¿Qué te hace «reír a mandíbula batiente»?

ZONA LITERARIA | EL TEXTO DE LA SEMANA

COMPILADO: 31 escritores argentinos responden la pregunta 20 del ‘En cuestión: un cuestionario’ de Rolando Revagliatti.

Entre diciembre de 2018 y diciembre de 2020, treinta y un escritores argentinos fueron respondiendo las treinta y cinco preguntas que conforman el En cuestión: un cuestionario’ de Rolando Revagliatti‘. Estas entrevistas-cuestionarios fueron difundiéndose en la Zona Literaria de El Ortiba. Con el formato de Compilados cada una de las preguntas y respuestas se publican periódicamente en el orden establecido por el entrevistador.


20: ¿QUÉ TE HACE «REÍR A MANDÍBULA BATIENTE»?


RODOLFO A. ÁLVAREZ: Mi nieto y su riesgo de vida. Los niños ríen, aman, juegan, se lastiman sin red. Es vida. Nosotros… tememos.

FERNANDO DELGADO: El humor que refleja la realidad. Peter Capusotto, un fiel representante.

JOSÉ MUCHNIK: La risa depende del contexto y de la edad; el Gordo y el Flaco me hacían reír a los nueve años, ya no tanto. Ahora me hace reír mi nieta Giulia, cuatro años, una Mafalda franco-ítalo-argentina. El desfasaje entre la niña y sus salidas de adulto en miniatura son joyitas de humor. Una de las anécdotas en pocas palabras: Giulia no quiere ir al colegio, su madre (mi hija) se esfuerza en explicarle porqué hay que ir al colegio. Vas a estudiar, más grande vas a tener diplomas, con los diplomas conseguirás trabajo, entonces ganarás plata, para comprarte lo que quieras, para viajar a Italia… Respuesta inapelable de Giulia: Mami también podemos elegir ser pobres.

BIBI ALBERT: Me río del humor inteligente, pero no a mandíbula batiente. Eso sólo me lo producen las idioteces con que nos damos manija con mis hijos, con mis socias Pretextas, con algunos amigos como Raimundo Rosales. Seguir y seguir con un mismo tema hasta no tener más remedio que irme a dormir. Sólo las pavadas totales me hacen tentar de verdad. Y no puedo parar con determinadas películas, por ejemplo: «Los productores «, de Mel Brooks, el largometraje que en la Argentina conocimos con el título de «Por un fracaso, millonarios «.

CLAUDIA SCHVARTZ: Algunos comentarios de mis nietos, cuando cada tanto logro encontrarlos reunidos. Y si se suma alguien más de la familia, mejor.

JORGE CASTAÑEDA: Los equívocos; algunos chistes que son un poco la sal de la vida.

JORGE LUIS LÓPEZ AGUILAR: Los pasajes de alguna «comedia de situación » (sitcom) repetida. Como cuando era chico, me empiezo a reír sabiendo que «ahora viene «.

LUISA PELUFFO: Los cuentos de Saki, los de Hebe Uhart, el libro «Sin plumas » de Woody Allen, las películas de los hermanos Coen, Les Luthiers (en su mejor época).

RITA KRATSMAN: De algún modo contesté esta pregunta cuando hablé del humor.
Hace mucho que no me río a mandíbula batiente, pero tengo el recuerdo infantil de un film de la época muda del cine de Chaplin, «Luces de la ciudad » ( «City Lights «), protagonizada y dirigida por él mismo. Aún ahora lo hago cada vez que vuelvo a ver, recordarás, esa genial, divertidísima escena de boxeo, con la diferencia de que puedo entender de otra forma el dramatismo social que esconde la secuencia. Es decir, todo lo que tenía que hacer un vagabundo para obtener un poco de dinero.

LAURA CALVO: Las situaciones absurdas, el ridículo.

ROGELIO RAMOS SIGNES: El humor involuntario, sin duda. El que surge de situaciones absurdas, que no fueron pensadas como tales. Los avisos parroquiales, suelen ser un buen ejemplo en este sentido.

LUIS BENÍTEZ: La imbecilidad, el lado idiota que todos tenemos, como lo especifica Paul Tabori en su libro «Historia de la estupidez humana «, lectura memorable. Tabori muestra y demuestra en ese volumen no solo que la bobería existió en toda época y cualquier lugar, sino que también, como ajustadamente afirma este autor rumano, es invencible. Recuerdo lo que dice de una plaga medieval, una oruga que se estaba comiendo todas las vides de Francia: la urgente medida fue excomulgarla y luego pasada al juzgado civil. Desde ese fuero se mandó apresar a una de las orugas para colocarla en el banquillo de los acusados; se le asignó un defensor letrado, pero el discurso del fiscal del reino pudo más y el insecto fue condenado a la pena capital. El hacha del verdugo lo partió en dos, en solemne acto ante el rey, los obispos y el pueblo vociferante. Ese año las orugas devoraron cuanto quedaba de las vides y cientos de miles de personas murieron de hambre.

