Irina Hauser y el orgullo de ser insultada en los chats del grupo de Lago Escondido

La disputa por la verdad

En la semana en que se condenó a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y que también se conocieron chats donde jueces, fiscales y empresarios de medios se exhiben construyendo una noticia falsa, entrevistar a Irina Hauser, periodista especializada en temas judiciales, es más que oportuno. ¿Cómo construir nociones de verdad frente a causas que se arman con fines políticos desde el corazón del poder? ¿Cómo se develan las causas armadas para incidir directamente en la proscripción de una política que convoca multitudes? La persistencia, los datos duros y la búsqueda de un lenguaje que consiga llevar a la vida cotidiana de todes lo que se fragua en los palacios de (in)justicia?

Por Marta Dillon

Irina Hauser cubre temas judiciales desde hace 25 años.. Imagen: Sebastián Freire

Hay una regla no escrita del periodismo que supone que la nota nunca debería ser otrx periodista. Sin embargo, esta nota es a una periodista, y además es una nota a una periodista de este diario. Razones sobran para haber tomado la decisión: en esta semana, como muy pocas veces en la historia, quedó expuesto de manera obscena cuánto de la idea de Verdad y Justicia está amañada a una operación discursiva montada entre empresarios de grandes medios junto con jueces, fiscales y un sector político que se beneficia a la vez que reparte favores merced a este montaje. La condena a Cristina Fernández de Kirchner con el telón de fondo de la exhibición de los chats del grupo de jueces, fiscales y ex agentes de inteligencia que viajó a la mansión de Joe Lewis instalada en territorio mapuche y privatizando la naturaleza patagónica, invitados por el grupo Clarín, dice, en tono de buenos muchachos patriarcales: la condenamos porque queremos y porque podemos (y acá cabrían los “jajajja” que abundan en los chats cada vez que se escribe una amenaza desde la jactancia del poder de cada cual).

Entonces, entrevistar a Irina Hauser en este suplemento es más que oportuno. En esos chats recién mencionados, el juez Carlos Mahíques se refiere a ella con insultos: “Es una hija de re mil putas”.

— ¿Por qué a mí, en el chat, o a otros periodistas, nos dicen, “sí, fulana es una hija de puta”? Porque yo no la cuento como ellos quieren. Pero el tema es sostener eso. Sostenerlo en el tiempo y todos los días. Porque realmente tenés que rebuscártelas para empezar a conseguir la información por otros carriles o mantener una relación con la fuente que sabe que vos así. Algunos jueces, algunos fiscales, lo respetan y no te bloquean. Pero a mí hay algunos que me han bloqueado, como Ercolini, por contar un poco cómo son los hilos detrás de una causa -dice la periodista.

Irina Hauser cubre temas judiciales desde hace casi 25 años. Trabaja en este diario, en la AM 750, la AM 990, en Radio Nacional Rock y en C5N; publicó los libros “Los Supremos” y “Rebelión en la Corte” (Planeta), además es cantante, compositora y maratonista. Y aunque estas sean cosas que se cuentan sólo de las mujeres, en el curso de esta nota, por ejemplo, tuvo que ir a hablar al Colegio de una sus dos hijas -la mayor acaba de egresar del Nacional Buenos Aires. La pregunta sobre cómo hace la dejamos a la imaginación y la experiencia de quienes lean esta entrevista.

Estamos en un momento de desamparo para enormes sectores de la población, no sólo por los efectos políticos de la condena a CFK, sino también porque la Justicia como institución debería tener una palabra de Verdad. Se supone que un fallo, de cualquier fuero, debería ser la llegada a la Verdad de lo que pasó. Sin embargo, eso es lo que queda destrozado después de este escenario doble de condena y aparición de los chats. ¿Cuáles son tus herramientas para construir una noción de verdad en este contexto?

–¿Cómo apuesto a que me crean? Lo primero es moverte con muchos datos. No con lo que te cuentan. El juicio de Vialidad, como ejemplo de cobertura periodística, es que es un juicio que hasta que empezó el alegato de los fiscales en los medios no existía. En ese juicio te alcanzaba con escuchar a los testigos de la Dirección de Vialidad para darte cuenta que había algo que no cerraba porque esa misma Dirección era la que declaraba que las obras estaban bien. Eso es dato, y no es difícil acceder a eso.

Pero si vos te pones a contar el juicio el día que empieza a alegar el fiscal, que es obvio que va a pedir cárcel para Cristina y para todos los demás, ya estás contando otro juicio porque el juicio duró tres años. Esa es una cuestión: la forma de narrar, con contar de manera íntegra un proceso un proceso judicial.

