Hebe, de Kika a las Madres de Plaza de Mayo

Un legado imborrable

Por Silvio Schachter

«No quiero que comprendan nuestro dolor, quiero que entiendan nuestra lucha»
Hebe de Bonafini

A los 93 años murió Hebe y su partida produce un vacío que se hace difícil de explicar con palabras. Una trayectoria como la de Bonafini no puede relatarse en un texto acotado, se vuelve difícil abarcar el enorme camino recorrido por su vida política y social. La historia argentina de casi medio siglo está atravesada por la actividad de las Madres de Plaza de Mayo y Hebe es una parte determinante e inescindible de esa historia

Su vida estuvo dividida o partida en dos, la de Kika, de sus primeros 48 años, nacida y criada en un hogar de gran pobreza , con el nombre de Hebe María Pastor, casada e los 14 años con Humberto Alfredo Bonafini y la que empieza a partir del 8 de febrero de 1977, cuando su hijo mayor Jorge Omar fue secuestrado y desaparecido, en La Plata y, en diciembre, cuando ocurrió lo mismo con su otro hijo varón, Raúl Alfredo, y su nuera en Berazategui. Es el momento en que como ella señaló en numerosas ocasiones, ellos, sus hijos desaparecidos, la parieron en un segundo nacimiento como Hebe de Bonafini, la Madre de Plaza de Mayo, como la conocieron en todo el mundo. En una transformación extraordinaria, esa mujer sencilla, a partir de que pisa por primera vez la Plaza reclamando por sus hijos, fue adquiriendo una dimensión impensada como referente universal de los Derechos Humanos. «Yo me convertí en Hebe de Bonafini el día que se llevaron a mi hijo Jorge. El 8 de febrero se cumplieron 45 años, ese mismo día salí a la calle y nunca más volví».

Son múltiples las imágenes que registran su rostro icónico, bajo el emblemático pañuelo blanco, en circunstancias y acontecimientos dramáticos, su grito desgarrador, no solo es la voz de las Madres, es también el símbolo de todas las luchas y resistencias del movimiento social y político argentino.

Cuando comienzan a reclamar por sus hijos e hijas en la Plaza, aquella fundacional primera ronda a la Pirámide el 30 de abril de 1977, en pleno auge del terror, esas madres aun no eran las Madres. Una semana después Hebe se suma. La idea de reunirse en la Plaza de Mayo surgió cuándo el grupo inicial de 14 madres de detenidos y desaparecidos estaba esperando que las atendiera el secretario del vicario castrense, en la Curia Metropolitana en Buenos Aires. Azucena Villaflor, propuso entonces: «individualmente no vamos a conseguir nada. ¿Por qué no vamos todas a la Plaza de Mayo» Fueron capaces de lo impensado, nadie esperaba que en el pico del furor genocida, cuando los secuestros se multiplicaban y el terror paralizaba, un grupo de mujeres solas, carentes de todo acompañamiento y organización se iba a plantar en Plaza de Mayo, a reclamarle por sus hijos a la dictadura. Mucho antes de convertirse en las Madres de Plaza de Mayo, Hebe recordaba que ellas firmaron las cartas con sus reclamos como «las madres que todos los jueves a las 15.30 nos reunimos en la Plaza de Mayo».

La respuesta feroz llegó 10 diciembre de 1977, a partir de la maniobra del infiltrado Alfredo Astiz en la Iglesia de Santa Cruz, Azucena Villaflor de Devicenti, una protagonista decisiva en la historia de las Madres, Mary Ponce de Bianco y Esther Balestrino de Careaga, junto a otras nueve personas más , fueron secuestradas y luego asesinadas. Cuatro días antes, el 6 de diciembre fue secuestrado su hijo Raúl, estudiante de Ciencias Naturales de 24 años.» La desaparición de Azucena, de Mary y de Esther, casi nos hizo tambalear a este grupo que recién se armaba. Lo hicieron para liquidarnos, ellos no pensaron que nosotras íbamos a seguir. De esas Madres lo que hay que saber es que se llevaron las tres mejores Madres que teníamos, porque nosotras veníamos todas de no saber nada» declaró Hebe de Bonafini

El significado que adquirieron las Madres no fue producto de un solo acto, sino parte de un largo y doloroso proceso de lucha y enfrentamiento con la dictadura más brutal , atravesado por durísimas experiencias, a las que tuvieron que responder día a día. Eran sólo un puñado, pues la mayoría de los familiares no sobrepasó la búsqueda individual del desaparecido; fue realmente una minoría la que se decidió a dar a esa búsqueda una dimensión social y política. Cuando la mayoría callaba y miraba para otro lado, cuando casi nadie se animaba a denunciar y a poner el cuerpo a la represión, cuando los hombres no se atrevieron, ellas con sus gritos y sus silencios cargados de sentidos, marcaron un camino que ha sido ejemplar para todos quienes defienden la dignidad y resisten todas las formas de opresión.

