«Castacracia»

Por Bárbara Orbuch*

«Vos te querías comprar un perro? Pero soy un gato…» Charly García.

Todas las medidas de inicio del Gobierno de Mi-Ley apuntan a una transferencia masiva y deliberada desde el sector del trabajo hacia el del capital, lo cual es un baldazo de agua fría descomunal para la base de sustentación que le ofreció su legitimidad de origen que creía fervientemente en un «cambio» y un «castigo a la casta política». Posicionado como éxtimo al sistema, en su agitada campaña emprendida en base al odio al kirchnerismo y el regreso de un discurso oxidado que reivindica crímenes de lesa humanidad y negacionismo explícito, plantea ya en el poder, la invasión y cooptación interna y externa de las corporaciones económicas mientras se expropia a la ciudadanía de sus derechos sociales, económicos y hasta políticos en un espiral regresivo de abismo desubjetivante y empobrecedor.

El DNU iniciático de su gobierno, autoritario y descalificatorio del parlamento, al igual que el paquete de las «bases para la refundición de la nación» constituye un golpe institucional que es realmente un himno a la Castacracia, e involucra no solo a la concentración del capital nacional, sino a la apertura deliberada al capital transnacional e internacional nunca visto desde la dictadura militar, con la anunciación de ofertas tentadoras entreguistas del patrimonio natural y energético del país, lo cual convierte a Milei en una especie de «virrey de la nueva era» reaccionaria del capital concentrado que amenaza abiertamente a la soberanía nacional. Cada articulado del mismo, es un compartimento de negocios con titularidad casi explícita de obscenidad pasmosa, adjudicándose potestades ajenas al ejecutivo y en su doble juego, cada uno de los mil artículos que se le presentaron al congreso para un debate acelerado y coactivo, con desprecio y desdén hacia su actividad y representatividad, representan un desmembramiento del cuerpo social y de la vertebración constitucional en materia fiscal, económica, civil, penal y hasta electoral. Es que el procurador general, Rodolfo Barra, reestructurador del estado menemista, con total desparpajo, enunció la incompatibilidad confesa del gobierno con la democracia: » Si hay crisis económica no va haber constitución vigente»

Es una aplanadora destructiva que reedita el «proceso de reorganización nacional» sumándole todos los condimentos que las experiencias neoliberales fallidas no pudieron conseguir en sus avances parciales.

No hablaremos del contenido megalómano, estereotipado, ni delirante del discurso del nuevo presidente electo, ni de los componentes psicóticos de su bizarra personalidad, sino de su plan de gobierno, compuesto y relanzado ilegalmente por el gestor del megacanje de De la Rúa y Macri, Federico Sturzeneger, con Luis Caputo, ex- finanzas macrista, en el Ministerio de Economía, conocido en el medio económico como «ruletero – timbero financiero» consagrado en su especialidad; titular del endeudamiento feroz a 100 años del capo mafia Mauricio Macri, que debería estar preso en cualquier país «normal». La amenaza de la dilapidación de la patria, ha comenzado.

Para llevar a cabo está feroz ofensiva del capital contra el pueblo argentino,el gobierno arremete con todas las fuerzas del cielo en contra de los ingresos de los sectores trabajadores, en primera instancia a través de una megadevaluacion del 118 %, seguido con un golpe inflacionario autopropinado, sobreexagerando y sobredimensionando los índices generales de la economía, para provocar un shock emocional estanflacionario mediante la implantación de un régimen de terrorismo económico provocador de una catarata al revés en la suba en las tasas de ganancias empresarias y el deterioro acelerado de los sectores medios y más vulnerables de la sociedad.

Este golpe despiadado y cruel de hecho contra el sector trabajador de la sociedad es arengado además desde lo discursivo desde «la inevitabilidad» del plan económico , que no postula de ningún modo la variable de ingresos en una estabilización tentativa, sino que apuesta a nuevas devaluaciones y al decrecimiento inoculado como reducción del gasto por desincentivación del consumo, agravando severamente las variables económicas y la situación social hasta niveles paroxísticos.

La otra pata del gobierno es la represiva, a través de la camaleónica desangelada del garrote vil, Patricia Bullrich, «la piba» en su nueva campaña represiva y de criminalizacion de la protesta. Luego de haber perdido en la contienda electoral, «ganó» el lugar de la violencia que su identidad le profiere, al que está predestinada y que elige en cada partido y en cada gobierno que ejerce en contra de los intereses nacionales.»Sale o sale» en línea con el plan económico de la dictadura: reprimarizacion de la economía, vocación industricida y desregulación en serie y en todos los sectores para generar más caos, pero esa vez con sed de revancha y venganza en el campo cultural y político, liberalización sádica de los precios en un horizonte dolarizador, con un plan privatizador más ambicioso y profundo que en el menemismo, gestado por los ávidos potenciales dueños del capital , en el festival del remate nacional preanunciado.

Lo que no se comprendió, ciertamente, en su apretado electorado de base y en el más amplio añadido en el ballotage, fue que la motosierra iba dirigida hacia todo el cuerpo social; que la libertad era en realidad la libertad del mercado, más precisamente «una tiranía de mercado», la esclavitud más grande a la que se puede someter a los cuerpos y las mentes de una población en contra de su propia soberanía y autonomía.

Otro capítulo merecen las erráticas decisiones en política internacional ideologizada que lidera Diana Mondino, «una señora bien» que piensa mal… Su alineamiento con Taiwán y el retiro de los BRICS, peligran los ingresos cuantiosos de divisas del caudal proveniente de los dos primeros países que le compran al país: Brasil y China. La cruza entre el conservadurismo pro-británico, el neoliberalismo económico y el anarcocapitalismo mileiniano son un verdadero cóctel explosivo que amenaza al país con cortarlo en pedazos.

Las defensas políticas deben reorganizarse rápidamente, las inmunidades reactivarse, reorganizarse las fuerzas nacionales y populares en las calles para detener este asalto al poder de una ultraderecha agresiva y despótica al servicio del capital concentrado, sin ningún tipo de miramientos hacía el bienestar general.

Polítóloga. Psicoanalista (UBA)

13/01/14