Represalias contra el cura Paco

Le impiden dar misa en la Isla Maciel

«Paco» Olveira forma parte del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres y tiene frecuente actuación pública en favor de los reclamos de los excluidos. Ya había sido destituido como párroco en Isla Maciel, pero ahora el obispo de Avellaneda-Lanús le retiró las licencias ministeriales. Olveira es quien le entregó una carta de repudio a la vicepresidenta Gabriela Michetti en La Rioja.

Por Washington Uranga

Foto: Eduardo Kragelund

El obispo de Avellaneda-Lanús, Rubén Frassia, hizo público mediante un comunicado dirigido a la «comunidad diocesana» su decisión de privar de las «licencias ministeriales» al sacerdote Francisco «Paco» Olveira y, de esta forma, impedirle en su diócesis la administración pública de los sacramentos al antiguo párroco de Isla Maciel. El cura, que forma parte del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres, tiene frecuente actuación pública en favor de los reclamos de los excluidos, y tuvo también una presencia destacada en La Rioja el fin de semana anterior, cuando le entregó una carta a Gabriela Michetti en la que expresó su repudio a la presencia de la vicepresidenta en el acto de beatificación del obispo Enrique Angelelli y sus compañeros mártires. No obstante, está claro que la medida adoptada por Frassia es anterior al episodio de La Rioja y no guarda relación con ese hecho aunque sí con las diferencias que el obispo mantiene con el sacerdote y con las acusaciones que le realiza respecto de su posicionamiento político y de su labor en Isla Maciel.

En septiembre del año anterior había circulado la información de que el cura Olveira dejaría la parroquia de Isla Maciel, donde además de su labor pastoral venía desarrollando tareas de asistencia y organización social. Poco después el mismo sacerdote confirmó a través de un comunicado que «yo pertenezco a otra diócesis, prestado a la diócesis de Avellaneda-Lanús y es normal que los curas cambiemos de parroquias según necesidades».

Este año Olveira se estableció en la diócesis de Merlo-Moreno, también en el conurbano bonaerense, y el obispo Frassia nombró a los sacerdotes Mario Ghisaura como párroco, y Juan Manuel Rega, como vicario parroquial, en el antiguo destino de Olveira.

La actuación de los nuevos responsables de la parroquia desató reacciones entre fieles y catequistas, entendiendo sobre todo que el párroco Ghisaura estaba contradiciendo, sin consulta con la comunidad, los lineamientos pastorales que hasta entonces se habían llevado adelante. A través de una carta un grupo de catequistas solicitó la separación de Ghisaura de su cargo.

Las diferencias alcanzaron estado público hasta el punto que las Madres de Plaza de Mayo salieron en defensa de Olveira, pidiendo la reincorporación del cura a Isla Maciel.

Según señala ahora el obispo Frassia «el cambio en la Isla con el P. Francisco se fue conversando durante el año pasado, incluso él me manifestó que había llegado a un techo, pero también desde hacía tiempo venia señalándole determinadas actividades y manifestaciones públicas, que en el caso de un laico se tratan de una manera y en un clérigo de otra; por ejemplo el tema del aborto, un tema que está muy claro en el Catecismo de la Iglesia católica y también en un contundente magisterio del papa Francisco, no es compatible con el ejercicio del sacerdocio manifestarse en contra de la doctrina común de la Iglesia».

Dando razón a la medida que ahora adoptó, el obispo Frassia sostiene en su comunicado que «quiero dejar constancia que las opciones partidarias e ideológicas del P. Francisco pertenecen al ámbito de lo personal y como tal respetable, pero en el caso de un sacerdote deben subordinarse a la Tradición y a la acción de la Iglesia». Admite también el obispo que «en el transcurso de estos meses he recibido gente que se manifestaba en contra y también gente que se manifestaba a favor de la permanencia del P. Mario», el nuevo párroco cuestionado por parte de la feligresía. Según Frassia «escuché a todos y a todos también les expliqué mi punto de vista como obispo y pastor de la Diócesis que tiene que buscar el bien de los fieles y la unidad», subrayando que «lo hice personalmente» dado que «no puedo, ni debo realizar mi labor pastoral desde los medios».

La decisión adoptada ahora por Frassia no solo incluye la quita de licencias ministeriales para Olveira, sino también la concesión de un «periodo sabático» sin determinar plazo para el sacerdote Mario Ghisaura, a quien sin embargo ratifica como párroco de la Isla Maciel, y una autorización al otro sacerdote, Juan Manuel Rega, para que realice estudios de posgrado. Dispuso a su vez que las parroquias de Isla Maciel sean atendidas por otros sacerdotes de la diócesis sin precisar nombres.

Hasta el momento no se conocen declaraciones del cura Paco Olveira sobre la decisión del obispo, pero según trascendió a través de algunos allegados de Isla Maciel, el sacerdote prefiere no continuar con el debate público sobre este tema.

Carta de repudio para Michetti

La nota del cura Paco Olveira a la vicepresidenta

Francisco “Paco” Olveira es uno de los sacerdotes católicos que forma parte del Grupo de curas en la opción por los pobres, quienes el sábado pasado, durante la ceremonia de beatificación del obispo Enrique Angelelli en La Rioja, expresaron su repudio por la presencia de Gabriela Michetti.

Ahora el cura le escribió una carta pública a la vicepresidenta, la tercera que le dirige, recordando el encuentro que tuvieron en La Rioja durante la celebración católica.

“Yo soy el cura que me acerqué a usted y que le dejé un crespón negro y una estampita de Enrique Angelelli con un poema del mártir: ‘Déjenme que les cuente lo que me quema por dentro: el Amor que se hizo carne con chaya y dolor de pueblo’. Tan distinto a ustedes…”, le recuerda Olveira a Michetti.

Y le reitera el cura lo que a continuación le dijo en la misma ocasión: “Con todo respeto, su presencia insulta la memoria de nuestros mártires –cartel que los Curas en opción por los pobres habíamos levantado un rato antes durante la Misa haciéndolo extensivo a todo el gobierno nacional–, porque la política que lleva adelante su gobierno de hambre y represión es la política contra la cual lucharon nuestros mártires y el motivo de sus asesinatos. Usted no debería estar acá”. Recuerda también Olveira que “cuando (Michetti) me quería responder uno de su seguridad me echó”.

En su carta, titulada “En vano”, el sacerdote le adelanta a la vicepresidenta que no habrá más cartas, sino “tan solo seguir aunando esfuerzos como hicieron nuestros mártires: sin odiar como nos enseñó Wenceslao Pedernera, pero con firmeza y de frente como nos enseñaron Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias y sin resignarnos como nos enseñó el Pelado Angelelli”. Y le asegura que seguirá luchando “en las calles, en los barrios, en los campos, en todos lados para que se acabe de una vez esta pesadilla que estamos viviendo con ustedes, porque sabemos como ellos sabían (los mártires) que hay otro camino aunque ustedes no quieran transitarlo”.

El cura Olveira concluye su carta diciendo: “Sra. Gabriela Michetti: es muy fácil aplaudir a los mártires, total pasó hace ya mucho, otra cosa es ser consecuente con ellos en el hoy que nos toca vivir. Y justamente porque ustedes hacen lo contrario de ellos no vamos a permitir que tomen su nombre en vano”.

wuranga@pagina12.com.ar

Un comentario

  • Sofía Manno dice:

    Valiente, consecuente, leal a su prójimo. Deberían multiplicarse estas actitudes en el marco de una institución religiosa como la católica que se vanagloria de acompañar a los humildes. Fuerza Francisco Olveira!!!

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