"...Para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las ideologías, de todas las religiones, con nuestras diferencias lógicas, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su Compañero y su Hermano." A.T.

NOTAS EN ESTA SECCION
Notas biográficas  |  Agustín, El Gringo, Tosco,
por Juan Carlos Cena y Elena Luz González Bazán  |  El Gringo Tosco, por Osvaldo Bayer
Pensamiento y acción de Agustín Tosco, por Elena Luz González Bazán  |  La última batalla de Agustín Tosco, por Vicente Zito Lema
Algunos conceptos y definiciones  |  Notas escritas para "Electrum"  |  El cordobazo | Reportaje sobre el cordobazo por François Géze
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LECTURA RECOMENDADA
El gringo Tosco y sus circunstancias, por Osvaldo Bayer  |   El reportaje trunco a Tosco en la clandestinidad  |  Diccionario de los 70

 

Notas biográficas

Agustín José Tosco nació un 22 de mayo de 1930 en la localidad de Coronel Moldes, 80 km. al Sur de Río Cuarto, provincia de Córdoba.

"Nací en el sur de Córdoba en el año 1930. Mis padres eran campesinos y yo trabajé junto a ellos, desde chico, una parcela de tierra. Después de cursar el colegio primario, me trasladé a la ciudad e ingresé como internado a una escuela de Artes y Oficios. Allí se discutía mucho y ese diálogo permanente me incitaba a profundizar la lectura. Siempre me gustó leer. En mi propia casa con piso de tierra y sin luz eléctrica; me había construido una pequeña biblioteca, precaria pero accesible. De adolescente solía preferir a Ingenieros; aunque positivista, enseñaba cosas. Cuando a los 17 años salí a buscar una nueva ocupación, recibí enseñanzas de otra índole: me aceptaban como aprendiz y entonces no me pagaban o me pagaban poco.

Corría la liebre. Tan solo al cumplir la mayoría de edad conseguí incorporarme a Luz y Fuerza como ayudante electricista en el taller electromecánico, donde ahora soy técnico especializado. Por aquella época ya había adquirido conciencia de los conflictos sociales, y había decidido también tomar partido por mi clase. A los 19 años fui elegido subdelegado, a los 20 ascendí a delegado. Mientras tanto, Perón subía al poder y yo miraba con simpatía al movimiento que levantaba un eslogan contra Braden."

Podríamos agregar que donde cursó, en calidad de interno, el ciclo básico industrial, Escuela de Trabajo Presidente Roca, fue elegido presidente del Centro de Alumnos y cuando es designado para hablar en el cierre del ciclo ataca el sistema que se lleva adelante en la escuela, se niega a recibir el diploma de parte del director y es ovacionado por sus compañeros.

-¿Qué objetivos persigue como dirigente y como hombre?

"-Hago lo que hago porque quiero a la justicia. Si bien yo nací en una familia de pequeños propietarios y no he experimentado la injusticia que sufre tanta gente, tantos trabajadores, sé que no sólo lucha contra ella quien la padece, sino también quien la comprende. Claro que la represión la hemos sufrido nosotros también. Pero lo fundamental es que todos los que tenemos un concepto de justicia y equidad, debemos luchar para construir una nueva sociedad que permita al hombre salir de la enajenación a que lo conduce este sistema que afecta hasta el derecho de vivir. La mortalidad infantil, el analfabetismo, la deficiencia sanitaria, la falta de vivienda son parte de este sistema injusto.

-¿Cómo llegó a estas convicciones? ¿Estudiando?

-Sí, a través de la lectura. Yo estudié en la escuela primaria y luego hice un curso de cuatro años en una escuela técnica. Más tarde, tres años en la Universidad Tecnológica, donde me recibí de electrotécnico. Por lo demás, leí lo que cayó en mis manos: José Ingenieros, fundamentalmente, y también novelas y ensayos sobre los problemas del movimiento obrero.

-¿Es difícil lograr coherencia entre lo que uno piensa y lo que uno hace?

-Es difícil, si más aún en este tipo de sociedad cuando nosotros pretendemos tener una moral que no sea la típica de esta sociedad, nos encontramos permanentemente con esta tabla de valores, que pretende colocar a toda la población bajo su imperativo. Ahora es difícil, pero no imposible. Llevar a la práctica las ideas de uno requiere un esfuerzo, pero mucha gente lo hace."

Intervenidos y reprimidos su sindicato y la CGT Regional, muere en la clandestinidad, producto de una dolorosa enfermedad infecciosa, el 5 de noviembre de 1975.
Su cortejo fúnebre es acompañado en Córdoba por una inmensa multitud nunca antes vista.
 


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2/5/1930 - 4/11/1975

Agustín, el Gringo, Tosco

Por Juan Carlos Cena y Elena Luz González Bazán, especial para Villa Crespo Digital

El Agustín como lo llamaban algunos de sus compañeros, otros el Gringo, otros, simplemente Tosco, nace poco después de que revienta la bolsa de Wall Street. En nuestro país, el modelo agro exportador estaba en un proceso de agotamiento, y en forma paralela comenzaba un proceso industrializador de productos primarios.

Agustín nace, se cría, y desarrolla parte de personalidad dentro de un marco rural, en Moldes, a 80 kilómetros de Río Cuarto, en la provincia de Córdoba. La dura realidad social penetraba en su hogar, los pisos de su casa eran de tierra apisonada.

Tosco fue esos hombres que militó la terquedad de la esperanza, un autodidacta, anduvo siempre en la búsqueda de ampliar el conocimiento, como una manera de ser cada más libre, buscó perfeccionarlo a través de la lectura y el estudio, éste, fue uno de las modalidades para ampliar el conocimiento, tanto humanísticos, políticos o técnicos; el otro, fue el de bucear en las aguas profundas de la practica concreta, y combinaba la teoría con esa práctica, en un ejercicio permanente de comprobación.

El otro aspecto de su personalidad, pero que tiene que ver con la integralidad del hombre, fue la de cumplir con los mandatos que le daban sus iguales: los compañeros, la de ser buen trabajador, la de tener una actitud correcta frente al trabajo, ante sus compañeros en la relación social diaria, ser solidario, una de las formas era la de transmitir sin egoísmos el conocimiento acumulado del oficio, cualidad de esa particularidad, que es ignorada en los mundos académicos cuando se trata de la descripción de un trabajador


Video homenaje de los trabajadores/as del Sindicato Luz y Fuerza de Córdoba a la militancia y la lucha de Agustín Tosco. (9 minutos)

Una fuerte concepción fue la de obrar siempre en forma colectiva, lo demostraba en los hechos concretos, hablaba y actuaba en plural siempre rodeado de sus pares.
Desarrolló su pensamiento buscando otra realidad para el Movimiento Obrero Argentino, que se centraba en la rotura de las cadenas que lo oprimían.

Tuvo claro que la democracia sindical no pasaba por la hegemonía del dedo, sino por las asambleas de cada sector, cuerpo de delegados o generales únicos órganos soberanos que consolidaban y refrendaban la lucha del movimiento obrero. Nada podía sustituir a las asambleas, ellas eran superiores a los cuerpos directivos.

Fue claro al señalar que el reclamo económico solamente, era una trampa tendida por los explotadores. Este, el patrón, trataba de penetrar con esa concepción, la de pelear solo por el salario y otras reivindicaciones parecidas. Era la ideología del economicismo que se inmiscuía en el seno de las luchas de los trabajadores para desviar el problema central, la lucha de clases en el marco de la lidia por la liberación nacional, para terminar con la explotación del hombre por el hombre.

Acabar, definitivamente, con explotados y explotadores, terminar con los sueños de los explotadores que quieren que los trabajadores trabajen de la cuna a la tumba.

Eso fue lo que intentaron en intentan en la actualidad los dirigentes obreros participacionistas o colaboracionistas, y los llamados burócratas en los tiempos contemporáneos, cuando buscaban y buscan artimañas para que la lucha sólo sea por el salario. Y que además, el Movimiento obrero fuera apolítico, tal como lo pretendían y pretenden las patronales, el Estado y las burocracias entregadas.

Tosco y sus compañeros, expresaban distintas corrientes del pensamiento político local y nacional, tuvieron claro que no se puede introducir ningún partido político en forma preeminente, ni darle un tinte partidario al sindicato. Entre los trabajadores, en el seno de la clase obrera conviven y existen distintas expresiones, identidades, creencias y pensamientos. Por eso sostenían que la política sindical es la forma política más importante y compleja a desarrollar. Tosco nunca confundió el papel del militante de un partido político, con la de un militante gremial, son total y absolutamente diferentes.

Sabía que la elección del delegado era de vital importancia. Era el momento donde se ejercía la democracia obrera en forma directa sin intermediarios. El delegado es la raíz que nutre de savia al sindicato, que viene desde los socavones de la clase trabajadora. Una vez elegido el delegado, pasa a ser la voz de todos, el que transporta las ideas y las palabras de todos, el ya no es más él, él es todos los compañeros que lo eligieron para que lleve la voz del conjunto. Las cualidades debían ser muy sencillas; ser un buen trabajador y un mejor compañero.

Emisión del programa radial Atrapados en libertad por AM 530, La Voz de las Madres

Cultura del Trabajo

Uno de los aspectos que debemos rescatar de entre las cenizas que el neoliberalismo destruyó, es la cultura del trabajo.

Tiene que ver con la relación social diaria, permanente, en el lugar de trabajo, en el sindicato, en el barrio, en los clubes de trabajadores. En el lugar de trabajo con la transmisión del oficio, transferencia de las enseñanzas centenarias que vienen de un proceso de acumulación del conocimiento. Labor que le correspondía a los trabajadores mayores, como un mandato no escrito, sin egoísmos de por medio. La transmisión oral de los más grandes a los más jóvenes, de los maestros hacia los aprendices, como en las grandes comunidades antiguas, donde el consejo de ancianos era la fuente de toda sabiduría.

Los trabajadores reconocen a sus maestros en el oficio y el trabajo diario, esta es parte de la esencia de una cultura de la transmisión, de la solidaridad, del compañerismo, de los códigos entre trabajadores, que se verifica en la vida cotidiana del trabajo y en la lucha por sus derechos.

Afirmamos que el neoliberalismo bregó por aniquilar todo lo que tenga que ver con la cultura del trabajo, había que imponer la desindustrialización del país y darle la bienvenida a un país con grandes pizarras, acciones y cotizaciones, más todos los privilegios a los bancos; o sea, el modelo financiero de concentración económica. Para imponer esta desindustrialización había que derrotar y posteriormente liquidar a la clase obrera, física y culturalmente.

DOS TIPOS DE SINDICALISMO

Por otro lado, el Gringo definirá dos tipos de sindicalismo, nudo esencial de un pensamiento que marcará las diferencias y contradicciones entre los dirigentes obreros, los que utilizan a la clase obrera para sus intereses particulares y los que son auténticos representantes.

Estas afirmaciones las realiza en medio de la lucha ideológica y política con el participacionismo que estaban demostrando sobradamente, estas premisas, no sólo por su accionar, sino por los niveles de burocratización y corrupción, enquistados en los sillones, eran favorecidos con todas las prebendas, se habían corrompido. En esto se les iba la vida a los dirigentes burocráticos, en componendas con los grupos y sectores de poder, con las fuerzas armadas dando legitimidad a los golpes de estado.

Por otro lado, y fundamentalmente, el sindicalismo peronista se había transformado en la expresión política del ausente partido justicialista y la expresión contestaría de las masas peronistas. Aquellas habían virado hacia la resistencia, hacia la confrontación y hacia una búsqueda de nuevos dirigentes. Muchos dirigentes luego se burocratizaron, que antes fueron parte de la Resistencia Peronista, mientras unos pelearon por la vuelta de Perón, otros planteaban el peronismo sin Perón.

Por eso el pensamiento de Tosco giraba sobre la trascendencia de esos momentos de lucha del movimiento obrero y los trabajadores, y el carácter de clase que debía adquirir el sindicalismo.

Por esto, la premisa de Tosco, su pensamiento sobre el Sindicalismo de Liberación se asienta sobre tres banderas: la de unidad y lucha, la de justicia social, soberanía política y liberación nacional.

Además de la lucha sindical particular de su sindicato participaba en la confrontación general, en la esfera institucional y política del momento, estaba la disputa clandestina contra la dictadura encabezada por Onganía, autodenominada Revolución Argentina. En esa pelea Tosco plantea un sindicalismo para disputar en todos los espacios, no había que dejar ningún flanco descuidado, depende, afirmaba: "del momento en que se viva, de cómo instrumentar esa lucha, bregar para que sea la clase obrera y el pueblo los que la llevan adelante". Teniendo en claro siempre, que sólo la democracia de bases es la forma y que no puede ser suplantada por otras maneras de funcionamiento, y que es la relación que existe y debe continuar entre dirigentes y las bases, mecanismo y ejercicio que logra la concientización de todos y reafirma su compromiso para la lucha.

Las asambleas que se realizaban, y realizan por sectores, en unidades o sectores de trabajo, estaban acorde con la línea de pensamiento del Gringo, que el recogía de viejas tradiciones obreras, que las recreaba y la plasma en la practica. En la resistencia, en clandestinidad, o en una situación institucional normal, nunca esa democracia de bases, esa relación social y política entre dirigentes y cuerpos de delegados puede ser suplantada por otras formas.

Por eso el Gringo irá conformando un módulo donde confluirían la teoría y la práctica, teoría que se asienta sobre la vida misma, sobre las experiencias, sobre aquellos teóricos a los cuales consulta, nombra y que levanta sin ningún resquemor: ¨yendo a la dialéctica de la historia y como decía el gran Lenin, al avance del proceso revolucionario se intensifica el proceso contrarrevolucionario¨ .

Su planteo antiburocrático, antipatronal, antiimperialista se enmarca en la teoría de la dependencia, por eso la lucha por la liberación nacional y social, por eso la concepción del sindicalismo de liberación, esencial en el proceso de transformación hacia una nueva sociedad.

Cabe una aclaración, en 1970 se publica un trabajo de investigación de los brasileños Theotonio Dos Santos y Enrique Cardozo, ex presidente de Brasil, ambos elaboran la Teoría de la Dependencia. Países centrales y periféricos. Un centro hegemónico y un conglomerado de naciones en nivel de dependencia, económica, social, políticamente hablando.

Por tal razón, la consigna del sindicalismo para la liberación nacional que emanaba del pensamiento del Gringo Tosco, se ratifica en esa investigación y se llena de contenido. La doctrina sindical tosquiana la hace suya, levanta las banderas de justicia social y liberación nacional, formando parte de todos los planteos

Tosco atacaba de esa forma los conceptos del liberalismo económico y del totalitarismo político que se habían hecho carne en la burocracia sindical, aquella que encarnaban las intervenciones a los sindicatos para frenar la democracia y la participación de las bases, porque de esa forma se paraba el avance de la conciencia en la lucha, la que se adquiría, la que era parte de ser la ¨vanguardia organizada y combativa de los demás sectores populares...¨ .


Ortega Peña, Agustín Tosco... y Coca-Cola

EL PAPEL DE LA CLASE OBRERA Y DEL MOVIMIENTO OBRERO EN EL PROCESO DE TRANSFORMACIÓN

Tosco no sólo analizaba al movimiento obrero, sino el lugar que le cabe a la clase obrera como sujeto histórico de las transformaciones revolucionarias, de la sociedad, donde la vanguardia no estaba solamente en un partido político, sino en la única clase social capaz de generar esos cambios: la clase obrera.

El sistema capitalista mundial concentra los medios de producción, pero necesita de una clase obrera que venda su fuerza de trabajo en el mercado laboral en forma vil. La resistencia a esa vil venta de la fuerza de trabajo genera la que se denomina lucha de clases, contradicción fundamental: entre la burguesía y el proletariado, entre explotadores y explotados.

Sólo los explotados son los que pueden terminar con las imposiciones del sistema. Un sistema que utilizaba, y utiliza, los medios represivos, la persecución, imponiendo una ideología y una cultura que intenta desnaturalizar las necesidades de la clase trabajadora y el pueblo; inculcando formas culturales donde pregona la necesidad del apoliticismo y el egoísmo en sindicatos y durante la lucha sindical.

Es dable de tener en cuenta, y es una enseñanza, que la burguesía, nunca abandonó la lucha de clases, ni concilió con la clase obrera. Atento a ello el Gringo afirmaba a modo de reflexión ¨cada compañero tiene, no sólo el derecho sino él deber de pensar políticamente y la opción de estar afiliado o no, de ser militante o no, de una agrupación política¨ .

Con ese nivel de confrontación y enunciando la lucha de clases, se plantea en su pensamiento, que el apoliticismo es una malformación política reaccionaria, que va contra los intereses de la clase obrera y que sólo es necesaria para la clase de los explotadores, siendo la burocracia sindical su vehículo, aliada incondicional.

Tosco reafirmaba al decir: "…el rol de la clase obrera no es participar como socio menor y subalternos en las esferas del poder de la oligarquía y de la reacción, sino impulsar las transformaciones revolucionarias que cambien en profundidad este sistema de opresión, de explotación y miseria. El papel de la clase obrera es ser vanguardia organizada y combativa de los demás sectores populares para lograr la liberación social y nacional de los argentinos".

A la gesta del Cordobazo la definía como que ¨fue una rebelión obrera y popular (...) surgió de la clase obrera y del pueblo. Lo esencial del Cordobazo es que surge de los trabajadores y de los estudiantes y que ellos por sus convicciones salen a la calle a luchar¨.

A 30 años de su desaparición podemos decir sencillamente: se fue el Gringo, el respetado por todos. Nos quedaron sus enseñanzas a través de la lucha y de la práctica concreta de su militancia. Otros rasgos además lo distinguían como la intransigencia en la defensa de sus principios, su tremenda fuerza moral y ética, su amor a la libertad; fue un rebelde obrero, duro, pero esa severidad nunca le hizo perder la ternura que le profesaba a todos sus compañeros.

Desde entonces la figura del Gringo Tosco se recorta lenta y obstinadamente, venciendo al silencio y al olvido, ensanchando día a día el campo de la memoria.

Fuente: Argenpress, 04/05/05


Volante del Partido Comunista (Córdoba)


El Gringo Tosco

Por Osvaldo Bayer

Qué alegría profunda. Poder verlo de nuevo a Agustín Tosco en el video documental
Tosco. Grito de Piedra, de Adrián Jaime. Tosco, como siempre, lleno de vida, saludando con el puño izquierdo cerrado. Oírlo en los grandes mitines de la gloria de los obreros de aquellos tiempos. Hablar claro, decir la cosas sin temor a las calificaciones partidistas. Agustín Tosco, el mejor líder obrero que conocí en mi vida. Un Hijo del Pueblo.

Los monumentos en la Argentina no están para los hacedores de la dignidad y de la solidaridad sino para los generales genocidas, como aquel del “desierto”. Para los héroes del pueblo, y más si es bien de abajo, no hay monumentos. No, ahí, en este documental, aparece tal cual fue: con su ropa humilde, con su rostro al frente, con su palabra clara, absolutamente clara y sus propósitos de llevar justicia a todos los barrios.

Lo conocí en el congreso organizativo de la CGT, en 1956. Congreso que era nada menos que presidido por un capitán de navío, Patrón Laplacete. Nada menos. Las Fuerzas Armadas con el automandato de ser ellas las que dictaban la vida obrera. Realidades argentinas. Pero también ese dirigente obrero de 26 años, allí con esa claridad y ese coraje civil a toda prueba: no, señores, así no se hacen las cosas. Ni con bombardeos, ni a balazos, ni con cárceles, ni dictaduras uniformadas. Sí con asambleas y con marchas por la calles. A los 27 años de edad ya era secretario general de Luz y Fuerza de Córdoba.

El film sobre él nos trae los momentos fundamentales. Tosco en las calles del Cordobazo, Tosco en las asambleas obreras, Tosco en los actos con miles de obreros y estudiantes. Su palabra. Un país para todos, con pan para todos, con techo para todos, con escuelas para todos. Y fundamentalmente con trabajo para todos, y allí, los obreros, sí el trabajo, pero también cultura, y las horas de descanso para la cultura, jugar con sus niños, el amor con sus mujeres. Agustín Tosco, cariñosamente “El Gringo”. Querido para siempre, para siempre en el recuerdo.

Voy en busca de algo que escribí hace doce años. Cuando los “gordos” de la CGT trataban por todos los medios de ningunear la figura más limpia de la historia sindical argentina de las décadas del ’60 y del ’70. Y lo dije así: “Tosco no era antiperonista, era antiburócrata. Un enemigo acérrimo de la burocracia sindical. Porque justamente allí, para él, estaba el cáncer del movimiento obrero: la falta de democracia de base, el caudillismo, la prebenda, el acomodo, en fin, la corrupción”. Barrionuevo, un símbolo de todo eso. “Es decir, el fiel reflejo de la falta de democracia interna que perennemente habían padecido los dos partidos clásicos de la política argentina.” Y en esto no fue con eufemismos. Siempre los denunció, sin pelos en la lengua, con el adjetivo que los pintaba de cuerpo entero. Basta con dos ejemplos. Dijo Tosco, textualmente: “Rucci y sus discípulos son prisioneros por sus compromisos con los detentadores del poder, presos de la custodia que les presta el aparato policial; presos de una cárcel de la que jamás podrán salir: la de la claudicación, indignidad y participacionismo”.

Hombre fundamental en el Cordobazo, una de las rebeliones justas más increíbles de la historia de nuestro pueblo. Obreros y estudiantes. Lucha a brazo partido contra el Ejército. Y esto aparece en el film en escenas que muestran todo el arrojo de la gente para terminar con las humillaciones. Son muy sentidas las intervenciones de los testigos, protagonistas muy cercanos a este luchador de abajo, cuando relatan las características personales de Tosco en esos días. Por supuesto, la cárcel. Las injustas detenciones bien prolongadas que sufrió este dirigente de Luz y Fuerza. Condenado a ocho años por un tribunal militar, recuperó la libertad a los diecisiete meses. Sus cartas: nunca vencido, nunca lágrimas, siempre esperanzas.

Trelew. Cuando el golpe contra la cárcel que liberó a dirigentes del ERP trató de liberarlo también a Tosco, él se negó. Creía más en la fuerza de sus compañeros de las fábricas que obligarían a la dictadura militar a finalmente dejarlo en libertad. Un momento indescriptible cuando sale, por fin, de atrás de las rejas para respirar nuevamente el aire de la libertad.

El retorno de Tosco a Córdoba fue triunfal.

Y seguirá siendo él mismo un dirigente sindical que primero trabajaba y luego era dirigente, sin ningún dinero adicional, ni auto con chofer. Su línea fue clara: alianza con los peronistas surgidos de la base y repudio valiente a los peronistas del populismo demagógico y corrupto. No a Osinde, a López Rega, a Otero (a) “Oterito”, el ministro de Trabajo, que una vez dijo: “Si el general Perón me manda a limpiar su baño, voy y lo limpio”.

Pero cuando Rucci, el secretario general de la CGT oficialista, cae víctima de un atentado, Tosco será el primero en estar contra esa acción. Dirá: “Nuestro gremio, Luz y Fuerza, denunció permanentemente a la burocracia sindical cuyo principal exponente era José I. Rucci. Mas ello no llevará a nuestro gremio nunca a la acción de los atentados personales para desembarazar al sindicalismo argentino de tránsfugas y traidores. Sólo la lucha por la plena democracia sindical de bases se considera camino apta para la autodeterminación de los trabajadores. Por eso se condenó abiertamente el asesinato del secretario general de la CGT Nacional”. Como se ve, lo denomina taxativamente asesinato.

Pero, igual, la persecución a Tosco por parte del gobierno justicialista de Isabel va a ser despiadada. En octubre de 1974 es intervenido el sindicato de Luz y Fuerza, Tosco va a pasar a la clandestinidad, perseguido. Es cuando se va a enfermar y no se lo puede internar, porque iba a ser ejecutado cuando se supiera el lugar donde se encontraba. Es atendido por amigos médicos que también se juegan la vida. Hasta que Tosco muere, el 5 de noviembre de 1975. Tenía apenas 45 años de edad.
Pero ahora vendrá lo peor. A su entierro irán miles de cordobeses. A pesar de las amenazas de la Triple A gubernamental. Cuando comenzaron los discursos de despedida, comenzó la venganza del régimen. Desde los techos, a balazos, la policía y sus ayudantes. La violencia extrema. La gente tuvo que huir. Quedó el cementerio sembrado de zapatos, carteras de mujer, paraguas. El poder corrupto se despedía de quien sólo quería un país justo para todos.

Pero siempre el tiempo hace justicia. ¿Quién respeta hoy a ese gobierno corrupto hasta la médula de los huesos, quién se acuerda de sus represores? Serán maldecidos por todos los tiempos. En cambio, la figura de Tosco emerge cada vez más en la esperanza de que vengan otros como él. El film nos permite conocerlo más, estar otra vez con él. Ver su fuerza. Y sus triunfos, a pesar de los corruptos, de los traidores, de los deshonestos, de los uniformes. Tosco, grito de piedra. El espontaneísmo de las masas. El Cordobazo. La honestidad, la humildad. La enorme fuerza que le dio el ideal de soñar con una sociedad sin hambre y sin explotación. Sí, repitámoslo: un Hijo del Pueblo.

Fuente: Página/12, 04/11/05
 


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LOS HOMBRES Y MUJERES IMPRESCINDIBLES SON LOS QUE LUCHAN TODA LA VIDA...

Pensamiento y acción de Agustín Tosco

Por Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha publicación:7/11/2004)

(NOTA I)

En estos tiempos donde los valores se han perdido, donde el dirigente sindical, todos son tildados de corruptos, burócratas y traidores, es necesario rescatar el pensamiento del Gringo Tosco. Porque hay generaciones de trabajadores que no lo conocieron. Hay un corte generacional y de transmisión de las luchas, que se instaló a fuerza de represión, en todas sus variantes y sin piedad.

Introducción

El pensamiento y la acción político sindical del Gringo Tosco, tiene importancia capital en estos momentos, donde existen un conjunto de listas, agrupaciones, cuerpos de delegados que intentan rescatar de las cenizas, como el ave fénix que debe resurgir, un sindicalismo alejado de la corrupción, de la burocracia sindical, de los manejos y emprendimientos empresarios, que tanto daño le ha hecho al mundo de los trabajadores en general y de aquellos que llegan a los espacios de representación, porque una vez que comienzan el ascenso, parece que, simultáneamente, se inicia el descenso hacia la entrega y la traición.

Son muchos los ejemplos verificables en todo nuestro amplio territorio, trabajadores que primero rescatan sus empresas, porque los empresarios las entregaron a la quiebra y las ponen a funcionar, porque necesitan trabajar, obreros y trabajadores que han comenzado, desde las distintas empresas estatales, entregadas a las concesionarias, a explotar por todas partes, trabajadores de todas las esferas y oficios que protestan. Sectores de desocupados que, a pesar de la falta de trabajo, intentan salirse con dignidad del plan trabajar, de las migajas que les arrojan, e intentar recuperar esa cultura del trabajo, que muchos piensan que está en la prehistoria.

Sin embargo, la cultura del trabajo es una realidad que nos arrebató el sistema, este sistema injusto que es el capitalismo, injusto para las grandes mayorías que deben vender su fuerza de trabajo, porque para la burguesía, cuanto más alto en la escala social mejor, para ellos, es una panacea. Ellos aniquilaron esa cultura, donde la transmisión del oficio, en cualquier trabajo, se hacía de los más grandes a los más jóvenes, de los maestros hacia los aprendices. No es casual que en todas las Convenciones Colectivas de Trabajo se constate en las categorías, la capacitación, la antigüedad, las diversas formas que un trabajador va pasando de una categoría a otra y se verifican los conocimientos adquiridos, por supuesto que siempre hubo situaciones diferentes, abusos e injusticias. Pero en general y en el medio laboral es esta forma de trabajo. Los trabajadores reconocen a sus maestros en el oficio y el trabajo diario, esta es la esencia de una cultura de la transmisión, de la solidaridad, del compañerismo, de los códigos entre trabajadores, que se verifica en la lucha diaria.

Carta a una compañera solidaria.

Buenos Aires, Cárcel de villa Devoto
28 de octubre de 1971

Querida Compañera:
Hace poco tiempo supe que usted traía semanalmente el paquete de solidaridad al penal, enviado por la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.

Supe también que el 16 de octubre, durante el celebrado en la ciudad de La Plata, conversó con mi abogado, expresándole su inquietud por no poder continuar con tal misión, dado el arbitrario dispositivo carcelario que lo prohibió limitando a que se hiciera por encomienda.

