomar la forma de un dispositivo análogo en su funcionamiento al dispositivo de sexua­lidad enunciado por Foucault, que también produce efectos de proliferación bajo la forma de una locuaz interdicción. No hay un efecto puramente clínico de la sustancia en sí, sino que ese efecto resulta inseparable de cierto plano de expresión, el que -según Deleuze y Guattari- no representa ni refleja (tampoco significa) el plano de los cuerpos, sino que interviene dándole órdenes al cuerpo (existiría entre ambos planos una relación de presuposición recíproca: uno no determina al otro, sino que ambos funcionan presuponiéndose, pero man­teniendo una autonomía relativa).

    Puede postularse, a partir del esquema fuerza/forma, cierto instrumental teórico de abordaje útil para pensar el Santo Daime. Ese abordaje se diferencia, en principio, de la noción de control (control ritual del uso de sustancias psicoactivas (52)), que aparece como demasiado "exterior", y también de cierta hipótesis del imaginario, que corre el riesgo de crear una especie de colchón, cuando, podría postular, todo es real (o aun surreal): nada más real que el éxtasis...

    ¿Cómo funciona el esquema fuerza/forma? Referirse a la tensión entre el plano de los cuerpos y el plano de la expresión ha sido una manera de introducir el asunto. Resulta difícil, sino gratuito, intentar explicar qué es la fuerza. Si deseamos captar la vivencia emocional, estaríamos entre el encuentro de fuerzas nietzscheano y el axé del candomblé, inclusive más cerca del segundo en el caso del Santo Daime (53).

    Situándonos, en el campo antropológico, en la conocida crítica de Lévi-Strauss a Mauss (54), nos acercamos a la noción de hau (fuerza vital) tomada de los polinesios por el segundo, a quien el primero acusa de tener una visión nativa, y sustituye por consecuencia el mencionado hau por una ecuación lingüística.

    Aquí nos reencontramos con la díada dionisíaco/apolíneo explorada por Nietzsche. Sin embargo, no cabe recuperar esa noción nietzscheana en un sentido literal, sino en un sentido extenso -del tipo de uso que hace Maffesoli en La Sombra de Dionisio (55) . Hablamos de dionisíaco en el sentido de que es una experiencia que afecta directamente al cuerpo, pasa en y por el cuerpo; al tocar, para decirlo en términos de Mircea Eliade, el plano de la experiencia sensible, carga de significación religiosa la actividad sensorial (56). En ese sentido, tiene lugar una fusión concreta en el plano de los cuerpos, de las vibraciones sensibles, relegando la intervención supuestamente fundante de la conciencia egocentrada. Parece, más bien, que la conciencia antes que determinar a priori el sentido y la dirección de las fuerzas extáticas, viniese a posteriori a darles forma.

    No es pues un dionisíaco en el sentido de carnaval pagano, ni de desmesura voluptuosa. Si alguna analogía entre la experiencia del Santo Daime y la que Nietzsche denomina dionisíaca puede trazarse, además de su carácter forestal (el Santo Daime adora a Nuestra Señora de la Concepción, Reina de la Floresta), ella pasa por la ruptura con el principio de individuación y la fusión de las individualidades en un sentimiento místico de unidad con el cosmos, con la naturaleza, con los otros hombres, que caracteriza, en lugar de la autoconciencia individualista, el éxtasis colectivo.

    Ese limitado carácter dionisíaco de la experiencia estaría dado, entonces, por la disolución de la individualidad. Recordemos los planteos de Bataille (57). Para él, habría una continuidad esencial entre los hombres que la individualización propia de la humanización civilizatoria cortaría, instaurando una discontinuidad -cada uno cerrado sobre sí en su mónada egoica- que no llegaría a abolir, sin embargo, el impulso dirigido hacia la continuidad primera. Las formas de "restaurar" dicha continuidad serían básicamente tres: el erotismo (o sea, la dilución de la individua­lidad en la fusión de la orgía o de la pasión, siendo esta última la que Bataille denomina "erotismo de los corazones", sentimental y más firme que el "erotismo de los cuerpos", que es pasajero y restituye acendrado el egoísmo), la muerte (fin de la individualidad por extinción física) y lo sagrado, que implicaría una fusión mística que disuelve, también, el sujeto individual en el cuerpo divino o en el panteón de las entidades.

    Esa desestructuración del frenesí dionisíaco arrastraría la identidad individual en la "nebulosa afectual" (58) de los cuerpos (y, por qué no, de las almas) en amalga­ma. Empero, ese fervor dionisíaco, en la medida en que librado a sí mismo es - dice Machado (59)- un "veneno" que conduce a la pura destrucción, precisaría de la armonía del elemento apolíneo que le diese una forma, para poder mantener la lucidez en medio del torbellino.

