¿Por qué Vladimir Putin habló de «desnazificar» Kiev?

Historia, profecías autocumplidas, operaciones de falsa bandera, EEUU, la OTAN, el gas, la participación China, y más elementos geopolíticos rodean al eje fascista al que se refirió el presidente ruso.

Por B. Justo Lara

Paños fríos no hay, ni hubo. La profecía autocumplida de Joe Biden y la OTAN terminó por desatarse. En un escenario de provocaciones incesantes, Vladimir Putin tomó el guante y redobló drásticamente la apuesta. En ese río revuelto, Occidente echó buena, se victimizó, y volcó culpabilidades absolutas al eje de Oriente. Un manual de geopolítica que se repite cíclicamente durante los últimos 100 años, en diferentes barros, con distintas máscaras, y el mismo objetivo común: la dominación política y económica de la gran masa de la población mundial.

Cabe recordar, en primera instancia, que Ucrania volvió a proclamarse independiente al caer la Unión Soviética en 1991. Aunque se declaró como un «Estado neutral», estableció una asociación militar con Rusia primero y con la OTAN poco tiempo después. Desde entonces, sus relaciones con Rusia han alternado periodos de amistad, tensiones y hostilidades. ¿Por qué importa esto? El actual despliegue de tropas de Rusia en la frontera con Ucrania está directamente relacionado con la amenaza de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de ubicar sus misiles en cercanías de la frontera rusa, al igual que lo han hecho otros países ex soviéticos.

Tampoco puede soslayarse que -previamente- el 4 de abril de 1949 se llevó a cabo el Tratado de Washington, formalizando así la creación de la OTAN, alianza liderada por Estados Unidos, y que, en respuesta, la Unión Soviética estableció el Pacto de Varsovia en 1955 con sus socios ideológicos. Aquí nació el concepto de «Guerra fría» que se prolongó -a grandes rasgos- hasta los años 90.

Tras la disolución del Pacto de Varsovia, en 1991, la OTAN afirmó que estaba en contra de la expansión hacia Europa del Este. Pero del dicho al hecho siempre hubo un largo trecho. Mientras en 1994 lanzaban el programa de «Asociación para la Paz», en 1995 bombardeó a los serbios en Bosnia sin el consentimiento del Consejo de Seguridad de la ONU; al tiempo que en 1999 Polonia, Hungría y la República Checa -antiguos estados del Pacto de Varsovia- «ingresaron» a la OTAN. Lo propio hicieron en 2004 las repúblicas de Estonia, Letonia y Lituania, sumándose progresivamente a la OTAN. Despacito, en formato goteo, la OTAN borraba con el codo lo que había afirmado con la mano.

Y cerquita, a fines de ese año, «casualmente» Ucrania comenzó a desandar ese mismo camino. Para 2008, la OTAN aseguraba que Georgia y Ucrania «serían admitidas» pese a la negativa rusa, quien -en 2014- anexionaba la península de Crimea en respuesta, acto rechazado por la OTAN.

¿Pero, por qué Putin habló de «desnazificar» Kiev?

Vale pasar en limpio. La República Popular de Donetsk (RPD) es un Estado autoproclamado, situado en el este de Europa, dentro de Ucrania. Este país -ex URSS- reconoce que la mayor parte del territorio controlado por la RPD está «ocupado» -como Donetsk y Lugansk-, y que el resto (un tercio) se considera un «territorio temporalmente ocupado». Es decir, en Ucrania no todos los habitantes sienten arraigo ucrano, sino todo lo contrario, un ferviente deseo cultural, tradicional, religioso y político de pertenecer a la ancestral Rus.

En este escenario, las autoridades de Ucrania -de tintes de ultra derecha ortodoxa y hasta con ribetes de neofascismo- tratan a la RPD como una organización terrorista, y los miembros de las estructuras políticas y militares de la república, como separatistas.

¿Qué dicen en la RPD? Que las autoridades de Ucrania son «el régimen criminal». Estos conflictos ocurridos tras la separación del territorio de la URSS datan desde fines de 2013, cuando se produjo lo que se conoció como el Euromaidán, una ola de protestas en la Plaza de la Independencia de Kiev, capital de Ucrania, lo que derivó en una escalada de tensiones entre el presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich, y el ruso, Vladimir Putin.

Más tarde ocurrió un hecho político que fue calificado como un golpe de Estado, tras el cual el Parlamento destituyó a Yanukóvich e instaló un gobierno pro Occidente.