Mi abogado me habló muy halagado de su forma de ser. De su entusiasmo y de su optimismo. De su gran ideal y su compromiso solidario con todos los perseguidos. De la gran simpatía que despertaba por todas esas hermosas cualidades humanas.

Yo no la conozco personalmente o al menos no la ubico físicamente. Pero más allá de este detalle, conozco lo que usted es, lo que significa y simboliza: una mujer, una compañera que siente permanentemente preocupación y dedica muchas de sus horas a la solidaridad con los presos políticos y sociales. Es decir, una auténtica expresión de la conciencia de la clase trabajadora y del pueblo, que en su lucha también se manifiesta en toda esta elevada obra, que puede aparecer como silenciosa o anónima, pero que tiene el supremo valor de transmitir cálidos sentimientos de compañerismo, de amistad y de asistencia material a tantos seres que padecen cárcel por sus ideas o militancia popular.

Ayer me enteré por distintas vías que la policía allanó su hogar, secuestro libros y revistas y la llevó detenida.
No sé si estará aun en esa condición o habrá recuperado su libertad. Sea como fuere, quiero hacerle llegar toda mi solidaridad y mi afecto, a la vez que proclamar toda la indignación que siento y el total repudio que me provoca el procedimiento y el atropello de que ha sido objeto.

No ha existido para usted la más mínima consideración humana. No sé que libros o que revistas son. Por su conducta estoy seguro que sus libros y sus revistas, no son de historias de crímenes ni pornografía. A esos no los secuestran. Los venden con grandes avisos en la mayoría de los kioscos de casi todas las esquinas.

Sus libros y sus revistas han de expresar el cuestionamiento a esta sociedad caduca, han de trazar la posibilidad de una nueva sociedad, aquí en la Argentina, en América Latina, en el mundo entero. Han de hablar de la liberación, de la fraternidad entre los hombres, de la erradicación de todos los graves problemas que afectan a la infancia, de la desocupación, de la carencia de asistencia médica, del ataque a las libertades públicas, de la escuela y de la universidad deformada y limitada, de míseros salarios, de los sin techo, sin agua y sin luz, de los jubilados y pensionados, de los perseguidos, los presos, los torturados y asesinados. De aquí y de todos los lugares donde el imperialismo de los monopolios y las metrópolis poderosas succiona el esfuerzo de los pueblos. Por eso han secuestrado sus libros y sus revistas. Por eso la han detenidos a usted.

Tengamos o no tengamos una misma ideología. Pensemos o no pensemos igual en materia política. La cuestión fundamental está en el enfrentamiento a un sistema de opresión que divide violentamente a la sociedad en réprobos y elegidos. Y que para peor, hace de los explotadores los elegidos y de los explotados los réprobos.

Yo quisiera que usted estuviera en libertad. Pero si no es así, sé también que afrontará con absoluta dignidad esta incalificable violación de sus derechos.

Sabemos que el régimen pretende convertirnos en espectros tras las rejas. Busca disociarnos , desintegrarnos con el encierro y el aislamiento. Quiere liquidar nuestras convicciones y nuestra fe en el ser humano, mostrándonos su sensibilidad, cuando no su crueldad francamente irracional.

Lo que no saben es que hay por lo menos dos cosas fundamentales que no pueden destruir y que en definitiva, con sus actos contribuyen a fortalecer y consolidar: la solidaridad de nuestros hermanos trabajadores y de nuestros hermanos del pueblo, y las propias convicciones e ideales revolucionarios y humanistas que cada vez arraigan más hondo en el propio ser.

Así que será inútil toda persecución. No podrán cambiar el curso de la historia hacia formas superiores de vida para el pueblo.

Nosotros los trabajadores, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, de distinta actividad y militancia, junto a los demás sectores populares, que queremos la unidad de acción, que practicamos la unidad en la lucha, que recibimos y brindamos una solidaridad combativa, iremos logrando paso a paso esa coordinación de esfuerzos, esa identidad de objetivos, que inexorablemente nos llevarán al triunfo.

Usted, querida compañera, es un elocuente ejemplo de la mujer que lucha y se sacrifica por ese ideal común. Le pido que me sienta junto a usted, cerca de su corazón, rindiéndole el reconocimiento de firme y abnegada luchadora.

Con todo mi afecto y admiración.

Agustín Tosco

Y decimos que el neoliberalismo, como modelo, impuso el aniquilamiento de la cultura del trabajo, porque había que imponer la desindustrialización del país y darle la bienvenida a un país con grandes pizarras, acciones y cotizaciones, más todos los privilegios a los bancos; o sea el modelo financiero de concentración económica. Para esta desindustrialización había que liquidar a la clase obrera que en defensa de su fuente de trabajo, defendía el proceso industrialista, como afirma Beba Balvé, no hay puntos de contacto entre el salario y la renta. Unos, miles, millones viven de los salarios, unos, pocos, apenas el 10 por ciento vive de la renta especulativa. Empresarios ricos y empresas quebradas.

Por eso es necesario y sustancial recuperar a un hombre como el Gringo Tosco, y muchos dirán que era de izquierda, y hay otros a los cuales, también, hay que recordar, como la trilogía de Córdoba: Atilio López, René Salamanca y Agustín Tosco, venían de distintas extracciones partidarias, porque Atilio López era peronista, fue vice gobernador de Córdoba entre 1973-74 y Secretario General de la CGT Córdoba, el Gringo era de izquierda y fue Secretario General de Luz y Fuerza de la provincia mediterránea y René Salamanca respondía al Partido Comunista Revolucionario, en la jerga popular era un chino, y fue el Secretario General del sindicato SMATA de Córdoba, más de 12.000 trabajadores. Los tres muertos y desaparecidos antes del 24 de marzo de 1976, de ellos quedaron sus ejemplos.

Por eso es bueno rescatar, en este nuevo aniversario de la muerte de Agustín Tosco, su pensamiento y acción.

I

Mayo se caracteriza por el resurgir de una etapa y un momento de lucha de la clase trabajadora, que se ha corrido hacia el interior del país. Estamos hablando de finales de la década del 60 y comienzos del ´70.

El epicentro de aquellos acontecimientos que dieron vuelta el mundo, con la insurrección de masas que fue el Cordobazo, se inicia unos días antes en Rosario, la principal ciudad industrial de la provincia de Santa Fe. Como un abanico, que cubre, desde Corrientes cae el estudiante Juan José Cabral, en Rosario se cobra la vida de Adolfo Bello, mientras que, en el paro activo convocado por las C.G.T. la represión hace blanco sobre Máximo Mena, obrero mecánico. Este hecho hace estallar al pueblo cordobés, los asesinatos, los atropellos, la represión y los consejos de guerra son la respuesta de la dictadura de la autodenominada Revolución Argentina. El Cordobazo es un acontecimiento de masas, en palabras de Agustín Tosco: ¨fue una rebelión obrera y popular (...) surgió de la clase obrera y del pueblo. Lo esencial del Cordobazo es que surge de los trabajadores y de los estudiantes y que ellos por sus convicciones salen a la calle a luchar¨.

Esta insurrección de masas marcará un camino de relevancia para este dirigente sindical antiburocrático, opositor acérrimo de una C.G.T. que, en el ámbito nacional, está dominada por los participacionistas, aquellos que dan el visto bueno al ascenso de Juan Carlos Onganía, El 27 de junio de 1966, prestando su presencia, en nombre del movimiento obrero, luego de la caída del gobierno radical del pueblo de Arturo Illia.


PENSAMIENTO Y ACCION DE AGUSTIN TOSCO
Por: Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha publicación:8/11/2004)

(NOTA II)

El Gringo nació el 22 de mayo de 1930 al sur de la provincia de Córdoba, en Coronel Moldes, a 80 kilómetros de Río Cuarto, hijo de campesinos, trabaja la tierra y se educa en un colegio primario del lugar, luego en la ciudad ingresa al internado de Artes y Oficios, uno de sus gustos era la lectura. El mismo recordará que teniendo una casa con pisos de tierra, en su habitación albergaba una pequeña biblioteca, precaria pero accesible, afirma.

Diferentes trabajos y salarios bajos son parte de un aprendizaje hasta que llega a Luz y Fuerza de Córdoba y comienza como ayudante electricista. Elegido subdelegado a los 19 y delegado a los 20. En pocos años pasa a ser un técnico especializado, mientras tanto asume desde la conciencia la envergadura de los conflictos sociales asumiendo su lugar: ¨tomar partido por mi clase¨.

Entre sus definiciones fundamentales encontramos su razonamiento ideológico: soy marxista-socialista, sobre la base del materialismo dialéctico. Y en cuanto a lo político dice estar por la unidad de las fuerzas de distintas tendencias, sin discriminaciones ideológicas, pero siempre deben coincidir con la liberación nacional de los argentinos.

En cuanto al peronismo plantea su acercamiento en sus años jóvenes, su defensa en cuanto a reivindicaciones precisas como el Estatuto del Peón Industrial, el derecho a la discusión de las convenciones de trabajo y los beneficios obtenidos por los trabajadores. A eso se suma una redistribución de la renta nacional.

Esto marcado, sobre todo, en el primer gobierno peronista, luego, y a partir del ´54 las críticas hacia temas como el petróleo, y la mayor productividad.

Sobre Eva Perón dirá que fue entre las mujeres, la más destacada en la historia, ya que luchó por los derechos del pueblo, tuvo una ¨actitud revolucionaria¨.

A contramano de quienes, ya, en aquellos años afirmaban el apoliticismo de los trabajadores y sus representantes, Agustín Tosco afirmará que el dirigente obrero es un agente fundamental de la política. Que los sindicatos deben llevar adelante una política general y no partidaria, que contemple el beneficio de todos los compañeros que tienen distintos pensamientos. Se trata de pensar en la defensa del interés común, y define a la clase obrera como el agente esencial de la liberación nacional y social, siendo este proceso esencialmente político.

Dos tipos de sindicalismo

Por otro lado, el Gringo definirá dos tipos de sindicalismo, nudo esencial de un pensamiento que marcará el las diferencias y contradicciones entre los dirigentes obreros de la clase obrera, de los que utilizan a la clase obrera para sus intereses particulares.

Estas afirmaciones las hace en medio de la lucha ideológica con el participacionismo que estaba demostrando, sobradamente, estas premisas, no solo por su accionar, sino por los niveles de burocratización, porque estaban enquistados en los sillones, tenían todas las prebendas, se habían corrompido. Ya en la escena económica mundial analizaba el acomodamiento, a los nuevos aires, que mostraba el internacionalismo monopólico del dinero.

En esto se les iba la vida a los dirigentes burocráticos, en componendas con los grupos y sectores de poder, con las fuerzas armadas dando respiro a sus golpes de estado.

Por otro lado, y fundamentalmente, el sindicalismo peronista se había transformado en la expresión política del ausente partido justicialista y la expresión contestaria de las masas peronistas. Aquellas que habían virado hacia la resistencia, hacia la confrontación y hacia una búsqueda de nuevos dirigentes. Muchos dirigentes que luego se burocratizaron, fueron parte de la Resistencia Peronista, mientras unos pelearon por la vuelta de Perón, otros planteaban el peronismo sin Perón. Este era el panorama sindical, complejo, mezclado y que fue vértice en la lucha de aquellos años.

Por eso el pensamiento de Tosco giraba sobre la trascendencia de esos momentos de lucha del movimiento obrero y los trabajadores, y el carácter esencial que debía adquirir el sindicalismo. La misión y responsabilidad global, social y nacional de plantear la transformación revolucionaria, el cambio de las estructuras, y que todas y las más importantes palancas de la economía fueran de propiedad estatal, social y no-privada.

Por esto, la premisa de Tosco, su pensamiento sobre el Sindicalismo de Liberación se asienta sobre tres banderas: la de unidad y lucha, la de justicia social, soberanía política y liberación nacional.

Además de la lucha sindical, está la confrontación en la esfera institucional, la pelea clandestina, la autodenominada Revolución Argentina era una dictadura, por eso Tosco se plantea un sindicalismo para disputar en todos los espacios, no había que dejar ningún flanco descuidado, depende afirmaba: del momento que se viva, de cómo instrumentar esa lucha, bregar para que sea la clase obrera y los trabajadores quienes la llevan adelante. Pero teniendo en claro que sólo la democracia de bases es la forma, no puede ser suplantada por otro planteo, esa relación que existe y debe haber entre dirigentes sindicales y bases, eso logra la concientización de las bases y su compromiso.

Las asambleas que se realizaban, y realizan por sectores, en unidades de trabajo, son la verdadera expresión de las líneas de pensamiento del Gringo, de la confrontación, la cual es inevitable porque hay objetivos contrapuestos, y de los acuerdos que se alcanzan en beneficio de los trabajadores, cuando hay una unidad en la acción. Asumir, conscientemente, los objetivos y la forma de lucha para llevar adelante esos objetivos.

En resistencia, en clandestinidad, o en una situación institucional nunca esa democracia de bases, esa relación entre dirigentes y bases puede ser suplantada por otras formas.

Por eso el Gringo conformará como un círculo donde confluyen la teoría y la práctica, esa teoría que se asienta sobre la vida misma, sobre las experiencias, sobre aquellos teóricos a los cuales consulta y nombra, levanta sin ningún resquemor: ¨yendo a la dialéctica de la historia y como decía el gran Lenin, al avance del proceso revolucionario se intensifica el proceso contrarrevolucionario¨ (1). Ese proceso de retroalimentación hace a su planteo antiburocrático, antipatronal, antiimperialista que se enmarca en la realidad de la dependencia, por ende la lucha por la liberación nacional y social, esencial en el proceso de transformación hacia una nueva sociedad.

Cabe una aclaración, en 1970 se publica un trabajo de investigación de los brasileños Theotinio Dos Santos y Enrique Cardozo, ex presidente de Brasil, que elaboran la Teoría de la Dependencia. Países centrales y periféricos. Un centro hegemónico y un conglomerado de naciones en nivel de dependencia, económica, social y políticamente hablando.

Por tal razón la consigna se llena de contenido, y la doctrina sindical la hace suya, esas banderas de justicia social y liberación nacional forman parte del planteo de sentir que es ¨preferible honra sin sindicatos, que sindicatos sin honra¨ (2). Tosco atacaba de esa forma los conceptos del liberalismo económico y del totalitarismo político que se habían hecho carne en la burocracia sindical, aquella que encarnaban las intervenciones a los sindicatos para frenar la democracia y la participación de las bases, porque de esa forma se paraba el avance de la conciencia en la lucha, la que se adquiría, la que era parte de ser la ¨vanguardia organizada y combativa de los demás sectores populares...¨ (3).

Notas:
1) Desgrabación de su mensaje en el Congreso Antiburocrático en Villa Constitución, provincia de Santa Fe, en el cuarto aniversario del asesinato de Santiago Pampillón.
2) Agustín Tosco - Presente en las luchas de la clase obrera - Selección de Trabajos - 1984.
3) Idem... Pág. 205 Rol de la clase obrera.


PENSAMIENTO Y ACCION DE AGUSTIN TOSCO
Por: Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha publicación:9/11/2004)

(NOTA III)

El papel de la clase obrera y del movimiento obrero en el proceso de transformación

Tosco no sólo analizaba al movimiento obrero, sino el lugar de sujeto social de los cambios revolucionarios, de transformación de la sociedad, donde la vanguardia no estaba en un partido político, sino en la clase social por excelencia: la clase obrera.

El sistema capitalista mundial que concentraba y concentra los medios de producción en forma privada, necesita de una clase social que venda su fuerza de trabajo en el mercado laboral, de esa forma se genera la que se denomina contradicción fundamental: burguesía - proletariado, entre explotadores y explotados. Los explotados son los que pueden terminar con las imposiciones del sistema. Un sistema que utilizaba, y utiliza, los medios represivos, la persecución y una ideología que intenta desnaturalizar las necesidades de la clase trabajadora; inculcando la necesidad del apoliticismo en sindicatos y en la lucha sindical, dejando y encapsulando dicha confrontación en meros temas económicos. En cambio ella, la burguesía, nunca abandonó la lucha de clases.

Atento a ello el Gringo afirmaba a modo de reflexión ¨cada compañero tiene, no sólo el derecho sino él deber de pensar políticamente y la opción de estar afiliado o no, de ser militante o no, de una agrupación política¨ (4).

Con ese nivel de confrontación y enunciando la lucha de clases, se plantea en su pensamiento, que el apoliticismo es una forma reaccionaria, que va contra los intereses de la clase obrera y que sólo es necesaria para la clase de los explotadores, siendo la burocracia sindical su aliada incondicional.

En el análisis de la burocracia sindical afirmará que realiza el ejercicio administrativo de los cargos sindicales, tener cargos donde se obtiene poder, donde los beneficios sociales adquiridos, los convenios colectivos se transforman en discusiones administrativas, en tal sentido la lucha total del movimiento obrero por la liberación nacional y social, que no es sólo un proceso argentino, sino latinoamericano, se desdibuja, y se asienta en las bases economicistas, lucha por el salario, determinadas reivindicaciones, y nunca el planteo de la explotación de la mano de obra.

En este sentido, la vía antiimperialista hacia el socialismo es una necesidad del proceso de transformación, ya que la escalada represiva y reaccionaria lleva hacia el macartismo y la implementación del fascismo, que en un país o países dependientes, son: ¨la garra del imperialismo que se demuestra de distinta manera¨ (5).

El socialismo que reivindica Tosco, tiene un perfil colectivo, se manifiesta en la vida en la fábrica, en el taller, en la vida cotidiana en el barrio y entre los trabajadores. Por tal motivo, toma los antecedentes y los diferentes matices de los programas de la Falda (1957), Huerta Grande (1962), del Manifiesto del 1º de mayo de la C.G.T. de los Argentinos (1968) y del documento de octubre del Movimiento Nacional Intersindical (1971).

El eje discursivo de Tosco es colectivo, habla en plural.

En un reportaje realizado en el año setenta, el cronista le pregunta porqué contesta todo en plural, y el Gringo responderá que su planteo, es el planteo compartido por todos los compañeros.

Este eje discursivo, el de hablar en plural, se contrapone al discurso dominante, al discurso de los explotadores, como les dirá Tosco, que vierten de formas distintas y diferentes, que muchas, o en gran parte son adoptadas por la intelectualidad, y que nada tienen que ver con el lenguaje de la clase obrera. Ese lenguaje de hablar en plural es contrario, opuesto en concepto y pensamiento, a lo individual.

En cuanto a las responsabilidades laborales, Agustín Tosco utiliza desde su lugar de dirigente sindical la defensa de la fuente de trabajo, y frente al trabajo, una actitud docente, de esa transmisión de los conocimientos. No hay mezquindades, se debe ser un muy buen trabajador y un mejor dirigente sindical. Vale destacar que Agustín Tosco no tenía licencias gremiales, por años, sus licencias eran acordadas para determinados momentos, siguió trabajando en Villa Revol hasta el momento de tener que clandestinizarse. Ese papel docente se desempeñaba en función de ayudar a elevar la conciencia de los compañeros, no como una muestra de conocimiento, era para la participación en la lucha, para el accionar en unidad y en las calles, para sumar a todos los trabajadores en la lucha por sus conquistas y por la liberación definitiva.

Notas:
(4) Idem... ELECTRUM Nº 312 del 23 de julio de 1971 - Con el dedo en la llaga: de chapa y cartón - pág. 178.
(5) Desgrabación... cuarto aniversario del asesinato del estudiante Santiago Pampillón


PENSAMIENTO Y ACCION DE AGUSTIN TOSCO
Por: Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha publicación:10/11/2004)

(NOTA IV)

Electrum

Electrum, periódico de Luz y Fuerza, es un ejemplo de esta docencia que emplea Tosco, ayudando, exigiendo un esfuerzo en común, obligando a opinar, a participar y a considerar que sólo el trabajo colectivo, mancomunado, tiene éxito.

Tosco analiza la conciencia política en correspondencia con la estratégica, sobre este aspecto hace una referencia sobre las grandes jornadas, tanto electorales como de movilización popular de 1973. Las elecciones y la llegada de Allende y Dorticós en la conmemoración del 4º aniversario del Cordobazo y las grandes luchas de la clase obrera y populares, deben ser vistas como un grado superior de conciencia política, mientras que ese nivel de conciencia por la participación de masas llevó a una elevación de la conciencia estratégica ¨invalorable¨, por la liberación nacional y social. Tosco se refiere al nivel de movilización de las masas en ese aniversario y con las presencias que hubo, el desaparecido Salvador Allende y el ex presidente Dorticós, la participación popular tenía claro a quienes vivaba y levantaba como referentes latinoamericanos en su lucha.

El Gringo consideraba que a este nivel de conciencia, de elevación de las luchas, se correspondía una reacción represiva y fascista de características encarnizadas, ya que las clases poseedoras: la oligarquía terrateniente, el gran capital asociado a los monopolios y al imperialismo defienden sus privilegios a cualquier precio.

Por esto la defensa de la democracia, de los valores de la libertad y de la participación popular en los ámbitos correspondientes, tiene que ver con ese compañero que tiene derecho a participar libremente en su asamblea, a elegir la Junta Electoral en su gremio, a votar por la lista que prefiera, ya que la burocracia sindical, con estos manejos, quita, obstruye, evita la participación popular para lograr perpetuidad en sus cargos (6).

Estado

Uno de los aspectos relevantes en el pensamiento de Agustín Tosco es él referente al papel del Estado y la relación dialéctica que existe entre este y las clases sociales en pugna. El estado es una estructura política, jurídica, que regula las relaciones sociales y económicas, que emplea el aparato represivo y que está sometido a la presión financiera internacional, a las clases poseedoras.

Desde ese lugar, el Estado, este Estado estaba en manos de la dictadura, apela a la buena voluntad popular, pero Tosco afirmará que este Estado maneja los medios de información, utiliza las fuerzas represivas, o sea el aparato coercitivo en manos del Estado, y por estos medios miente deliberadamente al pueblo en general y a la clase obrera en su conjunto, buscando una confianza que es engañosa.

Si el pueblo es desconfiado, no es porque sea negativo, al contrario, esto sucede porque primero se dice una cosa, luego se la cambia, se sanciona una ley como la ¨de Asociaciones Profesionales y mañana se interviene a los sindicatos normalizados [...] que cuando habla por radio un trabajador del matadero, que fue tomado por los tanques se corta esa radio y no puede decir más esa palabra ese trabajador...¨(7).

Conducción de las empresas


En el programa Las dos campanas, conducido por el periodista Urtizberea

Compartir la conducción de las empresas, Tosco planteará en su elaboración económica, que es esencial que los trabajadores tengan manejo de las empresas, El Gringo era un autodidacta, como cientos de dirigentes obreros que son ocultados, deliberadamente, no hay esfera del conocimiento que no intente profundizar, porque él mismo lo afirma, si el obrero no se forma, las patronales y el Estado lo engañan, no van a responder por sus intereses. En el caso de las empresas no discute el grado de eficiencia de las mismas en manos de las patronales, sino que asegura mayor grado de efectividad bajo el control obrero.

En este sentido sostiene que la capacidad, en ese momento de los trabajadores para asumir en conjunto la marcha de la economía y de las relaciones sociales es esencial, que dejar afuera a la clase obrera en el manejo de las fábricas llevó a errores que pudieron haber sido solucionados por su participación.

No es tema en este trabajo, pero uno de los ejemplos más importantes de control obrero fue el de PASA, en el cinturón rojo, en San Lorenzo, luego la represión a partir de 1976, no quiso dejar secuelas de aquella experiencia.

Volviendo a Tosco, su posición no es demagógica, afirma, como puede surgir desde el Estado, o incluso de otras fuerzas políticas, que enunciaban la participación de los trabajadores en las declaraciones, pero que no hicieron nada para llevarlas a la práctica.

El valor de las palabras y la práctica de Tosco es desde su clase y como militante popular, como trabajador y como dirigente sindical. Hay lucha de clases, porque son las consecuencias del sistema capitalista, sostiene.

Su pensamiento, desnuda la inexistencia de un capitalismo humanizado, mejorado o aggiornado, con un lenguaje y un eje discursivo desde y hacia la clase, que es la única forma de lograr la transformación, la cual pasa por la unidad de las fuerzas populares, la lucha en las calles, la verificación de la práctica y abrevar en la teoría revolucionaria.

Notas:
6) Agustín Tosco... hablando de la ley de Asociaciones profesionales Pág. 316 a 324 - Conferencia realizada en la Facultad de Derecho de Córdoba.
7) Idem... Pág. 24

(NOTA V)

Cultura del trabajo

Cultura del trabajo, ética de un trabajador, respeto a las decisiones de conjunto, estricto con el manejo de los fondos del sindicato, rindiendo cuentas de cada viaje y de cada movilización y de lo que se gastaban los dineros de los trabajadores de Luz y Fuerza. Sin despachos grandilocuentes, en una total sencillez, de puertas abiertas. El primero en rendir cuentas de los gastos que hacía, y exigía a sus compañeros que rindieran cuentas

Recorrió la historia y los procesos históricos, y buscó comprender las aguas en las cuales han sido atraídos los traidores de ¨distinto pelaje¨. En cuanto al corporativismo sostenía que era la expresión más reaccionaria de las clases dominantes, donde buscan el apoliticismo en los sindicatos, con eso se logra sumergir a los trabajadores en las luchas económicas, quitarles la dinámica del aprendizaje, la lucha y elaboración necesarias. Mientras tanto las clases dominantes se hacen cargo de orientar a las clases dominadas y imbuirlas de su lenguaje, sus códigos y así alterando la esencia de su clase.

Tosco no fue sólo él, en aquellos años su sindicato estuvo en manos de hombres de estas características, el Cuerpo Directivo de Luz y Fuerza y los aires gremiales y de lucha de Córdoba marcaron aquel proceso histórico. Luego de la clandestinidad, cuando ya no podía sostenerse a cara descubierta otros dirigentes de la talla de Agustín sostuvieron Luz y Fuerza, luego de su muerte y hasta su posterior desaparición Tomás Di Toffino llevó las riendas del sindicato, protagonizando 45 días de lucha de Luz y Fuerza en todos el país, en plena dictadura, eso le valió su desaparición, como el caso de Oscar Smith en Buenos Aires, el Titi como le decían sus compañeros, era peronista, porque la mayoría, aún en la actualidad, son peronistas, sin embargo esto no fue vértice para la elección de sus representantes, el Movimiento Obrero es así, no valen las banderías partidarias, valen las verdaderas representaciones obreras.

Por eso el aporte de Agustín Tosco es la de un trabajador, su lugar como dirigente sindical, construir un sindicalismo contrapuesto a la burocracia, que se transforma en traidora, contraria a los intereses de su clase y aliada a las patronales.

El sindicato es el lugar de participación de los trabajadores, donde se eleva la conciencia, es el lugar de referencia en la lucha y la unidad en la acción.

Unidad, acción y conciencia, elementos esenciales para entender porque hay que ser latinoamericanista, pero no como una consigna, sino desde el lugar de lucha que se asume, de la construcción de una sociedad nueva y esa confluencia en la solidaridad, buscando las enseñanzas, las posibles salidas, las formas alternativas para lograr esa acción, esa unidad y la elevación de la conciencia.

Agustín Tosco fue un dirigente sindical, un trabajador, un compañero, sufrió, padeció y festejó, lloró y mostró su alegría en cada esfuerzo, en cada logro, en cada dolor ante la pérdida, como el día que asesinaron a su compañero y amigo Atilio López, el sufrimiento que le causó ese asesinato. Admirador de Ernesto Guevara, el Che, no disimuló hablar y valorar su aporte a la causa revolucionaria.

Tosco debió clandestinizarse, la Triple A estaba encima y el Estado no lo iba a cuidar, muere el 5 de noviembre de 1975, en realidad el 4, sin la suficiente atención médica, cuidado por sus compañeros. Tenía 45 años, había sido elegido tres veces Secretario General del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, una de ellas en la cárcel. Así lo valoraban y lo quisieron sus compañeros, los que lo cuidaron y lo lloraron, los miles que se dieron cita en San Jerónimo para despedir sus restos, y fueron acribillados a balazos, su féretro oculto y cuidado. En los cordobeses está la memoria histórica colectiva de aquel entierro, de aquellos años. El Gringo Tosco fue conducido a su lugar de descanso con esa fuerza de obreros y militantes, compañeros y amigos que lo depositaron en su destino final...

