Diana Mondino, una señora de bien

Ideologizada y banquera

Diana Mondino, la canciller, es banquera por herencia, ultraderechista por decisión propia y carente de empatía como buena integrante de una elite que entiende las finanzas pero no tanto la vida -habla de los jubilados como si tuviera 20 años y los manda a morir en silencio- y está tan, pero tan ideologizada que cortó relaciones con China sin pensar en las consecuencias que ahora lamentan en el ministerio de Economía. Con ese estilo, se hizo cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de Argentina.

Por Euge Murillo

Imagen: Estilo discreto y constante, tanto en su arreglo como en el desprecio a quienes no son de su casta.

A la derecha de Mirta Legrand, Diana luce dos torzadas que le despejan la frente de pelos rebeldes y ni una sola cana. La luz del estudio de televisión realza su peinado muy de moda entre la gente pituca de los ’80. Las arrugas están maquilladas, tal vez sea relleno, las manos se mueven con recato y el rubor realza lo pómulos enmarcados por los aros de perlas, elegantes.

Con un dejo de acento cordobés, participa en el tópico de la mesa. Es una señora de bien, ese «bien» que tanto menciona su presidente, que a los 65 años quiere explicar con una sonrisa de dientes perfectos por qué es absurdo que los jubilados tengan acceso a un crédito: “Por definición todos algún día nos vamos a morir y si sos un jubilado de determinada edad casi seguro que te vas a morir”. Su argumento corrobora el ABC del gobierno libertario de monetizar la vida al máximo y que eso sea por definición el criterio de lo que sirve y lo que no, según cómo se venda o cómo se pueda pagar.

Su afirmación tiene toda la lógica de su raigambre familiar y de negocios y le dan gran consistencia a su interés en que las finanzas marquen el sendero de la política. Mondino conserva la mayoría accionaria del Banco Roela, adquirido por su padre, Victor Mondino, en 1961. Pasó por los directorios de empresas como Pampa Energía, Edenor, Banco Supervielle, Bodegas Valentín Bianchi o Loma Negra y actualmente conserva el 49,61 % de las acciones de Roela. La otra mitad la tiene su hermano, Guillermo Mondino, que vive en Nueva York y  fue secretario de Finanzas y Jefe de Gabinete de Asesores Económicos durante la gestión de Domingo Cavallo.

Al ecosistema de varones que rodean a la actual canciller del gobierno de Milei, se suman el hijo y el esposo. El primero, Francisco Pendás, tiene 32 años, es un joven licenciado en Administración de Empresas, armador de Milei en Córdoba y actual vocero del Ministerio de su madre. Según ella, sin cobrar. El pacto marital y de negocios lo tiene establecido con Eugenio Isaac Pendás. Se conocieron en CEMA, un espacio de pensamiento ultraliberal que en los noventa fue muy importante para los mandatos menemistas. Pendás fue designado en 1993 como Superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias del Banco Central de la República Argentina y estuvo envuelto en una de las maniobras más fraudulentas de la historia bancaria argentina.

El mejor alumno de la hegemonía liberal

Una de las funcionarias más ricas del gobierno se propone por mandato de Milei “reinsertar a la Argentina en el mundo”. Sus planes vienen encausados en la turbulenta relación con el gigante asiático, el fetichismo con Taiwán, la obediencia a Estados Unidos y el desprecio a los BRICs. Sin embargo, entre viaje y viaje, la canciller no pierde la oportunidad de cristalizar un perfil elitista y clasista en donde quienes menos importan son pobres, putxs y viejes. Por eso denosta la proyección de vida de los jubilados, trata a la comunidad lgtb como gente con piojos o critica a la diputada Natalia Zaracho por no haber terminado la secundaria.

Biole Weber, joven analista internacional, viene siguiendo los pasos de la cancillería argentina desde la asunción de Milei y afirma que el posicionamiento de La Libertad Avanza ante la comunidad internacional es doctrinaria: “Rechaza las instituciones de cooperación internacional que van más allá de su ideología -como los BRICS, el Mercosur o la ONU-. Es antiglobalista porque es un lineamiento que se basa en el rechazo a la diversidad cultural y socioeconómica que viene con la globalización”. ¿Por qué tanto ímpetu en ese rechazo?: “Porque tienen miedo de esa otredad y de los impactos que pueda tener sobre su construcción de identidad -los argentinos de bien- que dialoga bárbaro con la identidad estadounidense” explica Weber. Ese vínculo con la otredad o quienes no son argentinos de bien, Mondino también lo nutre con su posicionamiento a las vidas que para ella no valen. Biole Weber señala un punto importante que va en esta línea : “Una de las implicancias de sus políticas internacionales es el avance de una agenda nostálgica de un pasado ficticio de pureza social puertas para afuera, que puertas para adentro se traduce en un recorte sistemático de los derechos de las minorías”

Aún así, la política internacional no está solo atada a los cabos económicos, hay por parte de la gestión de Mondino una intención de poner el pensamiento ideológico como jugador clave en la toma de decisiones: “Si el problema con China es que no es una democracia liberal, como puede Mondino tener tan buena relación con Nayib Bukele, el presidente de El Salvador, un país que está cada día más lejano de ser una democracia liberal. Queda en evidencia nuevamente que no se trata de modelos económicos, sino de posicionamientos ideológicos. Por eso también despliega actos provocadores como el acercamiento con Taiwán que desafía el compromiso diplomático argentino de reconocer el “Principio de una sola china”. Un principio fundamental para la relación con China que implica el rotundo rechazo a la independencia de Taiwán. Todo parece ser un gran guiño a Washington, en un intento desesperado de ser el mejor alumno de la hegemonía liberal”.

Mondino se topó con el Toto

En esta corta trayectoria de gestión y en su afán de seguir los lineamientos made in USA, Mondino quedó enredada en un conflictos de interés relevante por los beneficios que el DNU del 20 de diciembre otorga a las entidades bancarias, aunque el decreto cuenta con el rechazo de la Cámara Alta. Además de que Mondino no estaba en el país para firmarlo, el decreto tiene entre sus medidas el tope de tasas que se les cobra a los comercios, quita el techo de interés punitorio por demoras en el pago de tarjetas de crédito y deroga sanciones a las empresas que no informen la tasa de interés. Un escenario que para el dueño o la dueña de un banco es como estar en Disney.

Pero también tuvo su primer encontronazo por causa de su supuesta cruzada ultraderechista. Fue cara a cara con el ministro de economía.  Dice Weber: “El rol de China es central para la economía argentina y Caputo lo sabe. Las provocaciones de Mondino costaron la suspensión del Swap con China, que nos permite pagar parte de la deuda con el FMI en yuanes -un mecanismo que funcionó incluso durante la presidencia de Macri-. Algo que obligó al ministro de economía a salir a buscar una alternativa tomando deuda con el CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe)” explica.

La canciller tiene grandes desafíos por delante: atajar los exabruptos de su jefe libertario contra los mandatarios que no le caen bien y con quienes no tiene ningún problema en desatar conflictos diplomáticos; mantener un vínculo sin sobresaltos con el Ministerio de Economía y sobre todo, ser cautelosa con sus performances clasistas en un país en donde más de la mitad de población está bajo la línea de pobreza.

Con información de Las12/Página12