Histórico: ya está lista la primera vacuna argentina contra el Covid

Fue aprobada para su uso por la ANMAT. Fue desarrollada íntegramente en el país en un consorcio público-privada. Demostró ser eficaz en mayores de 18 años, y puede adaptarse a nuevas variantes. Ya se produce en la planta de Cassará en CABA.

Por: Luciana Rosende
@lucianamagali

Foto: Prensa ARVAC

En tiempos de fuertes cuestionamientos sobre rol de la ciencia para el desarrollo argentino, llega un anuncio histórico. La primera vacuna íntegramente nacional contra la Covid-19, «ARVAC Cecilia Grierson», ya está lista y aprobada para su uso por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

Su desarrollo fue posible a partir de un consorcio público-privado que contó con más de 600 científicos y profesionales, 25 instituciones y 2.094 personas voluntarias.

La «ARVAC Cecilia Grierson» fue desarrollada por la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), el CONICET y el Laboratorio Cassará. Contó además desde el primer momento con el impulso de la cartera de Ciencia, Tecnología e Innovación y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i).

«Demostró ser segura y eficaz como refuerzo contra el virus SARS-CoV-2 en mayores de 18 años. Actualmente, ya se produce en la planta de Cassará en la Ciudad de Buenos Aires y puede adaptarse a nuevas variantes de SARS-CoV-2 circulantes en la región», anunciaron sus responsables.

Lo dijo Nature

El desarrollo de esta vacuna argentina se basa en la tecnología de proteínas recombinantes, la misma que se utiliza desde hace décadas para fabricar la vacuna contra Hepatitis B que se utiliza en recién nacidos o contra el Virus del Papiloma humano (VPH) que se aplica a adolescentes.

Antes del esperado anuncio final, los avances de la primera vacuna local contra la Covid-19 ya venían dando frutos. En julio último, la revista científica Nature Communications publicó un artículo sobre los buenos resultados que había arrojado el ensayo clínico de Fase 1. Apuntaba a la «seguridad e inmunogenicidad» de la vacuna nacional, con énfasis en el aumento de la respuesta contra todas las variantes del virus SARS-CoV-2 circulantes.

A partir de esos resultados, presentados ante la ANMAT en octubre de 2022, se dio lugar al inicio de las fases 2 y 3.

«La publicación de este paper -evaluado por expertos internacionales- confirma que los resultados que obtuvimos en la fase 1 son muy buenos. La vacuna es segura y lo que es muy importante para nuestra región, es que luego de la aplicación de ARVAC se observa un importante refuerzo de la respuesta inmune en individuos vacunados con diferentes plataformas de vacunas. Así que creemos que es muy importante que este trabajo se haya publicado, y que sean avalados por referentes internacionales», dijo por entonces Juliana Cassataro, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (UNSAM-CONICET) y una de las autoras del artículo.

Un orgullo

«Es un orgullo para la ciencia argentina disponer de una vacuna nacional diseñada por nuestras científicas y científicos y producida por una empresa privada, lo que significa llevar la investigación y el desarrollo al servicio de las personas», dijo Filmus a Infobae en julio pasado.

La noticia de que la vacuna local finalmente está lista para ser utilizada se da en un contexto particular y preocupante para la comunidad científica argentina, vapuleada desde el espacio político que comanda Javier Milei. Pese a los ataques, la vacuna refleja un logro en todas las etapas del trabajo científico argentino, desde la investigación y desarrollo hasta la finalización y aprobación de un producto que también puede ser de exportación.

El trabajo para generar una vacuna propia comenzó en marzo de 2020, en la primera etapa de la cuarentena por la pandemia de coronavirus. «Juliana Cassataro se presentó a uno de los primeros llamados que hicimos a proyectos de investigación en marzo de 2020, cuando comenzaba la cuarentena. Vimos que su trabajo tenía potencial e invitamos a distintos laboratorios a sumarse y el Laboratorio Cassará fue el más comprometido», contó en su momento Fernando Peirano, presidente de Agencia I+D+i.

«Nada de esto se puede hacer sin los científicos y sin el conjunto de elementos de gestión que dan sostenibilidad. El Ministerio de Salud y la ANMAT han colaborado muchísimo, sin la guía de Carla Vizzotti, de Laura Toledo, directora del Fonarsec, no se hubiera podido escalar la idea y avanzar en los estudios preclínicos. La Argentina está demostrando que está pudiendo articular sus sistemas: la Universidad, los científicos, las empresas, la investigación clínica y la decisión política que hace que todo esto pueda llevarse adelante», remarcó Peirano.

Cuando comenzaba la etapa final de los ensayos clínicos previos a la aprobación de esta vacuna, Vizzotti remarcaba que «es una prioridad, no solamente para tener un refuerzo de vacuna contra COVID-19 argentina, sino también por iniciar este camino que no se había hecho nunca en nuestro país«.

Tiempo Argentino