Fachos de local, progres de visitante

Por Sebastián Fernández (Rinconet)

Imagen: Un grupo de simpatizantes de Bolsonaro convoca al diálogo y coso (cortesía Fundación LED para el desarrollo de la Fundación LED)

Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado por un juez sin pruebas que terminó siendo ministro de Jair Bolsonaro, es decir, funcionario de quien llegó a presidente gracias a esa maniobra, fue electo nuevamente presidente de Brasil. Lo espera una tarea titánica, con poco poder de maniobra, con una derecha poderosa y completamente radicalizada, y la tentación de la mesura dentro de su propio espacio. Tentación que Dilma Rousseff y el pueblo brasileño pagaron cara.

En Argentina, los periodistas militantes saludaron la victoria de Lula mientras los periodistas independientes lamentaron la derrota de Bolsonaro. Algunos humoristas radicales y autopercibidos progresistas de Juntos por el Cambio como Margarita Stolbizer, aplaudieron la victoria de Lula y llamaron a imitar su estilo mesurado. Es una reacción peculiar teniendo en cuenta que pertenecen a un espacio político que persiguió a sus opositores con jueces amigos, saludó el encarcelamiento de Lula, estableció el balazo por la espalda como política de Seguridad y cuyos principales referentes apoyan con pasión a Bolsonaro.

“Fachos de local, progres de visitante” es una máxima que nunca pierde vigencia con nuestra derecha.

Milagro Sala fue detenida el 16 de enero del 2016 por incitación al acampe y condenada en primera instancia por un escrache telepático al entonces senador Gerardo Morales por interpósita persona ausente. Está en preventiva hace casi siete años, recibiendo cada mes una nueva denuncia. Por su lado, Amado Boudou fue detenido preventivamente sin siquiera haber sido indagado, por lo que ni él ni sus abogados conocían las razones de esa detención. Comodoro Py pidió el desafuero de Cristina por razones tan diversas como traición a la Patria (por un acuerdo votado en el Congreso) o el supuesto traslado de muebles en el avión presidencial. La doctrina Lorenzetti-Irurzun, que establecía el poder residual de los ex funcionarios procesados, cayó en desuso apenas esos ex funcionarios empezaron a ser macristas.

Es razonable entonces que los jueces Leopoldo Bruglia, Mariano Llorens y Pablo Bertuzzi ordenaran la liberación inmediata de los cuatro integrantes de Revolución Federal detenidos por incitación a la violencia y vinculados al intento de homicidio contra CFK. No habiendo kirchneristas reales o presuntos entre ellos y sin indicios de participación en el intento de magnicidio contra Cristina de algún comando venezolano-iraní con adiestramiento cubano, sería inaceptable mantenerlos en preventiva.

Pero ese no fue el único asombro judicial de la semana. En efecto, el procurador interino Eduardo Casal, que lleva más tiempo con Alberto Fernández que con Mauricio Macri y que consiguió ese puesto luego que el hoy fugado Pepín Rodríguez Simón amenazara a la procuradora Gils Carbó y a su familia para conseguir su renuncia, le acaba de pedir a la Corte Suprema que reabra la causa Dólar Futuro contra Cristina, a más de un año de la sentencia de la Cámara de Casación Penal que determinó la «inexistencia de delito”. El dólar futuro es un instrumento financiero de anclaje de la cotización del dólar que usan todos los gobiernos, incluyendo el de Cambiemos. Lo notable es que en este caso quienes se enriquecieron al devaluar el peso y activar de ese modo las cláusulas del dólar futuro fueron los propios miembros del entorno del entonces presidente Macri, que por supuesto nadie llamó a declarar. Claro, al no ser kirchneristas, ¿por qué los incomodaría la justicia?

La semana pasada, una periodista de TN que cubría la marcha a favor de Bolsonaro en San Pablo fue echada por un grupo de manifestantes. El penoso episodio fue denunciado por muchos de sus colegas, quienes se solidarizaron con ella y lamentaron la violencia ciudadana y el discurso autoritario de un sector radicalizado.

Así como se emocionan con los terraplanistas locales que quemaban barbijos en plena pandemia y llevan horcas, guillotinas o bolsas mortuorias a las marchas e incluso minimizan el intento de homicidio contra la vicepresidenta, nuestros periodistas serios se indignan con los terraplanistas brasileños. Son jugadores de toda la cancha.

CFK reapareció el viernes en un acto organizado por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en Pilar. Fue la primera actividad masiva en la que participó tras el intento de magnicidio. Sobre la investigación de ese atentado explicó que “la Justicia no va a investigar nada porque me quiere de acusada, no de víctima.” Centró su discurso en la caída del poder adquisitivo de los salarios y el aumento de la inflación. Propuso “una suma fija para los trabajadores” y aclaró que “esto no va en detrimento de las paritarias”. Sobre su futuro aclaró: “Saben que yo voy a hacer como siempre lo que tenga que hacer para lograr que nuestro pueblo pueda organizarse en un proyecto de país que vuelva a recuperar la ilusión, la fuerza y la alegría de nuestra gente.”

Tomá mate con chocolate.

El Destape

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