Si la inflación fuera kirchnerista, ¡el Gobierno la procesaría!

Por Emanuel Rodríguez*

Hace un año, el equipo económico de Cambiemos, el mejor de los últimos 50 años, pronosticaba deflación. Pasaron cosas. Ahora son el equipo del 50% de inflación. Nicolás Massot dijo que esta inflación es kirchnerista, pero si es así, ¿por qué Bullrich no la reprime? ¿Por qué Bonadio no la detiene? ¿Por qué Stolbizer no la denuncia?

La inflación está como Jorge Triaca: imparable. En septiembre fue de 6,5%, y los bienes y servicios viven un proceso exactamente inverso al de las promesas de Cambiemos: cada vez valen más.

Lo que más aumentó en el último mes fueron los alimentos y bebidas. Los lácteos están tan caros que en Intratables ya piensan en reemplazar a los panelistas mala leche por panelistas mala soja. Ese chiste es malo pero suma, como radical en Cambiemos.

Estamos ante la inflación mensual más alta desde 2002. Porque para Macri lo más fácil era derrotar a la inflación. ¿Cómo lo está logrando? Lleva al país a un nuevo 2001, así después viene un peronista y lo resuelve.

Todo está carísimo. Yo compre un pedazo de queso para rallar pero me salió tan caro que ahora no quiero rallarlo. Es más, no quiero que le pase nada. En cualquier momento le saco un seguro contra todo riesgo.

Durante el gobierno anterior, Patricia Bullrich organizaba conferencias de prensa para denunciar inflación de 1,6%… ahora no habla del tema. Quizás esta inflación sea como las drogas, según Carrió, y se la están plantando a Patricia a ver si la encuentra.

La devaluación del peso es el segundo factor más importante de tracción de precios. El primero es que votaste a los dueños de las empresas y era bastante obvio que te iban a subir los precios, pero no es momento para hacerte sentir culpable. O sí.

La ropa y el transporte también están entre los ítems que más aumentaron. En cualquier momento Clarín milita el ajuste con un título onda “Los beneficios de caminar desnudo hasta el trabajo”.

En lo que va del año, la inflación ya supera el 40%, y tu sueldo ya había quedado atrás de la inflación de 2017, o sea que ahora está mucho, mucho más atrás. Nos están mandando el sueldo al Fondo. Literalmente.

En el último año, los fideos secos subieron más del 75%. Ahora los mostacholes te miran desde la góndola y se ríen: ¿y, quién es el seco, ahora?

Las harinas subieron más de 150%, lo cual explica que haya Massa con tan poca consistencia.

Pero a no desesperar, si bien es cierto que todos los precios minoristas subieron mucho… al menos los precios mayoristas TAMBIÉN subieron mucho. Eso permite prever que la inflación minorista seguirá durante mucho tiempo. ¿Y qué prometió Cambiemos? Un país previsible. Ahí tenés previsibilidad.

La inflación mayorista se mide a la salida de la fábrica sumando el neto entre impuestos y subsidios. Lo bueno de Cambiemos es que muy pronto ya no habrá Fábricas, por lo tanto, no habrá inflación mayorista.

Por lo pronto, la enorme mayoría de los consumidores se están pasando a la compra de segundas o terceras marcas: en lugar de Coca, Manaos; en lugar de Bimbo, San Alberto; y en lugar de Macri, Vidal.

Una inflación mayorista del 16% es hiper inflación, pero como los medios hegemónicos no le dan difusión, es una hiperinflación en las sombras. Igual se ve. Es como cuando Carrió se esconde atrás de Luis Majul. Se ve. Se siente. Se sufre.

Hace un año, el equipo económico de Cambiemos, el mejor de los últimos 50 años, pronosticaba deflación. Pasaron cosas. Ahora son el equipo del 50% de inflación.

Algunos defensores de este Gobierno insisten con que durante el gobierno kirchnerista la inflación era igual o peor. Comparan puja distributiva con transferencia de ingresos de los más pobres a los más ricos. Con una inflación, tu sueldo te permite comer, con la otra inflación, Macri se come tu sueldo. Pero para algunos es lo mismo.

Intentemos una explicación para troskos y macristas al mismo tiempo con algo que en este momento los une en sus preocupación fundamental: fotocopias. Con la inflación K, las fotocopias te permitían comer, con la inflación de Cambiemos, Macri te da de comer solamente fotocopias.

Pero bueno, como dice el viejo proverbio: Cuando el último peronista sea encarcelado, el último luchador popular sea procesado, el último manifestante sea reprimido, solo entonces el macrista descubrirá que una tapa de Clarín no se come.

* Periodista y comediante político. Reconocido por su show de stand up Peroncho, con el que recorre todo el país. Tiene una columna semanal de humor político en Nuestras Voces. Además, fue redactor de la Revista Ñ y del suplemento cultural de La Voz del Interior. Creó la revista de humor La piedra en el Zapato y fue director de las revistas culturales La Intemperie y Diccionario. Revista de letras.

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