Un cuento de Navidad

Por Mónica Peralta Ramos

Por estos días, Macri y su campaña electoral se precipitan barranca abajo levantando a su paso una polvareda desesperada de invocaciones mesiánicas y promesas que contradicen todo lo que este gobierno ha dicho y hecho en estos cuatro años. Amparado en el “Si… ¡Se puede!” y en el “Todo con Dios que nos da la fuerza todos los días,” Macri desgrana diariamente un rosario de promesas que van desde: mas salarios, trabajo digno y becas para estudiar hasta reducciones al impuesto a las ganancias, desgravaciones especiales para pymes e incentivos impositivos para empresas que inviertan por 10 millones de dólares. Atrás quedo el ajuste: el paquete prometido ya supera los $ 30.000 millones de pesos y se esfuma hacia la estratosfera (lanacion.com, 5 10 2019).

Esto, sin embargo, no es todo. Husmeando la derrota, Macri ha decidido sacar su corazón a la intemperie y dar rienda suelta a sus emociones. Enardecido por la gritería del “¡si se puede!” en Mendoza, hundió su cara en un pañuelo celeste, lo besó fervorosamente y ante una multitud antiaborto reitero a los gritos su fe “en las dos vidas” (pagina12.com 8 10 2019). Al día siguiente, ante una plaza repleta de partidarios de un genocida, besó el pie descalzo de una dirigente de 70 años y grito emocionado: “¡Encontré a mi Cenicienta!” Ella, arrebatándole el micrófono, le respondió efusivamente: “¡Te amo, te amo! ¡Salva a la patria!” Su arenga patriótica electrizó a la plaza y encendió la penumbra tucumana (clarín.com 7 10 2019).

Macri sabe, sin embargo, que las cuitas del corazón no alcanzan para abrochar votos. Por eso ha preparado un plan para comprar voluntades. A menos de un mes de las elecciones, el gobierno ha destinado subrepticiamente $ 650 millones de pesos al pago de un subsidio de $5.000 a mas de 100.000 desocupados. El mismo se distribuirá a lo largo y a lo ancho del país, a través de municipios y dirigentes políticos afines al gobierno. Así, utilizando una resolución del Ministerio de Producción y Trabajo que no ha sido dada a publicidad, destina fondos para elegir concejales y candidatos de Cambiemos (ámbito.com 9 10 2019). Mientras tanto, la ley de Emergencia Alimentaria votada por el Congreso, continúa durmiendo en los cajones del Poder Ejecutivo.

La campaña de Macri tiene además una cara violenta con la que intenta responsabilizar a los pobres por la catástrofe económica del país e inducir el miedo a “los de abajo”. Pichetto, la espada en jefe de esta ofensiva, no pierde oportunidad en reclamar contra los vagos que viven de planes sociales e insumen la mayor parte del presupuesto del Estado. Son “gente que no labura y no labura para siempre” (clarín.com 5 9 2019), un flagelo que se apila en las villas, como la 31, multiplicando la vagancia y el narcotráfico. La solución es simple y rápida: “Habría que dinamitar todo, que todo vuele por el aire” (infobae.com 3 10 2019). Esta semana su retórica ha escalado, pidiéndole a los bonaerenses que “repiensen el voto” porque si Kicillof llega a ser gobernador “podría alentar el saqueo, el robo a bancos y matar gente” (perfil.com 6 10 2019). Mientras tanto, la otra espada de la ofensiva violenta, la diputada autodesignada vocera de Macri, se desgañita a los cuatro vientos para dejar en claro su estrategia ante los comicios del 27 de octubre: “A las 6 vamos a decir que ganamos, aunque no sabemos si ganamos” (infobae.com 4 10 2019).

