Cómo puede terminar la guerra en Ucrania

Por Alonso Romero

En un hecho geopolítico como el conflicto Rusia-Ucrania, con múltiples actores involucrados e intereses que no podemos vislumbrar, las predicciones son muy complicadas, pero me aventuraré a hacer una. Primero, hay que entender que el conflicto ha durado mucho más de lo que se tenía pensado, en gran parte por el enorme apoyo que Estados Unidos (EU) ha dado a Ucrania, pero también por el de los países europeos, en especie y/o en retórica. La ayuda europea es crucial, ya que da la pauta a que el discurso sea «Ucrania, Europa y EU pelean por la democracia y la unidad del continente frente al autócrata que gobierna Rusia y que quiere anexar todo el territorio posible». De no existir dicho apoyo, parecería que EU está interviniendo en asuntos de otros países, llevando a la guerra a Ucrania con tal de perjudicar a uno de los enemigos favoritos de los políticos estadunidenses, Rusia.

¿Por qué a EU le interesa la óptica? Porque los países, sobre todo en África y el sudeste asiático, ahora cuentan con una opción al orden ofrecido por Washington. China ofrece infraestructura, créditos (con muchos bemoles y condiciones a veces abusivas) y comercio sin intervenir en los asuntos internos ni demandar reformas estructurales.

EU entiende que no puede continuar apoyando a Ucrania sin Europa. Es este el punto de quiebre que puede llevar a la resolución del conflicto. Desde que se inició el conflicto, Rusia cerró la llave del gasoducto Nord Stream (NS) I. El NS II se mantenía en stand by a la espera del consentimiento alemán para iniciar operaciones. Las consecuencias del cierre han sido catastróficas para los ciudadanos de la UE. La inflación se desbordó, los precios de la electricidad y la calefacción se cuadruplicaron, la industria alemana cerró y busca alternativas de relocalización. Durante los primeros seis meses del conflicto, los europeos sufrían una crisis energética sin precedente en el continente, pero se mantenían «decididos» a derrotar a Putin, siempre y cuando el gobierno los apoyara financieramente. Este apoyo costó más de un billón de euros y es insostenible para la UE.

Rusia ofreció en múltiples ocasiones la reapertura de los gasoductos como una solución al sufrimiento de la sociedad, diciendo que «estaban listos para operar, pero los gobiernos europeos (especialmente el alemán, que es adonde llegan dicho gas) no querían hacerlo por apoyar a EU en su cruzada contra Rusia». Los gasoductos eran la carta de negociación más fuerte de Rusia, lo que podía ofrecer a la UE para dejar de apoyar a Ucrania. Esa opción desapareció el 26 de septiembre de 2022, cuando los gasoductos explotaron. La naturaleza del conflicto cambió drásticamente ese día. Tanto Rusia como Ucrania tenían la necesidad de derrotar al otro lado antes de sentarse a negociar. Rusia ya no tenía nada qué ofrecer a la UE y ésta dependía del gas natural licuado de EU.

Altos funcionarios de Occidente y medios de comunicación de inmediato dijeron que el culpable era Rusia, aunque no había evidencias concretas. Esa versión se mantuvo hasta que el 8 de febrero de 2023, Seymour Hersh, periodista ganador del Premio Pulitzer, publicó un artículo en el cual atribuía la destrucción de los gasoductos a EU con apoyo de Noruega. De acuerdo con Hersh, la información con que contaba provenía de los más altos niveles de inteligencia en EU. Washington de inmediato desvirtuó el texto, pero el 6 de marzo, el New York Times publicó un artículo en el que hace alusión a «nuevos reportes de inteligencia de EU» en el cual dice que el gobierno ruso no tuvo injerencia y que la explosión se atribuye a un grupo proucranio. Un día después el Washington Post publicó algo similar. Lo interesante es que, si bien eximen a Rusia y a EU, ambos periódicos dicen que «no se sabe con certeza si el presidente ucranio Zelensky o su gobierno estuvieron involucrados».

¿Cómo se resolverá el conflicto? El aparato mediático de EU y la UE comenzarán a presionar a Zelensky para que se siente a negociar con Rusia, bajo la amenaza de hacerlo responsable de los ataques a los gasoductos. ¿Cómo podría la UE apoyar a Ucrania cuando «realizó» tal acción? No podría, y sin el apoyo europeo, no hay apoyo de EU y Ucrania perderá mucho más que si negocia. Pero, ¿por qué EU quiere que el conflicto acabe pronto? Dos razones. Primero: Biden comienza a sentir el costo político y económico de dar 100 mil millones de dólares a Ucrania mientras en casa no puede cumplir su promesa de perdonar los créditos estudiantiles. Segundo: EU quiere redireccionar su atención hacia el Pacífico, hacia China. Si China decide invadir Taiwán, EU no podrá pelear dos guerras en dos océanos, y sin duda alguna, Taiwán, o mejor dicho la industria de semiconductores de Taiwán (la más avanzada del orbe), tiene muchísimo mayor importancia estratégica para EU que Ucrania.

Twitter: @aloyub

La Jornada