Ajustados, censurados y reprimidos

Un día del periodista feliz según Cambiemos: ajustados, censurados y reprimidos

Por Laura Manfredi

Los medios públicos son la variable de ajuste preferida, incluida una importante cuota de censura, en contraste con el discurso de “todas la voces” con el que Hernán Lombardi inició su gestión. A esto se suma represión directa, como el caso del fotógrafo de la Garganta Poderosa, detenido sin orden la semana pasada cuando realizaba una cobertura. Retiros anticipados compulsivos y despidos en Radio del Plata.

Foto: Joaquín Salguero

El día del periodista encuentra a muchos trabajadores de prensa en lucha: despidos, salarios congelados, censura y hasta represión acompañan al vaciamiento que el gobierno de Cambiemos se encuentra realizando sobre los Medios Públicos. “Profundizan los recortes en medios públicos y buscan ahorrar 1.000 millones en Radio y Televisión Argentina”, publicaba ayer el diario La Nación. A lo que los trabajadores contestaron: “¿Se publica como una novedad? El ajuste llegó hace rato”. A esto se suma el achique de los medios privados por la baja de la pauta publicitaria, la concentración y el vaciamiento por parte de privados con retiros anticipados compulsivos en el Grupo Clarín y despidos en Radio del Plata que no cesan.

“Los medios públicos los defendemos durante todas las gestiones porque tienen que garantizar las agendas que los medios privados no van a cubrir. Tienen que garantizar las voces de las minorías, los conflictos sociales, sindicales, políticos con todas las voces implicadas, tienen que garantizar el derecho a la información pública”, dijo a Nuestras Voces el secretario de Organización de SiPreBA Agustín Lecchi. Y agregó: “Sin embargo, lo que este gobierno pretende es reducirlos a su mínima expresión”.

La Televisión Pública, Radio Nacional y la Agencia de Noticias Télam, se encuentran con bajísima capacidad operativa, con trabajadores precarizados, salarios congelados y despidos masivos. “Para ellos los medios públicos son un gasto para nosotros es la inversión de un Estado que tiene que estar presente mostrando lo que pasa en todo el país y en el exterior. Se trata de dos concepciones irreconciliables”, afirmó Lecchi.

Las excusas del oficialismo para justificar el ajuste, su concepción sobre los medios públicos y la extrema situación en la que se encuentran sus trabajadores.

Del discurso pluralista al escrache

Hace apenas tres días, el titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos Hernán Lombardi declaró: “Nosotros estamos en un plan de austeridad muy fuerte que implica un esfuerzo enorme para todos, hay austeridad en todos, incluyendo a los trabajadores. Imagínese que estamos planteando que no haya aumentos en 2018, por lo tanto es un esfuerzo que nosotros agradecemos a los trabajadores. También es cierto que los sueldos promedio de 2017 son de 85 mil pesos, yo los miro a cada uno de ustedes, a los que nos están escuchando y no puede ser que el promedio sea de 85 mil pesos. No puede ser que la planta durante el kirchnerismo haya pasado de 500 trabajadores a 1100”.

Los últimos dichos de Lombardi no hacen más que ratificar la estrategia que desde el oficialismo se viene administrando para vapulear mediáticamente a los medios públicos: instalar la idea de que sobran trabajadores, que sus sueldos son extremadamente altos y que todo se trata de la complejísima pesada herencia.

Lo que Lombardi omite, es que el promedio incluye los salarios de los puestos gerenciales, pero que de ninguna manera representan el ingreso de la mayoría de los trabajadores. “Lo que le planteamos es que muestre nuestros recibos de sueldo porque eso es falso, y los promedios a los que ellos dicen que llegamos es si promediamos mi salario con el de los funcionarios que entraron sin concurso y se auto-otorgaron el salario. Nosotros tenemos concurso, tenemos trayectoria y los salarios que tenemos fueron fijados en octubre de 2016 según se debatió en paritarias. Ni en 2017 ni en 2018 tuvimos aumentos. De hecho, nos rebajaron el salario mientras los sueldos de los funcionarios andan acariciando los 200 mil pesos mensuales”.