LILIANA AGUILAR: Las películas de Charles Chaplin y las preguntas y dichos de los niños pequeños. José María Firpo en su «Qué porquería es el glóbulo «, libro genial, recopila pensamientos y ocurrencias de sus alumnos de primaria y algunos de ellos, aún hoy, me hacen reír a carcajadas.

GUILLERMO FERNÁNDEZ: Actualmente, muy poco. Sonreír es otra cosa. El actor y director de cine Terry Gilliam puede ser un referente. También me he reído mucho con Carlitos Chaplin con todas las situaciones grotescas creadas.

MÓNICA ANGELINO: Las ocurrencias o chistes tontos y fuera de contexto de mi marido, mis hijos, mis nietos y mis sobrinos Lucas y Sabrina.

DAVID ANTONIO SORBILLE: Celebro el ingenio de la gente, artistas o no, y que me hagan reír con inteligencia, por ejemplo, el humor de Les Luthiers.

CARLOS NORBERTO CARBONE: Tomar unos vinos con mis amigos y rememorar travesuras de niño y no tan niño, las travesuras de mis hijos y hoy las de mi nieta.
Entre los cómicos, Buster Keaton y Chaplin; más cerca en el tiempo, el humor de los uruguayos (Ricardo Espalter, Berugo Carámbula, Enrique Almada…) del programa de televisión «Hiperhumor «, emitido, recordarás, durante varios años en la década del ’80.

LEONOR MAUVECIN: Los sucesos reales que resultan graciosos. El chiste, en sí mismo, no me causa risa, y menos si es vulgar, pero a la picardía y al ingenio los valoro, y los cordobeses son, en nuestro país, famosos por ello, y como cordobesa los valoro.

RUBÉN SACCHI: A veces, las cosas más absurdas. Los Tres Chiflados y Los Simpson me matan de risa.

HORACIO PÉREZ DEL CERRO: La aparición repentina de algo insospechado que rompa con toda lógica. Lo formalmente estipulado por las normas y costumbres sociales, quebrado en el afán de profundizar el acatamiento de su protocolo, o sea, «ser más papista que el Papa «. Los juegos de palabras transformando su sentido por el cambio de una letra, sus combinaciones.

MARÍA AMELIA DÍAZ: Los chistes irónicos que te sorprenden.

CRISTINA MENDIRY: Les Luthiers.

SANTIAGO SYLVESTER: Algunas bromas al estilo de Chaplin. Pero en realidad mi risa, que existe y mucho, no es muy batiente.

ROBERTO D. MALATESTA: Soy de la generación de Los Tres Chiflados, de esa no me curo más. Yo hubiese querido ser un chiflado, en una de esas lo soy, al menos mi apellido no lo desmiente.

GLORIA ARCUSCHIN: Situaciones fuera de lugar en ámbitos inapropiados. Y chistes bien contados, sin groserías. Cosas que me pueden parecer ridículas. Los Tres Chiflados, cierto humor tonto, o Niní Marshall, con sus juegos de lenguaje popular.

RAFAEL FELIPE OTERIÑO: No sé si «a mandíbula batiente «, pero sí con probado encanto, en mi infancia estuve más inclinado a reír con Laurel y Hardy que con Chaplin. Ahora la preferencia se ha invertido y es Chaplin quien me produce mayor contento. Eso sí: con la atención creciente puesta en el humor cultivado y acrobático de Buster Keaton.

ALEJANDRO MÉNDEZ CASARIEGO: No me río mucho. La risa es otra de las cosas que me producen alguna perplejidad. Sonrío ante la ironía, lo gracioso, lo bueno, pero no tengo carcajada. Lo que más me divierte, hablando en general, son las buenas imitaciones.

LILIANA DÍAZ MINDURRY: Partes de El Quijote y fragmentos de «La hora de la estrella » de Clarice Lispector. Seguramente mucho más, pero ellos me vienen en primer lugar. Algo de Oliverio Girondo también.

CARMEN IRIONDO: Soy de reírme muy seguido. A carcajadas y también a tentarme de risa cuando no debo. No puedo contestar qué me hace reír, ya que cuando es placentero surge de algo que no pretende ser gracioso. En la sorpresa estaría mi risa, un inesperado y hermoso manantial de ese recurso fantástico, ahí nomás tan cerca del llanto. Risa y llanto, dos formas de hacer catarsis de lo cotidiano.

LUCAS MARGARIT: La lucidez en una respuesta cómica.

CARLOS DARIEL: Muchas de las frases de Groucho Marx, algunas escenas de Les Luthiers, las improvisaciones de Alberto Olmedo cuando se salía del libreto, del cuadro y hasta del personaje.

Mayo 2022