Como señaló la propia Hebe en más de una entrevista, al comienzo ellas mismas no se concebían como un movimiento político, para gestarlo, estas mujeres debieron no sólo revisar y transformar sus propias representaciones y prácticas sociales acerca de la maternidad, sino que tuvieron que enfrentar la impugnación y el reclamo social y familiar que les exigía sujetarse al rol materno tradicional. Su emergencia también se explica por el vacío ante la figura del detenido desaparecido, que las obligó al desafío de crearse como un nuevo sujeto político, una maternidad colectiva que a partir de su ejemplo se replicó en distintas partes del mundo.

Un momento clave de ese periodo fue la realización de la Copa Mundial de Fútbol en 1978 con la que la dictadura pretendió lavar su imagen internacional. Hebe junto a las otras Madres denunciaron la maniobra, y el día del partido inaugural, decidieron realizar su ronda, solo la televisión holandesa tomó registro del hecho. Fue a partir de ese año que comenzaron a concitar el apoyo de diversos organismos internacionales cuya solidaridad contribuyó a que sus demandas fueran incorporadas por algunos partidos políticos y movimientos sociales.

Un año después, en 1979, se realizó la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos- CIDH, donde, a pesar de las provocaciones y amenazas, las Madres presentaron testimonios que fueron claves en el informe sobre violaciones a los DDHH. Las Madres de Plaza de Mayo fueron recibidas por la Comisión Interamericana en forma colectiva. Todas juntas dieron su testimonio, no individualmente. Ese gesto de las Madres y ese reconocimiento por parte de la Comisión, eran reveladores del éxito de sus primeros pasos en la lucha: tenían ya su propia identidad. Eran todas o ninguna.

Ese mismo año nace la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe es su presidenta, fue creada con el objetivo de luchar contra la impunidad de los culpables de delitos de lesa humanidad, pero también para reivindicar la vida de los desaparecidos, rindiendo homenaje a sus actos y no solo a su desaparición.

En muchos momentos sus posiciones no fueron comprendidas por otras organizaciones de DDHH y partidos políticos. En 1982 durante la guerra de las Malvinas, las Madres tuvieron una posición muy dura de rechazo a la guerra. Levantaron la consigna «Las Malvinas son argentinas, los desaparecidos también».

En varias oportunidades, sufrió ataques, igual que sus allegados y la Asociación, desde insultos, amenazas de muerte y torturas. En 2001, dos personas ingresaron a su domicilio y, al no encontrarse, torturaron a su hija Alejandra, que fue golpeada y quemada con cigarrillos.

Fueron originales y en muchas ocasiones actuaron a contramano de las prácticas militantes consensuadas, como cuando Hebe señaló «las Madres no teníamos abogado, porque nunca creímos en lo jurídico, porque siempre nos dimos cuenta que los pueblos no pueden solucionar su lucha jurídicamente. Los pueblos, la única manera que tenemos para solucionar nuestras cosas es luchando, es movilizando, es participando, es accionando, con la lucha de la base del pueblo».

En un momento memorable el 11 de diciembre de 1987, cuando el músico británico Sting visitó el país, invitó a Hebe y otras Madres a subir al escenario del estadio de River Plate. Durante la canción They dance alone, ellas pasearon en el escenario al compás de la canción, se repitió durante el cierre de la gira Derechos Humanos Ya! los días 15 y 16 de octubre de 1988 en Mendoza y Buenos Aires, para la campaña organizada por Amnistía Internacional.

En la etapa post-dictadura, la lucha se multiplica, con la exigencia de Juicio y Castigo de los culpables, para denunciar la teoría de los dos demonios, el rechazo a las leyes del gobierno radical de Punto final y Obediencia debida. Confronto con el menemismo y enfrentó los indultos a los genocidas En 1996 Hebe fue herida en la cabeza por la policía en una manifestación universitaria en repudio de la reforma del estatuto de la Universidad Nacional de La Plata y a la Ley de Educación Superior, cuando se ejercía una brutal represión por parte del Cuerpo de Infantería de la Bonaerense, declaró : «La sangre del pañuelo es la amenaza más fuerte de este gobierno para decir que paremos […] ¡No nos van a parar! ¡Ni un paso atrás» En 1991, Bonafini en una emisión del programa El perro verde que conducía el periodista español Jesús Quintero, tildó al entonces presidente Carlos Menem de» basura», por lo cual el mandatario le inició una causa por desacato.