Así, Macri intenta solidificar su núcleo duro y sumar descarriados para llegar a un balotaje. Sin embargo, si pierde en las elecciones habrá dejado como herencia algo que no es poca cosa: un importante sector de la población rabiosamente movilizado contra los pobres y el peronismo. Mientras se ocupa de estos menesteres históricos, la gestión de gobierno está en piloto automático y orientada a lograr un objetivo crucial: hacer que la crisis económica estalle en los primeros meses del nuevo gobierno, creando al mismo tiempo las condiciones para que no pueda alterar drásticamente las políticas y alineamientos impuestos por el FMI. Así, se ha reperfilado la deuda en pesos y en dólares con gran acumulación de vencimientos —deben ser pagados en dólares— en diciembre y en los primeros meses del 2020. Al mismo tiempo, se desfinancia a los organismos del Estado y se van vaciando las reservas internacionales del BCRA a fin de mantener un dólar relativamente estable hasta diciembre, única manera de que la crisis no estalle durante el gobierno del propio Macri.

En consecuencia, el próximo gobierno estará obligado a negociar con el FMI y los acreedores privados en las peores condiciones: sin reservas internacionales, amenazado por una corrida cambiaria, con una inflación desmadrada y con una política monetaria insostenible y cada vez mas fuera de control. A esto se agrega un tumulto de demandas de diversos sectores sociales, entre las que se destacan las exigencias de los actores económicos más poderosos, que ya se posicionan para imponer una estructura de precios relativos que les sea favorable.

Deterioro financiero y penetración de la usura

La situación financiera del gobierno es cada vez más precaria. Esta semana la resolución 20/2019 de la Secretaria de Finanzas dispuso una medida que posibilita a los tenedores de deuda publica (LECAPs) la aplicación de esos títulos, a partir de la fecha de su vencimiento original, para la cancelación de las obligaciones previsionales (bae.com 7 10 2019). Esta medida tendrá un impacto sobre las finanzas de la ANSES.

Esto ocurre en paralelo con la caída de los depósitos en dólares del sistema bancario: en los dos últimos meses se registraron caídas del 40%. En los últimos cuarenta días, la fuga de depósitos en dólares ascendió a 11.325 millones. Hacia principios de este mes, último dato disponible, el total de depósitos ascendía a 21.175 millones de dólares, su nivel más bajo en los últimos tres años (ámbito.com.10 10 2019). Mientras tanto, los depósitos en pesos del sector privado cayeron un 5,9% en septiembre, la mayor disminución en lo que va del año (ámbito.com 9 10 2019). La caída de las tasas de interés de los plazos fijos en pesos —en agosto la tasa era del 60%, ahora es del 55%— alientan la salida de esos depósitos. Al mismo tiempo, el spread entre tasas de interés promedio para ahorristas privados y las tasas de interés de las LELIQs fue del 25,5% en septiembre y asegura grandes negocios a los bancos (ámbito.com 9 10 2019).

Por otra parte, el BCRA continúa vendiendo reservas para contener al tipo de cambio oficial en torno a los $ 60 pero no pudo evitar que el dólar fuga o contado con liqui ascendiera el jueves a $ 68,8. La brecha entre ambos aumentó al 17,7% como consecuencia de la fuga de divisas, destino final de la pérdida de las reservas y fenómeno que no ha sido impedido por el cepo. Desde las PASO el stock de reservas se contrajo en U$S 18.396 millones. Se calcula que las reservas de libre disponibilidad que quedan rondan los U$S 17.000 millones mientras la demanda de dólares por vencimientos hasta fin de año superaría los U$S 14.500 (bae.com 7 10 2019). El próximo gobierno recibiría una caja más seca que Kirchner en 2003.