    Córrese el riesgo, empero, de que esa forma doblegue y reprima (tal como suce­de en la cultura occidental racionalista, hecha para expulsar y sofocar a Dionisio) a la fuerza suscitada del éxtasis. Pero ello envolvería otra discusión, que remitiría a pensar en qué medida en el Santo Daime y en otras sectas religiosas (como la vecina Unión del Vegetal, analizada por el antropólogo Anthony Henman (60)) campearía una condición de formación autoritaria, pasible de transformar, al menos en ciertas situaciones, la forma en dogma. La cuestión no es fácil de zanjar, pues, por otro lado, también podría argüirse que la observancia fiel de los preceptos sería capaz de permitir un vuelo más alto y perfecto por los paraísos de la visión y de la revelación. El ritual actuaría en ese caso, en las palabras de Walter Dias Júnior (61), como una "potencialización del éxtasis".

    Más que agotar estos complejos asuntos, veamos cómo las religiones de la ayahuasca -completamente legales en el Brasil, aún cuando dicha adquirida legalidad no esté ni haya estado exenta de amenazas prohibicionistas- muestran la posibilidad de un uso ritualmente organizado de sustancias psicoactivas vulgarmente denominadas drogas. El caso del Santo Daime está lejos de ser el único en el mundo. El término "entéogenos" (literalmente, Dios dentro de nosotros), propuesto por el investigador Gordon Wason, que descubrió los hongos alucinógenos en México y los tomó con la chamana María Sabina, al apartar la carga negativa arrastrada por el término alucinógenos -puesto que no se trata en verdad de alucina­ción en un sentido conceptual, aún cuando en un sentido físico se dan visualizaciones similares por constelación de fosfenos- resulta más pertinente para denominar estas sustancias capaces de propiciar un éxtasis. El éxtasis -la palabra quiere decir textualmente "salir de sí"- no es una experiencia frívola, sino algo que arrastra el sujeto hasta las más recónditas profundidades del ser y lo hace sentir en presencia de una fuerza superior y cósmica, cuya acción experimenta corporal y mentalmente, en un estado de trance que conlleva el pasaje a otro nivel de conciencia, segundo, superior o alterado. De ahí que en vez de un éxtasis descendente, lo que llamamos un "satori de zanjón", donde suelen precipitarse los adeptos de las drogas pesadas, experimentaciones como la del Santo Daime y la Unión del Vegetal en el Brasil, el culto del cactus San Pedro en Perú, la iglesia del peyote entre los indígenas norteamericanos, propicien un éxtasis ascendente, transformando la energía de la sustancia psicoactiva en un trampolín cósmico, ritualizado de manera a guiar y "controlar" (como diría Edward Mac Rae) el viaje. Por otra parte, estos usos contemporá­neos y absolutamente modernos de la ayahuasca develan de paso, a contraluz, la búsqueda de éxtasis contenida en principio en la experimentación de masas de las llamadas drogas, por más que el uso de éstas en un sentido abisal se muestre desgraciado. En resumen, cultos como los del Santo Daime abren en escorzo otra perspectiva para enfrentar la insensata guerra de la droga que ahora nos envuelve, teniendo en cuenta asimismo que hay toda una utilización terapéutica de la ayahuasca, particularmente eficaz en caso de adicciones, alcoholismo y enfermeda­des psicosomáticas en general, habiéndose inclusive registrado casos de curas de males más graves. ...

    Pero el Santo Daime no muestra apenas la fuerza del éxtasis: configura también una verdadera poética. Autodefiniéndose como una "asociación espíritu-musical", los acólitos del Daime dan una gran importancia a la parte estética de la socialidad. Esa poética es en última instancia barroca: elementos de un barroquismo popular se encuentran abundantemente en los poemas musitados que son los himnos, siem­pre impregnados de la deliciosa ambigüedad propia de la expresión poética; ellos aspiran, en su incesante proliferación, a "cantar el mundo" - o a invadir todo el mundo con su canto. Cabe destacar que esta relación entre uso de entéogenos y producción de una poética oracular y hermética es común, no sólo a otros usos de la ayahuasca (62) , sino a rituales referidos a otras sustancias, como es el caso de los hongos mexicanos estudiados poéticamente por Munn (63) .

    Como otra manifestación de barroquismo, los elementos simbólicos tienden a multiplicarse, sobre todo en las iglesias más prósperas del sur del Brasil, haciendo recordar la proliferación de objetos de culto en las mesas de la religión del San Pedro (64) , donde más de noventa elementos, cada uno dotado de un sentido ritual, se acumulan. Cabria tal vez leer, en esa abundancia, un ''exceso" simbólico.

