Se abre la puerta para levantar el embargo al petróleo venezolano

Como gesto de buena voluntad, el gobierno de Maduro liberó ayer a dos estadunidenses

Reuters y AFP

Houston. Como resultado de las conversaciones de alto nivel entre Estados Unidos y Venezuela, el pasado fin de semana, la república bolivariana liberó ayer a dos ciudadanos estadunidenses presos y se abrió la posibilidad de que el petróleo venezolano regrese a los mercados de consumo afectados por el suministro ruso, ante la invasión de Rusia a Ucrania.

En ese encuentro, en el que participó el propio presidente Nicolás Maduro, la delegación estadunidense exigió que al menos una parte de las exportaciones petroleras que se podrían autorizar al flexibilizar el férreo bloqueo sobre Venezuela sean enviadas a Estados Unidos, revelaron dos fuentes cercanas al asunto.

La liberación de los dos estadunidenses es un aparente gesto de buena voluntad hacia la administración del presidente Joe Biden tras la visita a Caracas de la delegación de alto nivel de Estados Unidos, el pasado fin de semana.

Gustavo Cárdenas, un ejecutivo de Citgo, fue uno de los que recuperó su libertad, confirmó su abogado. El otro liberado es un cubano-estadunidense identificado como Jorge Alberto Fernández.

Las reuniones del fin de semana se centraron no sólo en el destino de estadunidenses detenidos en Venezuela, sino también en la posibilidad de aliviar las sanciones petroleras de Estados Unidos al país sudamericano, un aliado cercano de Rusia, para llenar el vacío de suministro, una vez que Biden prohibió las importaciones de petróleo ruso en respuesta a la invasión rusa a Ucrania.

Durante la reunión del sábado, se avanzó poco después de que las partes presentaron demandas «maximalistas», incluidas las principales que el líder opositor Juan Guaidó ha puesto sobre la mesa en diálogos anteriores: elecciones presidenciales libres y transparentes, y la liberación de todos los políticos presos. Maduro solicitó el levantamiento de todas las sanciones.

Pero en esta reunión, las primeras conversaciones bilaterales de alto nivel en años, se discutieron medidas inmediatas más prácticas para el sector petrolero.

Entre esas medidas están: permitir que el petróleo venezolano regrese a mercados de consumo afectados por las interrupciones del suministro ruso, crear una alternativa temporal para que PDVSA pueda usar el sistema Swift para transferencias bancarias internacionales y la liberación de al menos dos de nueve prisioneros estadunidenses, lo que sucedió ayer.

Los diplomáticos estadunidenses han trabajado para encontrar suministros de energía en todo el mundo que puedan ayudar a compensar la interrupción de las exportaciones rusas de petróleo y gas causadas por las sanciones o la guerra.

Funcionarios estadunidenses se reunieron el sábado con Maduro, en Caracas, para las primeras conversaciones bilaterales en años.

Venezuela ha estado bajo sanciones petroleras de Estados Unidos desde 2019 y podría ahora retomar rutas para su crudo si se levantan esas restricciones.

El requisito de enviar barriles venezolanos a Estados Unidos podría beneficiar en primer lugar a Chevron Corp, que busca luz verde por parte de la estatal venezolana PDVSA y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos para recobrar deuda pendiente mediante el comercio de petróleo venezolano a través de una licencia renovada, según las fuentes.

La licencia de Chevron para operar en Venezuela, que se otorgó en 2019 cuando Washington impuso sanciones al comercio de petróleo venezolano para presionar a Maduro, expirará en junio.

La compañía ha solicitado varias veces que se ajusten los términos del permiso para cobrar cientos de millones de dólares en deuda y dividendos pendientes de sus empresas mixtas con PDVSA.

Chevron Corp, el último productor de petróleo estadunidense que aún opera en Venezuela, podría ser el primer beneficiario si se llega a un acuerdo con la administración de Maduro. A Chevron se le ha prohibido enviar petróleo venezolano desde sus empresas conjuntas desde 2020 y ha presionado para anular la prohibición.

El encuentro entre funcionarios de Estados Unidos y Venezuela se produce cuando el salvavidas financiero que tiene Caracas en Rusia se desgasta bajo las sanciones a Moscú, especialmente golpeando las cuentas de Venezuela en bancos rusos que han sido añadidos a la lista negra de Washington.

La Jornada