En 2001 salió a la calle contra el Estado de Sitio declarado por Fernando de La Rua y junto a las otras Madres fue salvajemente reprimida por la policía en la Plaza de Mayo.

Hebe tomó una abierta oposición contra la injerencia estadounidense, reivindicando a figuras como el Che Guevara, Augusto Sandino, Yasser Arafat, Fidel Castro, Hugo Chávez y Evo Morales. Ha manifestado apoyo a los pueblos originarios. Se manifestó reiteradamente en contra del neoliberalismo y del FMI, a quienes denunció como corporación del poder. En estos últimos años junto al rechazo a la política del Macrismo y sus socios políticos y económicos, no escatimo sus críticas hacia el actual gobierno de Alberto Fernández: «Señor Presidente, hasta ahora no ha ido a ninguna villa o barrio a embarrarse. Parece que eso no le da rédito». «Hoy lo tenemos a este ministro de Economía que parece más ministro de los yanquis que de nosotros, No es el único que patea para el otro lado igual. Alberto (Fernández) también lo hace. No cumple con nada».

«Hebe emerge en la política como un gran símbolo de la resistencia y ahí acuña un valor de una dignidad y una dimensión impresionante que se va a proyectar en la pos-dictadura y esto es lo más extraordinario. Esa proyección excede la lucha original en cuanto a la desaparición de sus hijos. En esa transformación se plantea qué pensarían y qué harían sus hijos ante cada situación que a ella le tocaba vivir. Así ella recupera la memoria de sus hijos en el sentido más político de esa memoria». Ulises Gorini [1]

Las Madres de Plaza de Mayo, cuya historia prosigue, tuvieron a su cargo un capítulo fundamental de las vicisitudes de un mundo político nacional conturbado y dieron un ejemplo de heroísmo moral como dictamen último sobre las acciones nefastas del Estado. Horacio Gonzalez

A lo largo de su militancia recibió numerosas distinciones nacionales e internacionales, en reconocimiento a su trayectoria y lucha inclaudicable a favor de la justicia, contra la impunidad y por el respeto irrestricto de los derechos humanos.

Hebe no siempre actuó como se esperaba de ella, no se puede soslayar que su personalidad estuvo atravesada por un carácter impulsivo, terco y muchas veces arbitrario. Entre sus fallidos más importantes estuvo el respaldo al General Milani o el vínculo nefasto con Sergio Schoklender, en la Fundación Sueños Compartidos. En no pocas ocasiones confrontó equivocadamente con quienes la quisieron y la respaldaron en los momentos más difíciles. Embistió contra Osvaldo Bayer, colaborador en el periódico de las Madres, desde su regreso del exilio en 1984 hasta 2006. Sus 57 notas fueron compiladas en el libro Ventana a la Plaza de Mayo. Según Osvaldo Bayer: «Las Ventanas son para mí el testimonio de mi gratitud y admiración para las luchas de las Madres. Nunca, en mi vida, había comprobado un heroísmo tal y sus consecuencias ante el valor de la Vida». Su ingratitud también tocó a Vicente Zito Lema, el poeta y filósofo fundador y director de la Universidad Popular de Madres de Plaza de Mayo, que tuvo que renunciar en 2003 ante la actuación de Schoklender respaldado por Hebe . En su carta de despedida Zito Lema le escribió: «Más allá de cualquier desavenencia actual, serás siempre para mí, como desde hace muchísimos años, mi querida Hebe».

A pesar de estas debilidades, la dimensión de su coraje y su rebeldía ponen a Hebe de Bonafini en un lugar de excepción entre las más heroicas luchadoras del mundo. Su aporte fue decisivo en la defensa de los DDHH en nuestro país y en el mundo e hizo que el pañuelo blanco volara por todos los rincones del planeta, asociado a su ejemplo.

Nota:
[1] Ulises Gorini es periodista, abogado, escritor, es autor de la Rebelión de las Madres, con prólogo de Osvaldo Bayer. Grupo Editorial Norma, y Hebe de Bonafini, los Caminos de la Vida, Editorial Octubre.

Rebelion.org

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