El win-win de Milei

Una jugada en la que siempre gana

Por Jordana Timerman

«Ulises y las sirenas», Herbert James Draper, 1909.

El Presidente Javier Milei evocó la epopeya de Ulises esta semana, diciendo que se ató al déficit cero, como el héroe griego se ató al palo mayor de su embarcación para resistir el canto encantador de las sirenas. (Agregó a la metáfora que sus ministros les pegan tiros a las sirenas, una interpretación violenta novedosa, en el original los marineros se tapan los oídos para no escuchar).

En la mitología griega, la inevitabilidad del destino es tan recurrente como los esfuerzos mortales para evitar los finales predestinados —que, perversamente, terminan creando las condiciones exactas para su cumplimiento—. El ejemplo de Edipo es arquetípicamente espectacular, pero quizás es más impactante para nuestra situación el caso de Perseo, el héroe que mató a Medusa. El oráculo le contó al abuelo de Perseo que moriría por mano del nieto. Ningún boludo, el rey encierra a su única hija para evitar que se preñe, creando las condiciones exactas para que el dios Zeus engendre a Perseo. Enviado a morir al mar, Perseo crece lejos del abuelo, y eventualmente lo mata totalmente por error en un absurdo accidente deportivo. Por intentar ser innovadores cumplimos con el plan divino.

Así, cuanto más rechazan las varias oposiciones las bizarras propuestas de gobierno, más parecen fortalecerlo; desde el DNU completo, pasando por las amplias facultades delegadas, atravesando las togas de los jueces y hasta llegando a la prohibición del idioma neutro y hasta las referencias “innecesarias” al femenino. Un capítulo aparte por la nueva lucha por la memoria “completa” y el debate negro de números que forzó la presidencia. La ideología y las obligaciones democráticas imponen luchar en contra, pero hacerlo alimenta el juego de distracción mientras avanza inexorablemente la licuadora.

El Presidente juega un partido “win-win”, o le sale la apuesta “todo o nada” económica y empieza a revertir la crisis, encaminándolo a victorias en el 2025 y construyendo gobernabilidad, o puede machacarle el fracaso a la “casta” que bloquea sus políticas y pasar a ser una estrella del circuito internacional de ultra derecha.

El ida y vuelta parlamentario, con su sin fin de detalles de fracturas, intransigencias discursivas y pequeñas concesiones pragmáticas, se pierde cuando se pasa a la escala internacional, donde Milei se ve con gran interés. Milei es “un nuevo profeta del capitalismo apocalíptico”, según David Wallace-Wells, columnista del New York Times, en una nota que marca las similitudes entre el discurso del Presidente argentino y las elites de negocios internacionales. “Muchas de las personas más ricas del mundo se han convertido rápidamente en algunos de los críticos más abiertos del establishment y del statu quo, que creen que está casi uniformemente orientado contra ellos”. Milei es una voz populista para este público, que valora su “seriedad” y “compromiso ideológico”.

El aprecio que le tienen a Milei en el ámbito de negocios internacional estalló en Davos y se relució en la conferencia conservadora CPAC en Estados Unidos, hace un mes, donde el Presidente argentino fue invitado estrella, en parte para apelar a los votantes conservadores de ahí. El estratega del movimiento de ultra derecha yanqui, Steve Bannon, le habló admirado al periodista Juan Elman de la “motosierra” y la lucha de Milei contra el “Estado profundo”. Elman observa que la ex Primer Ministra británica, Liz Truss, que duró menos de 45 días en el cargo, se presentó renovada en la cumbre, con un discurso de víctima de poderes fácticos, que incluyen el “Estado profundo”, Biden, el FMI y las grandes empresas. “Si Truss pudo rehabilitarse, Milei bien podría ofrecer una versión parecida”.

De hecho, el caso de Trump mismo —con fuertes posibilidades de volver a la Casa Blanca aun después de haber incitado a insurrección contra el Poder Legislativo— debería ser una nota de cautela para cualquier optimista de izquierda que piensa que la ultra derecha volverá a la caja de Pandora ante el fracaso. Como una hidra, sus mentiras se multiplican al ser derrumbadas.

Apoyo al ajuste

La perspectiva más amplia internacional no toma en cuenta las distracciones de las jugadas políticas de la semana, detalles que fascinan a los analistas políticos, pero que también son irrelevantes para gran parte de la población a la que poco le importa el freno institucional que presenta el Congreso.

“Milei logra convertir la debilidad política en un activo”, cuenta Shila Vilker de Trespuntozero. “Está visto como que enfrenta a la política. La idea está tan arraigada, que la política lo corrompe todo” que la perspectiva del Presidente que no cede, que resiste, “genera algo de adhesión, de ‘te banco’”.

Casi la mitad del país apoya, de cierta forma, al Presidente, a pesar de una situación objetivamente empeorada — y de forma drástica en muchos sectores—. “Tener la mitad de la ciudadanía de tu lado, acompañando políticas disruptivas, te genera un clima social de permisividad”, marca Vilker.

En sus encuestas se destaca la sensación de “algo había que hacer”. Sus grupos le hablan de un mandato moral, que no se corresponde con salarios, que “las cosas hay que pagarlas lo que valen”.

Hay acuerdo social amplio sobre el ajuste, informado por la idea de un sacrificio temporal para volver a establecer un sistema de esfuerzo-recompensa capitalista, según Julia Soul, investigadora del CONICET, que estudia el dilema de los trabajadores bajo el actual gobierno y el menemismo.

Incumbe, de todas formas, dejar de lado la clave de la expiación por los pecados (tan adecuada para la fecha pascual). Somos grandes. Las morales religiosas y los mitos se inventaron para preservar los privilegios de las elites y controlar a las masas. Se terminó el viernes la cuaresma, los creyentes pueden volver a comer carne. El apoyo a Milei, al cambio a toda costa, se apoya en el fracaso de la política en los últimos años para brindar soluciones reales.

El destino

La pregunta que todos conocen ya a esta altura, la determinante para el gobierno de Milei, es si la voluntad de cambio que mantiene casi la mitad del país que apoya al Presidente resiste hasta que haya mejora económica o si quiebra junto con las finanzas hogareñas ante el peso del ajuste cumulativo en estos meses.

Los dioses griegos juegan con los mortales, nos enfrentan entre nosotros por entretenimiento y como peones en disputas entre ellos. Nos vuelven locos con las manzanas de la discordia.

La soledad política que ahora apalanca Milei eventualmente se volverá arma de doble filo. Así como sabemos que cualquier hogar solo puede resistir hasta cierto punto el ajuste, la permisividad social, se supone, tendrá un tope, aunque, claro, la duda es cuál será el punto ese. ¿Dependemos de la arrogancia de Ícaro para vencer al neo neoliberalismo?

Con información de El Cohete a la Luna