Algo que no hacen todos los medios ni todes les periodistas, por ejemplo, en relación con la causa por el intento de magnicidio contra la vicepresidenta. Vos, junto con Tuny Kollmann, vienen sacando todos los días una nota, casi una pedagogía de cómo seguir la causa.

–El detalle de esa causa no lo cuentan la mayoría de los medios. La verdad es esa. Para mí el acceso a datos concretos, duros, es elemental y yo desde la conciencia de que corro con algunas desventajas porque trabajo en medios más chicos, que no tienen tanto poder de llegada como Clarín y La Nación, tengo que asegurarme todavía más esos datos. Porque el tema es que funciona así, con la construcción de determinados discursos. Porque para lograr el nivel de desgaste político que lograron con Cristina Fernández de Kirchner no ahora, hace algunos años ya, desde el final de sus de su segundo gobierno. ¿cómo fue eso? a fuerza de que los diarios publiquen todos los días y le taladren la cabeza a la gente todos los días con un título catástrofe sobre una causa en su contra. ¿Y cómo se hace eso? teniendo gente que lo comunica de la manera que ellos quieren.

Entonces, a mí me parece básico para que se entienda que el sistema judicial funciona así, no dejar de contar. Y contarlo como es, que parece ficción, pero es realidad: la relación de este poder (judicial) con la política y también con los medios.

¿Qué te pasó por la cabeza cuando viste los chats del grupo de Lago Escondido?

–Lo primero que pensé es que superaba todo lo todo lo imaginable, pero a la vez estaba la constatación de que era verdad porque lo que decían sobre mí era así, como por ejemplo que yo le había mandado tres mensajes a uno de ellos. Y ahí dije esto es re verdad, porque yo quería chequear unos datos. Todo es absolutamente verosímil, así como al comienzo (Marcelo) D´Alessandro a nosotros (el plural es por Raúl Kollmann) nos negó la existencia del viaje hasta que tuvimos el documento de avión -n de r: a partir de esa publicación se supone que se arman esos grupos de Telegram- y lo sacó sólo un portal, además de Página12, que fue El Destape, podrían haber salido a desmentir y nadie salió a decir nada, así que es muy obvio como pretendieron montar la fake news antes de hablar y mientras otros medios hacían silencio. Esto es muy grave, es más explícito que lo que vimos con la “Gestapo anti sindical” durante el gobierno de María Eugenia Vidal. Lo de la gestapo ya nos parecía un montón. Los que venimos siguiendo estos temas nos volvemos locos para que se entienda que las causas armadas existen, que los jueces tienen una relación con el poder mediático de estas características, es difícil hacer entender eso…

Y aun cuando queda expuesto como ahora, está todo el PRO sosteniendo que le creen a Marcelo D’Alessandro -no se sabe qué, porque no dice nada-, se minimiza la importancia, igual que con el intento de magnicidio… volvemos al principio, la devaluación total de una idea común de verdad.

–Lo que hacen no es restar importancia sino inventar una mentira, una denuncia de espionaje en este caso es crear una fake news para zafar, es inventarle una causa al jefe de la PSA (Policía Aero Portuaria). Y lo pueden hacer, está en los chats, existe realmente una complicidad por la cual, ellos confían en que cierto sector del periodismo va a contar exactamente la versión que ellos quieren. Por eso se necesita seguir contando, a veces como si fuera una novela, como hago en los libros que publiqué. Por supuesto no todo el mundo lee los libros, una de las cosas más difíciles es no sólo transmitir sino lograr que le importe a la gente de a pie.

En ese sentido, el lenguaje es una disputa, la construcción del relato, porque, insisto, lo más difícil no es contar sino hacerlo dos veces: para desmontar algunos relatos falsos o sesgados y para poder asociar un montón de nombres opacos con los hilos del poder. Eso es cansador para las mayorías y a la vez pareciera no hablar de su vida cotidiana.