Donetsk -al igual que Lugansk, zona que se denomina Donbas- resistieron este proceso, reclamando un régimen de autonomía que les permitiese continuar con sus tradiciones lingüísticas y su ligazón espiritual con Rusia, de igual manera que otras regiones del sudeste ucraniano, precisamente fronterizo con el gigante del este. Esto desató una cruenta guerra interna durante años y hasta la actualidad, donde se produjeron cerca de 14 mil muertes oficiales, tras el desconocimiento del acuerdo de Minsk, largamente vulnerado por Kiev (El primero se firmó en 2014 con el patrocinio de Rusia y Ucrania, mas Francia y Alemania como garantes, pero nunca se puso en marcha y en realidad dio paso a una guerra entre esas dos provincias y Ucrania. Por eso, casi un año después, en febrero de 2015, los mismos actores suscribieron un segundo convenio que al menos logró poner fin a la guerra declarada, pero no a la situación de tensión. Ante la falta de cumplimiento del acuerdo por parte de Ucrania, las dos autodenominadas repúblicas separatistas se armaron para enfrentar al ejército ucraniano, con apoyo financiero y militar de Rusia).

La RPD proclamó su independencia el 7 de abril de 2014. Desconocieron las autoridades de Kiev. Ese mismo día se autoproclamó la República Popular de Járkov también. La independencia de la RPD hoy es reconocida solo por Osetia del Sur, que a su vez es reconocida parcialmente, y por la no reconocida República Popular de Lugansk.

Kiev inició una operación militar en Donbass desde abril de 2014, con bombardeos de áreas residenciales, incluso por aviones, que provocaron un desastre humanitario en la región.

«Solo en el territorio de la República Popular de Donetsk, se encontraron y abrieron más de 130 fosas comunes de las víctimas de la agresión ucraniana», señalaron autoridades de la RPD. «Son fosas comunes de civiles que murieron durante las operaciones de las fuerzas armadas de Ucrania en la RPD en Snezhnoye, Debaltsevo, Khartsyzsk e Ilovaisk», citó Agencia TASS.

“Entre los cuerpos que se recuperaron estaban los cuerpos de ancianos, mujeres y niños”. «Las personas fueron enterradas con la ropa de civil que usaban en el momento de la muerte, por lo que estamos hablando de civiles». «La mayoría de las personas, cuya causa de muerte pudo establecerse, murieron por disparos, explosiones de minas y heridas de metralla, así como por lesiones en el cráneo causadas por objetos contundentes», dijo Denis Pushilin, primer ministro de la República Popular de Donetsk.

Entre los más activos participantes de la ofensiva de Kiev, destaca el Regimiento Azov, un destacamento de voluntarios fascistas y neonazis de Ucrania y varios países entre los que destacan los de nacionalidad croata.

Esta fuerza de ataque depende del Ministerio de Asuntos Interiores y cuenta con importantes redes financieras, como el oligarca ucraniano del sector eléctrico Igor Kolomoisky.

El batallón tiene su sede en la ciudad Mariupol -una de las ciudades blanco de los ataques rusos recientes-, en la costa del mar de Azov. Está compuesto en su mayoría por voluntarios de organizaciones y partidos de extrema derecha como Pravy Sector, Svoboda y otras organizaciones. El escudo del batallón Azov cuenta con una runa wolfsangel estilizada, y el símbolo del sol negro (Schwarze Sonne en alemán) y los colores de la bandera de Ucrania, además del nombre del batallón. Las runas son usadas por el nazismo a nivel internacional.

Azov nació durante el conflicto de 2014 con la autorización del Ministerio del Interior para la formación de grupos de civiles armados que luchen contra las fuerzas separatistas prorrusas, que finalmente se quedaron con el control de los territorios de Donetsk y Lugansk.

Tras los Acuerdos de Minsk II, que en febrero de 2015 iniciaron un débil alto el fuego en la zona, «el regimiento Azov comenzó a expandirse en un movimiento social más amplio», explicó Michael Colborne, periodista y autor de un reciente libro sobre este grupo armado, durante un seminario virtual organizado esta semana por la ONG Counter Extremism Project.

«Dejó de ser solamente una unidad militar afiliada a la Guardia Nacional del país y generó extensiones como el llamado Cuerpo Civil Azov para alcanzar algo así como a los sectores no militares de la sociedad; en 2016 se expandió en el partido político Cuerpo Nacional y surgieron otras ramificaciones afiliadas y no afiliadas de lo que se conoce como el Movimiento Azov», añadió.

Durante los años siguientes, el movimiento generó una red internacional política y militar con otros grupos similares dentro de Europa y en Estados Unidos, y así formó parte del Iron March (Marcha de Hierro), un foro virtual que existió entre 2011 y 2017 para unir a sectores neonazis, fascistas y de ultraderecha como Amanecer Dorado de Grecia o CasaPound de Italia, entre otros.

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