Comienza el juicio por los fusilamientos de José León Suárez de 1956

Se trata de los crímenes cometidos por la «Revolución Libertadora» luego del derrocamiento de Perón y contra los militares que se rebelaron ante la dictadura de Aramburu.

Luego de más de medio siglo dará inicio, por fin, el proceso judicial que buscará conocer la verdad sobre los crímenes de lesa humanidad contra opositores a la dictadura de la Revolución Libertadora cometidos en junio de 1956.

Se trata de los fusilamientos de José León Suárez, ocurridos en las fatídicas noches tras el golpe del 9 de junio de 1955.

Los hechos generaron que poco después de los fusilamientos el periodista Rodolfo Walsh, ante la versión que le llegó a través de la icónica frase «hay un fusilado que vive», iniciara la investigación que derivó en su obra maestra periodística y literaria: «Operación masacre«, publicado en 1957.

El juicio

A 67 años de la masacre, según comunicó la Comisión de Memoria que impulsó la causa y que será querellante, se espera que este jueves brinde la primera declaratoria ante el Juzgado Federal de San Martín a cargo de Alicia Vence uno de los sobrevivientes de los fusilamientos, Juan Carlos Livraga.

Se indicó además que están citadas para declarar el 5 de junio Berta Josefa Carranza y Delia Beatriz Garibotti, ambas hijas de víctimas, y que se espera que el juicio oral pueda comenzar tras la feria judicial de invierno.

Uno de los objetivos principales del juicio es que los asesinatos perpetrados por la Policía de la provincia de Buenos Aires en los basurales de José León Suárez bajo las órdenes de su entonces jefe, el teniente coronel Desiderio Fernández Suárez, sean declarados delitos de lesa humanidad, lo que los convertiría en imprescriptibles.

En los fusilamientos del 10 de junio de 1956 mataron a Carlos Lizaso, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Vicente Rodríguez y Mario Brión, mientras que otros siete compañeros, que también habían sido capturados horas antes de la casa del barrio bonaerense de Florida donde se encontraban reunidos, lograron escapar y salvar sus vidas.

La dictadura de Pedro Eugenio Aramburu inició el 9 de junio, con el derrocamiento de Juan Domingo Perón, una represión que en tres días produjo los asesinatos de 18 militares y 13 civiles.

Algunos de ellos formaban parte de un levantamiento encabezado por los generales Juan José Valle y Raúl Tanco, que intentaba reponer a Perón como presidente constitucional de la Argentina; otros fueron detenidos sin saber por qué y ejecutados sin derecho a defenderse.

«Para mí, como hijo, la muerte es solamente una circunstancia. Lo importante es por qué morís y, si te matan, por qué te matan. Si no se cuenta el motivo por el que mataron a estos hombres, se olvida su militancia y por qué lucharon», dijo Daniel Brion, hijo de Mario Brion.

Brion dijo que a su padre y a sus cuatro compañeros los fusilaron por apoyar el movimiento de Valle «en un intento de recuperar la democracia, recuperar para el pueblo la Constitución del 49′, devolver la CGT a los trabajadores y devolver el gobierno a quienes tienen que elegirlo, que es el pueblo».

«No los matan porque sí, los matan por odio al pueblo y a las conquistas que se habían logrado», recalcó Brion, quien además es autor del libro «El presidente duerme. Fusilados en junio de 1956, la generación de una causa».

Valoró el impulso que dio a este juicio la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de San Martín, que visibiliza «la lucha tanto de nuestros padres como la de quienes cayeron en distintos lugares como en Campo de Mayo, en Lanús, en la Escuela de Mecánica del Ejército o en la Penitenciaría Nacional».

«Nuestros padres que cayeron en esas jornadas entre el 9 y el 12 de junio fueron bandera de los queridos compañeros desaparecidos en los ’70, ellos levantaron las banderas de los fusilados que era luchar por una patria libre, justa y soberana», expresó Brion a Télam.

Contó además sobre la lucha por la recuperación de los cuerpos y sus autopsias, los cuales tras ser dejados por varias horas en medio del basural, fueron llevados al Hospital Interzonal General de Agudos «Eva Perón».

Especificó que «33 páginas del libro de autopsias de esa noche fueron cortadas. Lo sé gracias al doctor (Ricardo) Smith -uno de los directores del hospital en aquel entonces- quien me facilitó el libro de autopsias y lo único que pudimos encontrar fue el acta del ingreso de Livraga, que se salvó después de recibir tres tiros, con el número de policía que lo hizo entrar y más detalles».

Brion sostuvo que el inicio de este juicio le da «una gran satisfacción» dado que milita desde los ocho años y lo hace «justamente por la recuperación de la memoria» y para que «surjan a la luz todos esos nombres olvidados».

«Lo que nosotros pretendemos desde San Martín es que cada barrio pueda recuperar su historia, desde las escuelas y las instituciones, porque de esa manera pueden después aprehender los valores y no volver a equivocarse», expresó a Télam la presidenta de la Comisión, Evita Morales.

Morales resaltó que otro de los objetivos del juicio es reclamar que se incluya dentro de la currícula escolar lo sucedido para que docentes y alumnos sepan «la verdad de esa historia que nos negaron por 67 años».

También explicó que si bien el proceso judicial se centrará en asesinatos de José León Suárez, familiares de los fusilados en otros territorios también van a ser declarantes, como por ejemplo, la nieta del general Valle, Soledad Valle.

«Hay vecinos que vieron los cuerpos, escucharon los disparos, fue muy aberrante no sólo lo que pasó sino toda la persecución que sufrieron posteriormente los familiares de las víctimas que ya tenían que lidiar con el dolor de perder de esa manera a un ser querido», reflexionó Morales.

Contó que uno de los hechos que los impulsó a iniciar esta causa fue el Juicio por la Verdad de la Masacre de Napalpí, que el año pasado y tras 98 años de los hechos, fueron declarados crímenes de lesa humanidad en un proceso de genocidio de los pueblos indígenas.

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