Tumba

Crónicas carcelarias

Por Ramiro Ross

Históricamente se llamó ‘tumba’ a la carne con hueso y, dentro de él, el caracú, que según la tradición popular, proveía las vitaminas y calorías que el ser humano necesita diariamente, y si bien nunca fueron confirmados esos valores, la ‘polenta y tumba’ se transformó en un alimento habitual por su bajo costo entre la clase obrera, con el tiempo se usó esa palabra para abarcar la comida que daba el ejército a los conscriptos y finalmente se llama se llama de esa forma a la comida en general que se da en la cárcel a los presos, aunque no llevara, en su elaboración, ninguno de los das ingredientes principales, ni polenta, ni hueso con carne, ni caracú).

En el pabellón de presos políticos, habitualmente se negociaba con el ‘cobani’ (oficial a cargo), para que entregaran los alimentos sin cocción y se pueda cocinar en las hornallas del pabellón por los mismos presos, para tratar de darle un poco de sabor con algunos condimentos y no comer esa cosa recalentada e insípida que proveía el sistema carcelario, y de esa manera se lograba mejorar un poco ese pegote y al menos lográbamos saber que contenía esa olla misteriosa.

El almuerzo en el pabellón de presos políticos, es mucho más que comer, es el momento de comentar las noticias del día, si algún compañero fue llevado por el Servicio Penitenciario para aporrearlo o para que no aparezca nunca más. Es el momento de verificar si cada uno cumplía con su responsabilidad en el reparto de tareas (hacer las camas, trapear los pisos, limpiar la cocina, etc.), sin olvidar las noticias políticas y las actividades culturales y cursos que allí se realizaban. Éstos son dictados por los compañeros profesionales que están encarcelados. Si hay algún médico éste será el encargado de organizar un curso de primeros auxilios en situaciones límite (en un combate, etc.), si hay un abogado, será su tarea preparar un curso sobre leyes laborales y algo de derecho penal. Algún ingeniero civil, nos entrenará en medir el ancho de un río triangulándolo para calcular sus medidas por si hay que atravesarlo. Asi, dentro de esas paredes heladas en pleno invierno, muchos salíamos de ahí mejor preparados para la lucha que cuando entramos.

Otra de las contradicciones del sistema carcelario. Estando presos uno sale mas dispuesto y preparado para continuar la pelea contra la dictadura.

Marzo 2019

Blog del autor: http://lamuralladeramiroross.blogspot.com

 

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