Hay 2023

Por: Demián Verduga
@demianverduga

Imagen: Acto CFK el 17/11/22 en La Plata.

El índice de precios de septiembre aumentó 6,2 por ciento, lo que ubicó el dato interanual cerca del 83%. Con ese nivel de incremento del costo de vida parece casi imposible que el Frente de Todos pueda ganar la elección del 2023. Los análisis políticos pueden tener diversos enfoques, pueden ser como jugar al Tetris, ir encajando las piezas de posibles alianzas y estrategias electorales. Pero hay una base que es previa: si al oficialismo no le va bien, suele ganar la oposición.

Al gobierno del Frente de Todos le tocó la peor peste de los últimos 100 años. Y eso explica en buena medida los problemas actuales y el resultado electoral del 2021. La inflación carcomiendo el poder adquisitivo de los ingresos fijos es la otra peste.

En las elecciones de 2021, el gobierno nacional partía de la base de que el éxito del plan de vacunación lo haría ganar. La ética que había ordenado el accionar frente a la pandemia había estado resumida en una frase del presidente Alberto Fernández: una vida que se pierde no se recupera, una economía que se cae se puede levantar. Es cierto. Pero lo ético no siempre sintoniza con lo electoral. La pandemia puso a flor de piel en la sociedad debates muy antiguos de la condición humana: la solidaridad contra el individualismo; tomar en cuenta a los más débiles o dejar que sólo se salven los más fuertes.

La pandemia de Covid quedó guardada en ese cajón con llave en el que se meten las cosas que se pretende no recordar, como si nunca hubiera ocurrido. Ni siquiera es algo que parece lejano. Es un pequeño lapsus en el devenir de los acontecimientos, un deja vu.

El capitalismo financiero especulativo ha vuelto casi todo efímero. Cuando Mauricio Macri ganó las elecciones de medio término, en 2017, derrotando a Cristina Fernández en la Provincia de Buenos Aires, con un peronismo dividido, el entonces presidente se convenció de que se quedaría ocho años. El grueso del sistema político y los poderes fácticos pensaban lo mismo. Cinco meses después, en abril de 2018, el capital especulativo cavó en menos de dos semanas la fosa de la reelección de Macri. Vendieron las posiciones en pesos que habían colocado en las siderales tasas que pagaba el Banco Central. Y como no había ninguna restricción de entrada, salida, compra, adquirieron los dólares que habían traído más las ganancias y los sacaron del sistema. Empujaron una nueva devaluación y la situación nunca pudo recuperarse.

La supuesta reelección de Macri era tan efímera como su modelo económico, que le daba a los especuladores todo lo que pedían, desde el pago a los buitres al contado en adelante. La voracidad de timba financiera no tiene límites. Es insaciable. A medida que gana pide más que antes. Es una bola de nieve rodando por la pendiente de una montaña infinita.

Faltan nueve meses para que se realicen las primarias abiertas de la próxima elección presidencial. El tiempo de gestación de una vida. Lo que el FdT debe dar a luz en estos meses es bajar la inflación a la mitad. Y el dato no debería llegar en julio sino entre marzo y abril.

En 2018 había un convencimiento de que Macri se quedaría ocho años. Hoy la visión predominante es que el FdT tiene perdida la elección del año que viene. En aquel 2018, el gobernador de San Luis, que sigue en ese cargo, Alberto Rodríguez Saá, relanzó al peronismo con la frase “hay 2019” y armó un gran encuentro en su terruño. Hoy hace falta lo mismo. El acto de Cristina en La Plata, aunque no lo dijo de modo explícito, tuvo tácitamente ese mensaje. La derrota cantada del peronismo puede ser tan efímera como era la supuesta victoria de Macri.

Algo hay que lograr con la inflación y los ingresos, una señal sensible de que se revierte la tendencia. Queda poco tiempo, pero no es imposible. Si la situación mejora, se instalará en la mayoría de la población una percepción distinta a la desazón y la incertidumbre actuales. Aparecerá la frase «no hay que cambiar de caballo a mitad del río». Hay porciones pasionales del voto en la sociedad argentina, incluso irracionales, pero también existe el pragmatismo. El voto «no hagamos olas» ahora que la situación está mejorando es una expectativa realista.

Hay 2023. 

Tiempo Argentino