Lo que vale a tantos años de aquellas muertes, desapariciones y olvidos, deliberados, es que existieron y existen en las fuerzas ocultas de los trabajadores, hombres y mujeres inclaudicables. Están y resisten. El Gringo dejó sus enseñanzas, su ética, su moral, sus sueños y sus errores, todo eso que ahora intentan marmorizar y quitarle los valores y las falencias que tuvo. Lo mejor sería que su ejemplo fuera imitado, pero es más fácil endiosar que imitar. Endiosar lava la conciencia, imitar, emular es demasiado esfuerzo... se va la vida...
Fuente: Argenpress.info


La última batalla de Agustín Tosco

Por Vicente Zito Lema

Para unos era de la estirpe de Icaro, o de Prometeo. A otros les parecía la versión laica de Juan el Bautista y, al igual que éste, halló la muerte bajo el reinado de una oscura bailarina. Esto aconteció el 4 de noviembre de 1975, hacen ya veinticinco años cuando, estando en la clandestinidad, fue víctima de una dolencia que en circunstancias normales hubiera sido fácil de tratar. Entonces la persecución, las calumnias, los intentos de asesinato cedieron paso a algo peor: el olvido.

Hoy, cuando la tierra de promisión parece más lejana que nunca y el pueblo argentino busca a los tumbos su perdido camino en el desierto, resultan necesarias las voces de aquellos que, como Agustín Tosco, nunca callaron. El Gringo, como lo llamaban sus compañeros, había nacido en el sur de Córdoba, Coronel Moldes, el 22 de mayo de 1930.

El mismo y con palabra clara contará su historia inicial: "Mis padres eran campesinos y yo trabajé junto a ellos desde chico una parcela de tierra. Después de cursar el colegio primario me trasladé a la ciudad e ingresé como interno en una escuela de artes y oficios. Allí se discutía mucho y el diálogo permanente me incitaba a profundizar la lectura. Siempre me gustó leer... En mi propia casa con piso de tierra y sin luz eléctrica me había construido una pequeña biblioteca precaria pero accesible. Corría la liebre.

Tan sólo al cumplir la mayoría de edad conseguí incorporarme a Luz y Fuerza como ayudante electricista. Por aquella época ya había adquirido conciencia de los conflictos sociales y había decidido también tomar partido de mi clase. A los 19 años había sido elegido subdelegado y a los 20 ascendí a delegado".

De ahí en más no habrá peligros, horarios ni claudicaciones. Vestido siempre con su mameluco azul de trabajo escribirá las mejores páginas de la lucha sindical en la Argentina, haciendo de la honestidad un culto, de la ética una guía para la acción y de la humildad su modo natural de vida.

Símbolo del Cordobazo ­ una de las mayores gestas populares del siglo­, prisionero de las dictaduras, ejemplo aun en el cansancio, en la desorientación o en la peor desventura, colocando al servicio de los demás un enorme coraje personal y esa férrea voluntad con que se transforma la realidad. Veía el socialismo como un camino para la construcción del hombre nuevo y la nueva sociedad. Como pocos luchó para que así fuera.

Tuvo la pasión de los convencidos, la fraternidad de los justos y alcanzó, sin dejar de ser nunca un trabajador, el más alto grado de conciencia crítica que en su tiempo se pudo lograr. Mirándonos en él, nadie se animará a pensar que la clase obrera argentina come vidrio.

La conversación había entrado en lo personal y dio pie a la última pregunta, pertinente para aquellos tiempos donde los destinos trágicos se habían convertido en una cotidianeidad: ¿cómo quisiera morir y cómo no quisiera?

Contestó casi sin respirar, pareció que las palabras las tenía siempre en la punta de la lengua: "El marxismo dice que la muerte es necesaria. Yo no me planteo cómo tendré que morir, creo que mi fin será consecuente con mi lucha, no sé en qué circunstancia. Lo importante es morir con los ideales de uno. Ahora, no me gustaría morir habiendo traicionado a mi clase".

Nos despedimos en el viejo bar de la calle Córdoba sin decir más, bastaba el apretón de manos. Me dejó una vez más la impresión de que nunca moriría. Y mientras caminaba hacia mi casa, yo por entonces vivía en el Bajo, recordé lo que me había contado un compañero. De todas las historias sobre Tosco era la más hermosa y acaso la que lo retrataba de cuerpo entero, justificando con creces esa sensación de respeto que sentía por él, y que nunca había sentido, así tan profunda, por nadie.

El compañero había contado: "Yo estaba preso en Trelew, cuando los fusilamientos del 22 de agosto... fue algo terrible, de no creer... habían matado a los dieciséis a sangre fría... en la cárcel empezamos a golpear las puertas, estrellábamos los jarros contra las rejas, gritábamos, puteábamos... Al fin me encontré tirado sobre la cama, sin saber qué hacer... Cada vez era más profundo el silencio en los calabozos... Nos fue ganando la tristeza más grande del mundo y, de pronto, de a poquito, alguien por la ventana comenzó: Compañeros... compañeros... compañeros... los quiero escuchar... compañeros no se caigan, porque si ustedes se caen ellos están muertos, pero está en ustedes que los hagan vivir... Y esa tonadita cordobesa fue la del Gringo Tosco, que estuvo más de veinte minutos arengándonos y diciéndonos que salgamos y ahí salimos todos de nuestro encierro y yo creo que fue por primera vez que se empezó a mencionar cada uno de los nombres de los caídos y todo el grupo gritaba bien fuerte ¡Presente! ... El Gringo me enseñó algo muy grande, que la voz de los sin voz surge naturalmente... El, que no quiso fugarse, aunque se lo ofrecieron, porque sentía que un dirigente obrero tiene que vivir en la luz, se hizo cargo del dolor de todos y nos marcó el camino."

Tras el esperanzado y corto paso por la Casa Rosada de Héctor Cámpora -rápidos y embriagadores serían esos meses; "un alazán en las pampas", habría dicho Marechal­ y ocurrido el fallecimiento del general Perón -para muchos el duelo por el padre; para otros, la sonrisa casi en rictus de un antiguo odio reverdecido, y todos bajo un cielo color de cuervo, con tormentas y presagios­, se suceden gobiernos que bajo el manto protector de la herencia peronista cumplen a fondo su misión, ya sin contradicciones: frenar el ascenso popular, entretenerlo y desviarlo, llevándolo a una encrucijada sin salida.

La confusión, el desaliento y hasta el miedo cundirán en sectores que hasta ayer mismo habían soñado tocar el cielo con las manos.

Algunos por cansancio, otros acosados y de espaldas contra la pared comienzan a imaginar el exilio.

­ Susana, ¿Tosco pensó en irse del país al menos por un tiempo?

La compañera de Tosco me mira, luego baja los ojos hacia el mate y habla, serena, sin rencores, pero la voz denota que la herida aún quema.

­ Pudo haberlo hecho, prefirió sin embargo esperar aquí... y aquí lo alcanzaron la enfermedad y la muerte ­ dice y vacía muy rápido el mate.

Será un tiempo difícil, también confuso. Unos resisten y hasta redoblan la apuesta del combate; otros muchos comienzan a practicar el silencio. Los rumores de un golpe militar se escucharán cada vez más fuertes. Si bien se vivía bajo un régimen cerrado y represivo, con la Triple A paseando la muerte a su antojo, la proximidad de las elecciones permitía abrigar alguna esperanza.

Agustín Tosco decide librar la que sería su última batalla: frenar el asalto al gobierno por los sectores más reaccionarios de las Fuerzas Armadas, día a día más hegemónicos y abiertamente agresivos.

En condiciones de extremo peligro se traslada a Buenos Aires. Allí se entrevista en secreto con dirigentes de distintas procedencias, Raúl Alfonsín y Oscar Alende entre otros. Su intención es formar un frente patriótico y democrático, lo suficientemente amplio como para incluir a las organizaciones armadas, con el fin de aislar a los sectores golpistas. Es entonces que siente los primeros síntomas de su enfermedad: terribles dolores de cabeza que no calman las fuerte dosis de aspirinas ni las ampollas bebibles de analgésicos, a los que se agregan las pérdidas del equilibrio y por último los desvanecimientos.

El frente no se puede concretar: las diferencias son insalvables. El campo popular tendrá que sufrir la embestida de sus verdugos debilitado por sus gruesas divisiones. Acaso por primera vez abatido, Tosco regresa a Córdoba. Como una metáfora del país, su organismo se deteriora rápidamente.

"Lo hicimos ver por médicos amigos. Pero hacía falta internarlo y hacerle estudios. No podíamos por su clandestinidad. No conseguíamos dónde. Cuando al final encontramos un lugar, ya era tarde; las cosas habían pasado a un punto sin retorno. El Gringo fue una víctima más de la represión." Me lo dirá Arnaldo Murúa, uno de sus abogados defensores, mientras caminamos por las calles de Córdoba y recordamos caminatas y charlas similares junto a los canales de Amsterdam, cuando el exilio.

Más enfermo y aún más debilitado, Agustín Tosco ­ que ahora oculta su apariencia tras un bigote, un peluquín y un "blanqueo" de esos dientes que lo delatan por sus caries­ es llevado de escondite en escondite.

La Triple A lo ha condenado a muerte y el propio jefe de policía de Córdoba lo tilda públicamente de "criminal terrorista". Come mal, pan y queso suele ser el menú diario y, a pesar de los esfuerzos, no hay manera de cuidarlo mejor.

Sin embargo su leyenda va en alza (algunos dicen que vive en un tanque de agua, otros cuentan de sus amores con una monja que lo protege en un convento y hasta hay quien cuenta que lo vio tomando café en un bar frente al cuartel de policía); lo cierto es que el deterioro crece y crece. Le cuesta hablar. Sufre mucho. Siguen las angustiosas mudanzas de madrugada (sus compañeros más de una vez lo ayudan a guardar en una sábana o en diarios sus pocas ropas, sus papeles y su inseparable máquina de escribir).

Tosco manuscribe sus últimas cartas con dificultad. Una de ellas está dirigida a sus padres, fechada supuestamente en La Plata, con letra vacilante dice: "Desde hace tiempo no les escribo por la situación de clandestinidad que padezco. Pero la mala suerte me embromó bastante y desde hace un mes y medio estoy internado en un hospital de La Plata. La pasé muy mal, estuvieron a punto de operarme de la cabeza; pero paulatinamente pude ir recuperándome. Hoy, como ven, les puedo escribir a mano. Pienso que para fin de mes estaré bien y podré reintegrarme a mis actividades.

Son muchísimas las cosas para hacer y todo el que pueda debe aportar. Como es el Día de la Madre, le envió un obsequio a Mamá. (...) Pese a todas las dificultades seguiremos adelante. Esperamos que la suerte nos ayude. Cariños y besos a Lucy y Papá. Será hasta la próxima. (...). Ya en grave estado sus compañeros deciden trasladarlo secretamente a Buenos Aires. Han conseguido un lugar y lo internan con un nombre falso. Al fin es tratado por un equipo médico.

­... La última vez que lo vi fue tres días antes de su muerte. No estuve en los últimos momentos porque mi presencia no era necesaria y había que moverse con mucha discreción dado lo peligroso del momento. En un principio pensamos que podía tratarse de un tumor, pero consultamos con neurocirujanos, se hicieron estudios y se descartó esa posibilidad. Se trataba de una encefalitis.

­¿Cuáles fueron los síntomas?

­ Malestar general, fuertes dolores de cabeza y fiebre.

­¿Mantenía el conocimiento?

­Sí. Se trataba de una enfermedad que ataca al cerebro, como podría atacar otro órgano.

­¿Tenía origen virósico?

­ No. Era una infección simple, por gérmenes; incluso hicimos un antibiograma para determinar el tipo de antibióticos necesarios. Yo participé en el diagnóstico en el aspecto neurológico, que es mi especialidad. El resto lo hicieron otros médicos que eran muy capaces y tenían mucha experiencia en infecciones.

­¿Estaba desahuciado?

­No. Se trataba de una enfermedad subaguda que en condiciones normales sería previsiblemente manejable. El problema es que él estaba muy deteriorado físicamente. Yo lo había conocido antes y pude ver la diferencia. Estaba muy demacrado y había perdido mucho peso.

­¿Era por la enfermedad?

­ La enfermedad había hecho lo suyo. El estuvo internado con nosotros algunas

semanas. Calculo que cuando llegó estaba enfermo desde hacía aproximadamente un mes. Pero fundamentalmente pienso que era la situación que estaba atravesando la culpable de ese deterioro.

­¿Piensa que fue mal atendido en Córdoba?

­ No. Pienso que la persecución de que era objeto y las privaciones que sufrió lo habían deteriorado mucho. El era un hombre muy fuerte, que llevaba una vida muy sana. Incluso con el tratamiento empezó a repuntar, mejoró notablemente. La última vez que lo vi ya caminaba y hablaba con fluidez. Ante esa evolución se consideró que había superado la zona de peligro. Se decidió suspender los antibióticos y allí fue que tuvo una recaída de la que ya no pudo salir.

­¿Cuál fue el origen de la infección?

­ No se pudo determinar, al menos yo no recuerdo... pasaron algunos años. No sé si los que manejaron la parte clínica llegaron a saberlo.

­¿Hay algún registro?

­ No. Por razones obvias no se levantó historia clínica.

El médico Juan Ascoaga nos despide con la misma seriedad con que nos recibió. Descubro o acaso imagino que sus ojos en el fondo brillan.

Agustín Tosco muere en Buenos Aires el 4 de noviembre de 1975. Corriendo otra vez toda clase de riesgos, un grupo de compañeros que se habían juramentado a defenderlo aun a costa de sus vidas, deciden trasladar su cuerpo para que pueda ser enterrado en su provincia natal.

En un viejo bar de Villa María uno de aquellos compañeros me da detalles de la historia: -Lo llevábamos en una ambulancia, sentado en el lugar del acompañante. Algunos podrán decir que fue una locura o que no tiene sentido político, puede ser, para nosotros era otra cosa, se trataba de una cuestión de honor.

Oficialmente Tosco muere en Córdoba, el 5 de noviembre de 1975.


Con Salamanca, Firmenich y Medina

La noticia de su deceso circula de boca en boca con la velocidad de las malas nuevas. Los medios de comunicación guardan silencio o retacean la información todo lo posible. Sin embargo, el hecho es conocido, se declara un paro y numerosos trabajadores abandonan sus tareas para unirse a las exequias. Vuelvo a encontrarme con Susana Funes.

­¿Tosco tuvo una última voluntad?

­ Sí, varias veces me había dicho: "Susana, si me pasa algo quiero que me velen en el sindicato".

­¿Fue así?

­ No, no pudo ser. El sindicato estaba en manos de los fascistas y no podíamos arriesgarnos a perder su cuerpo.

(Han pasado muchos años desde el día de la muerte. En la voz de la mujer ese día fue ayer.)

Agustín Tosco es velado en la Asociación Redes Cordobesas. Se organiza una colecta popular para enfrentar los gastos del sepelio.

Durante la noche del 6 de noviembre, un desfile incesante de trabajadores se aproxima para darle su adiós. También se hacen presentes dirigentes políticos, como el ex presidente Arturo Illia, gente de los barrios, estudiantes, militantes sindicales y de las organizaciones guerrilleras.

Nadie quiere esquivar el cuerpo en la despedida al dirigente obrero perseguido. Nadie acepta quedarse con un dolor sin respuesta a solas.

El mal estado del tiempo no arredró a la gente que creció en su número, que se mantuvo firme. Antes tuvieron que vencer el estupor: sí, el Gringo había muerto.

Una docena de oradores se suceden ante sus restos. Pálidos, consternados, fumando a más no poder.

Cuando alrededor de los cinco de la tarde mengua por instantes la lluvia, sus compañeros deciden iniciar la marcha hacia el cementerio de San Jerónimo.

Unas seis mil personas participan en los primeros tramos del cortejo fúnebre que avanza por las calles Roma y Sarmiento; se suman a la columna varios centenares más. Son muchos los que observan desde las veredas, son también muchos los que bajan la cabeza. Desde los balcones de los edificios caen flores. Al llegar al puente Sarmiento la multitud supera las diez mil personas. Hay banderas argentinas y también algunas rojas. Flamean juntas, sobre el silencio.

En tanto, el dispositivo represivo se hace cada vez más evidente. Allí están los inconfundibles matones armados sobre los techos del Automóvil Club Argentino. Tampoco faltan los patrulleros, la policía montada, las cuadrillas con perros, ni los autos verdes con policías de civil que ostentan sus itakas. Se ven hasta helicópteros sobrevolando el cortejo en clara actitud de intimidar.

Pero la marcha continúa y se sigue sumando gente. Siguen cayendo claveles rojos y de pronto la lluvia. La columna ya ocupa todo el ancho de la avenida y tiene varias cuadras de largo. Son más de veinte mil los que están presentes, a pesar de las amenazas y la lluvia, cada vez más intensa, de primavera.

Se escuchan consignas: "Se va a acabar, se va a acabar, la burocracia Sindical" es acaso la cantada con más rabia.

La policía y los matones del gobierno aumentan su provocación. Los testigos recuerdan risas, burlas, gestos obscenos y las armas que ahora no sólo se llevan sino también se ostentan con ruido, con movimientos gruesos.

El cortejo dobla por la calle Zanni para cubrir las últimas cuadras que conducen al cementerio. En la plaza que está a su frente, aguardan otros tres mil militantes.

Quienes estuvieron presentes cuentan que, pese a la multitud, en el lugar el silencio era abrumador. "Las palabras ya no valían nada", dice ahora, con voz entrecortada un viejo luchador sindical. La idea es trasladar el féretro hacia el panteón de la Unión Eléctrica. Frente a sus restos los oradores se aprestan a concluir el acto. Después de la dignidad del silencio, la dignidad de la palabra para despedir a un hombre digno. Habla en primer término una maestra, después un estudiante, con la misma claridad, con igual emoción. Más de uno llora sin darse cuenta, tal vez crea que es la lluvia que no cesa. Finalmente es el turno del secretario de la Unión Obrera Gráfica de Córdoba. En ese momento la policía y los matones inician el ataque. Golpes, culatazos, ráfagas de ametralladoras. Es el desbande. Muchos corren. Otros buscan seguridad tirándose cuerpo a tierra. Se ven mujeres con criaturas refugiándose detrás de las bóvedas. Hay heridos. Hay impotencia en la gente desarmada. Se impide trabajar a periodistas y fotógrafos. Se practican decenas de detenciones. En medio del desconcierto, una pareja busca con desesperación al hijo que se soltó de su mano. Es cuando un obrero de Luz y Fuerza, desafiante, grita: "Todos somos Tosco". "El Gringo vive." Habrá un silencio. Y luego, como un eco, como una tromba marina, el grito de todos: "El Gringo vive". Hay momentos que marcan la realidad, la convierten en símbolo y en historia. Este será uno de ellos.

­¿Por qué durante tantos años en la lápida no se puso una placa con su nombre y apellido?

­ Pienso que fue una medida tomada por sus amigos para proteger sus restos, más de uno se la tenía jurada y esos tipos son capaces de cualquier barbaridad ­ responde el cuidador del panteón que guarda los restos de Agustín Tosco.

Es bueno recordar que cuando nos íbamos, habríamos dado unos cincuenta pasos, aquel hombre moreno y bajo, de pelo bravío, se acercó corriendo y agitado dijo: "Tengo un trabajo de mierda, de estar todo el día con la muerte mi vida se volvió una mierda... Pero yo tuve mi mejor momento y no lo olvido".

Prende un cigarrillo, y dice, y se desahoga. "Había una huelga general, los muchachos del cementerio también fuimos. Nos dispersaron a palos, la policía nos daba duro, de pronto me vi cerca de Tosco, era un gigante, me puse detrás y sin que él lo supiera le cuidé la espalda. Era un tipo hermoso, el Gringo.

En esa media hora de palos y palos me olvidé de la muerte y yo, que soy un cagón, no tuve miedo. Esta historia es lo mejor que tengo. ¿Qué cosa, no?".

Se volvió corriendo a su trabajo, pero de pronto se paró y casi a los gritos dijo: "Me llamo Justo, y a mi hijo le puse Agustín...".

No era el mejor lugar, pero lo vi reír.

Y después en un solo movimiento que fue lento en el inicio y decidido al final levantó su puño cerrado hacia el cielo.
Fuente: Agencia Walsh


Algunos conceptos y definiciones

En 1952 es electo secretario del cuerpo de delegados de Luz y Fuerza de Córdoba, y en 1953 gana las elecciones para la conducción del gremio en la provincia.
Un año más tarde es elegido secretario gremial del secretariado nacional de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (FATLYF).
Al cese de las intervenciones militares (1955-1957), bajo las cuales se lo había inhabilitado, integra el Congreso Nornalizador y vuelve a resultar reelegido en los dos cargos antes mencionados.
Su reelección democrática como secretario general de Luz y Fuerza de Córdoba, se reitera, había renunciado en 1959 al cargo en la Federación, en varias oportunidades siendo la más notable la de 1972. En ese año, mientras permanecía en prisión por disposición del P.E.N. es elegido, además de dirigente máximo en su sindicato, como secretario adjunto de la CGT Regional.

-¿Alguna vez pensó que iba a llegar a estar preso?
-No. Recién después del 55 creí en la posibilidad. Traté de eludirla siempre que pude, y las veces que caí fue porque me apresaron. No me gusta la cárcel, por supuesto, pero la he soportado con entereza. Y aún hoy, que estoy en libertad provisional, no descarto la posibilidad de estar nuevamente en prisión. Si ocurre, volveré a afrontar esa situación con la entereza que me da la solidaridad de los compañeros, la seguridad de nuestros ideales.
-¿Cuándo estuvo preso por primera vez?
-En Misiones, durante una semana de 1957 por una huelga que hicimos en defensa de los compañeros de Luz y Fuerza. Luego todo empezó en el 69. Me detuvieron por 48 horas días antes del Cordobazo, en el barrio de Clínicas. Después del levantamiento estuve preso siete meses en La Pampa y en Rawson. Más tarde fui detenido otro par de veces, una vez que atacaron el sindicato a balazos, y luego del Viborazo, en abril del 71, lo que motivó mis once meses en Devoto y el resto en Rawson.
-¿Cuál fue la máxima emoción que vivió?
 -Viví muchas, fundamentalmente en la lucha del movimiento obrero. ¡Y tengo tantas!, Bueno, en dos oportunidades, después de largos meses de cárcel, al llegar a Buenos Aires y a Córdoba me encontré con la alegría de la gente y tantos compañeros!.. Le juro que apreciar esa solidaridad que uno siente en prisión, verla hecha realidad, es lo más importante que puede ocurrir; yo trato siempre de hacer valer los sentimientos en las relaciones sociales.
En septiembre de 1970 asiste como invitado a la asunción de Salvador Allende, líder de la Unidad Popular, a la presidencia de Chile.
-¿Cómo es un día de su vida?
-Bueno, me levanto a las cinco y media. Antes de las seis y media estoy fichando en la empresa. Trabajo hasta la una y media. almuerzo en casa (a veces lo hago en el sindicato), duermo una pequeña siesta de dos horas, y desde las cinco de la tarde estoy en el sindicato, trabajando con los compañeros, con la gente que viene ... Atiendo también en la CGT. En fin, terminamos siempre a la una o dos de la mañana, dormimos muy poco.
-¿Por qué casi todas las respuestas las da en plural?
-Porque todo lo que le digo no es exclusivo, ni personal: se trata de algo compartido por todos los compañeros, Por otra parte, yo no represento a una persona, sino la posición colectiva de todos mis compañeros.
-¿Cuál es su máxima aspiración personal?
-Poder estar en la construcción concreta de la nueva sociedad a que aspiramos. Ver que tomamos el camino de las grandes soluciones para nuestro pueblo sería, para mí, la máxima aspiración.
-¿Cuál es el hombre que más odia?
-Mire, yo creo que todos los hombres, más allá de lo que hacen, están sometidos a una serie de condicionamientos. Hay muchos enemigos: los que torturan, los que explotan. Pero si tengo que darle un antihombre, que jamás me gustó (y he leído casi todas sus obras) es quien levantaba al superhombre: Federico Nietzsche. Es la expresión más inhumana, más individualista. Y sabemos que fue uno de los sustentos filosóficos del régimen nazi.
-¿Cómo se define -usted mismo? Cómo cree Tosco que es Tosco?
-Bueno, en el plano personal soy un trabajador que trata de ser consecuente con sus ideales y su causa. No sé darle otro tipo de definición que no sea la de un hombre que trabaja y lucha al servicio de su clase y de su pueblo. Eso es lo que pretendo ser con todas las imperfecciones que evidentemente tengo.
-¿Cómo se define ideológicamente?
-Marxista-socialista. Los fundamentos que tengo están elaborados en base al materialismo dialéctico. En lo político estoy por la unidad de las fuerzas de distintas tendencias, sin discriminaciones ideológicas, pero siempre que coincidan con el progreso y la liberación nacional de los argentinos.
-¿Qué quedó de su pasado peronista?
-Mire, la simpatía y el apoyo que nosotros dábamos al peronismo estaban motivados por las reivindicaciones que, dentro del propio sistema, levantaba el peronismo. Por ejemplo, el Estatuto del Peón, el derecho a discutir convenciones de trabajo, una serie de beneficios que obtuvimos los trabajadores y hasta la redistribución de la renta nacional (fundamentalmente en la primera presidencia) fueron reivindicaciones importantes. Luego, en 1954 y en 1955, adoptamos una. actitud crítica hacia el peronismo. Lo decimos abiertamente, es conocido, actuamos con honestídad. En la discusión sobre el petróleo, por ejemplo, estuvimos en la oposición.
-¿Cuál es su juicio valorativo sobre la personalidad de Eva Perón?
-Participarnos en el reconocimiento de su actitud revolucionaria y entre muchas mujeres que en la historia de nuestro país han luchado por los. derechos del pueblo, Evita, creemos, es la que tiene el lugar, más destacado en la historia.
-¿Tomaría como libro de cabecera "La vida de Hipolito Yrigoyen?
-Yrigoyen ha sido un gran argentino, un gran patriota. Nosotros leemos todo lo que nos sea útil.
-¿Usted en 1957 colaboró con el capitán de navío Patrón Laplacette en el Congreso de Normalización de la CGT?
-En 1957 yo fui uno de los que impugnó toda la política intervencionista y gorila del capitán Patrón Laplacette. He sido uno de los tantos argentinos que ha luchado en la máxima medida de sus posibilidades para rescatar los derechos populares del cual era abierto violador ese capitán.
-El regreso de Perón:. ¿En qué forma cree que debe darse este retorno y que consecuencias acarrearía para el régimen?
-Nosotros planteamos como cuestión fundamental la unidad y la lucha de todas las fuerzas populares por el pleno respeto a todos los derechos humanos en Argentina. A partir de allí y como consecuencia y resultado de esa lucha, sólo será posible el libre reintegro al país de todos los compatriotas desterrados, particularmente del general Perón.
-¿El dirigente obrero no puede hacer política?
-No, al contrario. El dirigente obrero de hecho es un agente fundamental de la política. Los sindicatos deben nevar adelante una política. Una política que entendemos general y no partidaria, ya que las organizaciones obreras están compuestas por compañeros de distintos pensamientos políticos. La defensa del interés común de los trabajadores hace que la organización sindical en sí no deba ser partidaria, pero la clase obrera es para nosotros un agente fundamental en el proceso de liberación nacional y social argentino, y todo proceso de liberación nacional y social es esencialmente político. De ahí que debamos, los trabajadores, los representantes, actuar en la lucha política general, y al margen de una organización sindical, actuar dentro de los partidos políticos.
-¿Cómo se puede enfocarla relación entre sindicalismo y política, el papel del sindicalismo, las relaciones con las bases?
-Hay dos tipos, al menos de sindicalismo. Uno el sindicalismo que denominamos participacionista o adaptacionista, que se mueve en forma dependiente y referencial al sistema. El que es de naturaleza eminentemente reactiva y que condiciona -todos sus actos según lo obliga la estructura del sistema y las medidas de los regenteadores del poder. Es el que espera que crezca el costo del nivel de vida para pedir aumento de salarios y que termina conformándose en la práctica con el aumento de salarios que la Secretaría de Trabajo autoriza.
El otro, es el sindicalismo de liberación, que ha comprendido que debe ser un factor en la lucha por la liberación nacional. Es el que atiende tanto a la defensa de los derechos y reivindicaciones de carácter inmediato de los compañeros y que plantea la lucha contra el imperialismo internacional del dinero, en su manifestación concreta de monopolios de la producción, de la distribución, de los servicios, de las finanzas intemacionales. Es el sindicalismo que asume una misión y una responsabilidad global, social y nacional. Que plantea la transformación revolucionaria de las estructuras y que reclama en lo inmediato que los grandes medios de producción y las palancas fundamentales de la economía sean de propiedad estatal -social y no privada-. El sindicalismo de liberación lucha en estos momentos contra los tres grandes responsables de la injusticia y de la opresión: el imperialismo, la dictadura y el participacionismo. A su vez levanta tres banderas de unidad y lucha: justicia social, soberanía popular y liberación nacional, que particularmente pueden tener otras denominaciones, pero que en el fondo, deben unir a todos los que luchan por una vida mejor, sean del color que fueren. El sindicalismo de liberación debe actuar en todos los terrenos, institucionales o no. Depende de la relación de fuerzas y de las circunstancias para la preeminencia de su accionar en un terreno u otro. Los sindicatos en cuanto instrumentos de la clase trabajadora no son apéndices natos del sistema.
Este sí, quiere convertirlos en un apéndice morigerador. Pero la lucha de la clase trabajadora debe llevarse en todos los terrenos y no debe cejar su esfuerzo para que todos los sindicatos sean, en el ámbito sindical, sus canales reivindicativos, desde los cuales mucho se puede hacer para el cambio del sistema, al menos por ahora en Argentina y varios países del mundo dependiente. El sindicalismo de liberación asume su papel político general en su capacidad vanguardista, en unidad con los demás sectores populares, políticos, económicos y sociales tal como lo indica la convocatoria de la última parte del manifiesto del 1/5/68, el documento de Córdoba de 31/1/70 y el manifiesto de la Intersindical Nacional de octubre del 70.
Ya sea en el terreno institucional, en el de la resistencia e incluso en la clandestinidad no hay otra relación posible que la democracia de bases. Es decir el contacto directo entre los trabajadores y sus representantes o dirigentes. La concienciación a nivel de bases. La reciprocidad del intercambio de opiniones. Las asambleas generales, las de sectores, las de unidades de trabajo. Claro que hay diferencias para una situación institucional, de resistencia o de clandestinidad. Pero en definitiva en el terreno del sindicalismo, nada es válido, sin la democracia de bases y la consecuente reciprocidad entre las bases y las direcciones.
En todos los casos de manera tal que las bases sean las que decidan como protagonista de la vida y de los objetivos de su organización.
-¿Cuál revolución es la que usted propugna?
-En realidad la única revolución posible es la que cambie la propiedad de los medios de producción y de cambio, ahora en manos de entes privados y privilegiados, para colocarlos en manos de] pueblo. Es la revolución socialista, con sus características y su desarrollo histórico según las condiciones nacionales de cada país.
-¿Debe entenderse que en un país capitalista dependiente la burguesía nacional no tiene ninguna posibilidad de lograr un desarrollo independiente del imperialismo?
-No, evidentemente en ningún país dependiente tiene la burguesía, su burguesía nacional, la posibilidad de desarrollarse, de desarrollar el capitalismo. En la época del imperialismo, los grandes monopolios o las sociedades multinacionales como se las denomina, son los que marcan el ritmo de la economía de los países dependientes y ese ritmo de la economía es evidente que continuará siendo dependiente. Nosotros no creemos que la política de la liberación pase por la política de la sustitución de los monopolios. Si bien hay contradicciones interburguesas, intermonopolistas, interimperialistas, hay a su vez un entrelazamiento que es el que va a condicionar permanentemente nuestra economía. Un ejemplo de inversiones, de crecimiento del producto bruto nacional lo tenemos en Brasil y sin embargo tenemos los índices en lo relacionado a la situación del pueblo, más dramáticos o tan dramáticos como cualquier país de América Latina.
-¿Cómo ve usted las posibilidades de un gran evento sindical en el continente para debatir cuestiones comunes que preocupan a los trabajadores de nuestros países?
-Las luchas por la justicia social y por la liberación nacional, la comprensión cada vez más honda del proceso de dominación imperialista que somete a nuestros países y que se refleja fundamentalmente sobre la explotación y la postergación de la clase trabajadora, hacen necesario redoblar los esfuerzos por lograr, al menos, la unidad de acción del movimiento sindical latinoamericano. una gran reunión sindical latinoamericana que congregan a todas las expresiones doctrinarias e ideológicas de movimientos sindicales auténticos, democráticos y revolucionarios, sería de una gran importancia y se reflejaría en la posibilidad de enfrentar en el plano continental en forma coordinada a las minorías del privilegio y a los grandes monopolios. Creo que todo cuanto se haga para lograr tal objetivo será valioso. Y más valioso será si se logra concretar este encuentro de los trabajadores latinoamericanos para luchar en conjunto por todos sus derechos.
-¿Qué mensaje le huía llegar a la juventud?
-De la juventud tomamos el gran ejemplo de su combatividad y de su incorruptible e inclaudicable posición. La juventud recorre un glorioso camino hacia un nuevo futuro. Hacia la nueva sociedad del hombre nuevo liberado.
La inmensa mayoría de los mártires de la causa popular han sido jóvenes. La mayoría de los presos políticos y sociales son jóvenes. Este heroico y expresivo testimonio de su sagrado compromiso con los ideales del pueblo nos hace enorgullecer vivamente de la juventud argentina.
-¿Qué opina de la violencia?
-Mi opinión sobre la violencia es la misma que ha sido definida por la reunión del Episcopado Latinoamericano en Medellín.Latinoamérica sufre de una violencia institucionalizada que oprime al hombre, lo frustra e impide su realización al mínimo nivel de la dignidad humana.
Esta violencia ha engendrado su respuesta que en muchos casos corresponde -como dice Medellín-a una legítima defensa. Esto no significa sustentar como medio político la violencia ni como objetivo humano. Nosotros sostenemos que el hombre es un ser de paz que busca su redención. Pero en definitiva los grandes responsables de la situación en crisis, de violencia, no son los que actúan en respuesta sino quienes la generan basados en un concepto discriminatorio de la sociedad en la cual deben existir círculos privilegiados y grandes masas humanas postergadas.
-¿Cuál es a su juicio el papel que deben jugar los sectores progresistas, populares y los enrolados en el campo revolucionario?
-Nuestra posición es que debe llevarse adelante la unidad de acción, la unidad en la lucha de todos los sectores populares, democráticos y revolucionarios y trabajar constantemente para constituir una fuerza capaz de expresar verdaderamente las aspiraciones de nuestro pueblo, de una transformación a fondo de su situación económica, política, social y cultural.
El esfuerzo que hay que realizar es muy grande y evidentemente no resulta fácil concretarlo.
Pero estimamos que en breve tiempo, por las propias necesidades históricas que se plantean, Regará esa unidad orgánica, plasmada, respetando las lógicas diferencias de enfoques y de práctica, y uniendo lo fundamental que es la común posición antidíctatorial, antioligárquica y antimperialista por la justicia social, la soberanía popular y la liberación nacional.
-No obstante que en las bases de su gremio la ideología predominante es el peronismo, usted es el secretario general, ¿por qué?
La conducción está integrada por compañeros peronistas, radicales, marxistas, comunistas, demócratas cristianos ... En nuestro gremio practicamos lo que enarbolamos como la unidad de acción y de lucha con pleno respeto al pensamiento de cada uno. Yo jamás levantaré un dedo contra el pensamiento político de un compañero o contra la religión, es una aberración que debemos superar, una lacra de la civilización ... Que se combata una idea puede ser, pero anularla, clausurarla, condenarla, reprimirla, eso no lo aceptamos"

