Aquel proyecto del Banco Nación

El Banco de la Nación Argentina viene de un cuarto año consecutivo de balance positivo desde 2020. Su liquidación es un gran negocio a favor de los saqueadores. “El banco se fundó –dijo Carlos Pellegrini- únicamente para la industria y el comercio y no para atender necesidades del erario”. El sueño original del Banco de la Nación Argentina está en riesgo porque la Argentina está en venta.

Por Carlos del Frade

(APe).- -El reordenamiento económico de la Argentina generará un cambio sustancial del negocio bancario. El desempeño del BNA deberá basarse en el aumento de los préstamos a favor de las PyMEs y las familias, y en optimizar su funcionamiento… La transformación en Sociedad Anónima es central para crecer, alcanzar eficiencia y mejorar la transparencia en la gestión del BNA. Un comienzo será reemplazar la sindicatura unipersonal actual a favor de una sindicatura colegiada de tres miembros como en todas las sociedades– dijo el nuevo presidente del Banco de la Nación Argentina, Daniel Tillard, el martes 2 de enero de 2024 para dejar en claro la idea de liquidar aquella institución nacida como herramienta fundamental para la construcción de un país libre y a favor de las mayorías.

El Banco de la Nación Argentina viene de un cuarto año consecutivo de balance positivo desde 2020. En octubre de 2023 tuvo un resultado a favor de 667 mil millones de pesos. Su patrimonio neto creció sustancialmente desde 2019 a 2023.

Un gran negocio a favor de los saqueadores. Es la idea que representa el señor Tillard.

“El banco se fundó -según dijo Pellegrini al inaugurar sus instalaciones- únicamente para la industria y el comercio y no para atender necesidades del erario”. El 16 de octubre de 1891, por ley 2841, se creó el Banco de la Nación Argentina con un capital de 50 millones (30 millones de pesos papel y 20 millones de metálico) a obtenerse íntegramente por suscripción pública y se le reconocieron privilegios y operaciones similares a las de su anteceder, salvo la emisión de billetes.

Carlos Pellegrini arengó al flamante directorio: “Este banco se funda únicamente en servicio de la industria y el comercio. Vosotros conocéis bien sus necesidades y estáis en aptitud de atenderlas Si alguna recomendación pudiera haceros sería en favor de un gremio que no ha merecido hasta hoy gran favor en los establecimientos de crédito y que es, sin embargo, digno del mayor interés. Hablo de los pequeños industriales. La verdadera industria en un país nuevo nace en su seno, crece y se desarrolla por el esfuerzo inteligente y perseverante, amoldándose al medio en que va a vivir y adquiriendo cada día nueva experiencia que la vigoriza. Tiene más porvenir que esas industrias que se improvisan por el esfuerzo del capital, que muchas veces carecen del obrero y del industrial inteligente y activo, que son el alma que las anima”.

Muchos años después, Pellegrini diría: “En la República Argentina existen dos tendencias y casi puede determinarse la región territorial sobre la cual actúan una y otra. Hay un partido que tiene su asiento en el pequeño espacio que rodea la Plaza de Mayo de la Capital Federal y un partido que tiene su asiento en todo el resto de la nación…; a un partido podríamos llamarlo ‘comercial’, al otro, lo llamaría ‘industrial’. A cada instante se revelan las distintas tendencias de estos dos partidos. Uno de ellos es enemigo del Banco de Estado, del Banco habilitador. Sólo cree en el Banco particular. El otro prefiere o tiene simpatías por el Banco de Estado… Uno es contrario a toda protección y quiere la libertad absoluta del comercio; el otro exige la protección como condición indispensable para el desarrollo de las industrias nacionales. Uno es contrario a todo lo que sea emisión en cualquier forma, casi enemigo de la palabra emitir; el otro no es tan enemigo de estas emisiones, según la forma en que se presenten. Uno se preocupa del oro en la Bolsa, el otro se preocupa del valor de los frutos del país. En estas luchas económicas que se inician se presenta la lucha muy parecida a aquella en que se inició nuestra lucha política”.

Y sigue Pellegrini: “De un lado, la Nación, del otro, intereses radicados en esta Capital, con esta enorme diferencia que esta vez el límite no es el Arroyo del Medio pues forma parte del lado de la nación, la rica provincia de Buenos Aires. La lucha que se entabla es, pues, entre los que trabajan y los que no producen, entre el país entero y un grupo de especuladores apoyados por la prensa metropolitana”.

El sueño original del Banco de la Nación Argentina está en riesgo porque la Argentina está en venta. De allí que estas historias sean fundamentales para pensar que no habrá felicidad posible si el Banco Nación y todas sus riquezas terminan en las manos de los privilegiados de siempre.

Agencia Pelota de Trapo