    También se manifestaría cierta pulsión barroca en la avidez sincrética (sería más pertinente llamarla, como los propios cultores lo hacen ecléctica (65 ) con que el Santo- Daime se precipita sobre los cultos vecinos, se mezcla y se alía con ellos, guiado por una convicción: al fin y al cabo, las divinidades serán vistas literalmente en el ritual de la miración.

    Es interesante observar, además, a título de hipótesis experimental, cierta gra­duación en la experiencia visionaria, observada también por estudiosos del LSD (66) . Estas fases no se verifican necesariamente, menos aún en ese orden, pero podría condensárselas así: primero, una fase que llamaría "psicoanalítica", con emergencia de recuerdos o, mejor, "películas" de vida, donde escenas pasadas desfilan vertiginosamente. Después, suele sobrevenir una fase de visiones abstractas, líneas de puntos, curvas, campos de flores, extrañas geometrías que denotan la tendencia del fosfeno a transformarse en algo más: iridiscencia de los puntos de luz, líneas brillantes de fuerza. A veces, entre un momento y otro, puede sentirse cierto males­tar físico, un dolor que se transforma, si se lo consigue sobrellevar, en éxtasis. El éxtasis, en esta tercera fase, puede manifestarse con la visión del aura de las demás personas, intensidad extrema de la luz, fenómenos de telepatía, sensaciones de viaje astral y de salida del cuerpo, tan múltiples como inefables. Una fase superior estaría dada por visiones figurales, asimiladas a los santos, los dioses, las diversas divinidades supremas que animan el panteón del Santo Daime. Por eso se habla de una experiencia vivencial de lo sagrado. Cabe destacar, sin embargo, que esas condensaciones figurales parecen constituirse a partir de los puntos y las líneas de luz, a la manera de una resultante lumínica, como bien lo muestran las pinturas visionarias del ayahuasquero Pablo Amaringo, de Iquitos, lugar donde los rituales de la ayahuasca o yagé- otro de los nombres de la espesa poción- son dirigidos por curanderos locales. Volviendo a la dinámica de las figuraciones en la miración, el mito, sería antes un punto de llegada que un punto de partida. En resumen, el viaje del Santo Daime condensa y reúne todo tipo de estados de transconciencia; incluso la diferenciación clásica entre religiones de posesión y viajes chamánicos se ve cuestiona­da o diluida, en la riqueza y variedad de la experimentación.

    El Daime es ascético. La sexualidad es vista como un óbice para la ascensión al plano del astral (67) , siendo la castidad -como observa Mircea Eliade (68) entre los primitivos- concebida como una "economía de fuerzas espirituales", destinada a una "conservación de la energía sagrada". Ello no impide que algunos acuerdos poligámicos tengan lugar. Cierta tensión entre el ascetismo de la religión y el dionisismo de la experiencia extática con ayahuasca se resolvería en una suerte de "armonía conflictual", como diría Maffesoli.

    Se trata básicamente de una religión comunitaria, donde resalta el carácter colectivo de la ingestión de la ayahuasca. Así se irriga la socialidad de base. Ese comu­nismo concreto puede estar difuminado en los núcleos urbanos; no obstante, hay en el Daime un regreso de la utopía underground de retorno a la tierra, fuerte en las décadas del 60 y el 70. Asimismo, el crecimiento del culto de la ayahuasca entre sectores de las antiguas "vanguardias" políticas, artísticas, culturales, puede ser el indicio de un proceso más vasto de conversión de las viejas búsquedas de éxtasis en el sexo y en la droga desritualizada, en el acceso directo a la experiencia de lo sagrado a través del trance corporal, resonando cierta recuperación de las consignas psicodélicas. Hay también una dimensión sociopolítica, pues esta religión propug­na un modelo comunitario de gestión de la vida, superando la propiedad privada; así, el carácter "libertador" no se restringiría al nivel místico, sino que debería concernir, se espera, al plano material.

    La condición comunitaria se realiza a sus anchas en la comunidad de Céu (Cielo) de Mapiá, en lo recóndito de la selva, junto a un afluente del proceloso río Purus, adonde se accede tras dos días de navegación, en un verdadero ascesis fores­tal. Resulta interesante ver cómo personas de diferente origen y clase conviven trabajando duramente, en un clima de asamblea permanente que recuerda las tentativas comunitarias de la década del 70, con la frecuente ceremonia de la ayahuasca disolviendo y llevando a otro plano las tensiones, con el canto, la danza y la experiencia visionaria y sensorial colectivamente vivenciados cimentando el "orden fusional" (Maffesoli). Pareciera que esos campesinos amazónicos -que, nótese, subvierten la relación habitual de dominación, dirigiendo y convirtiendo a sus hermanos de las ciudades- estuviesen intentando inventar un nuevo sentido de la vida.