BIBLIOGRAFÍA Revista Panorama 22/11/1973.
Revista Siete días, febrero 1973.
Revista Cristianismo y Revolución, abril 1970.
Revista Así, 19/1/73.
Revista Cristianismo y Revolución, noviembre diciembre de 1970.
Revista Ya, 16/8/73.
Revista Nuevo hombre, junio 1973.
Revista Cepustal, revista sindical latinoamericana, oct./ nov./1970.
Agencia Noticiosa Onix, 16/12171.
El Diario, 20/9/70. Santa Fe Revista Posición, octubre, 1972.
Revista Imagen, Pergamino, 9/10/72.


Notas escritas para Electrum

[Informativo semanal del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba]

Firmado: UN COMPAÑERO, "ELECTRUM", Córdoba, N° 235, 19/09/69

REFLEXIONES BREVES: LAS ARMAS MORALES

Los representantes sindicales condenados por la Dictadura, por los acontecimientos vividos el 29 y 30 de mayo del corriente año, lo han sido por la aplicación de los artículos 209 y 226 del Código Penal. Veamos qué dicen estas dos cláusulas: "Art. 209) El que públicamente instigare a cometer un delito determinado será reprimido por la sola instigación, con la mitad de la pena correspondiente al delito instigado. El máximo nunca podrá exceder de cuatro años de prisión. El mínimo será de un año de prisión, cuando el que corresponda al delito instigado sea superior a dos años. El que públicamente incitare a cometer delito, o a la violencia colectiva contra grupos, determinados de personas o instituciones, será reprimido, por la sola incitación, con prisión de 6 meses a 4 años."
"Art. 226) Serán reprimidos con prisión de 2 a 10 años los que se alzaren en armas para cambiar la Constitución; deponer alguno de los poderes públicos del gobierno nacional; arrancarle alguna medida o concesión o impedir, aunque sea temporalmente, el libre ejercicio de sus facultades constitucionales, o su formación o renovación en los términos y formas legales."
Corresponde a los letrados el análisis jurídico de la situación. Sin perjuicio de este aspecto, nosotros haremos un sintético enfoque desde el punto de vista de la ética y el deber social.
¿Quiénes han mandado aplicar y efectivizado posteriormente monstruosas condenas, amparados en las prescripciones de estos dos artículos del Código Penal?
Han. sido precisamente los que han estado y están incursos realmente, y sin sobreseimiento histórico posible, en los delitos concretos previstos en las cláusulas descriptivas y punitivas relatadas.
Para probar que esto es rigurosamente correcto, pedimos que se lean nuevamente, y con detenimiento, los artículos 209 y 226 que transcribimos precedentemente.
¿Cuál es uno de los delitos que se imputan? . . "Instigación a la rebelión e incitación a la violencia".
¿Y qué respaldo moral y legal tienen para ello los usurpadores del poder que sí instigaron a la rebelión e incitaron a la violencia de hecho contra las representaciones constituídas en Poder Ejecutivo; Parlamento Nacional; Poder Judicial; Gobernaciones Provinciales; Asociaciones Profesionales de Trabajadores; Centros Estudiantiles Universitarios y toda delegación democráticamente elegida por los sindicatos para representarlos en los directorios de las empresas; en las Cajas de Jubilaciones; en el Consejo Nacional del Salario Mínimo Vital y Móvil; etc.?
¿Cuál es otro delito que se les imputa. . .?
"Alzarse en armas para cambiar la Constitución."
¿Y qué respaldo moral y legal tienen para ello los usurpadores del poder que se alzaron en armas para sancionar él Acta de la Revolución Argentina; el Estatuto de la Revolución Argentina; el Anexo 3 -Objetivos Políticos (Fines de la Revolución)-y que con ello cambiaron, violaron y subordinaron la Constitución Nacional?
¿Cuál es otro delito que se les imputa. . .?
" Alzarse en armas para deponer alguno de los poderes Públicos del Gobierno Nacional".
¿Y que respaldo moral y legal tienen para ello los usurpadores del poder, que se alzaron en armas para deponer no sólo a algunos sino a todos los poderes públicos de la Nación, de las Provincias y de la Municipalidades?
¿Cuál es el otro delito que se les imputa ... ?
"Alzarse en armas para arrancarle alguna medida o concesión a los poderes públicos".
Y qué respaldo moral y legal tienen para ello los usurpadores del poder, que se alzaron en armas no sólo para arrancar medidas o concesiones, sino que arrancaron directamente de sus cargos a quienes ejercían el poder público ... ?
¿Cuál es otro delito que se les imputa. . .?
"Alzarse en armas para impedir, aunque sea temporalmente, el ejercicio de facultades constitucionales a los Poderes Públicos, o su formación o renovación en los términos y formas legales."
¿Y qué respaldo moral y legal tienen para ello los usurpadores del poder, que se alzaron en armas, para anular, violentamente, el ejercicio de las facultades constitucionales, e impidieron e impiden la renovación institucional en los términos y formas legales. . .?
Los usurpadores del poder, a la par de no tener respaldo moral y legal para proceder encuadrando en normas que ellos avasallaron y pisotearon, a los compañeros actualmente condenados por los consejos de Guerra, les han adjudicado instigación, incitación y/o alzamiento en armas.
Lo que sucedió el 29 y 30 de mayo, lo que prosiguió y lo que continuará sucediendo con los compañeros y con todo el Pueblo, es el uso de las formidables armas que siempre han existido y por siempre existirán, independientemente de las otras, y que son las armas morales de la verdad, de la justicia y de la libertad.
 Esas armas morales constituyen un poder indestructible e invencible en la vida del hombre, de los Pueblos y de la humanidad. Un poder que va más allá del acero, del plomo y del átomo, porque está en la mente y en el corazón de todos los seres que luchan por una plena realización de la condición humana en sus aspectos sociales, económicos, políticos y culturales.
La marcha de la historia así lo ha probado hasta el presente. Jamás definitivamente han triunfado las armas de la reacción, de la injusticia, de los privilegios, del retroceso o del estancamiento de la humanidad.
Las que siempre han triunfado y lograrán el triunfo definitivo, son las armas morales. Las del ideal y la materialización de la justicia, de la libertad, del progreso social y del imperio de la soberana voluntad popular. Porque las armas morales no pueden ser requisadas, secuestradas o destruidas. Pasan invisiblemente, intangiblemente, inaprehensiblemente, en todo momento, todos los días, de conciencia a conciencia y de generación en generación.
Quienes están pertrechados con esas armas no declinan ni declinarán jamás su cerviz. Quienes las tienen y las arrojan al pie de sus enemigos, pecan para siempre de indignidad humana.
Quienes pretenden derrotarlas para sostener la indignidad, serán sepultados por la historia.

Firmado: UN COMPAÑERO, "ELECTRUM", N° 240, Córdoba, 24/10/69

REFLEXIONES BREVES: LOS ENEMIGOS DE LA NACIÓN

Nuevamente, desde los altos niveles de la Dictadura que oprime al país, se ha hablado de "los enemigos de la Nación". Con particular insistencia el Presidente y el Ministro del Interior, elegidos por nadie, se refieren con estas palabras, a quienes no comparten y luchan contra la política regresiva, antipopular y reaccionaria, que se impone desde la Casa Rosada.
Nada más cómodo que tratar de explotar el sentimiento patriótico de los trabajadores argentinos, acusando de grupos minoritarios de extremistas, terroristas, violentos, enemigos de la Nación, a quienes exponen las causas fundamentales que originan el descontento y las protestas populares con lenguaje claro, valiente, no teñido de oportunismo colaboracionista.
A la par de esa acusación se toman medidas económicas y sociales que, si bien de ninguna manera satisfacen las necesidades individuales y colectivas, se plantean como los únicos remedios posibles, como los máximos que se pueden aplicar y que más allá de los mismos, todo se tornaría contra los propios trabajadores.
El expediente de explotar con palabras los sentimientos nacionales del Pueblo, cuando los hechos prueban lo contrario, no da más resultado. El Dictador Onganía quiso reforzar el pobre impacto que su Ministro de Economía y Trabajo, Dagnino Pastore, había causado sobre las masas trabajadoras, con su "nueva política de ingresos".
Onganía habló en tono paternalista a todos los argentinos que saben darse la mano por sobre circunstanciales diferencias. Pidió la unidad del país y agradeció, más que todo, a los empresarios por el esfuerzo que habían realizado. De ese "entente cordiale" excluyó, lógicamente a los &£enemigos de la nación". Pero ya con uno de los "amigos de la nación"
tuvo diferencias después de conocidas las medidas oficiales.
De la solución de los cinco puntos, de que tan eufóricamente hablaron los viejos y los nuevos partipacionistas a la salida de la audiencia con Onganía, fue tan poco lo materializado, que el mismo Cesáreo Melgarejo, titular de La Fraternidad, protestó y señaló que el incremento salarial era una aberración y que con tales decisiones nada se arreglaba.
-Este "amigo", cuando salía de la audiencia, después del levantamiento del paro y antes del discurso de Dagnino Pastore, fue reporteado por radio El Mundo. Para quienes escuchamos la  sonoridad de su voz y sus palabras, nos resultó realmente cómico y ridículo su exultante optimismo P.: ¿Qué resultado tuvo la entrevista con el presidente Onganía?
R.: ¡ Optirna... ! ¡ Optima...
P.: ¿Habrá aumentos de salarios?
R.: Sí. El señor presidente es muy optimista.
P.: ¿Y los presos políticos?
R.: Sí, habrá solución a muy breve plazo.
P.: ¿Y sobre el estado de sitio?
Se ha producido el gran reencuentro entre los trabajadores y el señor presidente. Tengo una impresión óptima de todo.
Así concluyó el presidente de La Fraternidad.
Después del discurso de Dagnino Pastore y del de Onganía, Melgarejo tuvo que hacer una especie de acto de contrición y arrepentirse: con lo que por allí quedaba vinculado, también, a los "enemigos de la Nación--.
Pero tiene nuestra Patria tantos ---enernigos-en su propio suelo que, constantemente, la Dictadura debe hacer funcionar el Consejo Nacional de Seguridad (Conase) y la Junta de los tres Comandantes (tierra, mar y aire). Tiene que rotar a cientos de presos a disposición del Poder Ejecutivo (a los que no se les imputa ningún delito). Que le son necesarios reiterados ejercicios militares, desplazamiento de tropas, emplazamiento de armas pesadas y tremendas campañas psicológicas para intimidar y anonadar, si es posible, a todo el pueblo..!
¿Por qué Onganía y su equipo no llaman a un plebiscito para que toda la población decida sobre si está de acuerdo con él o con lo que sostienen los denominados enemigos de la Nación"..?
¿Por qué no hacen imputaciones concretas a todos los detenidos por Estado de Sitio y los lleva a la Justicia ordinaria..?
¿Por qué no transfieren, a la misma Justicia, a los condenados por los Ilegales Tribunales de Guerra para comprobarles, en un-proceso con las mínimas garantías de defensa, los cargos que se les han hecho?
¿Por qué no remiten también a la Justicia a los ciudadanos extranjeros, antes de deportarlos..?
¿Por qué no restituyen los gremios intervenidos o llaman a elecciones libres en los mismos, en forma inmediata, con participación de. las direcciones dejadas cesantes o encarceladas..?
¿Por qué no restituyen la libertad de prensa.?
¿Por qué no permiten la libre expresión por radio y televisión..?
Los pretextos para justificar toda la política que lleva adelante la dictadura contra los verdaderos intereses nacionales y populares y contra las libertades publicas, es colocar su programática bajo la advocación de la frase "occidental y cristiana-y calificar a los opositores como enemigos de la Nación.
Porque para Onganía, ser occidental y cristiano es adoptar un régimen de unicato reaccionario, de oscurantismo y' de opresión. Pero resulta que Italia, Francia, Chile, México, son también de la "civilización y del modo de vida occidental y cristiano", pero allí no resulta un delito integrar cualquier partido político, formar un parlamento, hacer huelgas, criticar y atacar al gobierno. Y fue precisamente allí, en Europa, en esos dos grandes países citados en primer término, donde existieron regímenes del tipo al que pretende arrastrarnos Onganía y donde, como el tiempo lo probó, los verdaderos e infames enemigos de La Nación fueron sus dictadores: Benito Mussolini y Pierre Laval.
Pero el País Argentino no se convertirá definitivamente, en una especie de propiedad feudal de Onganía y de los monopolios extranjeros. Ni el incipiente corporativismo podrá jamás concretarse. El pueblo argentino luchará constantemente por su autodeterminación, fundamentalmente política y económica. El oscuro período de la historia que nos toca vivir, será superado por la acción conjunta, constante, perseverante de los trabajadores, de los estudiantes, de todos los hombres y mujeres progresistas que, con sus esfuerzos, con sus sacrificios, iluminarán el panorama de la Patria, se proyectarán hacia el porvenir y definirán, con absoluta claridad, quiénes fueron los verdaderos enemigos de la Nación y quienes fueron los verdaderos servidores de los ideales patrióticos y populares de Justicia Social y Liberación Nacional.


El cordobazo

Por Agustín Tosco, junio de 1970

Se me ha pedido que escriba un artículo sobre el Cordobazo. Creo que lo que hay que escribir sobre este hecho de real trascendencia histórica, especialmente para Argentina y América Latina, es un libro. Porque son muchas, variadas y complejas, distantes e inmediatas, las causas que produjeron la circunstancia sociológica - política del Cordobazo.
Durante los meses de prisión en Rawson llené cinco cuadernos sobre el particular. La transcripción de cuatro hojas en un reportaje de la revista "Inédito", motivó, según difusión pública, que la misma fuera clausurada.
Aún así, con el tiempo, ese trabajo ha de aparecer, sin la pretensión de ser una visión totalmente objetiva, pero si al menos una interpretación personal sobre la base de la militancia sindical y de las propias posiciones adoptadas por nuestro gremio el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, la Regional Córdoba de la CGT, el conjunto de gremios encabezados por SMATA (Sindicato de Mecánicos y Afines de la Industria Automotriz) y el permanente contacto con las agrupaciones estudiantiles, tanto de la Universidad Nacional como de la Universidad Católica. Asimismo con los Sacerdotes del Tercer Mundo y distintas personas de los grupos profesionales y políticos.
Con esta previa aclaración y en el entendimiento de contribuir en modesto alcance a la reafirmación de las reivindicaciones populares, redacto estas líneas ligadas a este acontecimiento fundamental de las clases populares sucedido el 29 y 30 de Mayo de 1969. 

Agustín Tosco

¿Por que se ha producido el cordobazo?

Esta es una pregunta que no por repetida, deja de plantearse y de promover la investigación, la imaginación y particularmente el interés de todos los argentinos, desde el más humilde trabajador, hasta el sociólogo desentrañador de los fenómenos sociales, o de los políticos desde conservadores hasta revolucionarios.
En el penal de Rawson nos visitaron a los trece condenados que procedíamos de Córdoba, una Comisión de Solidaridad, compuesta por Compañeros de distintos gremios de esa ciudad, de Trelew y de otras localidades de la Provincia de Chubut. Nos preguntaron qué necesitábamos para nuestra salud, desde alimentos hasta indumentaria.
Respondimos que necesitábamos solidaridad militante. Pronunciamientos. Lucha contra la Dictadura. Les hablamos de nuestros trabajadores, de sus aspiraciones, de sus desvelos, de sus sacrificios. Les dijimos que las fogatas que alumbraban las calles de Córdoba surgían desde el centro de la tierra impulsadas y encendidas por nuestra juventud estudiosa y trabajadora y que jamás se apagarían porque se nutren de la vida y de los ideales de un pueblo rebelado contra la opresión que se ejercía sobre él y estaba dispuesto a romperla, pasara el tiempo que pasara. Dijimos la verdad, la verdad de todo lo que queríamos. Los trece condenados de Rawson éramos de extracción, situación y condición heterogénea. Pero todos coincidíamos. No exagero al manifestar que varios de los miembros de la Comisión de Solidaridad y ellos están para testimoniarlo, sintieron correr lágrimas sobre sus mejillas. Al fin y en esta tensa conversación, plantearon la pregunta: ¿Por qué se ha producido el Cordobazo? Respondimos, con lo que creo es la esencia de la respuesta a tanto interrogante y a tantas elucubraciones que andan dando vuelta como conclusiones: el Cordobazo es la expresión militante, del más alto nivel cuantitativo y cualitativo de la toma de conciencia de un pueblo, en relación a que se encuentra oprimido y a que quiere liberarse para construir una vida mejor, porque sabe que puede vivirla y se lo impiden quienes especulan y se benefician con su postergación y su frustración de todos los días.
¿Y por qué Córdoba precisamente? Por que Córdoba no fue engañada por la denominada Revolución Argentina. Córdoba no vivió la "expectativa esperanzada" de otras ciudades. Córdoba jamás creyó en los planes de modernización y de transformación que prometió Onganía, Martínez Paz, Salimei y Ferrer Deheza y luego Borda, Krieger Vasena y Caballero. La toma de conciencia de Córdoba, de carácter progresivo pero elocuente, es bastante anterior al régimen de Onganía. Pero se expresa con mayor fuerza a partir de julio de 1966.
La reivindicación de los derechos humanos, proceda de donde proceda, en particular de las Encíclicas Papales desde Juan XXIII, encuentran en nosotros una extraordinaria receptividad y así se divulgan especialmente en la juventud y en los Sindicatos. Si hay receptividad es que hay comprensión, y la comprensión deriva en entusiasmo, en fe y en disposición al trabajo, al esfuerzo e incluso al sacrificio para consumar los ideales que ya tienen vigencia en el ámbito universal.
Para reducir la cuestión a sus aspectos más cercanos, las grandes luchas previas al Cordobazo amanecen antes de los dos meses de la usurpación del poder por parte de Onganía. Y estas, tanto como las que posteriormente se plantearon ya que siguen en vigencia, bajo distintas características, obedecen a la toma de conciencia de la necesidad de liberación que es el patrimonio principal de Córdoba dentro del panorama nacional.

Los principales e inmediatos antecedentes

El 29 de enero de 1974 la Triple A difunde en Buenos Aires una “lista negra” de personalidades que “serán inmediatamente ejecutadas en donde se las encuentre”. La lista incluye a Hugo Bressano (Nahuel Moreno), dirigente del PST, Silvio Frondizi, Mario Hernández, Gustavo Roca y Mario Roberto Santucho (dirigentes del PRT/ERP); los dirigentes sindicales Armando Jaime, Raimundo Ongaro, Rene Salamanca (PCR) y Agustín Tosco; Rodolfo Puiggros – ex rector de la UBA – Manuel Gaggero (director del diario El Mundo), Roberto Quieto (dirigente de Montoneros), Julio Troxler ex subjefe de policía de la Pcia. de Buenos Aires y cercano al Peronismo de Base; coroneles Perlinger y Cesio, Monseñor Angelelli; senador nacional Luís Carnevale y otros, la mayoría de los cuales serían asesinados en el futuro cercano.

A mediados del mes de Agosto de 1966 nuestra Organización Sindical emitió una Declaración en carácter de "Solicitada" cuyo título fue: "Signos negativos". Fue !a primera posición sindical en Córdoba contra la serie de medidas de neto corte represivo que implantaba la Dictadura. Esa declaración tuvo amplia repercusión, no sólo local sino nacional y podríamos decir que prácticamente inauguró la posición rebelde contra la política de Onganía y su equipo.
La muerte de Santiago Pampillón a manos del aparato represivo, puso en evidencia la histórica resistencia estudiantil. Nadie podrá olvidar las luchas y manifestaciones de protesta de todas las agrupaciones, las huelgas de hambre y el propio paro de una hora del movimiento obrero cordobés en solidaridad con los compañeros universitarios. Tuve el honor de integrar una Delegación Sindical de la CGT de Córdoba que acudió a Mendoza al sepelio de Santiago Pampillón Allí discutimos los cordobeses con Gerónimo Izzeta que se encontraba casualmente y le increpamos la pasividad de la CGT Nacional. Al mismo tiempo que se manifestaba el ascenso del espíritu de lucha de las bases sindicales y estudiantiles contra el régimen, los jerarcas del sindicalismo nacional iban justificando -en actitudes- su posterior proclamación a todos los vientos de la "filosofía participacionista".
Tanto como la represión crecía también la resistencia aumentaba. Una manifestación incidental revelaba las distintas formas del repudio al régimen y a sus cómplices. En Córdoba circuló profusamente una hoja impresa que reproducía a Francisco Prado, participando del Festival del Folklore en Cosquin Enero de 1967- mientras era avasallado el Sindicato de Portuarios, despedazado su convenio colectivo de trabajo y despedidos sus dirigentes y militantes más esforzados. Prado era Secretario General de la CGT Nacional.
Esas hojas circularon por todo Córdoba y la gente evidenciaba su condena ante la claudicante actitud.
En el mismo mes de febrero de 1967 y en función del Paro Nacional resuelto para el primero de Marzo de dicho año, en esta ciudad se realizaron grandes manifestaciones obreras.
El diario '"Córdoba" reprodujo varias fotografías de los actos y una en particular de la represión, donde constó mi detención junto con varios compañeros de la columna de Luz y Fuerza. Fue un plan de lucha de alcance nacional, frustrado por el incipiente participacionismo y dialoguismo que terminó una vez más confiando, según expresiones del propio Francisco Prado, en el nuevo ministro Krieger Vasena, porque según él: "Habría cambiado y su gestión podría ser útil a los trabajadores". Pese a esto, la posición de casi todos los sectores populares, especialmente de Córdoba, conminaba a continuar la lucha.
Quiero transcribir una frase de un documento sindical del 23 de Febrero de 1967, por su carácter premonitorio del "Cordobazo". Decía así: "La historia grande ¡está jalonada de hitos como el que ayer fuera protagonizado por el movimiento obrero de Córdoba, en los talleres y fábricas, en las calles de nuestra ciudad. Porque fue la de ayer una jornada escrita con rasgos vigorosos y expresiones estentóreas que desbordaron los lindes habituales y se prolongaron luego en los grafismos de la prensa y de la televisión, en la retina y en el ánimo de los millares de protagonistas y espectadores que vivieron las secuencias del plan de acción desplegado por la CGT y gremios confederados de Córdoba. Fue una jornada lúcida y comprometida que nos acerca un poco más a la definición crucial que forzosamente tiene que producirse por imperio de la situación a que ha sido arrastrado el pueblo argentino, y sobre la que los trabajadores tenemos adoptada una posición clara, concreta e irreductible".
La represión que siguió al paro del primero de marzo de 1967 y la desastrosa conducción de la CGT Nacional produjo un notorio vacio que estuvo signado fundamentalmente por la oposición cada vez más abierta entre las bases sindicales y dirigentes vinculados a ellas y el participacionismo entreguista anidado en la sede de Azopardo en la Capital Federal.

