“Sigo creyendo en el periodismo humano”

Por Ilka Oliva Corado

Mariela Castañón es una periodista comprometida con la niñez y juventud de arrabal, de las pocas que en Guatemala sienten y hacen suyo el compromiso de denunciar el abuso sistemático que sufren. Les da voz a esas personas invisibles para los derechos humanos pero perfectamente visibles para el abuso. Tuve la oportunidad de realizarle una breve entrevista en torno al tema del Hogar Seguro y su investigación en las denuncias de tortura y abuso sexual que sufrieron las niñas y adolescentes internadas en ese lugar que estaba a cargo del gobierno. Cabe mencionar que Mariela fue la primera periodista en denunciar desde el diario La Hora lo que ahí sucedía, de haberla escuchado a tiempo las entidades correspondientes el feminicidio de 41 niñas el 8 de marzo de 2017 jamás hubiera sucedido.

Pudiste haber escogido otra profesión, ¿ por qué el periodismo de derechos humanos?

Porque mi intención ha sido darle voz a quienes no la tienen, tal vez es una forma romántica de ver la realidad, pero yo sigo creyendo en el periodismo humano, con enfoque de derechos. Este periodismo puede aportar a las sociedades, revelar una realidad que nadie quiere ver, entender el contexto de lo que viven los seres humanos y tratar de cambiar realidades.

En Guatemala, donde todavía es un desafío conocer nuestros derechos humanos y empoderarlos, es necesario este periodismo.

¿Un periodista debe ser imparcial ante el abuso o debe mostrar siempre de qué lado está?

A mi criterio un periodista no puede ni debe ser imparcial ante el abuso, la violencia, la injusticia y la desigualdad. Ser periodista es un privilegio porque se puede interactuar con personas que pueden tomar decisiones para cambiar la vida de los conciudadanos, creo que esta oportunidad también se transforma en una responsabilidad y obligación social y moral.

La guatemalteca es una sociedad de doble moral y completamente insensible, ¿cómo es ser periodista luchando por los derechos humanos en un país como Guatemala?

Creo que quienes ejercemos el periodismo jugamos un rol importante en nuestras sociedades, si la gente es insensible también en parte es nuestra responsabilidad, por no educar, no tocar conciencias. Es por eso, que nuestro trabajo debe ser cada vez más humano y respetuoso, para que nuestras sociedades también lo sean.

Te he seguido de cerca y tus publicaciones siempre están enfocadas en el tema de la niñez y la juventud guatemalteca, abusadas y excluidas sistemáticamente. ¿Qué es lo rescatable de ellas?

Los huele pega, los mareros, las niñas abusadas sexualmente que viven en las periferias, ¿qué le pueden aportar a la sociedad? ¿Por qué tu insistencia en darles un lugar si lo fácil es tratarlos como la mayoría: como escorias?

Porque si abriéramos los ojos y el corazón veríamos la grandeza que hay en estos sectores de la población. Nadie nace oliendo pegamento, ni queriendo ser parte de una pandilla, son las circunstancias y las condiciones que llevan a una persona a esto. Si la niñez y la juventud guatemalteca tuviera las oportunidades que muchos de nosotros hemos tenido no serían eso. He entrevistado a jóvenes detenidos, o que están en riesgo social, niñas abusadas y violentadas y me he dado cuenta que sus vidas son tan diferentes a las nuestras cuando teníamos su edad. Es más fácil que alguien llegue a una zona periférica, reclute niños y adolescentes y les regale un AK-47, a que llegue alguien y les regale una beca de estudios, un plato de comida, dulces o un gesto de respeto y amor. Es más fácil juzgar que entender contextos de vida.

Peligra tu vida constantemente cubriendo temas de violencia gubernamental y policial a la niñez y juventud, ¿qué es lo que te mantiene activa en la denuncia?

Creo que en Guatemala nadie tiene la vida garantizada, no solo las y los periodistas, también los pilotos de buses, los pequeños comerciantes, los policías, las personas de la diversidad sexual, las mujeres, la niñez, la juventud. Lo que me mantiene activa en la denuncia es el compromiso y la responsabilidad que adquirí cuando estudié esta carrera. Desde el momento que decidí estudiar periodismo mi papá me advirtió de los riesgos y entró en pánico cuando le transmití mi decisión, pero yo sabía que si estudiaba otra carrera no sería feliz como lo soy ahora. Amo el periodismo y creo que adquirí esta compromiso y esta responsabilidad por decisión propia y esta decisión conlleva riesgos. Cuando ya no pueda denunciar o no tenga opción para hacerlo, preferiré retirarme del periodismo, porque no estaría cumpliendo con mi función.

