¿Estado paria?

Por David Brooks

Imagen: Protesta en Ramalá por la visita del jefe de la diplomacia estadunidense, Antony Blinken, a quien manifestantes acusan en su cartel de tener «sangre en sus manos». Al respaldar la ofensiva de Israel sobre la franja de Gaza, Estados Unidos deja en claro su desprecio a las normas internacionales que tanto usa para condenar a otros gobiernos, como alguna vez declaró en entrevista Noam Chomsky. Foto Ap

Cuando el gobierno de Israel declaró que iniciaría una campaña de bombardeo intensivo de Gaza que implicaba nada menos que matar niños (la mitad de la población palestina en Gaza es menor de edad), Washington ofreció las bombas. Estados Unidos es ahora, por definición bajo las normas y leyes internacionales, cómplice en crímenes de guerra y sujeto a una cita en el banquillo de acusados en La Haya.

Pero eso supone que Washington acepta para sí mismo las normas internacionales supuestamente sagradas que tanto usa para condenar a otros regímenes.

Resoluciones para un alto el fuego en Gaza en el Consejo de Seguridad, el órgano supremo de la ONU, también han sido vetadas repetidamente por Estados Unidos en las últimas semanas con Washington insistiendo en que no apoya un alto el fuego y reiterando el derecho de autodefensa de Israel. Nunca ha mencionado el derecho de los palestinos de autodefensa ante lo que gran parte del mundo considera la prisión más grande del mundo impuesta por Israel desde hace 16 años sobre 2 millones de palestinos en Gaza, ni tampoco lo que autoridades internacionales caracterizan como un sistema de apartheid.

Palestina no es el único asunto donde Washington se niega a reconocer las normas y el voto de la comunidad internacional. Hace unos días, por trigésima primera ocasión, la Asamblea General de la ONU calificó el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba de ilegal. No fue un voto cerrado, sino de 187 países contra dos (Estados Unidos e Israel). Ni Ucrania, que ha sido proclamado como aliado heroico por Estados Unidos al defenderse de las acciones «ilegales» de Rusia, votó con Washington (se abstuvo).

La historia de actos de violencia ilegales en el ámbito internacional por Washington es tal vez más extensa que la de cualquier otro país desde la Segunda Guerra Mundial e incluye la guerra contra Irak basada en argumentos falsos lanzada a pesar de no ser autorizada por la ONU; bombardeos clandestinos ilícitos, muchos por drones, en varios países bajo el rubro de la «guerra contra el terror», el uso de la tortura en sitios clandestinos, invasiones de Panama y Grenada, intervenciones y acciones clandestinas contra Cuba y varios países latinoamericanos y tal vez el mayor crimen de esa era, la guerra en Vietnam; la lista continúa.

El autoproclamado guardián mundial de la libertad, los derechos humanos y la «democracia», que advierte una y otra vez que los violadores de su orden internacional serán sometidos a sanciones, juicios y castigos, ha dejado claro que Estados Unidos está exento de todo eso.

Estados Unidos nunca ha ratificado el Estatuto de Roma, que establece el Tribunal Internacional Penal, y algunos de sus gobiernos –más recientemente el de Trump– han declarado que ningún funcionario o militar estadunidense será sometido a esa instancia, y hasta amenazando el uso de fuerza si alguien lo intenta. Hasta la fecha, es el único país que ha rechazado un fallo en su contra por la Corte Internacional de Justicia (por sus actos ilegales en apoyo de la contra en Nicaragua).

Estados Unidos tampoco ha ratificado varias de las principales leyes y convenciones internacionales tal como la Convención sobre la Eliminación de Discriminación contra Mujeres, la Convención sobre los Derechos de los Niños, y en las convenciones que sí ha ratificado, casi siempre lo ha hecho incluyendo cláusulas que diluyen sus obligaciones.

«El desprecio por la ley internacional –excepto como arma contra enemigos– apenas se esconde. Es reformulado como una demanda para un ‘orden internacional basado en reglas’ donde el Padrino (EU) establece las reglas para superar el orden internacional arcaico basado en la ONU”, comentó Noam Chomsky en entrevista en 2020. Desde hace años ha resumido la postura de Estados Unidos ante la llamada ley internacional así: «cuando otros lo hacen, es un crimen. Cuando nosotros lo hacemos, no lo es».

Ante todo esto, ¿no es hora de proclamar a Estados Unidos como un «Estado paria» entre la comunidad internacional?

Bob Marley & the Wailers. War/No more trouble. https://open.spotify.com/track/1nbG7l67karh4qccDcQ68Y?si=dd0e49773e4b4c57

La Jornada