Las bases demandaban un nuevo Plan de Acción.

En Tucumán el ataque a los derechos de los trabajadores iba en aumento. En octubre de 1967 la Delegación de Córdoba en el Congreso de la Federación de Luz y Fuerza reclamaba ese Plan de Acción, inspirada en las propias demandas vigentes en nuestra ciudad y denunciaba los hechos más alarmantes que estaban sucediendo.
La preocupación de los dirigentes nacionales se centraba exclusivamente en normalizar la CGT en ese entonces en manos de la Comisión Delegada.
¿De qué teníamos los cordobeses clara conciencia a fines de 1967? ¿Cuál era nuestra denuncia? ¿Cuál era nuestra posición? En apretada síntesis expresábamos: Bajo el lema de modernización y transformación el gobierno planteó un plan económico, cuya base filosófico-política se asentó aparentemente en el más ortodoxo y crudo liberalismo, en la resurrección del "dejar hacer, dejar pasar", en la vigencia de un libre empresismo a ultranza, que provocaría la estabilidad y la multiplicación de los bienes económicos del país. Sin embargo esta declamada libertad económica no es sino un esquema destinado sustancialmente a someter al país integrándolo a la crisis del sistema capitalista monopolista como elemento compensador del deterioro cada vez más pronunciado del mismo.
Más adelante señalábamos: "Ya desde hace tiempo en todas las naciones del mundo ha concluido la etapa del liberalismo que aquí se pregona. Las potencias industriales practican un crudo dirigismo económico; en el sistema interno protegiendo su mercado productor e incluso consumidor por vía de las barreras aduaneras y otros dispositivos complementarios; en el aspecto externo creando organismos internacionales supeditados a ellas que imponen la política de la libre penetración y de la libre explotación de los pueblos subdesarrollados por los monopolios que actúan desde las grandes metrópolis.
Esta libertad económica impuesta y dirigida desde afuera, especialmente desde las concentraciones monopolistas norteamericanas a la par de favorecer desmesuradamente a las mismas y a su país de origen, provocan en Argentina la agudización de la crisis y la profundización de los efectos recesivos'*.
En los pronunciamientos sobre los aspectos económicos se concluía: "Lo que se pretende realmente es quebrar a la industria nacional y dejar el mercado de consumo a merced de los monopolios. Así lo ha expresado genéricamente la Confederación de la Industria al referirse que esta política de transferencia formales y reales es en el más benigno de los juicios, un mal signo. En lo que hace a las empresas del Estado la aprobación de la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Sociedades Anónimas, confirma crudamente la programática oficial de entrega del patrimonio estatal y de la conducción básica y fundamental de la economía a los intereses extranjeros. Nadie duda ya que el plan trazado es contrario a un auténtico desarrollo, atenta contra el nivel de vida de la población, sirve a los grupos de la reacción y del privilegio, compromete el porvenir del país y lesiona la soberanía nacional".
En las cuestiones sociales se denunciaba "el aumento de todos los precios de los artículos de uso y de consumo, agotando la capacidad adquisitiva de las remuneraciones. El incremento de la desocupación. La paralización de la Comisión del Salario Vital, Mínimo y Móvil. La imposición del arbitraje obligatorio para los diferendos laborales. La ley de represión de los conflictos sindicales. La intervención a Sindicatos, el retiro o suspensión de personerías gremiales. La eliminación o restricción de las representaciones sindicales en la Empresa del Estado, incluidos los organismos de previsión social. La violación de los contratos colectivos de trabajo. La ley de congelación de salarios. La modificación de la ley de indemnizaciones por despido. El aumento de la edad para acogerse a la jubilación y la eliminación de las compensaciones por años de servicio".
Como últimos detalles de las denuncias contra la reaccionaria política que se llevaba adelante se señalaba: "Simultáneamente el Gobierno pretende tener un consenso tácito de la opinión pública, pero no abre vías de ninguna naturaleza para probar con la expresión del pueblo si ello es cierto o no, mientras justifica tamaño despropósito con la supuestamente perjudicial de enfrentar a un debate político al país. Con la lógica perseverancia de sus propósitos retrógrados el Gobierno aprueba la Ley de Defensa Civil que militariza a toda la población a partir de los 14 años de edad, bajo el pretexto de asegurar el frente interno, pero con la finalidad de reprimir toda legitima defensa de los intereses económicos, sociales y políticos de los trabajadores. Más adelante dicta la denominada ley de represión al comunismo, que engloba a todas las personas o instituciones que protesten o lleven adelante una acción para proteger sus derechos. Supera el cuadro represivo macartista dejando al Servicio de Informaciones del Estado la calificación de toda persona que tenga "motivaciones ideológicas comunistas", añadiendo un régimen punitivo que llega hasta los nueve años de prisión. Intervienen las Universidades Nacionales, anula la participación de la juventud estudiosa argentina en la vida de las mismas, proyecta una reglamentación limitacionista y disuelve los Centros de Organización Estudiantiles. Viola el secreto de la correspondencia cual modernos inquisidores celosos de toda opinión adversa a la dogmática oficial. En el ámbito internacional propuso, felizmente rechazada, la institucionalización de la Junta Interamericana de Defensa, cual moderno gendarme de los Pueblos de América Latina que bregan por su emancipación integral, a fin de mantenerlos en el subdesarrollo, en el estancamiento y en la dependencia neocolonial" Allí se realizaron denuncias que si bien eran conocidas por todos, no todos la realizaban. Eran las delegaciones cordobesas por lo general las que sustentaban estos planteamientos en todos los ámbitos.
En Córdoba se expresó poco tiempo después una resolución de la CGT local que declaró persona no grata al Presidente Onganía, y eso trasuntaba el creciente desafío al régimen autocrático, no cuestionado a nivel masivo con tanto vigor como se daba en Córdoba.

La rebelión de las bases sindicales

La Comisión Delegada de la CGT Nacional, intentó por todos los medios la construcción de un Congreso adicto a las teorías del participacionismo. Que era hacerse eco de toda la política del Gobierno y lograr la participación en el proceso. Una renuncia clara a las reivindicaciones obreras y populares que merecía una repulsa general.
El "dirigentismo" de los jerarcas de las organizaciones nacionales, luego de prolijos cortejos de delegados, al estilo de los viejos comités de la política criolla de la Década Infame, resolvió la convocatoria a un Congreso Nacional para la normalización de la Confederación General del Trabajo.
Llegó a tanto la podredumbre de los dirigentes participacionistas, que sostenían que en ese Congreso no podían participar las Organizaciones que estaban intervenidas, entre ellas la de más caudal de afiliados o sea la Unión Ferroviaria, además de los trabajadores portuarios, de prensa, químicos, del azúcar, etc.. Querían hacer un Congreso con los que habían tolerado la Dictadura y sancionar a su vez con tal exclusión a los que habían luchado, habían sido intervenidos y eran perseguidos por los violadores de todos los derechos sindicales.
Todos quienes continuaban fíeles a los principios sindicales, incluso los sindicatos intervenidos designaron delegados a tal Congreso, comprometiendo a quienes estaban con la Dictadura a que en el propio Congreso los inhibieran de actuar. El 28, 29 y 30 de Marzo comenzó el Congreso. Los dirigentes que coincidían con Onganía, no tuvieron el valor de acudir a impugnar a quienes.querían excluir desde la? bambalinas. El Congreso se realizó con todas las organizaciones combativas, incluidas las intervenidas, y con poco más de la mitad de los delegados suficientes para el quórum se proclamó la lucha contra la Dictadura y el desconocimiento a todos lo jerarcas del participacionismo. De allí nació lo que fue denominada CGT de los Argentinos, encabezada por Raimundo Ongaro.
Las bases sindicales repudiaban toda la política de conciliación vergonzosa y una ola de manifestaciones, de actos, todos organizados por los sindicatos de la CGT de los Argentinos, cubrió una verdadera celebración del 1° de Mayo de 1968.
En Córdoba más de cinco mil personas concurrieron al local del Córdoba Sport Club, en el que juntamente con Ongaro hice uso de la palabra denunciando una vez más, ratificando lo que veníamos señalando desde 1966, que la Dictadura hundía al país.
El 28 de Junio de ese mismo año la CGT de Córdoba programó un acto frente al local de la misma, en repudio al Segundo Aniversario de la Dictadura. La represión, como lo hacia repetidas veces descargó todo su aparato y se contabilizaron trescientos veintidós presos entre los manifestantes. El movimiento obrero, el estudiantado, los sectores populares pugnaban por expresar su protesta en la calle y sucesivamente eran reprimidos. Pero no descansábamos. Algunos ya sostenían que no era posible programar actos, ya que la Policía no los permitía y que la gente se cansaba. La mayoría sostuvo que no. No queríamos dejar de lado nuestro derecho a expresamos, a protestar, a exigir soluciones. Una y otra vez nos disolvían encarcelando a trabajadores y estudiantes.
En Septiembre de 1968, la CGT y el Frente Estudiantil en Lucha programó una semana de Protesta en recordación de los Mártires Populares, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Santiago Pampillón.
Ya el Gobernador Caballero, que había suplantado a Ferrer Deheza, lanzaba la constitución de un Consejo Asesor, como forma perfeccionada del participacionismo como experiencia piloto para todo el país.
La Semana de los Mártires Populares fue violentamente reprimida. Cayó baleado el joven estudiante Aravena, que hoy aún se encuentra impedido físicamente en forma total, como producto de aquel alevoso ataque.
Los actos fueron disueltos. Se atacó a una manifestación encabezada por dirigentes sindicales, estudiantiles y Sacerdotes del Tercer Mundo, que provenían de una Misa por Santiago Pampillón. Se disolvieron los actos frente a la CGT. Se encarcelaron a varios militantes y representantes sindicales y estudiantiles que estuvieron casi un mes en Encausados.
A fines del mismo 1968, la CGT organizó otro acto que fue igualmente reprimido. Todos sentíamos una real indignación y la condena al régimen tomaba ribetes de furia. Nada era posible hacer. La represión se manifestaba en todo momento. El gobierno seguía su propaganda para el Consejo Asesor. La Federación de Luz y Fuerza suspendía a nuestro sindicato por estar adherido a la CGT de los Argentinos.
Los jerarcas sindicales habían realizado su propio Congreso, pero no tenían ninguna vigencia en las bases. En Córdoba eran abiertamente repudiados por la Clase Trabajadora.
Mientras en todos los órdenes la política de Onganía seguía consolidándose en el sentido de la fuerza y la opresión.
Mientras por otra parte, en el Pueblo crecía la rebelión contra tanto estado de injusticia, de desconocimiento de los Derechos Humanos. A fines de 1968, se cumplió el 20° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Luz y Fuerza realizó algunas conferencias sobre el particular. Qué cotejo más dramático se realizaba entre el contenido de esta declaración que coronó el final de la segunda guerra mundial y el régimen que imperaba en Argentina. Parecía que tantos sacrificios, tantas vidas, por el respeto a los derechos del hombre, hubieran sido inútiles.

1969: el año del cordobazo
 
Hemos reseñado los males del régimen a escala nacional y hemos particularizado las posiciones de Córdoba por ser las más relevantes contra la Dictadura en el orden nacional.
Ya también Hilda Guerrero de Molina, mártir obrera de Tucumán engrosaba las filas de quienes habían caído defendiendo sus ideales, enfrentando al régimen de Onganía.
El régimen comunitario era publicitado desde todos los ángulos del equipo gobernante.
Córdoba se había convertido en la experiencia piloto y el Dr. Caballero había constituido su Consejo Asesor que sería convalidado con bombos v platillos en la Reunión de Gobernadores de Alta Gracia. Allí llegó Onganía en el mismo automóvil y en la misma posición ideológica y con los mismos propósitos de Caballero.

Antes habíamos redactado un importante documento.
Un documento que se denominaba DECLARACIÓN DE CÓRDOBA y que se dio a publicidad el 21 de Marzo de 1969.
Dos meses y días antes del Cordobazo.
En el reseñábamos lo problemas principales de orden local que sumados a los de orden nacional y en función a la toma de conciencia del pueblo de Córdoba sobre la validez de sus derechos, podríamos decir que encuadraron la heroica reacción popular del Cordobazo.
En la introducción se decía; "Nuestra Provincia soporta un descalabro gubernativo, una manifiesta inoperancia en los más altos niveles jerárquicos oficiales, una ineptitud generalizada en la conducción de la cosa pública.
Paralelamente a esta ineficacia se destaca un oscuro y torpe manejo de los instrumentos del poder, para favorecer a los círculos del privilegio económico y financiero, para exaccionar los modestos recursos monetarios de la población, para burlar la auténtica representatividad popular mediante el fraude neocorporativista, para manipular desvergonzadamente a algunos miembros de la justicia,intentando abiertamente ponerlos al servicio de la tolerancia cómplice hacia el crimen de algún conspicuo allegado al régimen".
No se recuerda que nuestra provincia haya soportado tamañas iniquidades públicas. Nunca el pueblo cordobés contempló, un ejercicio sensual del poder usurpado con la impunidad que se manifiesta, y con el visto bueno de un Poder Central que en muchos casos lo pone como ejemplo de experiencia a proyectarse en toda la nación.


Agustín Tosco y Raimundo Ongaro

Esta situación insoportable en todos los órdenes, obliga a la clase trabajadora cordobesa a repudiar públicamente al gobierno local, a corresponsabilizar a la Dictadura de Ongania de todos sus actos y a actuar cada vez más unida y enérgicamente para lograrla instauración del ejercicio pleno de los derechos y garantías que pertenecen inalienablemente a los trabajadores y ciudadanos, y a la práctica de la función gubernativa en un plano de dignidad y de real interpretación de las aspiraciones del Pueblo".
Señalábamos y no lo hacíamos nosotros por una elucubración al margen de las posiciones populares, sino como una expresión auténtica que palpitaba en toda la población que: "Consejo Asesor: Durante bastante tiempo el Gobierno de Córdoba trabajó intensa y solapadamente, para implementar el denominado Consejo Asesor Económico Social. Sus fundamentos se basaron en el supuesto interés por consultar sectores representativos de la comunidad y darles participación en el análisis y programa de los actos gubernativos".
Luego se indicaba: "Asimismo se pretende remedar el engendro del Consejo Asesor, con los Consejos Económico-Sociales de vigencia positiva en algunos países del mundo estructurados políticamente sobre la base de la voluntad soberana del Pueblo".
Y por último, luego de otras consideraciones: "El Consejo Asesor procura la domesticación de la sociedad,su estratificación definitiva y si hoy se viste con los ropajes de una aparente inocencia, con el tiempo todos deberán lamentar su consolidación como aparato de poder omnipotente, sin apelaciones, en el que se fundamentará y basará el régimen para implantar un sistema de vida repudiado por la historia y con el cual se identificó con su saludo romano el otrora joven camisa negra, hoy Gobernador de Córdoba, Dr.
Carlos Caballero.
Sobre el caso Valinotto, se señalaba, "la opinión pública cordobesa y también la nacional observan con estupor como un Juez de Córdoba, dispuso la libertad de un criminal basándose en el testimonio, denominado "de abono" del Ministro de Gobierno, Dr. Luis E. Martínez Golletti, y del Vocal del Superior Tribunal de Justicia Dr. Pedro Angel Spina".
Y culminaba el análisis sobre este tema: "El Sr. Gobernador de Córdoba, Dr. Carlos Caballero, ante la renuncia verbal de su Ministro de Gobierno, Dr. Martínez Golletti, resolvió, rechazarla ratificándole su confianza".
Sobre los impuestos de orden local recalcábamos: "Los centros vecinales de Córdoba, integrados en su mayoría por trabajadores, han denunciado el asalto fiscal de que son objeto, han protestado, han señalado la ilegalidad de las medidas tributarias, pero el gobierno ha permanecido incólume, ofreciendo una transitoria y demagógica rebaja que no altera la situación de fondo y que ha determinado la resistencia al pago, como único camino para hacerse escuchar, aunque el gobierno sigue y seguirá sordo a los reclamos del pueblo, embebido en su absolutismo y cegado por su tortuoso designio político.
Sobre los problemas laborales se daba el caso de las "quitas zonales" que afectaba fundamentalmente al gremio metalúrgico. La anulación de la Ley del Sábado Inglés, que había sancionado en el año 1932 y que rebajaba en un 9,1 °/o los salarios mensuales de los trabajadores. El Departamento Provincial de Trabajo resultaba totalmente inoperante. Se distinguía que "Córdoba es, a no dudarlo, el paraíso de los recibos en blanco, que sirven para robar de los ya magros salarios de los trabajadores, partes sustanciales y crear la inseguridad en la permanencia de su empleo". Por otra parte se dispuso el cierre de una serie de escuelas nocturnas de capacitación a la que concurrían los trabajadores, con el fundamento de que se habían agotado las instancias para que los mencionados establecimientos pasaran a formar parte del organigrama secundario provincial.
Las tropelías de la denominada "Brigada Fantasma", también enardecieron al pueblo de Córdoba. Decíamos sobre el particular: "Todo el país conoce ya el increíble episodio de la "Brigada Fantasma", denominada así por sus oscuras andanzas no en resguardo de la seguridad pública, sino atentando contra la misma. Intimidando a gente inocente, persiguiendo a supuestos delincuentes y extorsionando a los detenidos". Se concluía sobre este punto: También el episodio de la "Brigada Fantasma", por más que se haya dispuesto su disolución y la detención de los "policías" que la integraban, no fue descubierta por la preocupación o la diligencia de los funcionarios del gobierno. Se conoció y se investigó por las denuncias periodísticas que constituye hoy el único medio que tiene el Pueblo para defenderse de alguna manera de los atropellos a que es sometido por un Gobierno, que inexorablemente "será juzgado como el más nefasto para los derechos de toda la población de Córdoba". Para no extenderse más sobre este extenso documente señalaré una frase mas: "Una ínfima minoría, los dedos de una mano sobran para contarlos, de "dirigentes" sindicales, apoya el régimen cordobés. No es así sin embargo en el orden nacional.
La asistencia de más de cuarenta jerarcas gremiales a una entrevista con Onganía ha demostrado que el espíritu de lucha de los trabajadores y del pueblo, tienen un fuerte contingente de desertores, sumados a la programática del régimen: política de sometimiento económico, de opresión social, de oscurantismo cultural y de mordaza cívica, sojuzgando a todos los argentinos que quieren un país en el cual se operen fundamentales transformaciones que posibiliten un inmediato porvenir donde impere la justicia social; donde se produzca la independencia económica, liberando a la patria de la penetración y dominio monopolice e imperialista; donde se materialice la soberanía política sobre la base de la libre voluntad popular y donde la democracia integral se practique sin ningún tipo de proscripciones e inhabilitaciones para todos los argentinos".
Cubríamos el final exhortando a la unidad, a la acción común reinvindicativa, de todas las Organizaciones Sindicales para la prosecución de la lucha en defensa de nuestros derechos.

Estalla la caldera

Los trabajadores metalúrgicos, los trabajadores del transporte y otros gremios declaran paros para los días 15 y 1° de Mayo, en razón de las quitas zonales y el no reconocimiento de la antigüedad por transferencia de empresas, respectivamente. Los obreros mecánicos realizan una Asamblea y a la salida al ser reprimidos, defienden sus derechos en una verdadera batalla campal en el centro de la ciudad el día 14 de Mayo. Los atropellos, la opresión, el desconocimiento de un sin número de derechos, la vergüenza de todos los actos de gobierno, los problemas del estudiantado y de los centros vecinales se suman. Se paraliza totalmente la ciudad el día 16 de Mayo.
Nadie trabaja. Todos protestan. El Gobierno reprime.
En otros lugares del país, estallan conflictos estudiantiles por las privatizaciones de los comedores universitarios.
En Corrientes es asesinado el estudiante Juan José Cabral y ese hecho tiene honda repercusión en toda la población de Córdoba. Se dispone el cierre de la Universidad. Todas las agrupaciones estudiantiles protestan y preparan actos y manifestaciones. Se trabaja de común acuerdo con la CGT.
El día 18, es asesinado en Rosario el estudiante Adolfo Ramón Bello.

Realizamos con los estudiantes y los Sacerdotes del Tercer Mundo una marcha de silencio en homenaje a los caídos.
El día 20 de Mayo, fui detenido e incomunicado en el Departamento de Policía "en averiguación de antecedentes". Recupero la libertad al día siguiente.
El día 21, se concreta un paro general de estudiantes. Una serie de comunicados del movimiento obrero lo apoyan. En Rosario cae una víctima más.
El estudiante y aprendiz de metalúrgico Norberto Blanco, es asesinado en Rosario. Se instalan Consejos de Guerra.
El día 22 de Mayo, los estudiantes de la Universidad Católica se declaran en estado de asamblea y son apoyados por el resto del movimiento estudiantil.
El día 23 de Mayo, es ocupado el Barrio Clínicas por los Estudiantes. Es gravemente herido el estudiante Héctor Crusta de un balazo por la Policía.
Se producen fogatas y choques. La Policía es contundente, y los choques se hacen cada vez más graves.
El día 25 de Mayo, hablo en la Universidad Católica de Córdoba y hago una severa crítica y condena a los sangrientos atropellos de la Policía y de los arbitrarios procedimientos del Consejo de Guerra en Rosario.
El día 26 de Mayo, el movimiento obrero de Córdoba, por medio de los dos plenarios realizados, resuelve un paro general de actividades de 37 horas a partir de las 11 horas del 29 de Mayo y con abandono de trabajo y concentraciones públicas de protesta. Los estudiantes adhieren en todo a las resoluciones de ambas CGT.
Todo se prepara para el gran paro. La indignación es pública, notoria y elocuente en todos los estratos de ]a población.
No hay espontaneísmo. Ni improvisación. Ni grupos extraños a las resoluciones adoptadas. Los Sindicatos organizan y los estudiantes también.
Se fijan los lugares de concentración. Como se realizaran las marchas. La gran concentración se llevara adelante, frente al local de la CGT en la calle Vélez Sársfieid 137.
Millares y millares de volantes reclamando la vigencia de los derechos conculcados inundan la ciudad en los días previos. Se suceden las Asambleas de los Sindicatos y de los Estudiantes que apoyan el paro y la protesta.
El día 29 de Mayo amanece tenso. Algunos sindicatos comienzan a abandonar las fábricas antes de las 11 horas. A esa hora el Gobierno dispone que el transporte abandone el casco céntrico. Los trabajadores de Luz y Fuerza de la Administración Central, pretenden organizar un acto a la altura de Rioja y General Paz y son atacados con bombas de gases. Es una vez más la represión en marcha. La represión indiscriminada. La prohibición violenta del derecho de reunión, de expresión, de protesta.
Mientras tanto, las columnas de los trabajadores de las fábricas de la industria automotriz van llegando a la ciudad. Son todas atacadas y se intenta dispersarlas.
El comercio cierra sus puertas y las calles se van llenando de gente. Corre la noticia de la muerte de un compañero, era Máximo Mena del Sindicato de Mecánicos. Se produce el estallido popular, la rebeldía contra tantas injusticias, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede. Nadie controla la situación. Es el Pueblo. Son las bases sindicales y estudiantiles, que luchan enardecidas. Todos ayudan. El apoyo total de toda la población se da tanto en el centro como en los barrios.
Es la toma de conciencia de todos evidenciándose en las calles contra tantas prohibiciones que se plantearon. Nada de tutelas, ni de los usurpadores del poder, ni de los cómplices participacionistas. El saldo de la batalla de Córdoba -El Cordobazo- es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos.
Pero la dignidad y el coraje de un Pueblo florecen y marcan una página en la historia argentina y latinoamericana que no se borrará jamás.
En las fogatas callejeras arde el entreguismo, con la luz, el calor y la fuerza del trabajo y de la juventud, de jóvenes y viejos, de hombres y mujeres. Ese fuego que es del espíritu, de los principios, de las grandes aspiraciones populares ya no se apagará Jamás.
En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad soberana del pueblo, partimos esposados a bordo de un avión con las injustas condenas sobre nuestras espaldas. Años de prisión que se convierten en poco menos de siete meses, por la continuidad de esa acción que libró nuestro pueblo, especialmente Córdoba, y que nos rescata de las lejanas cárceles del sur, para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las ideologías, de todas las religiones, con nuestras diferencias lógicas, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su Compañero y su Hermano.

Agustín Tosco


El cordobazo, una rebelión obrera y popular

Reportaje realizado por el periodista François Géze al Cro. Agustin Tosco en agosto de 1974.