–Por supuesto que genera cansancio y desinterés. El interés de la ciudadanía, en este momento y con toda razón, está está puesto en otros temas. Pero justamente en esa intersección es donde podés mostrar algo interesante que es que también se pueden meter con tu bolsillo, como lo hizo la Corte Suprema en el caso de las tarifas de telecomunicaciones en general, que permitió con su pasividad, con una causa sin resolver durante mucho tiempo, que en estos días te haya llegado de tu empresa de celular que a partir del mes que viene te empiezan a aumentar, no sé cuánto. Eso es gracias a la Corte, eso es porque no bloquearon que fuera un servicio básico. No resuelven nada entonces siguen haciéndole el juego a las grandes empresas de telefonía. Y fíjate vos que el cuestionamiento al decreto del gobierno que consideró las telecomunicaciones como servicio público es el Grupo Clarín. Es uno de los primeros interesados después hay otras empresas. Ahí tenés un buen ejemplo, que creo que Cristina lo dio también. Este estado de cosas en la Justicia te puede tocar en lo personal te pueden tocar el bolsillo, te pueden digitar la vida de alguna de alguna manera. Obviamente cada vez que uno generaliza hay quienes se enojan y está bien, pero a la vez hay una generalidad: La justicia es selectiva respecto de la política y es selectiva respecto de la ciudadanía, ¿Por qué sigue yendo Preso un tipo que se roba un desodorante en en un Farmacity?

Digamos que la Justicia es clasista, racista y patriarcal…

–Es todo eso, es selectiva en todos esos sentidos. Hay estándares que debieran establecerse desde el Estado, desde los organismos competentes, porque ahora tenés ahí un gran problema, que por ejemplo en materia de perspectiva de género: ¿Cuál es el organismo del Estado que podría establecer algunos estándares? el Consejo de la Magistratura. Que es el organismo que elige las ternas de los jueces que serían nombrados pero además, primero, tiene que que establecer un estándar. En un momento, por ejemplo, el Consejo de la Magistratura se empezó a preguntar en todas las entrevistas a candidatos o candidatas a un juzgado, sobre las cuestiones de lesa humanidad y a mí me pareció sustancial, eso es un cambio. Me parece sustancial que se exija la formación con la ley Micaela ¿se cumple? Se cumple a medias, si total la Corte en su momento se negó a aplicar la ley Micaela.

Pero de todas maneras es imposible pensar que el Consejo de la Magistratura pueda tener algún papel activo en lograr una Justicia mejor porque justamente es un es un institución que hoy está desmantelada, primero porque no está integrada. Por todas las dificultades que la Corte misma introdujo. Lo que hizo el año pasado fue declarar la inconstitucionalidad de la composición que tenía el Consejo en sí y con eso empezó a generar una gran cantidad de problemas que parecen muy lejanos. Si yo te las explico parece una maraña de cuestiones todas institucionales y pomposas. Pero lo que genera es que este organismo no funcione, y esto a la vez genera efectos concretos

¿Por ejemplo?

–Por ejemplo que no se definen jueces en cargos claves o que se permita la permanencia de los que fueron designados a dedo por Mauricio Macri -Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi- que están cumpliendo una función muy concreta en la Cámara Federal que es precisamente cuidar al macrismo, a sus ex funcionarios, inventar estas teorías de que el espionaje que desplegó el gobierno de Mauricio Macri fue una cuestión de cuentapropistas, que no fue una que no fue una política de gobierno. ¿Cuánta gente procesada hay del gobierno de Macri con la cantidad de causas que hay? Casi nadie, dos o tres segundas líneas que ni te acordás el nombre y eso es porque opera la Cámara Federal.

Los jueces de instrucción tienen mucho poder, de hecho, toda esta primera etapa de corrosión de la figura de Cristina, la hicieron los jueces de primera instancia, principalmente Claudio Bonadío, que falleció, y Julián Ercolini, que estaba en el charter de Clarín a Lago Escondido. Es muy obsceno, es muy obsceno. Yo te menciono el caso de Bruglia y Bertuzzi porque es de los más graves, los nombraron sin concurso, la Corte dijo no, tienen que hacer el concurso y cuando termina el concurso estos jueces se tienen que ir porque no pueden durar para siempre en esos cargos, bueno, la propia Corte que dinamitó el Consejo de la Magistratura logró su parálisis y ese concurso que está terminado porque ya hay un orden de mérito, hay jueces, no tiene efecto. Pero después tenés otras cuestiones que también atañen, por ejemplo, a los derechos de las mujeres. Hoy tenés denunciados a dos jueces, uno que se llama Javier Anzuate y otro que se llama Luis Maria Ricci, en varias causas porque sacaron sentencias donde en una adolescente que había sido violada durante años por su hermanastro a ella la terminan denunciando por homicidio por acceder a un aborto legal. La denuncian a la piba por homicidio,

¿La denuncian en el curso de la causa?