¿Cómo llega un adolescente a un centro de detención para menores?Llega por muchos factores: falta de oportunidades, violencia intrafamiliar, familias disfuncionales, rechazo y estigma de la sociedad.

¿Cómo es la vida de un adolescente promedio, encerrado en un centro de detención juvenil? ¿Qué es lo que le provee el estado para su reinserción a la sociedad? ¿Cumple el gobierno con lo básico para que esto se lleve a cabo?

Es difícil porque hay hacinamiento, violencia, falta de programas para su reinserción, abusos, estigma. El Estado no responde a las necesidades de apoyo y reinserción porque tampoco está preparado para eso, por ejemplo para citar solo un aspecto, la cantidad de espacios en los cuatro correccionales es limitada y existe burocracia para implementar nuevos proyectos. Históricamente la improvisación de los gobiernos tampoco ha permitido colocar a las personas idóneas en los puestos, impulsar políticas integrales para atender a la niñez y adolescencia, ni un sistema de protección integral para prevenir y atender a la niñez y juventud en riesgo y en conflicto con la ley penal.

¿Por qué se escapan constantemente los adolescentes de estos centros de detención juveniles? ¿Qué es lo que denuncian, qué es lo que exigen y cómo actúa el Ministerio Público ante estas denuncias?En los centros donde hay jóvenes en conflicto con la ley penal no suelen escaparse. De donde se escapan es en los hogares de protección y abrigo. Lo que denuncian es violencia, física, sexual y psicológica. Por ejemplo, de una casa en ciudad San Cristóbal anexa al Hogar Seguro Virgen de la Asunción, denunciaron que sus “educadores” les pegaban con un tubo, hicieron convulsionar a un niño al golpearlo tanto o que les tiraban sus gorras a la basura. En otra casa anexa al Hogar, en la zona 15, dijeron que un “educador” le lanzó un pan en la cara a un niño y en otra ocasión un adolescente dijo que huía porque lo querían violentar sexualmente. Se supone que el Ministerio Público ya tiene algunas denuncias y las investiga.

¿Has seguido los casos de jóvenes que recuperan su libertad o se escapan, cómo es la vida de ellos fuera del centro de detención juvenil?

En el caso de los jóvenes detenidos, muchas veces reinciden por falta de oportunidades estigma y rechazo. Hace unos años conocí a un joven que recuperó su libertad después de estar condenado por tráfico de drogas, cuando salió de la cárcel empezó a vender dulces, pero los ingresos económicos que obtenía eran insuficientes para comer y nadie quería darle trabajo porque había estado en la cárcel. Un día fue detenido en un taxi por trasladar un arma de fuego de forma ilegal.

En el caso de los jóvenes que escapan de hogares de protección también he conocido algunos casos, hay chicos que después de huir del Hogar Seguro prefirieron quedarse a vivir en la calle, hoy duermen abajo de pasarelas en la vía pública. Pero también hay historias diferentes, conozco a una jovencita que ahora estudia por madurez porque en el Hogar Seguro no pudo avanzar mucho en su formación académica, está buscando un trabajo y tratando de reconstruir su vida con su mamá.

El tema de las niñas y adolescentes del Hogar Seguro Virgen de la Asunción, saltó a la luz pública el 8 de marzo de 2017 cuando fueron quemadas vivas. Pero tú ya habías denunciado desde el 2015 el abuso sexual que ellas estaban viviendo. ¿Qué entidades prestaron atención a tu denuncia y la denuncia de ellas? ¿Cuál fue el seguimiento que se le dio?

En 2016, por ejemplo el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) sin ser una organización de niñez, interpuso una denuncia en el Ministerio Público por trata de personas, igual que la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH). Las denuncias de estas entidades fueron tomadas en cuenta por el Ministerio Público (MP), pero siguen indagando al respecto.

¿Qué ha sucedido después del 8 marzo de 2017, tengo entendido que el Hogar Seguro fue cerrado y las niñas colocadas en casas particulares? En tu reportaje del 4 de agosto en el diario La Hora hablas de trata sexual. ¿Podrías compartir qué han denunciado las niñas sobrevivientes?

Si, después de la decisión de la Sala de la Corte de Apelaciones de Niñez y Adolescencia, la niñez del Hogar fue trasladada a casas de modelo residencial, otros estaban en hogares privados. Quienes están en casas particulares a cargo de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia, siguen denunciando lo mismo de cuando estaban en el Hogar Seguro: maltrato y violencias.