    Notas:

    *A partir de su interés personal en la religión brasileña del Santo Daime, Perlongher escribió varios textos sobre la experiencia ritual asociada a la misma. Este ensayo -inédito hasta la fecha- es el más completo. Versiones reducidas y otros textos similares se publicaron como "La force de la forme. Notes sur la religión du Santo Daime", en Sacíetés n s 29, París, septiembre de 1990, como "Santo Daime. O discreto charme do sagrado" en Nicolau n e 40, Curitiba, 1991, y como "Éxtasis sin silicio", en El Porteño n a 116, Buenos Aires, agosto de 1991.
    1 "Nao creías nos mestres que te aparecen". Himno 9 de la Oración del Santo Daime. Hinário de Cura. Oracão. Cruzeirinho, Centro Eclético de Fluente Luz Universal Flor das Aguas. San Pablo.
    2 Ver D. Me Kenna, L. E. Luna, G. Towers: ''Ingredientes biodinámicos en las plantas que se mezclan al ayahuasca. Una farmacología tradicional no investigada". América Indígena, Vol. XVI, nº 1, México, 1986.
    3 R. E. Schultes y A. Hoffman: Les plants de Dieux, París, Berger-Levrault, 1981, p. 123.
    4 Véase sobre ello el artículo de Marlene Dobkin: "Uso de la ayahuasca en un barrio bajo urbano", en Harner: Alucínógenos y Chamanismo, Madrid, Guadarrama, 1976.
    5 M. Aubrée: "Entre tradition et modernité", Les Temps Modernes, nº 491, p. 142/160.
    6 I. Béllier: "Los cantos mai-huna del yagé". América Indígena, Vol. XLVI, nº 1, México, 1986.
    7 J. P. Chaumeil: Voir, Savoir, Pouvoir. Le Cbamanisme chez les Yagua. París, Edition de la Ecole des Hautes Eludes en Sciences Sociales, 1983, p. 260/261.
    8 L. E. Luna: "The Healing Practices of a Peruvian Shaman". Elsevier Scicntific Publishers, Ireland, 1984.
    9 M. Dobkin: "La cultura de la pobreza y el amor mágico: un síndrome urbano en la selva peruana", América Indígena, Vol. XXIX, nº 1, México, 1969.
    10 M. C. Ramírez de Jara y C. E. Pinzón: "Los hijos del bejuco solar y la campana celeste. El yagé en la cultura popular urbana". América Indígena, Vol. XLVI, nº 1, México, 1986, p. 163.
    11 M. Taussig: "Folk Healing and the Structurc of Conquest in South West Colombie". Journal of Latin American Lore, 6 (2), 1980.
    12 F. Guattari : "Les drogues signifiantes", en A. Jaubert y N. Murard: Drogues, Passions Muettes, Rechercbes nº 39 bis, París, 1979, p. 219.
    13 William Burroughs: Almuerzo Desnudo, Buenos Aires, Siglo XX, 1971. Por el contrario, para Philippe de Felice, autor de Poisons sacrés, Ivresses Divinas, París, Albin Michel, 1936, hay una religión del opio: "La opiomanía es realmente una religión, sobre todo porque ella procura a los que se le entregan el sentimiento de una evasión, de una salida de sí", p. 44. El propio autor sugiere que el culto de las intoxicaciones no podría ser, al final, sino un avatar del "instinto religioso", "desviado de su destino primero y reducido a buscar en otra parte satisfacciones de remplazo", p. 79. Habría para él una convergencia de base entre la droga y la religión, en el común dépassemenl de soi, p. 372.
    14 M. Xiberras: La Socicté Intoxiquée , París, Meridiens Klincksieck, 1989.
    15 P. Furst: La Chair des Dieux, París, Seuil, 1974, p. 13.
    16 T. Leary: La Politique de I' Extase. París, Fayard, 1979, p. 426.
    17 V. Lanternari: As religioes dos oprimidos, San Pablo, Perspectiva, 1974.
    18 Así, el jefe de cada núcleo religioso recibe el nombre de Comandante y los adeptos se definen como soldados del Daime. El propio fundador del culto, Mestre Irineu, fue él mismo soldado.
    19 Para una interesante reivindicación de la idea de Imperio, que podría llegar a iluminar el uso de la figura por parte del Santo Daime, ver, de Guy Hocquenghem y René Schérer, El Alma Atómica, París, Albin Michel, 1986.
    20 Del desarraigo de esas masas rurales derivarían los "cantos del exilio" de que habla Clodomir Monteiro, en su tesina de maestría O Palacio de Juramidam: um ritual de transconciencia e despoluicão, Mestrado em Antropología Cultural, Universidade Federal de Recife, Recife, 1983.
    21 Sobre el culto de los santos en el nordeste brasileño, puede verse, de Andre Brun, Les Dieux Catoliques au Brésil, París, L'Harmattan, 1898; también, de Eduardo Hoornaert, O Cristianismo moreno no Brasil, Petrópolis, Vozes, 1991.