¿Qué papel jugó el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba en las luchas de 1969 y de 1971?
Nuestro sindicato -y yo era el delegado al plenario de gremios-fue el que hizo la moción, la proposición del paro activo para el 29 de mayo de 1969. Lo recuerdo bien, y no es sólo un aspecto formal de la cuestión, haberse parado y hacer una moción. Lo importante fue la fundamentación de esa moción, en el sentido de enfrentar a la dictadura militar, de enfrentar la experiencia neocorporativista que se hacía en la provincia de Córdoba con la creación de un consejo asesor económico social; de enfrentar la política económica de estabilización monetaria, como la llamaban, y que tenía una especie de primer ministro, el ministro de Economía Adalbert Krieger Vasena, y de trabajar con los demás sindicatos y con los estudiantes en la organización de las concentraciones que fueron programadas en distintos puntos de la ciudad.
La ciudad está rodeada de un sector industrial con predominancia de los trabajadores de IKARenault y de Fiat. En 1969 Fiat no participó porque tenía un sindicato propatronal, pero sí participó como uno de los pilares fundamentales del Cordobazo el SMATA. Las primeras barricadas que se hicieron y esto consta en algunos libros publicados sobre el tema fueron frente a la sede central de los trabajadores de la administración del servicio público de electricidad. O sea, estuvieron organizados por los militantes de nuestro Sindicato.
Luz y Fuerza participaba en el Comité de Huelga, que estaba integrado, además, por otros cinco sindicatos. El Comité también tenían un enlace con los compañeros estudiantes.
Muchas veces se hablé del espontaneísmo del Cordobazo. Nosotros no estamos de acuerdo. Decimos que no hubo espontaneísmo, salvo en lo que rodeó lo esencial, a la organización, a lo programado del Cordobazo. Hubo espontaneidad en la adhesión de la gente, en la militancia de la gente, en la solidaridad del pueblo con los obreros y estudiantes que luchaban.La lucha comienza al reprimir la policía.
Los compañeros del SMATA, los trabajadores de IKA-Renault que venían avanzando, los compañeros de Luz y Fuerza que se concentran frente a la Empresa, los compañeros de cerveceros, del vidrio, de distintas concentraciones en la periferia de la ciudad, venían avanzando hacía el centro para hacer una gran concentración pues ése era el objetivo. Y todos estos compañeros fueron atacados por la policía, especialmente los mecánicos y los de Luz y Fuerza. Ahí es cuando surge la capacidad de lucha de los trabajadores, porque todo esto venía precedido de una serie de represiones en distintos lugares del país, incluso en Córdoba. Ya había muertos: los casos de Hilda Guerrero de Molina en Tucumán, de Cabral en Corrientes, de Bello y Blanco en Rosario y todas estas represiones habían provocado gran indignación.
La situación era que la policía estaba matando gente y no había defensas para ello. Entonces se decidió enfrentar a la policía, de forma que no pudiera seguir matando gente impunemente.
Cuando los compañeros enfrentan a la policía, se hacen las barricadas, se atrincheran, digamos así, los contingentes obreros y estudiantiles. La policía entonces retrocede. Incluso, IV ANIVERSARIO DEL CORDOBAZO Con la presencia del presidente de Cuba Osvaldo Dorticos  los obreros avanzan. Hay películas, fotografías, donde se observa que la policía huye, directamente.
Esto comenzó a las once de la mañana, y a las cinco de la tarde debían intervenir el Ejército.
Más o menos nosotros calculamos que hubo unas 50.000 personas en la zona de la ciudad que estaban en la calle con sus barricadas y ya se habían tornado el centro, el Barrio Clínicas, que es el lugar donde están fundamentalmente radicados los estudiantes. A la noche se produjo un, apagón de luz que duró mas de cuatro horas, y fueron tomadas las comisarias, las sedes de la policía en la periferia.
El Ejército, en alguna medida logré desalojar el centro. Hacía fuego indiscriminadamente.
Entonces fueron los barrios y cortadas las principales rutas de la ciudad.
Al otro día nosotros caímos presos. Nos espesaron y nos llevaron a la policía. Entró, al Sindicato de Luz y Fuerza, la Gendarmería Nacional, y nos encontró aquí, por-que el día 30 de mayo nosotros teníamos una reunión. La huelga se debía cumplir el 29 y 30, y ese día debíamos lanzar otra serie de paros. Como fue un golpe sorpresivo -nosotros no teníamos conocimiento de la intervención de la Gendarmería Nacional-nos dieron un golpe de mano ch el sindicato. Llegaron los gendarmes con las metralletas haciendo fuego, nos arrinconaron y nos detuvieron a todos. Nosotros ya sabíamos que había habido muchos muertos.
Oficialmente se dijo que hubo 34 muertos, 400 heridos y 2000 presos.
Cuando nos detuvieron nos llevaron a una de las sedes militares -que también rodean Córdoba, o al menos está cerca de las principales entradas, y nos juzgaron tribunales militares.
Nos preguntaron si éramos partidarios de la violencia y nosotros utilizamos como argumento las declaraciones de la Conferencia Episcopal de la Conferencia de América Latina (CELAM), conocidas por el documento de Medellín, entonces muy en boga, que afirmaban que la violencia, cuando es de los pobres, es un acto de legítima justicia.
Yo fui uno de los que di esa explicación al tribunal militar, pero por el resultado es evidente que no convencí, porque me condenaron a 8 años y 3 meses de cárcel.
En total hubo 34 condenados a la cárcel. Como se había declarado la huelga general por tiempo indeterminado, vino el general Lanusse que era comandante en jefe del Ejército y levantó todos los tribunales militares y dejó al resto de los detenidos en libertad a los cinco días, porque se les ponía muy dura la resistencia. Así retomó la calma En realidad, el Cordobazo fue una rebelión obrera y popular.
Alguna gente nos preguntó porqué no habíamos tomado la Casa de Gobierno sencillo: fue porque no estaba planeado tomarla.
La dictadura tenía un peso muy grande y nosotros lo que teníamos planteado resistir, demostrar la capacidad de lucha, dar un paso importante como ejemplo, inclusive para todo el país, de resistencia obrera y popular, para tirar abajo a la dictadura. En verdad, el Cordobazo fue el comienzo del fin de la dictadura.
Un grupo de condenados fuimos a parar a una cárcel en Santa Rosa, La Pampa Estuvimos allí 14 días. El tribunal supremo de las Fuerzas Armadas confirmó nuestra sentencia y en un avión de la Armada nos llevaron al Sur.
-Quisiera aclarar una versión que he escuchado, y que afirma que el Cordobazo fue en cierta forma consentido por intereses ajenos a los trabajadores, por ejemplo por el sector militar que dirigía el general Lanusse, para valerse de ese hecho en propio proyecto...
-Evidentemente, esa versión tiende a minimizar el significado histórico del Cordobazo.
Además, que Lanusse, que cualquier sector de las clases dominantes haya armado el Cordobazo para Ilevar adelante la política de su sector no es nada nuevo A Lenin le dijeron que era un agente alemán porque viajó en el vagón blindado, a Fidel Castro le decían que era un agente de la CIA porque iba Jules Dubois y le ha reportajes. Lenin señaló una vez que "a nosotros no nos intimida el elogio o el insulto del enemigo". Y como el enemigo también tiene contradicciones es evidente c siempre -como a la vez, lo hacemos nosotros-un hecho u otro pretenda ser capitalizado para sus propios fines.
Pero el Cordobazo surgió de la clase obrera y del pueblo. Lo esencial del Cordobazo es que surge de los trabajadores y de los estudiantes y que ellos, por sus convicción salen a la calle a luchar. No los mandó Lanusse, ni instrumentó nada. Que luego Lanusse, como sector liberal del Ejército enfrentara a Onganía, sector corporativo del Ejercito, porque la política de éste daba Cordobazos, y por eso había que sacarlo a Onganía bueno sí es lógico. Podríamos decir que el 17 de octubre de 1945 pasó eso, y que dos los movimientos revolucionarios, cuando la clase dominante los enfrenta en la disputa por la hegemonía del poder, puede querer asustar con ellos, puede impulsarlo también magnificarlos pero en lo periférico, en lo subsidiario y no en lo esencial.
Nosotros no podemos creer que pueda ser producto de la mente de Lanusse que 50.000 personas estén luchando en la calle; o que sea producto de la mente de Lanusse que cuando estuvo en Córdoba el compañero Osvaldo Dorticós, al celebrarse cuarto aniversario, esas 50.000 personas prácticamente hayan estado gritando "Cuba, Cuba, Córdoba te saluda" y levantando el puño y muchos haciendo la V con sus dedos. Si todo hubiera sido obra de Lanusse no quedaría nada porque con un simple decreto de Lanusse habrá desaparecido el Cordobazo. Esto es como decir que la Revolución Rusa la hicieron los alemanes.
-¿Cómo viviste vos y tus compañeros el Cordobazo?
-Dentro de todo ese contexto de lucha estábamos también combatiendo en la calle los obreros de Luz y Fuerza y con ellos, yo.
A mí el fiscal militar me acusó de comando de guerrilla urbana y de allí la condena. ¿Pero, si no existe ahora peligro de represión, cómo estaba organizada la gente, con qué equipo contaba?
-La gente estaba equipada, en general, con elementos rudimentarios.., por ejemplo los compañeros mecánicos tenían gomas con tuercas, otros tenían bombas de estruendo, y alguno, alguna que otra arma de fuego.
La gente se concentró cuando atacó la policía, la gente repelió a la policía con estos y otros elementos, como piedras que encontraba en la calle, luego les prendió fuego, y fue avanzando en la ciudad con nuevas barricadas hasta que una amplia zona de Córdoba, de unos 9 kilómetros cuadrados aproximadamente, estuvo repleta de barricadas. Esto duró hasta la noche, toda la noche y al día siguiente también. El Cordobazo comenzó el 29 pero recién terminó el 2 o el 3 de junio.
El Ejército abría fuego. Incluso, tomaron algunos edificios donde había estudiantes. Hubo muchos francotiradores...
¿Quiénes eran?
-Eran francotiradores...
-Se dicen que eran radicales...
-Había radicales, y había peronistas: A los radicales les afectó mucho el golpe militar de 1966, que fue contra Illia, y Onganía tenía esa política corporativa, oscurantista, y los radicales eran los más tocados en ese aspecto a nivel ideológico, pero los trabajadores estaban realmente muy tocados porque cada vez descendía más su nivel de vida, porque cada vez se desconocían más sus derechos. La gente salió a reivindicar un programa de 15 puntos que se había aprobado en el plenario de la CGT Entre esos puntos, está el aumento de salarios, el reconocimiento de derechos que se habían negado a los trabajadores del transporte, reconocimiento del sábado inglés de los trabajadores metalúrgicos. Además, el gobierno había entrado en una corrupción abierta, era posible, por ejemplo, comprar masivamente a policías para contrabandear cigarrillos, u otras cosas. Esto era denunciado por los diarios, especialmente los liberales. Una revista fascista defendía a Caballero, el corporativismo, ese consejo económico social que debían integrar empresarios, trabajadores, estudiantes,  profesionales, etc., es decir, las fuerzas de la producción de la sociedad. Estos eran representantes no elegidos, sino seleccionados como "representativos".
La CGT se opuso a este proyecto. Nosotros teníamos una organización reconocida como representante de nuestra clase, y no podíamos reconocer una integración de nuestra clase a una política del capitalismo. Rechazamos entonces el consejo asesor, y lo pusimos como uno de los centros fundamentales en el aspecto político. La gente quizás en su gran mayoría, tal vez no comprendiera lo que era el consejo asesor pero sí comprendía lo que estaba pasando con su nivel de vida, con su permanente relegamiento de las propias organizaciones sindicales, la falta de reconocimiento político, es decir, con la mordaza política, porque los partidos políticos tampoco estaban reconocidos.
Entonces la gente por eso luchaba, y luchó, e incluso, muchos dieron su sangre. El primer compañero caído es de la columna de los mecánicos que avanzan, los enfrenta la policía, que dispara sus pistolas, y cae un compañero. Cuando se corre por la ciudad que habían matado a uno de los nuestros la indignación fue superior y la gente hacía barricadas, tiraba cables eléctricos abajo, tomaba las comisarías, tomó el Ministerio de Obras Públicas, o sea, hubo un germen de "comuna de París". En Córdoba, lógicamente, no se instauró ninguna Comuna, pero hubo un principio. Tal vez, si la CGT hubiera previsto proclamarse poder se hubiera proclamado, por unas horas, evidentemente, pero con reconocimiento de la gente.
-A nivel de lucha callejera, ¿había grupos pequeños de obreros organizados o se avanzaba en columnas?
-Había grupos organizados, por lo general, integrados por cinco trabajadores... -Aparte de la coordinación política de la CGT, había coordinación de las luchas calle -En un comienzo, hasta 3 0 4 horas después de las 11 de la mañana. Luego ya la lucha librada, la presencia del Ejército, dificultó mucho esa tarea y la gente siguió moviéndose por su cuenta, en grupos que se organizaron allí espontáneamente. Pero ahora los grupos que estaban previstos para actuar, para desencadenar lo fundamental y para mantener la coordinación, continuaron actuando en forma permanente.
-Podemos decir, entonces, que el objetivo operacional del Cordobazo fue la ocupación del centro de a ciudad...
-Si, aunque lo principal fue hacer una gran concentración. Luego de realizada esa concentración, era necesario mantenerse en el centro de la ciudad y lógicamente, eso se logró ampliamente y se ocupó la ciudad, hasta que apareció el Ejército y era muy difícil, en la situación de esos días, poder enfrentarlos. La gente se desplazó entonces por los barrios, y también tornó la periferia.


Prisionero del régimen

Junio 1969

Tosco, prisionero del régimen, es condenado por los Tribunales Militares a ocho años y tres meses de prisión. Pero la cárcel no lo doblega. No quiebra su espíritu, sino que por el contrario, lo afirma, lo fortalece.
A pocos días de estar en prisión envía una carta desde el Penal de Santa Rosa (La Pampa), que es una verdadera lección de dignidad y coraje.
El 4 de junio, las consecuencias del Glorioso Cordobazo comienzan a visualizarse en las esferas del gobierno. La dictadura se va resquebrajando gravemente y el gabinete nacional renuncia en pleno.
El día 16 el Poder Ejecutivo Nacional interviene la provincia de Córdoba y nombra como interventor militar al Gral. Carcagno.
Esta provincia, sin embargo, mantiene firme su alto grado de combatividad declara un paro activo de 48 horas para el 17 y 18 de junio, reclamando por la libertad de los presos.
El día 27, mientras en Córdoba es intervenida la Universidad, en Buenos Aires se realiza una manifestación en repudio al tercer aniversario de la usurpación del poder por parte de la dictadura. En ella cae asesinado por la policía el dirigente gremial Emilio Mariano Jáuregui.
Tres días después y también en Buenos Aires, en su despacho, en el local de la Unión Obrera Metalúrgica, un comando da muerte al dirigente gremial Augusto Timoteo Vandor.
Valiéndose de este hecho el gobierno interviene varios sindicatos, detiene al líder de la CGT de Paseo Colón Raimundo Ongaro y decreta la ley del Estado de Sitio para todo el territorio Nacional, la cual no se levantará hasta el 25 de mayo de 1973.
Estas nuevas medidas represivas no amedrentan al pueblo y a la clase trabajadora cordobesa, que el 10 de julio realizan un paro masivo de 13 hs., a partir de las 11 y hasta las 24 hs., declarado por el Plenario de Gremios de Córdoba y propiciado por la CGT de los Argentinos.
Días después, el 5 de julio, el Poder Ejecutivo Nacional designa un nuevo gobernador de los tantos que tuvo esa provincia, el Comodoro Huerta.
En ese ínterin y en un intento más de acallar su voz, su denuncia, Tosco y sus compañeros son trasladados a las cárceles de Neuquén y Rawson.
Pero siguieron luchando.
Ante cada coyuntura política Tosco expresó su crítica, su análisis descarnado, fundamentalmente a través de una serie de artículos que fueron publicados en el "Electrum" (informativo semanal del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba) bajo el título general de "Reflexiones Breves" y firmados con el seudónimo de "Un Compañero". Así es como en uno de ellos, "Ignorancia, cinismo o soberbia", refuta un comentario aparecido en el semanario "Resultado". En "Las armas morales" rechaza las imputaciones de los Tribunales Militares, juzga a quienes pretendieron juzgarlo.
El 14 de julio es intervenida la C.G.T. de Azopardo. El secretariado de la misma renuncia en bloque y llama a un plenario donde se constituye la "Comisión de los 20".
El día 30 se realiza nuevamente en Córdoba un paro masivo. En vísperas de otro, programado para el 27 de agosto, el nuevo gobernador habla por todos los medios de difusión en un intento vano de frenarlo. El pueblo sabe lo que quiere. Y Córdoba para al igual que la clase trabajadora de todo el país.
Como consecuencia de las sanciones que pretenden aplicarles a los trabajadores ferroviarios por su adhesión al paro del 1ro de julio, comienza en Rosario una gran movilización que (entre el 16 y el 22 de septiembre) se convertirá en una verdadera explosión popular similar al Cordobazo y que se ha convertido en otro de los hitos más importantes dentro de las luchas populares argentinas: el Rosariazo.
También el 16 de septiembre, en Córdoba, el comodoro Huerta trata de impedir el paro que se había decretado declarando ese día feriado Pero vuelve a fracasar en .u intento ya que aquél se realiza el 17 en forma total.
Estas y otras maniobras son descriptas con una extraordinaria claridad en "Cambiar para que no cambie". Pocos días después un comentario del Ministro del Interior gral. Imaz es analizado en un nuevo artículo "Esperanza, fe, confianza. . . Estamos saliendo adelante", en el qué señala hasta qué punto los regímenes dictatoriales utilizan palabras cuyo sentido no se ajusta en absoluto a la realidad.
En el trabajo siguiente desarrolla un estudio sobre los documentos finales de la II° Conferencia del Episcopado Latinoamericano llevado a cabo en la ciudad de Medellín. Las conclusiones a las que arriba sobre "Injusticia y violencia" (tal el título del artículo) son las que regirán su opinión a lo largo de toda su vida, Tampoco podemos dejar de Recordar "Los enemigos de la Nación" donde, tomando como base una de las "frases hechas" que habitualmente utilizaban los que en ese entonces eran el presidente y el ministro del interior, da cuerpo a otro polémico artículo.
Aprovechando la conmemoración del 2º aniversario del XVII Congreso Ordinario de la Federación de Trabajadores de Luz y Fuerza, Tosco analiza el accionar del movimiento obrero y las actitudes llevadas adelante dentro del mismo.
He aquí una de las tantas actitudes de las que él nos habla. La "Comisión de los 20" levanta en forma inconsulta un paro programado para el 1º y el 2 de octubre mostrando una vez más su claudicación; siendo el día 3 premiados en esta actitud por el dictador Onganía quien los recibe en su despacho. Así se dan los primeros pasos para la constitución de una "comisión normalizadora y reorganizadora de la C.G.T.", que en los primeros días de diciembre convertida ya en la de los "23"-asume la dirección de la C.G.T. Azopardo.
Pero el participacionismo no tiene apoyo en Córdoba. El 29 y el 30 de octubre la clase trabajadora cordobesa en su totalidad cumple con nuevas medidas de protesta dándoles entonces un profundo sentido, ya que mantenían las posiciones tomadas en las heroicas jornadas de mayo. Es "el paro de la dignidad". Es el paro que el dirigente cordobés describe en otros de sus trabajos. Y finaliza esta serie de artículos con el que lleva por título "Una C.G.T. apolítica para hacer política".
El camino de la lucha no era equivocado. El 27 de noviembre Onganía debió declarar la Amnistía para todos los presos políticos, siendo liberado Rairnundo Ongaro 48 horas más tarde. Finalmente el 6 de diciembre, también Agustín Tosco y sus compañeros son liberados.


Agustín Tosco y José Ignacio Rucci frente a frente

Durante dos horas, José Rucci y Agustín Tosco se enfrentaron por primera vez, cara a cara, para debatir sus posiciones en el movimiento obrero argentino, cosa que habían hecho por medio de solicitadas y declaraciones. Ambos expresaron los puntos de vista de dos tendencias, cuyas bases de sustentación son las 62 Organizaciones y el Movimiento Nacional Intersindical. A continuación. el texto íntegro del programa que el martes 13, en 'Las dos campanas', transmitió Canal 11.

Conti, Rodolfo Pandolfi, Silvia Odoriz, Horacio Salas y Pablo Giusiani, son los colegas periodistas que nos acompañan en el programa.

Sofovich: Antes de entrar de lleno en el debate quiero rendir un homenaje a la coherencia de los dos entrevistados. Tanto el señor José Rucci como el señor Agustín Tosco, no perdieron la oportunidad de aceptar públicamente este desafío de enfrentarse, dialogando uno con el otro, y eso no se da en la vida pública argentina muy comúnmente.

Conti: Rucci, las diferencias que tiene con Tosco son un problema de tipo ideológico de tipo personal., o ambas cosas a la vez?

Rucci: Quiero aclarar que cuando se trata de debatir los grandes problemas del movimiento obrero, de ninguna manera deben privar los problemas de tipo personal. Quiero decir que este aspecto queda perfectamente aclarado. La diferencia está en la forma de encarar el movimiento obrero en su conducción orgánica. Yo sostengo que el movimiento obrero sindicalmente organizado se encuentra en la Central Obrera y que las delegaciones regionales de todo el país deben a la Central Obrera todas aquellas exigencias que le imponen los estatutos. En consecuencia, creo que el compañero Tosco no está dentro de estos requisitos que, por supuesto, no son míos sino de los congresos nacionales de la entidad madre, es decir, la CGT.

P.: Señor Tosco, ¿qué puede decir al respecto?

Tosco: Nosotros conceptuamos al movimiento obrero como una practica eminentemente democrática, Como una democracia que surge de las bases. Sostenemos que todo compañero que es representante de una organización obrera debe mirar más hacia las bases que hacia la cúspide. Más hacia el contenido de lo que reclaman los trabajadores, los sectores populares, que a las formalidades. Por otra parte, hemos dejado bien en claro, siempre, que la CGT de Córdoba, está dentro de la CGT nacional. No pretendemos ni como CGT de Córdoba, ni como Movimiento Nacional Intersindical, ni como Sindicato de Luz y Fuerza, constituir un ente paralelo a la OCT. Lo que si reivindicamos es nuestro derecho a la crítica, nuestro derecho a ir contra el burocratismo, nuestro derecho a que surja desde las bases, ya sea desde la Capital Federal o desde el interior el mandato a que nosotros nos debemos. Si los trabajadores de Córdoba luchan, si los compañeros por los problemas que -padecen exigen plenarios de gremios confederados, -nosotros, ¿qué decidimos?, pues ir a la lucha y realizar los plenarios confederados, todo por la defensa de la clase trabajadora. Y eso es lo principal, y no estar al margen de la Central Obrera, sino tener una Central Obrera similar a la CGT de Córdoba. Y eso es lo que nos guía a nosotros.

P.: -Acaso José Rucci no fue elegido casi por unanimidad en el seno de un Congreso de la CGT?

Tosco: Nosotros hemos cuestionado permanentemente una práctica en las organizaciones sindicales que no permite la expresión auténtica de los trabajadores; hay sobrados ejemplos: uno clásico corno es el de la Unión Ferroviaria. De ahí que seguimos insistiendo en que el mandato de las bases no se da en los Congresos de la CGT, sino en las bases mismas que es donde actuamos y donde no hemos observado que la mayor a de los dirigentes que están en la CGT realicen esa practica.

P.: Rucci, creo que la posición de Tosco es bastante clara.

Rucci: Sí clara Pero no compartida. Porque se supone que cualquier institución de bien público, en este caso la CGT, tiene que regir su cometido a través de cartas orgánicas que son legisladas precisamente por los representantes de los trabajadores. En consecuencia, esa expresión, que puede causar mucho efecto, de consulta a las bases, es una expresión que no cabe dentro de un movimiento sindicalmente organizado porque la CGT tiene Secretario, un Consejo Directivo y un Comite Central Confederal.

P.: Concretamente, ¿usted está contra las bases o no?

Carta abierta de José Rucci a Agustín Tosco

Buenos Aires, 28 de setiembre de1972

Señor Agustín Tosco:

Mientras usted estuvo detenido, no sólo soporté en silencio sus sistemáticos ataques a mi persona, sino que incluso, puse todo mi empeño para que recuperara su libertad. Por razones obvias ese empeño no sólo respondía al sostenimiento de principios que marcan una conducta irrenunciable de los trabajadores, sino porque incluso deseaba personalmente su libertad, dado que la misma me permitiría sin ningún tipo de ventajas, responder a todos sus ataques perfectamente instrumentados y que llevan en su contenido el deleznable propósito de servir de instrumento de todo aquello que se antepone a la lucha en que está empeñado el Pueblo.

Señor Tosco, el juego se ha dado, las cosas han cambiado. Hoy goza de libertad plena. En consecuencia, ha llegado la hora de la verdad. Yo lo conozco a usted perfectamente, tanto como usted me conoce a mí; los dos ya hace bastante tiempo que sabemos de nuestras respectivas formas de pensar y de las actitudes que hemos tomado en distintos episodios de la vida política y sindical argentina en que nos ha tocado actuar.

Usted sabe muy bien que mi actual posición es exactamente, la misma de aquellos años en que el gorilaje arrebató el poder al último gobierno popular y nacional que tuvo el pueblo argentino. Cuando el extraño maridaje de comunistas, oligarcas y gorilas arrasó con los gremios. Usted sabe que en el año 1956 se jugaba el ser o no ser del movimiento obrero, quedaba en manos de los peronistas o quedaba en manos de la conjura Bolche-Gorila. Los dos sabemos perfectamente que en el Congreso de la CGT del año 1957, en que el movimiento obrero se aferraba en su lucha para recuperar la central Obrera de manos del marino Patrón Laplacette, usted como hoy, especulaba y coqueteaba con los comunistas desde su cargo en la Federación de Luz y Fuerza, entre ellos, Marischi, Iscaro, Zárate, etc. y lo hacía a contramano de lo que querían auténticamente las bases obreras.

Usted sabe muy bien que las “62 Organizaciones” nacen como resultado de aquel frustrado congreso en que la intervención gorila en la CGT maquinó el fraude para que el peronismo no lograra sus propósitos. Usted participó en aquellos momentos de las “62 Organizaciones”, pero ayer como hoy alentaba a los mismos propósitos, colocar a esa fuerza sindical al servicio de ideologías extrañas a nuestro ser. Y fue en ese período, cuando las “62 Organizaciones” realizaron un acto en el Luna Park y en el que me tocó hacer uso de la palabra, y detenido posteriormente por hacer “la apología al tirano prófugo”, usted en nefasta complicidad con los comunistas y al no poder colocar al movimiento obrero representado por las “62 Organizaciones” al servicio de esos intereses espurios que usted tan dignamente representa, optó por imponer la separación de la Federación de Luz y Fuerza de las “62 Organizaciones”, siendo sus fundamentos esgrimidos en la emergencia de que se trataba de un agrupamiento sostenedor de cuestiones “políticas”, y usted sabe que esas cuestiones políticas respondían a una clara filosofía doctrinaria, que es popular, es nacional y se llama peronismo. Ya usted empezaba a definirse y por supuesto hoy está totalmente definido.

Usted sabe también que en ocasión de la huelga general decretada por el movimiento obrero en apoyo a los trabajadores avasallados del Frigorífico Nacional allá por el año 1959, yo fui a parar con mis huesos con más de doscientos compañeros a la bodega de un barco, mientras usted, señor Tosco, seguía en “la línea pasiva”, complicado con aquellos que la calificaron a la huelga como política, y en consecuencia, no digna de ser apoyada como usted lo hizo.

Es decir, señor Tosco: los dos nos conocemos perfectamente; los dos tenemos una trayectoria, aunque totalmente distinta.

Lo importante no es parecer, sino ser y usted parece pero en realidad es exactamente el mismo personaje de entonces. Ayer gritaba y reclamaba “la política no debe entrar en los sindicatos”, pero se cuidaba mucho en señalar que realmente ese calificativo “política”, reemplaza a la palabra peronismo. Reclamaba por la “unidad de los trabajadores”, pero se cuidaba mucho en denunciarse, que lo que perseguía era la unidad contra los peronistas.

En las actuales circunstancias en que nos debatimos los argentinos ambos representamos una línea de conducta perfectamente definida. Yo soy peronista; he sido peronista; y seré eternamente peronista. Peronista es la inmensa mayoría del Pueblo Argentino. Se trata de una filosofía política que se ampara y reconoce únicamente nuestra enseña Patria, la bandera azul y blanca. Usted no es peronista; lo cual no implica ningún cargo; porque hay gente que no lo es pero que igualmente posee valores positivos que los hacen respetables y dignos de nuestra consideración. Lo grave es que usted es antiperonista; siempre lo fue y esgrimió para llevar a cabo permanentes tensiones de caballo de Troya metiéndose en nuestras filas para dividir al movimiento obrero de tal manera que éste sea fácil presa de los intereses de la reacción que dice combatir, cuando en realidad usted es el instrumento de esa reacción y juega como factor pernicioso a la unidad orgánica de los trabajadores. Usted sabe muy bien, porque no es ningún tonto, que la unidad es el elemento fundamental que tenemos los trabajadores para lograr los objetivos de independencia y bienestar en que estamos empeñados. Pero usted es un “luchador” contra la unidad del movimiento obrero. Toda su trayectoria sindical y sus actuales actitudes así lo están indicando. Los trabajadores argentinos estamos organizados a través de la Confederación General del Trabajo.

Esta Central Obrera ha merecido y sigue mereciendo el permanente elogio de todos los movimientos obreros del mundo, recientes conferencias internacionales así lo han demostrado y ese es el mérito de una línea de conducta inexorable que marca que los trabajadores argentinos sólo concebimos una Central Obrera y que se trata de un movimiento auténticamente nacional rechazando de plano todo aquello que intente contaminarlo para hacerlo transitar por otros caminos. Tiene una estructura coherente y adecuada que permite la participación de las inquietudes que pueden surgir dentro de su seno. Lo lógico es que si usted disiente con la conducción es que haga uso de ese derecho que le otorgan los estatutos de la Central Obrera que han aprobado auténticos Congresos Obreros, luche y llegue a imponer su criterio. Pero usted nunca lo hará, como nunca lo hizo porque su drama es que el Movimiento Obrero es peronista y sus dirigentes somos peronistas y para su mayor desgracia el actual Secretario General de la Central Obrera, es peronista. Pues entonces se justifican los métodos que usted siempre ha utilizado y seguirá utilizando porque está en la contramarcha de este proceso histórico. Ha utilizado y sigue utilizando los mismos métodos de allá en el tiempo; de los resentidos, los bolches y los dirigentes amarillos sin base, que, al no poder llegar a la cúspide por los carriles correctos que marcan las estructuras orgánicas de los trabajadores, pelean desde afuera arrojando piedras, calumniando y procurando extender su propio fracaso a las grandes mayorías que los desdeñan. La CGT no tiene dueño, pertenece a todos los trabajadores y si usted se considera un trabajador y un dirigente digno, tiene las puertas abiertas, pelee dentro de ellas por sus ideales, que si éstos se ajustan a los intereses que nos son comunes a todos, su verdad será nuestra verdad. Pero usted ya hace rato que ha elegido el otro camino, el de la perturbación, el de la desunión, el de la discordia, el de la anarquía, es el camino de los bolches y de los amarillos que ante el fracaso de sus prédicas se ofrecen generosamente como el anticuerpo de las fuerzas que nos sojuzgan.

