Una vida atravesada por las tragedias

Por HS

Un 31 de diciembre de 1878 nace Horacio Quiroga en Salto, Uruguay. Maestro del relato breve y uno de los mayores cuentistas de todos los tiempos, fundador de la Revista de Salto y del Consistorio del Gay Saber, colaborador del periódico La Nación y de las revistas Caras y Caretas, Fray Mocho, La Novela Semanal, fue autor de “Los arrecifes de coral”, “El crimen del otro”, “Los perseguidos”, “Historia de un amor turbio”, ” Cuentos de amor, de locura y de muerte”, “Cuentos de la selva”, “El salvaje”, “Anaconda”, “El desierto” y “Los desterrados”, considerada su obra cumbre.

Una vida atravesada por las tragedias

Primero fue la muerte de su padre, quien se disparó accidentalmente con su propia escopeta; luego el suicidio de su padrasto en 1896, en presencia del futuro escritor, que tenía entonces 15 años, después de sufrir un derrame cerebral que lo paralizó y no le permitia hablar. Más tarde la trágica muerte de sus hermanos Pastora y Prudencia, victimas de la fiebre tifoidea en 1901, en el Chaco. En 1902 mata accidentalmente de un tiro en la boca a su gran amigo Francisco Ferrando, mientras limpiaba un revólver con el que su amigo pretendía batirse a duelo.

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A los veinte años se enamora perdidamente de María Esther Jorkovsky, una adolescente de 15 años, y desea fervientemente casarse sin demora, pero el matrimonio no se concreta por la intervención de su madre. Entonces amenaza con suicidarse si la familia no autoriza el matrimonio. Ella se quitaría la vida años después.

Se casa con una alumna, Ana María Cirés, a quien lleva a vivir a Misiones. Tras estar sumida en una terrible depresión a causa de la vida en la selva, y sin esperanza de regresar a Buenos Aires, Ana María ingiere veneno, sufriendo una terrible agonía de ocho días antes de morir.

Horacio Quiroga se entera en 1935 que padece hipertrofia prostática; el mismo año lo abandona definitivamente su segunda esposa, Maria Elena Bravo (que había sido compañera de estudios de una de sus hijas) llevándose a la hija engendrada en esta relación; en 1937 la hipertrofia prostática se convierte en cáncer de próstata.

Finalmente el escritor se suicida con cianuro el 19 de febrero de 1937.

Pero eso no fue todo, un año antes de la muerte de Quiroga su gran amigo Leopoldo Lugones se había suicidado con un vaso de whisky con cianuro, cerca de la muerte de Quiroga la escritora Alfonsina Storni se suicida luego de enterarse de que padece cáncer; y el toque final a una existencia llena de tragedias, dolores, desventuras y sufrimientos fue el consecuente suicidio de la hija mayor de Horacio, Eglé Quiroga, acompañada del suicidio de su hijo Dario en 1951.

Para cerrar el círculo el 14 de enero de 1988 se arroja al vacío de un noveno piso de un hotel de la calle Maipú de Buenos Aires la última hija de Horacio Quiroga, María Elena, a quien el escritor llamaba Pitoca. Tenía 60 años.

+info: http://www.elortiba.org/old/hquiroga.html

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