3.000 periodistas en la calle

La estrategia de Lombardi, para los trabajadores, no es más que un nuevo intento para difamar la pelea del gremio, justificar la reducción de los medios públicos en beneficio de los medios privados y desvincular a quienes no comulguen con la visión del oficialismo. Con ello se explica que los despidos y los techos salariales no alcancen a profesionales que defienden a capa y espada la versión oficial. Ayer, se dieron a conocer los sueldos de las periodistas María Julia Oliván y María Laura Santillán por sus trabajos en Radio Nacional. Ambas se encuentran muy por encima de los techos salariales que Lombardi impuso para la emisora.

“La dirección de la emisora estableció un marco de referencia para las contrataciones artísticas con topes máximos para los conductores: el máximo por una hora semanal será de $25.000. Por dos, tres y hasta cuatro horas diarias será de $45.000, $60.000 y $80.000, respectivamente”, había dicho Lombardi al presentar la nueva programación bajo su gestión. Sin embargo, María Laura Santillán cobra 117.370 pesos por un programa de dos horas diarias y María Julia Oliván 44.700 pesos por un programa que solo posee tres horas semanales.

Mientras tanto, el ajuste lo viven el resto de los trabajadores. Radio Nacional, por ejemplo, posee sueldos de 20 mil pesos y existen también contratos de 10 mil, 13 mil y hasta de 6 mil pesos, otro dato que desmiente por completo los 85 mil que Lombardi denunció mediáticamente.

“En los medios públicos daremos voz a todas las voces”, había dicho el funcionario el 15 de diciembre de 2015, apenas cinco días después de asumir. Dos años después el panorama lo expone y denuncia que solo se trataba de un slogan de campaña.

Censura y represión, ingredientes clave en el ajuste

En marzo de este año Cocineros Argentinos, programa culinario de la TV Pública, compartió la canción expuesta en las canchas como el #HitDelVerano. Un bandoneón, un violín y algunos bailes en el piso despertaron el enojo del funcionario Lombardi: “Nos gustaría que pidan disculpas”, le dijo a Luis Majul.

El programa siguiente de Cocineros Argentinos se abrió sin el conductor y con el pedido de disculpas que el titular de Medios Públicos había exigido. Además, una ola de críticas arremetió contra el programa más visto de la TV Pública, luego de que desde las oficinas de Medios Públicos se filtrara el sueldo de su conductor Guillermo Calabrese, quien se reincorporó al canal recién dos meses después.

Fue por aquellos días también que apartaron a María O’Donnell de su programa Ronda de Editores, luego de haber protagonizado un fuerte cruce mediático con el funcionario. La periodista aseguró que desde el gobierno realizan un “uso indiscrecional de algunos datos para alguna persecución”. Su comentario se refería no sólo a la filtración del salario de Calabrese sino también a los dichos del propio Lombardi, quien había expresado que su programa poseía demasiados recursos y demasiados trabajadores. La periodista no dudó en responderle: “Si el cocinero hizo algún comentario le publican el salario. En mi caso como de mi salario no hay mucho que decir en la TV Pública, lo que hacen es tirarme encima la cantidad de personas que trabajan en un programa que ustedes deciden y manejan”.

Un Gobierno que alienta el cierre de medios

Algo similar había sucedido a principio de año, cuando desvincularon a la histórica pronosticadora de la TV Pública Nadia Zyncenko y difundieron los valores de su salario como justificación.

Para Agustín Lecchi, tanto por cuestiones políticas como por cuestiones económicas, la censura se encuentra a la orden del día: “El ajuste en los medios es censura y en los medios públicos tiene un agravante porque tienen la responsabilidad de informar con todas las voces, con las agendas que no necesariamente tiene los grandes medios”.

El ajuste influye directamente en los recursos con los que los medios disponen, el personal y la capacidad para realizar una u otra cobertura. Es así que, por ejemplo, la Televisión Pública no pudo cubrir la votación de la Ley de Emergencia Tarifaria, la destitución de Lula o la detención que sufrió el fotógrafo de La Garganta Poderosa semanas atrás. Lecchi lo explica: “Cuando destituyeron a Lula en la TV Pública sacamos un noticiero internacional en diferido. Por cuestiones presupuestarias estaba grabado y emitía noticias que habían quedado caducas. La votación de la Ley de Emergencia Tarifaria tampoco pudimos cubrirla por el recorte de horas totales. Los equipos periodísticos terminan a las 20 horas, otros a las 22 y las votaciones en senadores y diputados son posteriores”. Incluso la entrega de los Martín Fierro llevaba a cabo el pasado domingo, en donde los trabajadores se movilizaron para reclamar la situación actual, se carecía de equipo periodístico: “Nos habíamos movilizado y eso no tuvo lugar en la pantalla, ni en la de Canal 7 ni en Radio Nacional. Todos los días tenemos hechos nuevos de censura: algunos por el ajuste y otros por cuestiones políticas”.

La situación en Telam es similar. De hecho, las últimas manifestaciones realizadas por el conjunto de los trabajadores fueron en solidaridad con el despido de un periodista económico y una editora de aquel medio. Según informaron las autoridades de la Agencia, ambos fueron desvinculados por publicar información errónea dos días previos al “super martes” en el que vencían 600 mil millones de pesos en Lebac. Sin embargo, el secretario de Organización de SiPreBA afirmó: “Estos dos despidos tiene que ver con la censura y con el ajuste económico, sino no se explica un conflicto de esta magnitud, no tiene ninguna razón de ser. En la agencia hemos visto y hemos denunciado innumerables errores con cosas mucho más graves. Por ejemplo el último recital del Indio Solari en Olavarría, cuando un personal jerárquico del gobierno dijo que había 7 muertos, generando una conmoción impresionante. Eso fue un dato erróneo y la gestión no hizo nada frente a eso. Un error en materia económica no tiene el mismo impacto que decir que hay 5 muertos de más, en un lugar en donde hay 500 mil personas. Que despidan a dos personas por una nota sobre las Lebacs es una excusa, sobre todo cuando se trata de dos periodistas que nunca habían recibido ningún tipo de sanción previa”.

Y además, represión

A los innumerables casos de censura directa e indirecta, se suma que los medios en general se encuentran cercados por la violencia policial a la hora de querer cumplir con su trabajo. Pocos días atrás un fotógrafo de la revista La Garganta Poderosa estuvo detenido en forma ilegal por intentar registrar casos de abuso policial. Durante las jornadas del último diciembre la cobertura de la votación por la Reforma Previsional dejó decenas de periodistas y fotógrafos heridos. Lo mismo sucedió durante la cacería del 8M o las manifestaciones del 1 de septiembre por Santiago Maldonado: “Nos preocupa”, dijo Lecchi y agregó “pero al mismo tiempo lo entendemos como parte de un sistema, de una manera de gobernar que no cierra sin censura y no cierra sin represión. Porque se intenta contar una realidad que dista de la que vive nuestra sociedad todos los días: el ajuste, no llegar a fin de mes, los tarifazos, la devaluación. Su ensañamiento con la prensa no es casual, pero las balas no están pudiendo frenar a la masividad”.

Denuncias contra uniformados por torturas a menores, detrás de la detención del fotógrafo de La Poderosa

Los despidos, en cifras

Según un informe realizado por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires, durante el año 2017 se perdieron más de 500 nuevos puestos de trabajo. A aquella cifra se llega, en parte, por el cierre de importantes medios como la Agencia Diarios y Noticias, la Revista 23 y la planta impresora de Clarín, Artes Gráficas Rioplatenses.

Los puestos de trabajo perdidos se deben en poco más de un 46 por ciento a despidos directos. El resto de los casos aplican a retiros voluntarios, como jubilaciones anticipadas y otras maniobras para mermar el empleo.

Los 500 puestos perdidos durante el 2017 se suman a los 1300 relevados durante el 2016: 1800 trabajadores sin fuentes de ingreso. A nivel nacional se estima que la cifra supera ampliamente los tres mil puestos perdidos relevados hasta noviembre del año pasado.

 

Nuestras Voces

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