Al mismo tiempo que crecen las ganancias de los bancos, el endeudamiento se desparrama por toda la sociedad y atrapa a sectores sociales cuyos ingresos no alcanzan para llegar a fin de mes. La brutal recesión y una caída del consumo del 15% anual se ha dado conjuntamente con un crecimiento interanual del 28,3% en el endeudamiento con tarjetas de crédito. Solo entre agosto y septiembre el endeudamiento creció un 5,9%. El monto por transacción cayó considerablemente, indicando mayor uso de instrumentos de pago electrónicos para más operaciones de menor monto (ámbito.com 7 10 2019). Esto se suma al enorme endeudamiento de los sectores más vulnerables a través de los créditos otorgados por la ANSES. Actualmente el 92% de lxs beneficiarixs de AUH está endeudado y el conjunto de jubiladxs, pensionadxs y AUH deben $ 156.000 millones de pesos a la ANSES. A este endeudamiento se agrega el de las fuerzas de seguridad: en promedio cada efectivo de las fuerzas federales tiene dos deudas y casi el 80% sufre descuentos compulsivos en sus haberes. Como parte de la compra de votos, la ministra de Defensa inauguró esta semana un programa de créditos de hasta un millón de pesos para que los efectivos de las fuerzas federales cancelen deudas (cronista.com 10 10 2019). En todos los casos se trata del mismo principio: contraer deuda nueva para enfrentar deuda vieja. Este principio es el mismo que rige para los préstamos del FMI, expresión acabada de la usura en tiempos modernos.

Presiones derivadas del contexto inflacionario

Las crecientes demandas de poderosos actores económicos locales constituyen tal vez el principal desafío que confrontará al próximo gobierno ni bien asuma. La decisión del Frente de Todos de plantear como objetivos prioritarios de su futura gestión el poner fin al hambre en el país, hacer de esto una política de Estado y convocar a todos los sectores sociales y políticos para llegar a un acuerdo integral que permita salir de la catástrofe, es un paso de gran importancia que apunta a cambiar la relación de fuerzas existente.

El acceso general a una canasta básica de alimentos, el objetivo de bajar su precio, el impulso dado a la economía popular y a la agricultura familiar, la búsqueda de canales de comercialización que pongan fin a las maniobras monopólicas y eliminen intermediaciones, son hitos fundamentales a los que seguramente se agregarán nuevas definiciones e instancias organizativas. Todos estos objetivos, sin embargo, chocan frontalmente con los condicionamientos que derivan de una estructura de poder que se reproduce a través de mercados monopólicos en sectores estratégicos de la economía y utiliza a la formación de precios como el principal método de presión para imponer sin concesiones determinados intereses específicos. Esta estructura no ha sido afectada por la recesión y hoy opera a través del desmadre de precios y el desabastecimiento de divisas y de productos en distintos mercados y en distintos segmentos de las cadenas de valor.

A esto se suma la presión sectorial y política de poderosas organizaciones empresariales que, enraizadas en esta estructura de poder, demandan objetivos de máxima para satisfacer sus intereses con exclusión de otros. Así, por ejemplo, el mes de octubre se inició con una suba de precios en supermercados que superan en algunos casos el 30%. Al mismo tiempo, las grandes empresas productoras de alimentos han concretado aumentos de entre el 10 y el 15% (bae.com 8 10 2019). En este contexto, COPAL, organización empresarial que nuclea a estas empresas, ha rechazado la propuesta de Syngenta — multinacional semillera china— de conceder un 1% de su producción para terminar con el hambre (bae.com 7 10 2019). En su lugar, COPAL decidió “colaborar a voluntad empresa, por empresa” (pagina12.com 8 10 2019), como si la oferta asiática no lo fuera.

Asimismo, ante la convocatoria de Alberto Fernández a un acuerdo, proliferan las demandas sectoriales por devolución de impuestos internos, de exportación, y de importación, por tipo de cambio y a favor de una disminución de costos laborales: desde las indemnizaciones hasta la reforma laboral. Esto ocurre hasta con la propia UIA “embarcada” ahora con la dirigencia de la CGT para llegar a un acuerdo de precios y salarios (clarín.com 10 10 2019).

Fondos de inversión, falta de liquidez y deuda externa

En los últimos tiempos ha aumentado el interés de los fondos de inversión y del FMI por concretar una reestructuración de deuda con el candidato del Frente de Todos. Algunos aspectos de la coyuntura financiera internacional arrojan luz sobre los márgenes de maniobra que el futuro gobierno tendrá en estas negociaciones.