Sobre el reportaje publicado el 4 de agosto, adolescentes exinternas y madres de ellas han denunciado que las menores de edad fueron objeto de trata de personas en la modalidad de explotación sexual de dos formas: eran trasladadas a casas cerradas y otras eran agredidas dentro del Hogar, además para que se tranquilizaran les aplicaban un medicamento por medio de “vacunas” “vacunas de vaca” y “la dormilona”, por el sueño que les causaba. El caso sigue en investigación por parte del Ministerio Público.

¿Cuál ha sido la reacción y el procedimiento del Ministerio Público ante estas denuncias?

La investigación continúa, de momento no encuentra pruebas y evidencias que sustenten las declaraciones de las adolescentes. La Fiscalía contra la Trata de Personas dice que cerrará la investigación hasta que encuentre a tres niñas que desaparecieron del Hogar Seguro antes del incendio del 8 de marzo de 2017.

¿Qué es lo que necesita saber la sociedad respecto al tema de la trata sexual en el Hogar Seguro?

Necesita conocer la realidad de lo que sucedió desde cuando se abrió el Hogar Seguro, en junio de 2010.

¿Qué sentiste cuando supiste la noticia del feminicidio en el Hogar Seguro, era algo que se veía venir?

Nunca imaginé que morirían y mucho menos de esa forma, tenía la esperanza de que cerraran el Hogar Seguro después de que el Consejo Nacional de Adopciones que es el encargado de verificar los hogares públicos y privados, recomendó el cierre progresivo. Pensé que habría otra alternativa para la vida de las niñas y los niños, pero no pasó.

Lo que sentí fue frustración, impotencia, dolor, porque nadie escuchó a tiempo las denuncias de maltrato, violencia física, psicológica y sexual. Fue difícil porque quince días antes del incendio había publicado otro reportaje que titulamos “el Drama de la Niñez y Adolescencia del Hogar Seguro, no tiene eco en el Estado” y precisamente ahí se explicaba la pasividad del Estado para actuar ante tantas denuncias.

¿Qué es lo que espera una periodista como Marielaa Castañón de las entidades correspondientes y la sociedad?

En el caso del Hogar Seguro, espero una investigación independiente. Recientemente me explicó Otto Rivera, de la organización Ciprodeni, que se podría emprender una investigación a cargo de entidades internacionales con enfoque de derechos de niñez, con apoyo de la sociedad civil guatemalteca, para que esclarezca lo que sucedió y se deduzcan responsabilidades, que ningún delito quede impune.

¿Por qué continuar en los temas de derechos humanos, seguridad y justicia, por qué insistir en algo que no hará reaccionar a una sociedad adormecida como la guatemalteca?

Porque creo que el compromiso de dar voz a quienes lo necesitan lo amerita.

¿Hay esperanza alguna? ¿Acaso esperas que tus denuncias hagan que paguen los culpables de tanto abuso así estén dirigiendo las cúpulas del terror desde el gobierno en el país?

A pesar de todo, si tengo esperanza. El Hogar Seguro fue una batalla perdida para mí, pero en otros casos sí se ha logrado algo, por ejemplo, en los casos de violaciones sexuales de niñas y mujeres en el Preventivo de la zona 18, en los traslados ilegales de reos hubo investigaciones. Otros pequeños detalles que no me hacen perder la esperanza, son la solidaridad y empatía de muchas personas que han ayudado por lo menos a solventar las necesidades básicas de familias golpeadas por la violencia.

¿Similares los casos en el Preventivo a los del Hogar Seguro? ¿Qué fue lo que sucedió con las niñas y mujeres que mencionas?

En el caso de las niñas del Hogar Seguro, algunas de ellas ahora mayores de edad, están tratando de reconstruir sus vidas con sus familias. Conozco a una mamá de una de estas niñas que ha sido el soporte de su hija. De los casos del Preventivo de la zona 18 no conocí mucho de las víctimas por el riesgo para ellas y para mí.

Y en el caso de los reos, ¿podrías explicar con más detalles?

En el caso de los reos hubo una sentencia condenatoria contra quienes habrían participado en violaciones masivas. Algunos ya tenían muchos años de cárcel por otros delitos.

10 años llevas como periodista de derechos humanos, ¿qué sueña Mariela para un futuro próximo?, ¿qué planes tienes dentro del periodismo?Me gustaría escribir un libro que contenga toda la cobertura que hice del Hogar Seguro, en esto no quiero únicamente denunciar, sino aportar. Cubrir el caso del Hogar Seguro me permitió aprender sobre los derechos de la niñez, los riesgos de la institucionalización, el daño irreparable de la violencia en la vida de la niñez.

Blog de la autora: https://cronicasdeunainquilina.com

Ilka Oliva Corado @ilkaolivacorado

06 de agosto de 2018, Estados Unidos.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *