El profeta

Por David Brooks

Imagen: Hoy es día feriado en EE.UU. para honrar al reverendo Martin Luther King Jr, quien en alguno de sus memorables discursos advirtió que «una nación que año tras año gasta más dinero en la defensa militar que en programas de mejoramiento social, se aproxima a la muerte espiritual». La imagen, el 28 de agosto de 1963, en Washington.Foto Ap

Este lunes es día feriado para honrar al reverendo Martin Luther King Jr, profeta de Estados Unidos, quien advirtió que «tenemos que realizar una revolución radical de valores. Tenemos que empezar rápidamente el giro de una sociedad orientada sobre las cosas a una sociedad orientada hacia las personas. Cuando las máquinas y las computadoras, el motivo de ganancias y derechos de propiedad, son considerados más importantes que la gente, los trillizos gigantescos del racismo, el materialismo extremo y el militarismo no podrán ser conquistados…»

En ese gran discurso, «Mas allá de Vietnam», de abril 1967, afirmó que ya le era imposible repetir su mensaje a favor de la no violencia en su país «sin antes haber hablado claramente sobre el más grande proveedor de la violencia en el mundo actual: mi propio gobierno.«

Reprobó la arrogancia estadunidense en la cual «sentimos que tenemos todo que enseñarle a otras naciones y nada que aprender de ellas… Frecuentemente sentimos de manera arrogante que tenemos una misión divina, mesiánica, para ser policía de todo el mundo… Somos arrogantes al pretender estar preocupados de la libertad en otras naciones sin primero poner nuestra propia casa en orden».

Advirtió que «una nación que continúa año tras año gastando más dinero en la defensa militar que en programas de mejoramiento social está aproximándose a la muerte espiritual.»

En este y otros discursos en los últimos dos años de su vida, Luther King repetía que «el problema del racismo, el problema de la explotación económica y el problema de la guerra están todos vinculados. Ellos son el triple mal interrelacionado«.

Hoy día, Estados Unidos acaba de aprobar un presupuesto militar de 858 mil millones de dólares, y, por mucho, el mayor gasto militar de cualquier país del mundo (aproximadamente 40 por ciento del gasto militar mundial), más que los próximos nueve países de mayor gasto militar combinados.

Las guerras post 11-s en las mayores zonas de conflicto (Afganistán, Pakistán, Irak, Siria y Yemen, entre otras) ya han cobrado por lo menos 929 mil vidas y millones de heridos y desplazados y un costo para Estados Unidos de 8 billones de dólares.

Ese presupuesto cubre operaciones bélicas «antiterroristas» en 85 países y cientos de millones a la guerra indirecta contra Rusia en Ucrania.

Mientras, los problemas de pobreza, hambre, los sin techo, carencias en salud pública y educación y la más extrema desigualdad de riqueza en un siglo siguen empeorando, mentiras aumentan el racismo y la xenofobia nutridos por fuerzas neofascistas alentadas por Trump y otros.

Este fin de semana gran parte de la cúpula política estadunidense, incluido su presidente, rinde homenajes a King citando el mensaje que expresó en su discurso Tengo un Sueño, por la igualdad racial en 1963, como si fuera el único que ofreció, evitando así toda mención de su crítica esencial a sus políticas imperiales tanto dentro como fuera de casa, tal vez porque siguen más vigentes que nunca.

La semana pasada, un amigo preguntó si la caída y fin del Imperio Romano fue tan rara como lo que está ocurriendo aquí. Habrá que preguntárselo a los historiadores, pero sí hay escenas que se cuentan del deterioro de la cúpula política de Roma y las guerras incesantes que, a grandes rasgos, es muy parecido a lo que ocurre aquí.

King declaró: «de vez en cuando regreso a leer El declive y caída del imperio romano de Gibbons. Y cuando vengo a ver a Estados Unidos, me digo, los paralelos son aterradores«.

«En este momento en la historia, es irrefutable que nuestro prestigio mundial es patéticamente débil. Nuestra política de guerra genera un desdén y aversión casi en todas partes… Estamos aislados en nuestros valores falsos en un mundo que exige justicia social y económica. Tenemos que llevar a cabo un reordenamiento vigoroso de nuestras prioridades nacionales», declaró King en 1967.

Cincuenta y cinco años después, esa tarea es más urgente que nunca.

Neville Brothers. Let My People Go. https://open.spotify.com/track/1zJEp7JjArWDesv5wNLoYx?si=fd2cca55750a4dc0

Playing for Change. Down by the Riverside. https://open.spotify.com/track/4KEmELuJcayWfylFvZFXBK?si=a67e85c719ab49df

La Jornada

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