    22 Como curiosidad, señalemos que doctrinas era el nombre dado a los cánticos de un antecedente del Daime registrado en Rondonia por Nunes Pereira (en A Casa das Minas, Petrópolis, Vozes, 1979), consistente en una heteróclita mezcla de rituales oriundos de la Casa das Minas con ingestión de ayahuasca. Hay en los textos de las doutrinas una amalgama de voduns del panteón mina-jeje, personajes folklóricos, santos de la hagiología cristia­na, etc. Señala Nunes Pereira que "en verdad todo el texto de estas doutrinas nada contiene de original y específicamente ligado a la ayahuasca", p. 224.
    23 Para una narración de los acontecimientos, ver el artículo de Clodomir Monteiro: "La cuestión de la realidad en la Amazonia: un análisis a partir del estudio de la Doctrina del Santo Daime", Amazonia Peruana, Vol. VI, n° 11, 1985.
    24 Para una prolija descripción de la doctrina, véase la tesis de Alberto Groissman: "Eu venbo da floresta", en Ecletismo e praxis xamánica no Céu do Mapiá. Programa de Pós-Graduação em Antropología Social. Universidade de Santa Catarina, Santa Catarina, 1991.
    25 Vera Froes: Santo Daime Cultura Amazónica, San Pablo, Jorués, 1987.
    25 Rudolph Otto: Le Sacré. París, Payot, 1929, p. 54/56.
    27 A. Pollari de Alverga: O lovro das Miracões. Río de Janeiro, Rocco, 1984, p. 65.
    28 En verdad, el Mestre Irineu era un hombre de formación esotérica cristiana, afiliado a la Iglesia Comunião do pensamanto de San Pablo (que aún existe), y simpatizante, por un período, de los Rosacruces. Disuelto el Círculo Regeneración y Fe, por él fundado en Brasiléia (frontera con Bolivia) en 1920, abre en 1931 la Comunidad de Alto Santo, que aún perdura, una de cuyas actuales ramas es dirigida por su viuda, doña Peregrina.
    29 Un mapa de la región que debe ser ocupada por la comunidad del Santo Daime se encuentra en el libro de Gilberto Gregorim, Santo Daime. Estudos sobre simbolismo, doutrina e Povo de Juramidam , San Pablo, Ícone, 1991.
    30 Vera Froes: Libro citado.
    31 El Santo Daime se integraría lo más bien a la categoría de religiones subalternas, propuesta por Fernando Brumana y Elda González en Marginália Sagrada, Campiñas, Editora da UNICAMP, 1991.
    32 Alex Pollari de Alverga: Céu da Montanha, año II, nº 2. Visconde de Mauá, 1989, p. 2.
    33 Jacqueline Briceño: "El Culto de María Lionza", América Indígena, Vol. XXX, n° 2, México, 1979. Puede verse también, de Dilia Flores Díaz, Trance, Posesión y Hablas Sagradas. Universidad del Zulia, Facultad Experimental de Ciencias, Maracaibo, 1988. Por su parte, Angelina Pollak-Eltz, hablando de su "caleidosópica complejidad", resume así el culto de María Lionza: "Se trata de un culto sincretístico de reciente formación, por lo menos en cuanto se refiere a su forma actual; se basa en cultos indígenas más antiguos que solían llevarse a cabo en cuevas y montañas en los estados centrales de Venezuela y que se amalgamaron poco a poco en una leyenda alrededor de un personaje central -María Lionza- que para los adeptos es exponente de lo bueno. El culto, como se presenta ahora, es producto de un sincretismo que tiene diferentes raíces: se basa en un concepto rudimentario de cristianismo, pero al mismo tiempo recuerda a los ritos africanos con sus divinidades y al chamanismo indígena con notables aspectos de espiritismo a la Kardec", en María Lionza, Mito y Culto Venezolano , Universidad Católica Andrés Bello, Instituto de Investigaciones Históricas, Caracas, 1972, p. 59.
    34 Véase el artículo de Alejandro Frigerio: "Umbanda y Africanismo en Buenos Aires: duas etapa de un mesmo caminho religioso", Comunicaçoes do ISER, año 9, n e 35, Río de Janeiro, 1990.
    35 Fierre Gaillard: "Brasilia magnetique, Brasilia magique", en Autrement, nº 44, París, nov. 1982, p. 230.
    36 H. Fichte: Etnopoesia. San Pablo, Brasiliense, 1987.
    37 M. Maffesoli: "Socialité et Naturalité ou l'écologisation clu social", en Cahiers de l'imaginaire nº 3, Toulouse, 1989.
    38 Agradezco a Roberto Motta la indicación de la posible importancia del panteísmo. Sobre este raro culto - que, empero, no consumía entéogenos-, puede verse el libro de Gonçalves Fernandes, O sincretismo religioso no Brasil, Curitiba, Guaíra, 1941.
