Rusia incorpora misiles hipersónicos a buques de guerra

La flota rusa «dará respuesta fulminante» a todo ataque

La nueva doctrina naval incluye construir nuevas bases en la región de Asia-Pacífico y el Mediterráneo.

Imagen: El presidente ruso, Vladimir Putin, flanqueado por el ministro de Defensa, Serguei Shoigú, y el comandante en jefe de la Marina, Nikolai Yevmenov, encabezó ayer un desfile naval en San Petersburgo. Foto: Efe/Epa/Mikhail Klimentyev / Sputnik / Kremlin Pool,

San Petersburgo. El presidente Vladimir Putin anunció ayer una nueva doctrina naval de la Federación Rusa que prevé la inclusión de misiles hipersónicos en buques de guerra, nuevas bases en el Pacífico y Mediterráneo, así como intensificar las actividades de sus barcos en el mar Negro, el mar de Azov y en el Ártico.

Las mayores amenazas a la seguridad marítima rusa son la búsqueda de Estados Unidos del dominio de los océanos y la expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de acuerdo con la nueva doctrina.

La flota rusa «es capaz de infligir una respuesta fulminante a todos aquellos que decidan atentar contra nuestra soberanía y libertad», advirtió Putin, durante un desfile naval en San Petersburgo, al celebrarse el Día Nacional de la Marina.

Precisó que esta área se equipará «en los próximos meses» con el nuevo misil de crucero hipersónico Zircon, «capaz de alcanzar una velocidad de Mach 9 (más de 11 mil kilómetros por hora) y un alcance de vuelo de más de mil kilómetros«.

El Zircon pertenece a una familia de nuevas armas que Putin califica de «invencibles», las cuales se han probado desde octubre de 2020.

La fragata Amiral Gorchkov será el primer equipamiento militar ruso que tendrá estos misiles. Putin añadió que la zona de despliegue del buque se elegiría en función de «los intereses de seguridad de Rusia».

«Hemos marcado abiertamente las fronteras y las zonas de los intereses nacionales de Rusia, tanto económicas como estratégicas, que son vitales», declaró el líder del Kremlin, después de la firma del documento en presencia del ministro de Defensa, Serguei Shoigú.

Rusia aumentará la seguridad en el mar de Azov y el mar Negro –cuyas costas bañan Ucrania, y con especial intensidad en ambos, donde se busca desarrollar un «fortalecimiento integral de su posición»– así como en el Mediterráneo oriental y los estrechos del mar Negro, Báltico y las islas Kuriles, señaló el mandatario, sin hacer referencia a la guerra.

Moscú también planea intensificar las actividades marítimas en el Ártico para incrementar su capacidad para responder a «la actividad militar de estados extranjeros en las aguas de la Ruta del Mar del Norte».

El documento prevé la expansión de la infraestructura militar en la península de Crimea, anexada a Rusia, así como la construcción de nuevos portaaviones.

La doctrina reconoce la falta de bases rusas en el exterior como una debilidad estratégica, de ahí que «la Federación Rusa planea construir nuevos puntos para dar servicio a la Marina en la región de Asia-Pacífico y el Mediterráneo».

En otras zonas menos importantes para Rusia, se recomendará a la Marina que utilice «ante todo, instrumentos políticos y legales, mecanismos de diplomacia y otros métodos no violentos».

El documento, de 55 páginas, enumera los «principales desafíos y amenazas a la seguridad nacional y el desarrollo sostenible» de Rusia en el ámbito marítimo. El país tiene cerca de 38 mil kilómetros de costa, que se extiende desde el Mar de Japón hasta el Mar Blanco, también incluye el Mar Negro y el Mar Caspio.

La principal amenaza es «el rumbo estratégico de Estados Unidos al dominio en el océano mundial y su influencia global sobre la evolución de procesos internacionales, en particular, aquellos que están relacionados con el uso de las vías de transporte y los recursos energéticos del océano».

La doctrina alertó «el afán de Estados Unidos y sus aliados por limitar el acceso de la Federación de Rusia a los recursos del océano mundial y las vías de transporte de importancia vital».

Entre más desafíos, se mencionan las reclamaciones sobre territorios costeros e insulares por otros Estados, la expansión de la OTAN hacia las fronteras rusas y el creciente número de ejercicios navales que lleva a cabo en aguas próximas a Rusia, así como el deseo de Washington de asegurarse la superioridad abrumadora de sus fuerzas navales.

Putin supervisó el desfile naval en San Petersburgo que reunió más de 40 buques y submarinos y 3.500 militares.

Europa Press, Afp, Sputnik, Xinhua y Reuters | La Jornada

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