El rechazo a un puerto chino o cómo «caerle bien a la Embajada de EEUU»

© Sputnik / Patricia Lee Wynne

Imagen: Moisés Solorza, exsecretario de Energía de la provincia de Tierra del Fuego.

La firma de un memorándum entre la provincia argentina de Tierra del Fuego y una empresa china para construir un puerto y una planta química en la ciudad de Río Grande (sur), ha generado revuelo. «Se intenta boicotear el crecimiento y la decisión soberana de un pueblo», indicó a Sputnik el exsecretario de Energía provincial Moisés Solorza.

La firma de un memorándum entre la provincia argentina de Tierra del Fuego y una empresa china para construir un puerto y una planta química en la ciudad de Río Grande (sur), ha generado revuelo. «Se intenta boicotear el crecimiento y la decisión soberana de un pueblo», indicó a Sputnik el exsecretario de Energía provincial Moisés Solorza.

El proyecto a cargo de la empresa Shaanxi Coal Industry Chemical Group prevé invertir 1.250 millones de dólares para la construcción de una planta industrial que producirá por año 600.000 toneladas de amoníaco sintético, 900.000 toneladas de urea y 100.000 toneladas de glifosato. El acuerdo contempla además la construcción de una terminal portuaria multipropósito y una central eléctrica de 100 MW.

El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, envió a la legislatura provincial el memorándum firmado con la empresa china. No obstante, el diario argentino Clarín, que cita altas fuentes, afirma que el Gobierno «le bajó el pulgar» al proyecto.

Asimismo, el ministro de Transporte, Diego Giuliano, habría pedido informes a las autoridades de la provincia sobre el mencionado acuerdo. Y el auditor general de la Nación, Miguel Ángel Pichetto, integrante del opositor Juntos por el Cambio, indicó que el proyecto en el sur argentino mete al país «en el conflicto Estados Unidos-China por la puerta equivocada».

La resistencia que genera el memorándum «es reflejo de lo que vivimos frente a cada uno de los proyectos que se intentan llevar adelante en materia de puertos e infraestructuras en nuestra provincia», aseguró a Sputnik Moisés Solorza, exsecretario de Energía de Tierra del Fuego y presidente del partido Compromiso Federal en la provincia sureña.

«Llama la atención desde el punto de vista estratégico que lo que se intenta boicotear de alguna forma es el crecimiento y la decisión soberana de un pueblo, que en Tierra del Fuego eligió un gobernante», indicó Solorza.

«Los primeros que salieron a oponerse, digamos desde el punto de vista político, denuncian cuestiones que son claramente de la soberanía política de Tierra del Fuego, de los fueguinos con su legítimo representante, que es Gustavo Melella», denunció.

Geopolítica y multipolaridad

El exsecretario de Energía resaltó la importancia geopolítica y estratégica de la isla Grande de Tierra del Fuego —separada del continente americano por el estrecho de Magallanes— donde se instalaría el proyecto financiado por China.

«Con esta conexión bioceánica y la cercanía a la Antártida, [el proyecto] genera algunos embates que tienen más que ver con intentarle caer bien a la Embajada de los Estados Unidos, que con el verdadero objetivo, que es el desarrollo, industrialización y generación de empleo», aseguró Solorza.

La exautoridad provincial consideró que «en Tierra del Fuego siempre hemos visto una oposición más cercana a los EEUU que al resto del mundo. Y, como estamos viendo, se tiene una mirada más bien colonial que una mirada multipolar de cómo se va desarrollando la actividad del mundo».

Para Solorza, el desarrollo que no permite la «economía doméstica» se genera mediante «alianzas de estas características, con un gigante como China», para «diversificar esa matriz energética y productiva» de la provincia.

Esta posibilidad de desarrollo «queda en un segundo plano cuando este tipo de resistencia se ve, en lugar de informarse, en lugar de dar el debate político», planteó.

Las voces que se oponen «desprestigian todo lo que no tenga que ver con direccionamientos del Comando Sur, quienes nos visitan permanentemente y son ellos los mismos que los asisten y que los reciben de manera complaciente», denunció Solorza.

«No es tan solo China, sino que también están en contra de los proyectos que puedan venir de Rusia o de otros países que no están en sintonía», añadió.

Contra el bienestar de la provincia

En Argentina hay 100 puertos, 79 en la hidrovía Paraná-Paraguay y 21 en el mar Argentino, porción del océano Atlántico adyacente al extremo sur del continente. De ellos, 71 son privados y 29, públicos; en la hidrovía hay 62 privados y 17 públicos.

Los dueños de estas terminales portuarias son, en gran parte, multinacionales o las grandes empresas exportadoras, entre otros, Bunge, Cargill, Cofco, Delta Dock, Odfjell Terminals Tagsa, entre otros.

En el puerto de Buenos Aires funcionan tres empresas que son parte de los mayores operadores globales: Terminales Río de la Plata es parte del grupo Dubai Ports World; Terminal 4 es miembro del holding de APM Terminals (del Grupo Maersk), y Bactssa, en la terminal 5, integra Hutchison Port Holdings (HPH).

¿Entonces cuál es el problema con la terminal que el acuerdo con la empresa china prevé construir?

Quienes se resisten al proyecto y a la construcción de «alianzas estratégicas que lleven al bienestar de nuestra provincia», no dicen «que las multinacionales, la gran mayoría inglesas o norteamericanas, están en la hidrovía exportando y siendo dueños de los mayores puertos de la República Argentina. Eso es lo que ocultan», remarcó Solorza.

«Tenemos un enclave colonial en Malvinas de la OTAN y sin embargo no podemos fortalecer el crecimiento poblacional, un puerto que custodie los mares argentinos, que pueda traer alimentos más baratos, transporte de infraestructura y de bienes de uso y de consumo», lamentó.

«Se desprestigia cualquier intento que tenemos de desarrollo, en este caso la instalación de un puerto para generar mano de obra y diversificar la matriz energética de la provincia», lamentó Solorza.

Sputnik