Y todo queda confirmado en sus propias palabras de que usted ha sido y sigue intentando ser el enemigo número uno de la unidad de los trabajadores dentro de una estructura sindicalmente organizada. Esa afirmación y que yo la transmito como una grave denuncia queda sintetizada cuando dice: “Existe la cisión intersindical pero hay otros nucleamientos que no están en ella, por ejemplo, la CGT de los argentinos, el gremialismo combativo del peronismo, la Regional Córdoba de la CGT, y si fuera posible encabezadas por la CGT de Córdoba, sería un hecho extraordinario”. Su actitud responde exactamente a aquello que en aquellos años intentó llevar a cabo y no pudo “juntar” todo lo que esté a su alcance para lanzarlo contra la Central Obrera, no porque ésta deje de cumplir con su cometido, sino porque, arránquese la careta y diga porque tiene una conducta que es peronista y usted le tiene alergia a todo lo que es peronista, olvidando que la mayoría de los trabajadores son peronistas y jamás se prestarán a sus maquinaciones y menos aún se prestarán a su juego sucio que como ayer los quiera llevar. No tengo dudas que va a encontrar socios para arrastrarse en este derrotero, pero tampoco tengo dudas que tanto los trabajadores peronistas de Córdoba, como las Delegaciones Regionales del Interior que usted está coqueteando, le responderán como se merecen aquellos que permanentemente atacan al movimiento obrero sindicalmente organizado.

Sepa usted señor Tosco, que los trabajadores argentinos hemos alcanzado una madurez que nos impide ser fáciles víctimas de determinadas maniobras como la que usted pretende orquestar.

Que los trabajadores argentinos tenemos una memoria prodigiosa que nos permite no olvidar a ciertos personajes y de usted no nos hemos olvidado.

Sé que ya encontrará algún ideólogo para contestar. Sé que nuevamente esgrimirá la mentira como manto piadoso para responder. Sé que hablará de “lucha” de “pueblo” de “revolución”. Hablará de “participacionismo”, pero se cuidará en señalar las reuniones a trastienda con el ex Gobernador Bas, dirá muchas cosas, pero por las dudas, no olvide que aquellos dirigentes gremiales encarcelados allá por el 55 aún existen y lo conocen y saben y les consta que la presente encierra la auténtica biografía de un “luchador” como usted.

¿No será acaso que su actitud de desunión, su ataque sistemático a la Central Obrera, es su doble jugada, primero pagar el precio por su libertad y segundo aprovechar la bolada y seguir atentando contra el movimiento obrero sindicalmente organizado por el tremendo pecado de ser peronista?

No será acaso que su actitud de desunión; su ataque sistemático a la Central Obrera es el precio que usted tiene que pagar por su libertad.

Sin más, con la consideración que usted se merece.

JOSÉ RUCCI
L.E. 2.455.915.

Fuente: www.peronvencealtiempo.com.ar

Rucci: El Comité Central Confederal es el conducto hacia las bases y, cuando la Central Obrera toma una resolución, no es que la toma Rucci ni el Consejo Directivo, sino que es la resultante de las resoluciones que torna el Comité Central Confederal integrado por todas las organizaciones sindicales del país.

P.: Sin embargo, el señor Tosco acusa a la CGT de no escuchar las críticas.

Rucci: ¿Y a usted le parece que la CGT no es criticada?. La CGT es un organismo que tiene setenta y cinco delegaciones regionales en el interior del país. Desde que yo he sido el Secretario General, he sido el que más ha convocado plenarios de las delegaciones regionales del interior. Jamás el compañero Tosco se hizo presente una sola vez en la CGT para debatir este tipo de problemas con sus pares.

P.: Ustedes lo han invitado?

Rucci: Por supuesto. Todas las regionales deben concurrir a la CGT cuando son convocadas. Yo, honestamente, todavía no he visto al compañero Tosco participar de un debate de los delegados regionales del interior del país frente al Consejo Directivo.

P.: ¿Por qué se abstiene usted de participar en esos debates?

Tosco: Porque nosotros respondemos a las decisiones de las bases y de los cuerpos orgánicos. Los que deciden quiénes deben concurrir al plenario de delegaciones regionales son los compañeros cordobeses y a mí no me han designado hasta el presente, sino que han designado a otros compañeros. Si me designaran vendría.

P.: El señor Rucci señaló recién la verticalidad de la estructura de la CGT, pero la sospecha de que esa verticalidad es burocrática se alimentó en muchos sectores, ante la idea de que las grandes movilizaciones populares incluyendo los episodios de Córdoba y Mendoza, no surgieron de una decisión o orgánica de la CGT ni del ni sindical.

Rucci: ¿Me permite que lo corrija? Lo de Mendoza no es exacto porque, contó con el aval, el apoyo de la Central Obrera.

P.: Según mi conocimiento es un aval a posteriori o cuando la gente ya estaba en la calle, el Sr. Fiorentini de la CGT de Mendoza, consultó por teléfono.

Rucci: Exacto.

P.: Y el episodio de Córdoba fue previo a una decisión de la CGT. La impresión de mucha gente es que en la CGT no se puede resolver una movilización ni pararla. Entonces surge la pregunta de ¿cuál es la estructura a vertical?

Rucci: No es exacto. La CGT en estos momentos está en condiciones de paralizar el país si su estrategia, dentro del concierto político que esta viviendo el país, así lo señalara.

P.: ¿En la época de Onganía también estaba en condiciones?

Rucci: En la época de Onganía yo no era el Secretario de la CGT. Era un humilde dirigente de quinta categoría.

P.: Si se obligara a que el FREJULI no se presentara a elecciones, si fuera proscripto, ¿la CGT podría paralizar el país en horas?

Rucci: Si el gobierno adoptara un hecho de esa naturaleza, indudablemente se plantearían en el país situaciones sumamente serias y graves. Y frente a esto yo no creo que ningún argentino puede marginarse, de expresarse dentro de los medios que considerare más oportunos.

P.: Y usted, Tosco, ¿que haría en ese caso?.

Tosco: Sería consecuente como siempre, con la lucha de la clase obrera y el pueblo. Siempre, y particularmente desde el 28 de junio de 1966, del golpazo de la dictadura de Onganía, hemos luchado por la libre expresión política de la clase obrera y del pueblo. Nosotros hemos luchado y hemos señalado desde el primer momento que reivindicaremos el derecho político de los argentinos, general y no corporativo y fascista como pretendía Onganía de expresarse. Nosotros reivindicamos los plenos derechos democráticos en los que están incluidos el general Perón y el FREJULI, y en los que deberían estar incluidos aquellos que también están proscriptos de esta elección tramposa, amañada, fabricada por la dictadura.

P.: ¿Al Partido Comunista se refiere usted?

Tosco: Al Partido Comunista y a todos aquellos argentinos que no estén proscriptos por las leyes y el Estatuto de los Partidos Políticos. Nosotros no hacemos diferencia de ningún tipo.

P.: Y ya que la elección es fraudulenta como ha declarado usted piensa que hay que ir a la abstención?

Tosco: Hay distintos caminos y nosotros no hacemos de esta elección una cuestión de vida o muerte. Creemos en la lucha del pueblo, que está más allá de un día en que se pone una boleta. Yo no planteo una abstención, incluso he dicho que respeto a todos aquellos que desde dentro del proceso plantean un cambio a fondo, una transformación revolucionaria de este sistema. De allí que de una u otra manera nosotros siempre - tanto como contra los cinco puntos de la cúspide militar como contra la proscripción del FREJULI o la de los compañeros peronistas - hemos de luchar y estamos dispuestos a luchar y vamos a promover la lucha. Esperamos que otros, que en general sostienen esos mismos criterios, también lo llevan a la práctica. Seríamos nada más que consecuentes con nuestra práctica.

P.: Tosco, usted ha formulado declaraciones en las que expreso su apoyo a la fórmula del FREJULI en el ámbito provincial. ¿Cuál es su posición frente a la fórmula del Frente en el ámbito nacional?

Tosco: Nosotros darnos nuestra identificación - y la doy personalmente - con la fórmula Obregón Cano-López, porque queremos ser consecuentes con una línea de unidad Combativa que ha sido práctica en la CGT, de la cual es secretario general el compañero Atilio López, del peronismo y del sector combativo, como también de otros sectores de izquierda. De ahí que no podríamos reflejar en este proceso electoral otra actitud que nuestra propia practica, identidad y objetivos sancionados en el Plenario de Gremios Confederados de la CGT de Córdoba. En cuanto al orden nacional no tenemos el mismo concepto por la propia composición del FREJULI, por la presencia de Solano Lima, por lo que significa Frondizi, su Conintes, su entrega del petróleo. Y aún en este momento debatimos con nuestros compañeros cuál ha de ser esa actitud, pero tenga la seguridad de que ella ha de ser consecuente con nuestra trayectoria de unidad combativa, de unidad de todas las fuerzas democráticas, populares, revolucionarias y antiimperialistas de la Argentina.

P.: Yo creo que cabe preguntarle lo mismo a José Rucci, es decir, que haga una definición concreta acerca del Frente.

Rucci: Yo voy a recoger la misma pregunta y si me permite daré la respuesta de un militante peronista y de un trabajador. Nosotros los peronistas apoyamos un programa, al que lo sostiene, el Frente Justicialista de Liberación.

Ese es el programa que nace de un movimiento, que es el Movimiento Peronista, y nosotros no podemos admitir como valedero que esa filosofía solamente sea sostenida por determinados candidatos, cualesquiera sean sus matices; tendrán que cumplirlo porque el pueblo así se lo va a exigir. Otro tipo de planteo con respecto al Frente constituiría un factor de perturbación al proceso que va a enfrentar ese sector político.

P.: Rucci, usted ha acusado a Tosco públicamente y en repetidas oportunidades de ser antiperonista. ¿Insiste en esa acusación?

Rucci: Insisto.

P.: ¿Usted Tosco se considera antiperonista?

Tosco: Nosotros creemos que hay sugestivos motivos por los cuales se quiere dividir al país en peronistas y antiperonistas. Con el mismo derecho nosotros señalarnos que la división que debe hacerse no es asi, sino entre quienes están consecuentemente con la lucha del pueblo y quienes están con la entrega

P.: Pero eso ya lo dijo Perón.

Tosco: ... Yo no soy antiperonista, siento un gran afecto por muchos compañeros peronistas, convivo con ellos y lucho con ellos. Y a su vez en perspectiva pretendo esa unidad combativa con los compañeros peronistas, con las fuerzas de izquierda y revolucionarias. Eso no está aquí, pero sí en la CGT de Córdoba y creemos que, en el plano político en general, por eso no nos detenemos en el 11 de marzo, porque la historia está más allá de esa fecha y se construirá con todos los que hemos luchado juntos: peronistas y no peronistas, radicales, marxistas, cristianos, ateos, comunistas, se construirá de esta manera como se está construyendo en Latinoamérica, pero no con alianzas que evidentemente le dan un carácter espurio a ese programa.

P.: Correcto, Tosco, pero usted se escapa un poco. Hace muy poco tiempo dijo: 'Si nos proclamamos socialistas no podemos tener un líder como Perón'. Quiere decir que usted está marginado totalmente y al decir que siendo socialista no puede tener un líder como Perón, está del otro lado.

Tosco: Si yo le hablo de que debemos constituir una unidad combativa, la unidad popular, los líderes serán todos aquellos que la....

P.: ¿A usted le gusta la palabra 'unidad popular'?

Tosco: A mí me gusta la palabra 'unidad popular'.

P.: ¿Al estilo de Chile?

Tosco: Sí, me gusta y apoyo al gobierno de la Unidad Popular que transita hacia el socialismo en la hermana de Chile. Y a todos los movimientos de latinoamericanos que levantan el socialismo, incluida Cuba.

P.: ¿Y no tiene miedo a cierto tipo de ententes que han hecho durante mucho tiempo los frentes populares, como por ejemplo la Unión Democrática en 1945?

Tosco: Bueno, usted le da ese nombre de 'frente popular' a la Unión Democrática, no soy yo quien se lo está dando. Por otra parte, la historia está llena, en todos lados, de imperfecciones y el propio pueblo va superando esas imperfecciones y va a construir la unidad popular (se llame así o no se llame así) de nuestro pueblo para liberamos de la explotación de la oligarquía y de las clases dominantes y del imperialismo. En eso tengo fe, para eso trabajo, con la perspectiva histórica en que está planteada en Argentina y en Latinoamérica.

P.: Señor, hace un momento Rucci dijo que si se llegara a declarar o sacar del ámbito político al FREJULI, se movilizarla la CGT.

Rucci: No dije tal cosa.

P.: Pero dio a entender que se llamarla a la lucha, pero mi pregunta va a otra cosa: ¿Por qué si la CGT se declara peronista no se movilizó cuando se lo proscribió a Perón?

Rucci: Es muy difícil poder aceptar para quien no es peronista la estrategia que tiene el peronismo dentro de los problemas políticos que se debaten en el país. Porque el peronismo no es un partido político, es un movimiento que, como lo dijo el compañero Tosco, tiene un líder, tiene mentalidad revolucionaria y si se encaja como partido político es para enfrentar la batalla dentro de un proceso y asumir el poder. Lo que implica que cuando se entre en este juego, se hace lo que conviene por la sencilla razón de que una actitud emotiva, o una actitud justificada, puede ser el factor o elemento que perturbe esa estrategia y no se logre el objetivo.

P.: ¿Qué es la revolución para usted, Rucci?

Rucci: La revolución es la que se plasmó en 1946 cuando el peronismo, prácticamente por sus votos, barrió la alianza nefasta de la Unión Democrática.

P.: Pero con eso no la define...

Rucci: Bueno la revolución es... Es decir la revolución, mejor dicho una revolución creo que no es ninguna novedad saber lo que es una revolución... Una revolución puede ser cruenta o incruenta. La revolución es provocar el gran cambio que entierre esta estructura que somete a los pueblos; estructuras que someten a los trabajadores y que colocan al país en el terreno de la dependencia. Revolución es liberación, la forma de encarar la revolución, la forma de llevarla y concretarla, eso depende...

P.: Pero si usted dice que la propiedad de los medios de producción debe ser de los particulares, del Estado o del...

Rucci: No. La revolución que sostenemos los peronistas no es la revolución de decir aquello que tenés vos es mío y vos hoy no tenés nada. Es decir, acá, no se trata de apropiar nada. Acá la revolución tiene que tener como objetivo fundamental el respeto a la dignidad humana. Punto segundo: que el capital cumpla una función social y se integre a las necesidades del país.

P.: ¿Usted entiende que en los países socialistas no hay respeto por la dignidad humana?

Rucci: Si usted me dice que Rusia es un país socialista yo le digo que es uno de los pocos países, quizás el único en el mundo, donde el sindicalismo no existe. No hay libertad sindical sino que los dirigentes son funcionarios del gobierno, lo que implica. . .

P.: Le estoy hablando de Cuba, Rucci.

Rucci: Bueno yo diría que el fenómeno de Cuba es la lógica consecuencia que se plantea en el momento en que vivimos.

P.: ¿Cual es su posición frente a Fidel Castro, pero concretamente sin tantas palabras?

Rucci: Soy un admirador de la revolución cubana.

P.: ¿Adoptaría ese medio para la Argentina, ese tipo de salida para el país?

Rucci: Yo apoyaría toda revolución destinada a la liberación del pueblo.

P.: Entonces, ¿cómo tendría que ser la liberación del pueblo en un futuro inmediato?

Rucci: La liberación del pueblo en un futuro inmediato se puede dar a través del proceso que el Movimiento Peronista ha optado, las elecciones. Lo que no implica de manera alguna, que ese sea el único hecho idóneo para una revolución. Optamos por el camino incruento. Hay un proceso que se gesta en el mundo que nada ni nadie podrá detener.

P.: ¿Todos los sindicalistas optan por ese camino o hay otros que están buscando la conspiración para entenderse con un sector militar?

Rucci. En este aspecto creo que lo fundamental para mi, por lo menos como Secretario General de la CGT, es mantener la vida orgánica, y si algún dirigente ilusoriamente cree que él o algunos más pueden torcer este proceso en el cual está empeñado el movimiento obrero, se equívoca.

P.: ¿Por la vía orgánica de la CGT se puede acceder al poder?

Rucci: Escúcheme... yo he sido elegido...

P.: Al poder real del Estado. . .

Rucci: Nosotros entendemos que el movimiento obrero debe participar en el gobierno.

P.: ¿Pero no se plantea nunca la toma del poder?.

Rucci: Escúcheme, permítame, puede ser a través de las elecciones. En 1946 se concretó a través de las elecciones.

P.: Tosco, yo quiero preguntarle ¿por qué cuando estuvo detenido rechazó los pedidos de libertad que se hacían por parte de la CGT? ¿Era porque los hacia Rucci?

Tosco: No. Nosotros no aceptamos el pedido de libertad sino que reclamábamos la libertad (que después la exigió el pueblo por nuestro caso) de todos los compañeros presos, políticos, gremiales y estudiantiles, entre los cuales me encontraba yo. Y porque nosotros, en este momento, no le pedimos a la dictadura la libertad de los presos sino que luchamos. El paro que hemos hecho en la CGT de Córdoba; nuestros pronunciamientos categóricos donde exigimos la libertad de todos los compañeros presos, políticos, gremiales y estudiantiles, son elocuentes...

P.: Pero Rucci, como máximo dirigente de la CGT, tenía la obligación de pedir por su libertad.

Tosco: Yo creo que la obligación que tenía Rucci era la de luchar por nuestra libertad, no la de pedirla.

P.: ¿Por qué Rucci no luchó por la libertad de Tosco?

Rucci: Yo quiero aclarar que también he sido tirado a las mazmorras de las cárceles, yo también he sido tirado a la bodega de un barco. En aquella oportunidad el compañero Tosco era dirigente y yo no creo que haya hecho nada, tampoco por la libertad de los presos que estábamos en aquella época, en 1955 y 1956.

P.: ¿Que dice Tosco a eso?

Tosco: Yo tengo el honor de decir que jamás decliné la realización de un paro y siempre - y pongo como testimonio a la clase obrera de Córdoba - estuve adelante, impulsando, promoviendo la lucha por la libertad de los presos. Y en aquel momento evidentemente, estábamos en la lucha y no tal vez con el conocimiento que hoy tiene la gente de nuestra actitud, pero sí permanentemente estuvimos en la lucha.

P.: Es decir, que usted nunca ha claudicado...

Tosco: Yo creo que tengo como el común de la gente errores e imperfecciones. Conscientemente jamás lo haré.

P.: ¿Usted Rucci se siente claudicante?

Rucci: Exactamente lo mismo. Yo nunca he claudicado. No hay razones ni motivos para claudicar. Porque en este momento en que se plantean tantos problemas al país, sería muy cómodo irme de la CGT, pero asumo la responsabilidad y he tenido el gran honor de que los trabajadores me hayan colocado al frente de la CGT. Y ahí voy a estar.

P... ¿Usted tiene algo que ver con esa famosa frase que se le adjudica de que Tosco es el dirigente de la triste figura? Ocurre que estamos portándonos como chicos buenos de colegio, cuando en realidad ustedes se han enfrentado realmente, con unas solicitadas tremendas. Además, usted dijo, Rucci, que en el movimiento peronista había infiltrado asquerosos bolches, aludiendo directamente a Tosco, Guillán y otros dirigentes.

Rucci: No... No... Yo puedo haber dicho eso, pero de ninguna manera ese tipo de calificativos o agravios pueden haber sido dirigidos a determinadas personas, como el compañero Guillán, porque es peronista. Está dirigido este calificativo a quienes solapadamente se esconden detrás de un bombo o se infiltran en el movimiento peronista, gente que nada tiene que ver con el movimiento obrero. Me parece que he sido claro porque en ningún momento he mencionado nombres, por lo menos con ese tipo de agravios.

P.: ¿Qué es infiltrarse en el movimiento obrero? ¿Es gente que no piensa como usted?

Rucci: No... De ninguna manera.

P.: ¿Cree que se da en el movimiento obrero la división peronista y antiperonista?

Rucci: No. El compañero Tosco ha dicho una cosa con la que yo estoy completamente de acuerdo: 'El peronismo no es sectario'. Incluso el Partido Comunista en la época de Perón tenia personería jurídica y votaba.

P.: Si es así, ¿por qué usted los trata como asquerosos bolches. . .?

Rucci: Porque todo aquel que atenta contra la unidad orgánica del movimiento obrero que no es un invento de Rucci, ni un invento de Tosco, sino un invento de los trabajadores, a través de sus cuerpos orgánicos que se han organizado y tienen una central obrera. De este modo quienes atenten contra esa unidad con slogans que nada tienen que ver con los trabajadores, son infiltrados.

P.: Usted, Tosco, ¿cree que atenta contra la unidad del movimiento obrero?

Tosco: ¿Cómo? ¿De qué forma atento?

P.: ¿Usted acata la autoridad de Rucci?

Tosco: Como directivos de la CGT nosotros acatamos resoluciones de los cuerpos orgánicos. Y cuando estamos en la lucha siempre hemos cumplido. La CGT de Córdoba jamás dejó de cumplir un paro...

P.: Usted no me contesta la pregunta.

Tosco: Es que Rucci no es el dueño de la CGT. No hay máxima autoridad para nosotros. Sólo hay cuerpos orgánicos democráticamente constituidos y todas las resoluciones se dan en ese carácter que es lo único que respetamos. Córdoba jamás ha dejado de cumplir un paro, ha hecho muchos más paros que la CGT. Porque la CGT nacional se ha limitado a una serie de paros, y nosotros creemos que se puede ir mucho más allá, corno lo hemos probado.

P.: Tosco, ¿me permite? Nosotros creemos que Córdoba es un caso atípico dentro del movimiento obrero del país. Con todo, es posible que para la unidad del movimiento obrero, con una sutura de las 62 Organizaciones, se consiga una unidad que englobe a no peronistas como usted y peronistas como Rucci. ¿Puede funcionar en la práctica?

Tosco: Córdoba no es una isla, ni está fuera del país ni del mundo. Nosotros creemos que con buena voluntad, con comprensión, con espíritu de lucha, se puede llegar a una unidad. Córdoba no es una isla y el Córdobazo al contrario, expresa la avanzada de las luchas obreras y populares argentinas que luego se dieron en Tucumán, Rosario, Malargüe, Trelew, etc., es porque tiene ese papel, y detrás de esto - no con un sentido de subordinación sino como expresión de un proceso histórico - se va dando la lucha de todo el movimiento obrero y se va a dar en el orden nacional.

P.: Para usted, Rucci ¿la CGT de Córdoba es una isla dentro del movimiento obrero?

Rucci: Yo no diría eso. Yo quiero hacer notar que la CGT de Córdoba tiene una característica muy particular. Yo soy un ferviente defensor del movimiento obrero sindicalmente organizado, del debido respeto a los cuerpos orgánicos que han elegido los congresos. He dicho hace un rato que hay setenta y pico de delegaciones regionales en todo el país. Todas, absolutamente todas, cumplen y consultan a la Central Obrera para tomar cualquier determinación. La única CGT y los únicos dirigentes que no han consultado jamás para tomar actitudes son los de la CGT de Córdoba. Si lo hubieran hecho como lo hizo el compañero Fiorentino de Mendoza, que consultó, y la CGT de inmediato se puso del lado de los trabajadores de Mendoza e intervino en el conflicto e hizo todo el aporte necesario para...

P.: ¿A usted le parece que era necesario que consultara cuando la gente ya estaba en la calle?

Rucci: ¿Cómo cuando la gente estaba en la calle? Sí, la gente de Mendoza estaba en la calle pero el compañero Fiorentino inmediatamente se comunicó con la Central Obrera, para decir la actitud de la gente, y...

P.: ¿Para pedir permiso?

P.: ¿No sera que la CGT de Córdoba es rebelde? ¿No tendrá motivos?

Rucci: Yo no diría que es rebelde. Yo más bien diría, como lo señala el compañero Tosco, que su forma de conducir al movimiento no es la misma que nosotros queremos imponer a las otras delegaciones de¡ interior del país.

P.: Entonces diremos que la CGT de Córdoba no será una isla pero es una CGT con personalidad propia.

Rucci: A pesar de que se dice lo contrario, cuando se habla de unidad, no se concibe dos centrales obreras, y nadie puede admitirlo aunque los hechos y la forma como se llevan a cabo ciertas actitudes están demostrando que realmente quieren dos centrales obreras.

P.: En cierto modo, ¿no es una acusación un poco corporativista?

Rucci: No es una acusación corporativista. Es el resultado de normas que fueron legisladas por los congresos nacionales de la Confederación General del Trabajo. En el supuesto caso de que no sean útiles será un congreso el que reformara, pero hasta el momento, ese es el estatuto de la central obrera y como dirigentes disciplinados a ese estatuto nos debemos ajustar.

P.: Esa rebeldía que se advierte en la CGT de Córdoba, en relación a la Central Obrera, ¿a qué se debe fundamentalmente, a la directiva de Rucci o a un problema del Consejo Directivo?.

Tosco: A que la CGT de Córdoba interpreta el mandato de las bases. A que la CGT de Córdoba está ligada a las aspiraciones de los trabajadores. Quieren luchar, y la CGT de Córdoba lleva a la práctica esa lucha, cosa que no hace la CGT nacional.

P.: Perdón, aquí Rucci quiere aclarar...

Rucci: La Central Obrera cumple estrictamente con el mandato de los trabajadores. Acá nadie puede sentirse, menos en el caso de dirigentes como el compañero Tosco, dirigente auténtico, que responde a las bases, porque el Comité Central Confederal es el genuino cuerpo que está ligado a las bases integrado por los secretarios generales de todo el país, incluso por el secretario general de Luz y Fuerza, que es el compañero Félix Pérez.

P.: Rucci: ¿Cuál es su posición respecto a la situación de una fábrica automotriz de Córdoba, en la que los trabajadores mayoritariamente se pronunciaron por su afiliación a SMATA y que por una resolución ministerial tuvieron que incorporarse a la Unión Obrera Metalúrgica? ¿Usted apoya a los trabajadores en su pronunciamiento mayoritario a SMATA o apoya su incorporación a la UOM por resolución oficial?

Rucci: Yo le voy a aclarar, porque no es fácil que diga que estoy con la UOM porque yo soy metalúrgico. No quiero entrar en esos términos a la cuestión. Nosotros sostenemos que el sindicalismo debe instrumentarse representando la actividad del trabajador. La actividad de los compañeros de Fiat, como de cualquier actividad parecida en el mundo es metalúrgica. Porque el tornero que trabaja en cualquier fábrica es siempre tornero, ya que la actividad es metalúrgica El encuadramiento sindical no debe estar basado en la política ni en los dirigentes, sino en la actividad especifica que desarrolla cada trabajador...

P.: ... ¿Pero, y la voluntad del trabajador ... ?

Rucci: ¿La voluntad del trabajador? Bueno. Suponga que la UOM tiene 200.000 afiliados y 10.000 fábricas, y se llega a un plebiscito para saber a qué sindicato se afilia, lamentablemente el sindicalismo sufriría una...

P.: ¿Dónde está la democracia?

Rucci: La democracia está dada por la Ley de Asociaciones Profesionales que establece: Si usted es empleada de comercio no puede estar afiliada a la Unión Obrera Metalúrgica porque es empleada de comercio. Luz y Fuerza no puede afiliarse a la Unión Obrera ¡Metalúrgica porque es Luz y Fuerza. No hay litigio. Hay cumplimiento de la ley, porque la ley establece que el encuadramiento sindical está basado en la actividad que desempeña esa planta industrial o esa entidad comercial.

P.: ¿Usted entiendo, Roce¡, que habría que modificar esas leyes que están provocando problemas?

Rucci: No. No. Nosotros en la época de Perón teníamos la ley de asociaciones que lamentablemente ahora ha sido reformada a través de un decreto que establecía con absoluta claridad que el sindicalismo tenia que estar agrupado por actividad y no por posiciones de dirigentes.

P.: Vamos a escuchar la otra campana. ¿Qué opina Tosco al respecto?