Sí, termina el juicio y dicen, bueno, vamos a condenar al abusador, pero a ella la vamos a denunciar por homicidio. Y después hay otro caso donde ellos mismos se negaron a aplicar la figura de femicidio porque dicen que es fruto de una ideología de género. Y ahí hay un grupo en el Consejo de la Magistratura que hace todo lo posible por frenar esto y ni siquiera aplicar estándares de género que el propio Consejo estableció, es toda una locura. Ayer un colega decía en la televisión: hay que generar un manipulite argentino, sanear, como se hizo en Italia, a todo el Poder Judicial, pero supone una enorme decisión política, nosotros tenemos un gobierno que prometió una reforma judicial que no se hizo, lo máximo que se logró lo logró una mujer: Cristina Caamaño al empezar a desvincular a la AFI de la relación carnal que tenía con el Poder Judicial. La falta de decisión política que hubo para realmente plantear reformas serias en el Poder Judicial afecta y debilita mucho a los que tratamos de mostrar lo que sucede.

Es que además hay un aspecto corporativo en la forma en que se protegen aun las malas decisiones.

— Sí, pero es político. Lo que pretenden con las causas armadas es influir en las elecciones. El aspecto corporativo se vio en el juicio por el asesinato de María Marta García Belsunce, porque todo lo que hubo ahí es una protección de los desastres que hicieron los tribunales que intervinieron con anterioridad, el fiscal de la causa… y que termina con la absolución de Pachelo. Eso es lo que pasó, porque si no, no se entiende esa sentencia.

En ese juicio está claro también el aspecto clasista del que hablamos recién.

–Cuando hablamos del aspecto clasista de los tribunales, esto también viene de las altas esferas de la justicia. ¿Vos te acordás de la charla que dio (Carlos) Rosenkrantz en Chile, cuando dijo que no puede haber un derecho detrás de cada necesidad? Ese es un mensaje para toda la familia judicial, además de que hizo pelota la frase de Evita, se está riendo de eso desde su lugar como juez de la corte. Era casi un sinceramiento de que el Poder Judicial es anti populista y esto es algo que venimos viendo. Las causas armadas están moldeadas por esta idea y cuando viene a granel, cuando a Cristina la citaron para no sé cuántas indagatorias en un día, estamos hablando de un aparato judicial que está sesgado por una idea antipopulista y por si hacía falta te lo confiesa el vicepresidente de la Corte Suprema.

Su mensaje, evidentemente, es bien recibido.

–El otro día sabiendo que íbamos a tener esta charla me puse a hablar con una jueza que me contaba cosas que me parecían interesantes, anécdotas de cómo hacen en los tribunales federales de Comodoro Py, ahora que hay muchas vacantes. Las tienen que ir cubriendo con subrogancias, o sea con jueces suplentes. Y hay un caso pendiente, es un caso de 2005 sobre coimas en la construcción de un gasoducto que se reflota en 2017, así también es cómo se manejan las verdades en Comodoro Py, con el paso del tiempo. Es el caso Skanska que nunca se hizo el juicio. Y como es un tribunal donde hay cargos vacantes esta jueza dice que los jueces varones estaban desesperados para que no haya una jueza mujer en ese tribunal.

Que bestias.

–Como hay tres juezas mujeres ahí en la estructura de Tribunales Orales, la cosa era cómo hacer para que no haya mujeres en ese tribunal oral. Y lo otro que me decía ella, que no la voy a exponer obviamente, pero es una mujer muy muy comprometida con su trabajo y con una mirada muy interesante, es que no tiene ninguna duda de que en este momento la verdad no importa en Comodoro Py. Es esto mismo de lo que estamos hablando y por lo que yo tanto me rompo la cabeza en ver cómo cuento: el primer problema lo tenés ahí porque a los jueces no les importa la verdad, entonces solo les importa, por ejemplo, apartar a Cristina Fernández de Kirchner del poder solo les importa eso. Si fuera una monarquía la acusarían de adulterio de herejía de cualquier cosa. Pero sería exactamente lo mismo.

¿Tuviste miedo alguna vez a causa de tu trabajo?

–Tuve miedo en relación a estos de Revolución Federal porque no había dimensionado, hasta el atentado, el poder de los discursos de odio. Pero también tengo mi cable a tierra cotidiano que es cantar.

Y fue en esta misma semana en que el Poder Judicial se mostró sobre todo como Poder, Irina Hauser se hizo tiempo para componer una canción, ideal para “mandar por el chat de Telegram”. La primera frase dice “la palabra es una trampa”, la pueden buscar en su instagram.

09/12/22 P/12