Desde principios de 2019 algunos incidentes de crisis de liquidez derivaron en la desarticulación de importantes fondos de inversión, entre ellos los fondos GAM, H20 Asset Management y Woodword Equity Income Fund ( zerohedge.com 24 7 2019). La debacle de este último culminó con la advertencia de Michael Carney, gobernador de la Banca de Inglaterra, sobre el riesgo sistémico que presentan los fondos de inversión que prometen a sus clientes liquidez inmediata y “están construidos sobre mentiras”, pues su liquidez es muy difícil de determinar y la mayoría de las veces están saturados de activos ilíquidos (reuters.com 26 6 2019).

Poco tiempo después se generalizaba el consenso sobre el riesgo sistémico de los fondos de inversión, considerados más peligrosos que la acumulación de deuda corporativa y los billones de dólares de deuda con intereses negativos. Una investigación reciente del Deutsche Bank muestra que el sistema financiero no bancario ha crecido mas del 50% desde 2008 y hoy absorbe más de la mitad de la intermediación financiera global (zerohedge.com 24 7 2019). Desde la crisis de 2008 se han extremado las regulaciones sobre liquidez en el sistema bancario mientras lo contrario ocurre en el sistema financiero no bancario, donde predominan los fondos de inversión con múltiples activos ilíquidos y con tenencia de bonos corporativos y soberanos con alto riesgo. En este contexto no han pasado desapercibidas las maniobras recientes de Paul Singer —titular del fondo buitre Elliott Management— destinadas a acumular ingentes cantidades de dinero en efectivo. Según Singer, se prepara para invertir en nuevas oportunidades ante un inminente colapso de las finanzas internacionales (zerohedge.com 23 9 2019).

Algunos consideran que esta acumulación de dinero en efectivo explicaría el colapso de las operaciones de pase interbancario en el mercado financiero norteamericano que analizamos en una nota reciente. Este colapso puso en evidencia la crisis de liquidez en este sistema de operaciones y la pérdida de control de la Reserva Federal sobre las tasas de interés en este ámbito. Para evitar la repetición de este fenómeno, la Reserva Federal ha comenzado a inyectar liquidez al sistema de pases interbancarios, como paso previo a una vuelta a la política de flexibilización monetaria.

En este contexto de falta de liquidez internacional se entiende el interés de los fondos de inversión por una reestructuración sin quitas a cuatro años de plazo de la deuda argentina que poseen (ámbito.com 9 10 2019) El riesgo de default argentino y las quitas de deuda aumentan el peligro de una deserción de los inversores de estos fondos. La conformación de los activos de estos fondos dificulta su capacidad de satisfacer las demandas de los clientes que quieren rescatar sus inversiones, con el consiguiente impacto sobre su liquidez y la liquidez y del propio sistema financiero internacional. Esto, paradójicamente, otorga margen de maniobra al gobierno argentino para imponer sus propias condiciones.

Por otra parte, el FMI pretende dirigir la reestructuración del conjunto de la deuda argentina —con acreedores privados y con el propio FMI— para asegurar que será el primero en cobrar lo adeudado y al mismo tiempo para imponer al país los cambios estructurales que, como hemos visto en otras notas, condenan al endeudamiento ilimitado. La crisis de liquidez internacional hace que un default de la Argentina pueda tener severas repercusiones a nivel internacional (project-syndicate.org 24 9 2019; zerohedge.com 29 9 2019). Esto permite una fuerte oposición a los reclamos de un FMI que tiene más de la mitad de su capital embretado en el endeudamiento argentino y en caso de un default no solo perdería su capital, sino que también quedaría inhabilitado para ejercer sus funciones en un contexto financiero sumamente peligroso (project-syndicate.org 24 9 2019).

El Cohete a la Luna

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