    39 Entrevistado en el artículo de João Santana: "Povo do Daime constrói o Céu no coraçao da Amazonia", Jornal do Brasil, Río de Janeiro, 23-3-86.
    40 Weiss reconoce esta tensión entre los indios Campa, de cuyos cultos el Santo Daime toma muchos elementos, en su artículo: "Chamanismo y sacerdocio a la luz de la ceremonia del ayahuasca e ntre los Campa", incluido en Harner, M. : Alucinógenos y Chamanismo, Madrid, Guadarrama, 1976.
    41 C. Monteiro: "Ritual do Tratamento e Cura". Comunicación Primeiro Simposio de Saúde Mental, Santarém, 1985 (mimeo).
    42 F. De la Roque Couto: Santos e Xamãs. Dissertaçao de Mestrado. Departamento de Antropología. Universidade de Brasilia, 1989.
    43 J. Baruzi: Saint Jecan de la Croix et le problém e de l' experience mystique, París, Félix Alcan, 1924, p. 235.
    44 G. Lapassade: Les Etats Modifiés de Conscience, París, PUF, 1987.
    45 ídem, p. IV
    46 Lucien-Marie de Saint Joseph ("Experience Mystique et Expression Simbolyque cliez
    Saint Jean de la Croix", en Polarité du Symbole. Etudes Carmelitaines. París, Desclée de Brouwer, 1960) prefiere referirse a esta díada en términos de experiencia afectiva y expresión simbólica: "Toda experiencia afectiva no desemboca automáticamente sobre una expresión simbóli­ca". El padre Lucien-Marie pretende estudiar el símbolo como medio de expresión de la experiencia mística.
    47 G. Deleuze y F. Guattari: Millé Plateaux, París, Minuit, 1980. Cap. IV: "Postuláts de la Lingüistique".
    48 Se trataría, en el trance, de "obtener el máximo de intensidad de las fuerzas que circulan en el cuerpo" (J. Gil, Métamorphoses du Corps, París, Editions de la Différance, 1985, p. 135). Al decir de David Le Bretón (Corps et Societé, París, Librairie des Ménchens, 1985), el proceso del trance plantea problemas parecidos a los de la sexualidad, o, si le hacemos caso a Deleuze y Guattari, a los del masoquismo y la droga, en tanto instancias dirigidas a la producción de un cuerpo sin órganos, de pura intensidad.
    49 Clodomir Monteiro reconoce que "el Santo Daime establece un conjunto semiótico autónomo, valiéndose esencialmente de gestos y lenguaje" (artículo de Amazonia Peruana, ya citado, p. 93). Por su parte, Martine Xiberras, analizando el fracaso del movimiento psicodélico, lamenta que éste no haya conseguido... "forjarse una filosofía que le sea específica -a partir de un saber experimental de los psicodélicos y de una atracción por las culturas otras" ( La Societé Intoxiquée , p. 106.
    50 Ver: G. Deleuze y F. Guattare: Mille Plateaux, París, Minuit, 1980. Cap. 6: "Comment se faire un corps sans organes".
    51 Herri Ey, en su Traité des hallucinations T. 1, París, Masson et Cié, 1973) expresa, al referirse al papel de la sensación en la experiencia psicodélica (él está comparándola con la experiencia mística), algo parecido en los siguientes términos: "Incluso si la sensación... representa el punto de impacto del sujeto con su mundo, lo vivido es esencialmente corporal, permanece como englutido en un subjetivismo radical" (p. 679).
    52 Edward Mac Rae: "Guiado pela Luna": O controle social do uso da ayaguasca no culto do Santo Daime, Instituto de Medicina Social y Criminología, San Pablo, 1990 (fotocopia).
    53 José Gil ( Métamorphoses du corps, p. 19) propone distinguir entre nociones similares como "energía y ''fuerza": "La energía es la fuerza no determinada, no codificada; ella designa el aspecto intensivo de la fuerza, su especificidad en tanto motriz (de un mecanis­mo, de un proceso). La fuerza sería una transformación de la energía, bajo ciertas condicio­nes: "Mientras que la energía no reenvía más que a la pura positividad de un flujo, la fuerza supone alteraciones producidas en ese flujo, en particular una codificación (encodage) de la energía por medio de un operador: la energía deviene fuerza en el interior de un campo", escribe Gil, y continúa: "Como no hay fuerza sino para otra fuerza, es preciso admitir que la individualización de la energía comporta ya el juego de tensiones de fuerzas, un combate, es decir fuerzas de vectores contrarios". Resulta instigante esta idea para pensar la religión del Santo Daime como una convergencia y encuentro de fuerzas en un campo energético, al tiempo que las fuerzas resultarían de una diferenciación de la energía.
