Revalorizar el Estado

Por Bárbara Orbuch

La actual pandemia del coronavirus expone tanto las miserias individuales, como los egoísmos profundos, la falta de conciencia, el pánico y el pavor entre los individuos, así como mecanismos de negación y de defensa ante una crisis de orden mundial.

Es en este escenario donde se vislumbra una incipiente ruptura y reformulación de la fase de globalización tal como se viene desarrollando, donde la voracidad del capital y la desregulación financiera promovieron estadíos de liberalización de las lógicas gubernamentales y el debilitamientos de los estados nacionales, presionados por las corporaciones y las transnacionales.

Los efectos sociales de la globalización fueron devastadoras con sus tendencias ultraliberales y sus representaciones sociales subyacentes afines al individualismo y el «salvese quien pueda»

Recuperar la centralidad del Estado y su efecto aglutinador es tarea relevante de los actuales gobernantes, así como legitimar los afectos que el estado instala en las delicadas subjetividades frente a la crisis, mediante la promoción del lazo social, los vínculos de solidaridad y el concepto unificador del bien común.

Nuestra aerolínea de bandera, vaciada y casi privatizada por el macrismo, reduplica esfuerzos para repatriar compatriotas, haciéndose cargo de los desertores privados que hasta ayer le robaban pedazos de cielo.

Hoy en el Malbrán, con su edificio diezmado y sus profesionales empobrecidos con salarios de hambre, trabajan día y noche para trabajar con los reactivos que desentrañan la realidad del virus y descentralizar su tarea en laboratorios múltiples para acelerar los tratamientos.

El Ministerio de Salud, recién recuperado de su degradación, se anticipa y promueve medidas de achatamiento de la curva de contagio.

Las obras sociales colaboran con el hospital público, ante la indiferencia negociadora y mercantilista de las prepagas.

La lucha por la revalorización de lo público en el ámbito de la Salud, recorre las venas de nuestra historia como país, desde Ramón Carrillo hasta Salvador Mazza, desde Milstein hasta Leloir y Houssay.

El gobierno liberal de Macri desinvirtió en salud hasta el hartazgo, Ma Eugenia Vidal se jactó de no abrir hospitales ni universidades para el pueblo. Y Rodriguez Larreta continúa con la brillante idea de hacer un 5x 1 en hospitales. El desprecio por las políticas públicas ha sido una constante y lo más preponderante de su mala praxis de gobierno, sumado al endeudamiento feroz que nos tiene atados de pies y manos para cualquier tipo de decisión económica que reinicie la productividad.

Sin embargo, este cataclismo social puede ser una oportunidad particular para lograr una mayor cohesión social y revalorizar culturalmente los resortes fundamentales del Estado.

El Estado, vituperado por los liberales como estorbo y obstáculo para la libertad de la propiedad, se podría transformar nuevamente en un poder consensual y un canal posibilitador para generar mayor equidad y atención a la ciudadanía, poniendo todas sus herramientas para aliviar los daños de los ataques internos y externos.

Probablemente se subviertan algunos valores instalados por las correspondencias del neoliberalismo y la globalización, ante el cierre fáctico de las fronteras y la dinámica de revivificar las lógicas nacionales.

La relación del ciudadano argentino con el Estado y su relación con la Salud y la Educación debería ser repactada, puesta en valor, revalorizada por el conjunto de la sociedad civil, para reformular un proyecto nacional fortalecido donde se empiece a revertir paulatinamente la degradación social y cultural en la que nos dejó sumidos el desdén crónico del proyecto neoliberal hacia los derechos sociales de la ciudadanía.

19/03/20

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