Tosco: Si me permiten, quiero hacer referencia a una pregunta que estaba perfectamente vinculada porque incluye mi nombre en un supuesto mensaje del general Perón donde se hace referencia al dirigente de la 'triste figura' Esto a nuestro juicio está impuesto por la burocracia sindical. A su vez esta frase nos hace recordar al Quijote. El libro de Cervantes Saavedra. Y a su vez nos hace recordar otra cosa del libro. En una oportunidad dijo: 'Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos'- Esto es lo que nosotros respondemos a la burocracia que tergiversa las gestiones Y nos hace aparecer a nosotros como....

P.: ¿Perón es la burocracia, entonces?

Tosco: Esto está dado por la burocracia hasta ahora. Ha sido convalidado hasta el presente por otra cosa. Puede existir una presión, una distorsión o directamente no ser así. Ahora, en el caso de SMATA, nosotros decíamos: en la Ley de Asociaciones Profesionales de Perón o en esta ley de asociaciones profesionales, los trabajadores de la industria automotriz, en Córdoba están afiliados al SMATA desde hace mucho tiempo. En el caso de Fiat Concord, es específicamente de la industria automotriz. Y con esto no quiero hacer una cuestión contra la Unión Obrera Metalúrgica,. sino ubicar en su justo término el problema. Por otra parte si los trabajadores de Fiat resolvieron por abrumadora mayoría afiliarse al SMATA, el Ministerio de Trabajo, el señor San Sebastián, el ministro de la dictadura, es quien resuelve que los compañeros no estén dentro de lo que es la organización profesional de la industria automotriz de Córdoba porque lo que es IKA, todas las industrias automotrices están dentro de SMATA, en este caso se ha violado la voluntad democrática de los trabajadores y se ha tergiversado en el caso de Fiat Concord - no diría lo mismo en el caso de Materfer - lo que es una práctica y una propia legislación.

P.: ¿Cuál es a su criterio el objetivo político de esa determinación?

Tosco: Ir contra el SMATA, que está en la lucha, es ir contra la propia voluntad de los trabajadores que luchan contra la patronal y la dictadura, por lo cual han sufrido toda clase de persecuciones y represiones.

P.: ¿Es aumentar el poder económico del sindicato metalúrgico?

Tosco: De hecho se aumenta la representatividad. También se aumenta el poder económico en todos los aspectos.

P.: ¿Cuál es su opinión sobre los disueltos sindicatos de SITRAC y SITRAM?

Rucci: Antes voy a hacer una aclaración. No porque el general Perón necesite que yo lo defienda. Rechazo absolutamente el absurdo de que el general Perón se le va o se le exige... porque cuando el general Perón se forma el concepto de un hombre, lo hace y piensa, él está convencido de que está expresando para él la verdad...

P.: Claro que varias veces cambia de puntos de vista rápidamente, como sobre Coria, a quien hace un mes elogió, y luego lo critica...

Rucci: No me consta que el general Perón haya elogiado a Coria.

P.: Si salió en todos los diarios... y luego lo trató de traidor...

Rucci.: Le ruego a usted que me traiga algún diario donde el general Perón hace elogios a Coria.

P.: Yo recuerdo al general Perón con Coria en las 62 Organizaciones en el acto en que únicamente habló, en un acto peronista...

Rucci: Yo no tengo la culpa, y menos el general Perón, si el secretario de las 62 Organizaciones en ese momento era Coria.

P.: Usted admitirá, Rucci, que si el general Perón, siendo secretario de esa Organización Coria, dijo que es un ejemplo a nivel mundial las 62 Organizaciones, más bien no hay una ambigüedad.

Rucci: No, es que el movimiento obrero, para el movimiento obrero es un orgullo, un halago que se tenga en el exterior un concepto así.

P.: ¿Qué opina de las 62 Organizaciones?

Rucci: Soy un hombre de las 62 Organizaciones, así que no puedo opinar mal.

P.: ¿Qué opina usted de Coria, Rucci?

Rucci: Yo a Coria posiblemente lo haya visto después de estar casi dos años de secretario general de la CGT. El hecho de que no hayamos mantenido conversación durante dos años es de suponer que mi opinión sobre él no se ligaba en absoluto a Rogelio Coria.

P.: ¿Pero, por qué no lo hizo público antes?

Rucci: Porque dentro del movimiento obrero cada gremio tiene el secretario general que ese gremio se impone. Coria nunca manejó las 62 Organizaciones. Había una mesa de cinco miembros, que no tienen ni presidente ni secretario. Los cinco con los mismos derechos. Y uno de los cinco era Coria.

P.: ¿No era un pilar importante del movimiento sindical como para que no tuviera con usted un solo contacto en dos años?

Rucci: El compañero Coria concurría al Comité Central Confederal, planteaba sus cosas como las planteaba, no tenía nada que ver con la conducción de la CGT. Y en las 62 Organizaciones era un hombre más que representaba a su gremio.

P.: ¿Pero no existía confusión en el movimiento obrero...?
RUCCI: En absoluto. El movimiento obrero argentino está perfectamente unido y organizado de acuerdo a las normas que le han impuesto los propios estatutos.

P.: Aquí con Tosco tenemos todo lo contrario, porque critica a la CGT.
RUCCI: Yo voy, este..., a recoger las mismas expresiones de él... como... Cabalga Sancho, y si cabalgamos es porque estamos galopando... Si se acuerdan de la Central Obrera es porque es importante... Yo conozco perfectamente bien, porque yo hace dos años que estoy en la Central Obrera y era un dirigente de bastante abajo, que nunca se habló tanto de la central obrera como se está hablando ahora. ¿No será porque la Central Obrera se está reencontrando con los que no supieron hacerla reencontrar otros dirigentes y hoy se ha convertido en un factor de poder? ¿No será esa la gran causa que determina la gran crítica a la Central Obrera?

P.: ¿La CGT es factor de poder, Tosco?
TOSCO: Yo creo que ese es un concepto que está encuadrado en el concepto de defensa del sistema. Para nosotros el movimiento obrero y la CGT deben ser una palanca para transformaciones revolucionarias en esta sociedad capitalista.

P.: ¿Rucci entonces está defendiendo el sistema?
TOSCO: Si entiende que es un factor de poder la coloca dentro del sistema.

P.: Usted, Tosco, dijo que Rucci defendía el sistema.
TOSCO: Y, evidentemente, si entra dentro del sistema...
RUCCI: Cuando a un hombre le hacen un reportaje y dice lo que yo he dicho en un reportaje en ‘Nueva Plana’ y en la revista ‘Mayoría’, indudablemente no parece que estamos muy lejos de estar defendiendo el sistema.

P.: Rucci, en ese reportaje de ‘Nueva Plana’ usted dijo, hablando de la juventud peronista, que en ciertos aspectos tiene razón. ¿Qué quiere significar con eso? En qué falla la juventud pero-nista. Esa actitud tiene algo de paternalista, de poner la mano en el hombro...
RUCCI: No. Eso de poner la mano en el hombro no, es un juicio suyo. El sentido de lo que dije, me pretendo referir a otra cosa. La juventud peronista hace críticas a determinados dirigentes gremiales, yo me animo a admitir que ciertas críticas son valederas cuando digo que en cierta forma tienen razones.

P.: ¿Se hace una autocrítica?
RUCCI: No en este momento, dije que soy consciente de mis responsabilidades y las he asumi-do íntegramente. Y me consta que mis actitudes pueden ofrecer conceptos contrarios a la honestidad y lealtad de los trabajadores.

P.: ¿La juventud peronista lo apoya a usted, Rucci?
RUCCI: Soy muy amigo de infinidad de compañeros de la juventud peronista...

P.: Cuando Tosco estuvo detenido en la cárcel dio a conocer a la opinión pública una serie de críticas a su persona. Usted trató de lograr un pedido de amnistía. ¿Debe interpretarse esa actitud suya como demagógica?
RUCCI: Quiero aclarar que me siento un hombre con dignidad. Y que merecen mi mayor res-peto aquellos hombres que caen presos aún por un ideal que yo no comparto. Esto significa que el compañero Tosco, a pesar de estar en la cárcel, podría decir que casi diariamente la prensa le ofrecía sus páginas para criticar al secretario general de la CGT. Y el secretario gene-ral de la CGT permaneció mudo. Y recién cuando el compañero Tosco salió en libertad, en igualdad de condiciones, entonces, yo recién dije lo que era mi verdad.

P.: ¿Significa que el sistema lo defendía mandándolo preso?
RUCCI: Yo no he dicho que el sistema lo defendía mandándolo preso. Pero usted fíjese que resulta sospechoso que cuando un hombre está detenido tenga la facilidad de dar comunicados a la prensa y la prensa de publicárselos. Yo no voy a decir que está en el sistema, pero sí que inconscientemente con esos comunicados estaba sirviendo al sistema, porque esos comunicados atentaban contra la unidad de la Central Obrera.

P.: Pero usted, ¿está en contra o a favor del sistema?
RUCCI: Usted no me haga esa pregunta porque le consta que soy un peronista con una postura bastante conocida y definida. No cabe ese tipo de preguntas, no tiene sentido. No estoy con el sistema, ni comparto el sistema.

P.: Aquí Tosco quiere aclarar.
TOSCO: Quiero aclarar algunas cosas. No es tal el silencio en cuanto a que nosotros estábamos presos. Aquí tengo yo una carpeta firmada por el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba y la Federación Gráfica Bonaerense donde refuta los conceptos de Rucci y en la cual acusa al compañero Ongaro de ser ‘trosko’ y de que yo estaba en la cárcel como medio de promocionarme. Esto, además de injusto, es arbitrario. Las cartas, pocas cartas, que sacamos de la prisión eran transmitidas en los locutorios por nuestros abogados que las sacaban en sus portafolios que son inviolables. Y esas cartas me significaron nueve sanciones que me aplicaron tanto en Devoto como en Rawson, incluso una vez, con la visita de los ómnibus de Córdoba, no pude ver a mis familiares, a los compañeros, porque estaba sancionado. Este documento pueden requerirlo al Servicio Penitenciario Federal. Las cartas me costaban a mí sanciones en el Penal y creo que me costaron también muchos meses más de prisión. Sin embargo, nuestra actitud fue, aún desde dentro de la cárcel, seguir defendiendo nuestras posiciones, y si teníamos que hacer acusaciones o críticas sobre la Central Obrera también las hacíamos, pero jamás omitimos una crítica a la Central Obrera, al imperialismo, una crítica a la dictadura, a todos esos factores que hacen a la situación actual de dependencia, de opresión, de explotación de nuestro pueblo y a nuestra Patria. Si fuera preso otra vez, trataría de sacar un tomo de cartas, porque creemos que es la forma de responder a los compañeros que están afuera, luchando, que están en los paros, que lo levantan a uno sin ningún tipo de vanidad, como bandera de una lucha. Por eso lo hice, lo haría nuevamente, y no soy el único que sacó cartas. Los compañeros del penal sacan cartas.

P.: Tosco, ¿cuál es su diferencia de estar varios meses en la misma celda con Raimundo Ongaro? ¿Cuáles son sus diferencias con él?
TOSCO: El compañero Ongaro es peronista, no es trotskista, como una vez lo acusó Rucci en La Pampa. Las diferencias que tengo con Raimundo son de enfoque, pero no hay mayores diferencias con él. Nosotros respetamos su lucha, su posición, su ideología y no tenemos mayores diferencias. Creemos en la unidad de acción, en la unidad en la lucha con todos aquellos que estén con este factor fundamental que es el movimiento obrero, que es el de la palanca para la liberación nacional y social de Argentina.

P.: Rucci, ¿usted qué piensa de Raimundo Ongaro?
RUCCI: El compañero Raimundo Ongaro sostiene que es peronista. Se presume que es dirigente obrero o influyente dentro del gremio que él dirige. El general Perón es ció la normalización de las 62 Organizaciones y en la historia de las 62 Organizaciones a pesar de que Ongaro dice que es peronista, jamás adhirió la Federación Gráfica a las 62. Creo que es un peronista bastante particular.

P.: Yo no soy peronista, pero pertenezco al gremio de prensa y debo soportar que mi gremio se adhiera a un nucleamiento partidario.
RUCCI: Es que no es un nucleamiento partidario. Quién le dijo que las 62 Organizaciones...

P.: Es el brazo gremial del movimiento peronista.
RUCCI: Las 62 Organizaciones mantienen una filosofía que se plasma dentro del movimiento peronista. Quiero decir que es un movimiento que no se cierra dentro de un esquema partidario.
P.: ¿Qué opina usted de las 62 Organizaciones?

TOSCO: Es un nucleamiento sindical que levanta las banderas del peronismo. No pertenezco a él. Levanto yo las del Movimiento Nacional Intersindical.
P.: ¿Qué ideología tiene el nucleamiento al que usted pertenece, Tosco?
TOSCO: El Movimiento Nacional Intersindical es socialista, levanta la bandera de la libera-ción nacional y social.

P.: ¿Qué modelo de socialismo?
TOSCO: Nosotros tenemos, como todo socialismo, el modelo que la trayectoria, la circunstancia y posibilidad histórica le va a dar a nuestro país.
P.: ¿A través del marxismo?
TOSCO: Yo tengo raíz marxista. Pero entiendo que el socialismo en la Argentina tiene una raíz heterogénea. Hay compañeros que levantan en el peronismo al socialismo.

P.: ¿A través del peronismo se puede llegar al socialismo?
TOSCO: Evidentemente ese compañero peronista va asumiendo el socialismo, está tomando los nuevos niveles de la nueva sociedad que hay que construir. En unidad con los demás sectores.

P.: ¿Sostiene la lucha de clases el Movimiento Intersindical?
TOSCO: Más que sostener interpreta un hecho histórico que es la lucha de clases.

P.: La juventud radical también lucha por el socialismo
TOSCO: El radicalismo como partido no plantea el socialismo. El socialismo, volviendo un poco, es levantado por el Plenario de Gremios Confederados de Córdoba que marca la línea de la lucha, por la vía antimperialista, hacia el socialismo. La heterogeneidad de nuestro socialismo está en que tiene raíz peronista, marxista, cristiana, por el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, que viene de distintos movimientos que lo levantan como bandera. En la juventud radical debemos reconocer especialmente en los sectores ligados al movimiento estudiantil que también levantan el socialismo, esa nueva sociedad sin explotados ni explotadores, nueva sociedad socialista argentina, hecha según nuestra propia trayectoria y compuesta de heterogeneidad. Y por eso levantamos la unidad para construir. . .

P.: ¿El peronismo plantea la lucha de clases?
RUCCI: El peronismo plantea la unidad de todos los sectores... No plantea la lucha de clases. Bien lo ha dicho el general Perón cuando estuvo acá. Esta no es una cuestión de partidos políticos sino que esta es una cuestión programática nacional en la cual tienen participación todos los que estén dentro de esta filosofía en lo que respecta al socialismo. El socialismo que se plantea en este momento en la Argentina se nutre también en el propósito de evolución de los pueblos. El peronismo no es un movimiento estático. Evoluciona, y dentro de esta evolución da lugar a un proceso que va a terminar en el socialismo nacional.

P.: ¿Podría definirlo?
RUCCI: El socialismo tiene, en distintos países del mundo, diversos matices. El socialismo que yo planteo es una integración de una sociedad donde fundamentalmente, por sobre los sectores o grupos, prive el respeto a la dignidad y priven también los fundamentos en que está basada nuestra sociedad.
TOSCO: Nuestra visión del socialismo nace incluso del programa de Huerta Grande, del ma-nifiesto del primero de mayo de la CGT de los Argentinos y del documento de octubre del Movimiento Nacional Intersindical. Nosotros queremos rescatar los medios de producción y de cambio que están en las manos de los consorcios capitalistas, fundamentalmente de los monopolios, para el pueblo, socializarlos y ponerlos al servicio del pueblo. Nuestro punto de vista es que deben desaparecer las clases y que debe existir una clase, la de quienes trabajan. Y no como ahora que existe la de los explotados que trabajan y la de los explotadores que sólo viven del esfuerzo de los demás.
RUCCI: Yo planteo que eso no es socialismo sino...

P.: Rucci, ¿le tiene mucho miedo al marxismo?
RUCCI: No, no le tengo miedo. Pero considero que en este momento el marxismo ya no tiene más vigencia en el mundo.

P.: ¿Usted no considera que el marxismo puede ser un aporte para el peronismo?
RUCCI: El peronismo puede tener aporte de todas las ideologías, siempre y cuando encajen dentro de la filosofía que plantea el peronismo.

P.: José Rucci es el secretario general de la CGT y evidentemente todo trabajador se mueve en términos económicos sobre todo en este momento en el país. Yo quiero saber como trabajador también, ¿cuál es la tarea que desempeña el secretario general de todos los trabajadores plasmándolo en hechos concretos?
RUCCI: Estos planteos que se hacen a nivel de la CGT tienen otro trasfondo. Yo he sostenido y sostengo que el dirigente gremial que se limita a plantear reivindicaciones sociales es un mentiroso. Y sostengo que las reivindicaciones sociales son la resultante de la justicia social. Y únicamente para lograr la justicia social hay que asumir el poder. El dirigente gremial tiene que estar perfectamente esclarecido. El planteo que se formula en este momento es asumir el poder. Integrados todos aquellos que se dispongan a defender los intereses de la Nación, sean peronistas o no.

P.: ¿Usted cree que existen explotados y explotadores?
RUCCI: Existen explotados y explotadores. Entonces nosotros tenemos que plantear la cuestión para que desaparezcan los explotados y los explotadores dentro de una sociedad integrada, cada uno con sus obligaciones y sus derechos, pero jamás como está ocurriendo en este momento. Un millón y pico de trabajadores prácticamente sin la posibilidad de llevar sus salarios a sus casas y con salarios que no conforman. Todo eso es el resultante, no -como muchos suponen- de la actitud de la Confederación General del Trabajo; esto tiene origen en un sistema que, aunque muchos dicen que lo combaten, se complican con el sistema, combatiendo a la Central Obrera. Nosotros estamos en la lucha por la asunción del poder.
Hemos optado, como hombres que militamos en el Movimiento Peronista, por ese camino: el de las elecciones. Pero ahí no termina. Porque nosotros sabemos que este proceso se ha aceptado y sigue su marcha. De ahí es que si el gobierno intenta proscribir o detener estas elecciones no significa que nos quedaremos cruzados de brazos y tolerando el sistema.

P.: ¿Usted identifica el concepto de explotado y explotadores con el sistema capitalista?
RUCCI: Acá en este momento se plantea una cuestión de dependencia. Y no solamente la presencia de monopolios en nuestro país, sino de argentinos cipayos, que se ofrecen a esos monopolios. Lo que significa que lo primero que hay que plantear cuando el gobierno asuma el poder es la defenestración de todos aquellos capitales que no están al servicio de la Nación y que no se integran dentro de la comunidad. Como hay industriales mercenarios, industriales que se ofrecen con generosidad a los capitales extranjeros, también hay industriales que son argentinos y tanto o más nacionalistas que nosotros.

P.: ¿El capital nacional explota igual que los monopolistas?
RUCCI: El capital nacional, si se integra en la comunidad y ofrece al trabajador un salario digno que le posibilite vivir decorosamente, no explota. Si el capital nacional tiene al trabajador en su fábrica sometido, con inmerecidos y dentro de un régimen que lo somete, es tanto o más explotador y comete mayor delito que el de afuera por el hecho de ser argentino.

P.: ¿Cuál es su opinión, Tosco?
TOSCO: El movimiento obrero no puede menos que plantearse, en esta etapa, los grandes problemas que surgen de la dependencia. Debe plantearse entonces la liquidación del dominio imperialista en nuestro país -particularmente del imperialismo yanqui- sobre la base de medidas concretas y, al mismo tiempo, en estrecha solidaridad con los movimientos de liberación, como en el caso del gran triunfo del pueblo vietnamita y la lucha de los pueblos de Africa y Asia, que también levantan estas banderas de independencia. Quien se queda en los estrechos márgenes del economicismo del movimiento obrero que demanda solamente aumentos de salarios, va a ser permanentemente un apéndice del sistema, pero esas son banderas que se levantan desde hace mucho tiempo en el movimiento obrero. Son banderas que se continúan levantando; pero que hay que llevarlas a la práctica porque no es cuestión de inscribirlas en algún documento o de exponerlas en alguna oportunidad de debate, sino reivindicarlas en la práctica. Por otra parte le diré que, donde hay un asalariado y hay un capitalista, hay explotados y explotadores. Lo que no quiere decir que en el proceso de cambio, que nosotros llamamos de liberación nacional y social, no haya etapas que debemos cubrir en alianza con aquellos sectores de la pequeña burguesía y de la mediana burguesía que estén dispuestos a enfrentar esa penetración imperialista que no tiene solamente una hegemonía continental sino que hay también una hegemonía extracontinental.

P.: ¿Aún dentro del radicalismo? Porque a usted siempre se lo vincula con el radicalismo. Inclusive hace muy poco tiempo le preguntaron qué opinaba del doctor Balbín y usted dijo que no lo conocía. Eso parece un chiste. Porque, aunque usted no lo conozca personalmente, no es necesario para opinar sobre él.
TOSCO: Yo he dicho que Balbín representa el sector de derecha, el sector conservador del radicalismo. Y ese planteo lo ratifico aquí.

P.: ¿Y el doctor Illia también? Usted ha tenido contacto epistolar con él.
TOSCO: El doctor Illia es un amigo personal al cual respeto. He tenido contacto epistolar con él. No lo niego. Lo asumo con toda honestidad. Sin que ello signifique que comparta la política y la ideología del doctor Illia. Porque es una ley que no sólo somos amigos de aquellos con los cuales nos sentimos identificados ideológicamente.

P.: ¿Con los dirigentes de la Alianza Popular Revolucionaria, Allende y Sueldo, se siente identificado?
TOSCO: Personalmente los conozco también...

P.: Pero con el programa ...
TOSCO: No soy Demócrata Cristiano ni soy del Partido Intransigente. Creo que hay una serie de programas que, como en el caso del peronismo, levantan reivindicaciones fundamentales antiimperialistas. También en el caso de la Alianza Popular Revolucionaria me siento identificado con puntos fundamentales de su plataforma.

P.: ¿Y con respecto al FIP?
TOSCO: Si tenemos un criterio realmente no sectario, un criterio realmente de unidad, no podemos hacer una identificación global con determinadas siglas partidarias, pero sí con aspectos de su programa.

P.: Usted ha dicho que tanto la fórmula Cámpora-Lima como la radical de Balbín representan los márgenes de derecha del peronismo y del radicalismo.
TOSCO: Así es. Y en el caso del peronismo, particularmente con el doctor Solano Lima, que ha dicho en “Resistencia” que si acceden al poder van a erradicar al marxismo (que es una ideología respe , como son respe s todas las ideologías) porque pregona la lucha entre los hombres. No. No pregona la lucha entre los hombres, y si es entre los hombres, va contra aquellos que por la vía militar o por la explotación capitalista, por la explotación imperialista, se sirven de esos otros hombres. Claro que eso que él ha caratulado guerra, nosotros la asumimos, la sostenemos, y también ha de ser contra él, que no tiene una trayectoria muy popular que digamos.

P.: Es decir que no obstante el nombre del doctor Solano Lima que integra la fórmula del Fren-te, ¿usted encuentra en el movimiento peronista coincidencia con la postura, con la ideología que usted sustenta?
TOSCO: Pero evidentemente. El peronismo combativo, nuestros hermanos peronistas con los que estamos todos los días, lo que constituye lo fundamental del movimiento peronista, que es la clase obrera, no sólo nos sentimos identificados, sino hermanados como clase obrera para la lucha común y esperamos esa gran unidad con ellos a la que ya me he referido.
RUCCI: Acá estamos para esclarecer, ¿no es cierto? A mí no me gusta que me coloquen donde yo no estoy. Creo que en este caso particular se pretende colocarme donde yo no estoy. En primer lugar, soy un hombre muy respetuoso de cualquier ideología. No soy antimarxista, ni soy anticomunista, ni anti nada. Soy peronista y respeto la ideología de todos. Y creo que en un proceso como este todos tienen derecho a votar y a dar sus opiniones. Yo voy a votar la fórmula Cámpora-Solano Lima.

P.: ¿Y le parece bien lo dicho por Solano Lima?
RUCCI: No las conozco. Pero si Solano Lima ha pretendido marginar a determinadas ideologías que se plantean en el terreno político, creo que está cometiendo un error.

P.: Pero lo va a votar igual...
RUCCI: Solano Lima no es, en definitiva, del Frente sino que es parte del Frente y someterse al programa que tiene el Frente.

P.: ¿Y cómo define usted ese programa? Porque el doctor Bidegain mencionó en San Andrés de Giles a Mussolini y citó su frase: “Si avanzo, seguidme...”, etcétera.
RUCCI: En el año 1946 también decían que Perón era fascista.

P.: Pero Bidegain lo dijo...
RUCCI: Pero a mí no me consta.

P.: ¡Ah! no le consta. ¿Cómo debemos hacer para que le conste?

Fuente: Revista "Así", 16/02/1973


"No tememos volver a recorrer el mismo camino"

Agustín Tosco [Fragmento del discurso que dio después de ser liberado el 12-12-1969]

"(...) Aquellos que hoy usurpan la representación del movimiento obrero, a aquellos que como CORIA e IZETTA esperan de las concesiones de la dictadura los puestos de la C.G.T. va nuestro enérgico repudio. Los representantes obrero, deben esperar la voluntad de los trabajadores para ejercer las representaciones sindicales. No esperar de las concesiones de la dictadura.

"No representan al pueblo, representan la instrumentación y el propósito de manipulación del movimiento obrero por los reaccionarios esquemas del comunitarismo y del neo – corporativismo, que pretende una estratificación social para mantenernos sometidos a las fuerzas de la reacción y del privilegio nacional e internacional. Ellos son aliados de los explotadores, ellos son aliados de quienes condenan todos los días al pueblo argentino. Ellos representan la vergüenza del movimiento obrero. En cambio el pueblo que lucha, es el único que inexorablemente ha de darse la representación auténtica en el seno de la C.G.T.

"Y hemos salido de esta ignominiosa prisión, dispuestos más firmes que antes a continuar la lucha contra la dictadura. Y queremos aclarar por si nos toca recorrer nuevamente el mismo camino que no lo tememos. Que se nos acusó de violentos, se nos acusó de subversivos, se nos llegó a acusar por parte de Onganía y del ministro del interior, de enemigos de la Nación. No titubearon en usar el lenguaje más ofensivo que se podía aplicar a honrados trabajadores. No trepidaron en hablar contra la violencia, cuando el pueblo, superando la coacción a que estuvo sometido durante 3 años, empezó a materializar en las calles el reclamo por el respeto de sus derechos.

"Ellos que usurparon el poder por la fuerza, que se mantienen en el poder durante más de tres años por la fuerza, que mantienen el ejercicio de la violencia proscribiendo la voluntad de la ciudadanía, ellos que mantienen el ejercicio de la violencia con el estado de sitio, ellos que mantienen el ejercicio de la violencia con toda la legislación represiva. Ellos que mantienen el estado de la violencia amordazando la voz del pueblo e impidiéndole manifestarse; ellos son lo que hablan e la pacificación y contra la violencia. Nosotros les negamos autoridad legal y moral a quienes han practicado y practican todos los días todo tipo de violencia contra el pueblo, para hablar que cese la violencia, o para hablar de pacificación.

"No aceptamos el concepto de la pacificación en la sumisión(..) Coincidimos con la declaración del episcopado latinoamericano en Medellín, cuando señala con toda claridad que:”La paz es ante todo obra de la justicia”. Yen este país, la justicia está atropellada. A nosotros se nos aplicó el art. 209 y el art. 226 del Código Penal que señala que “incurre en delito quien se levanta en armas contra el poder constitucional”.

"Nuestras armas, las armas del pueblo, son la verdad, la libertad, la justicia, la nobleza, la dignidad. Esas son las armas morales con que hemos luchado nosotros. No se probó la comisión de ningún delito en términos de la delincuencia vulgar.

"Pero aquí también queremos destacar una cosa, en lo que creemos ha sido una humilde contribución de los condenados por los tribunales militares, a esa lucha y a esa convicción de movimiento obrero y demás sectores de la población.

"Cuando fuimos juzgados, no bajamos la cabeza, entendiendo que teníamos un tribunal que no nos iba a castigar por una falta de conducta. Ante los tribunales reafirmamos nuestras posiciones.

"Dijimos que sí, que habíamos resulto manifestaciones callejeras para reclamar la vigencia de nuestros derechos. Y dijimos que la violencia estaba desatada por la represión. (...)"
Fuente: Agencia Walsh

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