    54 Claude Lévi-Strauss: "Introducción a la Obra de Marcel Mauss", en Mauss, M.: Sociología Antropología. Madrid, Tecnos, 1971. Por su parte, Mary Douglas insinúa, siguiendo al padre Tempels. una generalización de la noción de fuerza vital, aplicándola -escribe en Pureza e Perigo, San Pablo, Perspectiva, 1976- "no solamente a todos los Bantúes, sino en escala mucho más amplia", ya que podría extenderse "a toda la gama de pensamiento que estoy intentando contrastar con el pensamiento diferenciado moderno en las culturas europea y americana" (p. 103).
    55 M. Maffesoli: A Sombra do Dionísio. Río de Janeiro, Graal, 1985.
    56 Mircea Eliade: "Experiénce sensorielle et expérience mystique chez les pnmitives", en Jacques Durandeaux (organizador): Du corps a l'espril. París. Desclée de Brouwer, 1989. Según él en los fenómenos místicos hay una "voluntad de cambiar el régimen sensorial" que equivale a una "hierofanización de toda la experiencia sensible" (p. 81).
    57 Georges Bataille: El Erotismo. Barcelona, Tusquets, 1979.
    58 M. Maffesoli: O tempo das tribos. San Pablo, Forense, 1987.
    59 R. Machado: Nietzcthe a Verdade. Río de Janeiro, Rocco, 1984.
    60 Anthony Henman: "Uso del ayahuasca en un contexto autoritario. El caso de la União d o Vegetal en Brasil", en América Indígena Vol. XLVI n° 1, México, 1986.
    61 Walter Días Júnior: "Uso Ritual de Alucinógenos em Contextos Urbanos", Relatório de e squisa, Programa de Pós-Graduaçao em Ciencias Sociais, PUC, San Pablo, 1988 (fotocopia).
    62 Sobre los cantos chamánicos de los vegetalistas de la Amazonia Peruana, ver L. E. Luna:
    Vegetalism. Shtimanism among the Mestizo Population of the Peruvian Amzon, Acta Universitatis Stockholmiensis, Estocolmo, 1986,
    63 H. Munn: "Los Hongos del Lenguaje", en Harner, M.: Alucinógenos y Chamanismo, Ma­ drid, Guadarrama, 1976.
    64 D. Sharon: El Chamán de los Cuatro Vientos. México, Siglo XXI, 1980.
    65 Con relación al culto de María Lionza, que varios elementos en común tiene con el Santo Daime, Jacqueline C. de Briceño (artículo citado) considera estrecha la caracteriza­ ción de sincretismo, ya que en ese culto venezolano, donde se mezclan elementos afrocubanos, indios, negros, espiritistas, católicos, ocultistas, etc., "estos elementos de distintos orígenes fueron agregándose al culto en el curso del tiempo, en una relación muy viva ya que aún continúan penetrándose, se mezclan, luchan entre sí, vuelven a salir, a entrar, reciben presiones de las fuerzas políticas, económicas, de la Iglesia...", destacando "la gran movilidad interna de estos cultos de María I.ionza" (p. 359/360). Por su parte, Renato Ortiz ("Du Syncrétisme a la Synthése: Umbanda, une religión brésilienne", Archi­ ves de Sciences Sociales de la Religión nº 40, París, 1975) discute también la caracterización de sincretismo aplicada a la umbanda: "No estamos más –dice- en presencia de un sincretismo, sino de una síntesis" (p. 96).
    66 Ver: E. Cousins: "Les formes couvelles du sacré aux États-Unis", en E. Castelli (org.): Prospettive sul Sacro. Roma, Instituto di Studí Filosofici, 1974. Asimismo, se percibe cierto aire familiar entre las visiones registradas durante las sesiones "transpersonales" de LSD, cuyos dibujos ilustran el libro de Stanislav Groff (Além do Cerebro, San Pablo, McGraw Hill, 1988) y las que son producidas por la ayahuasca. Algo similar podría afirmarse respecto de las experiencias con mescalina descriptas por Henri Michaux (L'Infini Turbulent, París, Mercure de France, 1989). En todos estos casos, se nota cierto manierismo en la forma, que, siendo más audaces, cabría relacionar con lo propio del arte esquizoide, mostrado por Léo Navratil en Schizophénie et Art, Bruselas, Editions Compléxe, 1978.
    67 El ascetismo es -dice Roger Bastíde en Les Problémes de la Vie Mystique, París, Armand Colin, 1948- una "técnica mística"; consiste en una "depuración del alma" y se liga al "perpetuo movimiento de negación" propio del misticismo (pp. 50; 52; 66).
    68 M. Eliade: "Chasteté, sexualité et vie mystique chez les prirnitives", en Mystique et Continence. Etudes Carmelitaines, París, Desclée de Brouwer, 1952, pp. 36/37.

    *Texto extraído de: Prosa plebeya: ensayos 1980–1992/Néstor Perlongher. Buenos Aires, Colihue, 1997. (Puñaladas).

    Con la autorización de: Horacio González (director de la colección), Christian Ferrer, Osvaldo Baigorria (compiladores), y Roberto Echavarren (su albacea litearario).

    Fuente: www.descartes.org.ar

    Selección de textos

    ALAMBRES

    RIVERA

    "Pardejón significa el macho toruno que suele encontrarse en las crías de mulas. tan malo y perverso que muerde y corta el lazo, se viene sobre éste y atropella a mordiscos y patadas: que jamás se domestica. y cuyo cuero no sirve, porque los padrillos de las crías lo muerden a menudo. que no tiene grasa y cuya carne tampoco sirve, porque es tan pestífera que ni los indios la comen...; y los paisanos llaman pardejón a un hombre perverso"

    Saldías, Historia de la Confederación Argentina

    En las carpetas donde el té se vuelca, en esos bacarats Vencías pardejón? O dabas coces en los establos de la República -reducida a unas pocas calles céntricas- ¿qué más?
    coces a los manteles? aquéllos que las chicas uruguayas se empecinaban en bordar?
    O era la tarde del gobierno con lentos trotes por la plaza con el cerro copado por los bárbaros pasos de aya en la oscuridad Héroe del Yaguarón una historia que cante a los vencidos ellos se arrastran por las ligustrinas ocupadas acaso hay un linde para esta feroz profanación?
    Por qué Oribe no tomó Montevideo antes de que este amor fuera imposible?
    Mi muy querida esposa Bernardina: he perdido parte de la montura al atravesar el Yaguarón crecido te ruego envíes el chiripá amarillo y unas rastras; acá no tenemos ni para cachila, así que si tienes unos patacones me los mandas En qué cogollos encopetados andarás? mi ama, mi vecina Te entregarías a él, mi Bernardina? O a los muchachos de la Comisión Argentina, que miran con azoro cuando te beso?
    Sé que se urden a costa de mí infames patrañas dales crédito algunas de ellas son exactas
    Hemos tenido con los unitarios relaciones muy íntimas Y si no los conociera tan de cerca, qué me uniría a ellos a mí, un gaucho bruto si fuera manso y no me diera corcovos en los rodeos Estamos sitiados, Bernadotte Adónde iremos después de esta película tan triste

    India Muerta

    noticiándose del malhadado suceso del 27 volví a sufrir otro revés que nos obligó a pasar el Yaguarón un poco apurados yo perdí parte de la montura pero salvé bien desde aquel día estamos bajo la protección de las autoridades imperiales que nos protegen y nos respetan en todo aquello que puede ser para mantener la esperanza de salvar la república mirar con indiferencia las desgracias del país un enemigo fuerte y poderoso que tenemos al frente no me horroriza ni me infunde terror árbitro de la fortuna de este honrado pueblo compuesto de patriotas cuyo patriotismo los ha hecho callar un atrevimiento sin límites En la frontera de Santa Teresa nada hay nuevo: los enemigos continúan ocupándola mi idolatrada Bernardina en brazos de un poder americano.

    "…inconmensurable, abierto y misterioso a sus pies…"

    Echeverría

    Por qué tan imprudente desafiaba el encono del potro, de las lanzas, del rebenque: en el lazo en el voleo de la lonja en el deseo de caer rendido entre los rudos brazos de Esmeralda barazo, embarazoso Este deseo no es una trampa que? se tiende acaso? que?: Por nada, es una trampa que se arma, como el que montó a caballo y ordenó a un oficial que lo siguiera, sí, pero a la distancia: y rumbeó al sur el que le dijo a un oficial: Me sigues, chico? (en los rodeos, se calentaba el mate) cuyas partidas lo cercaban y envuelto por un grupo de soldados de Rozas alzando el anca, dijo Díga