Killer Karina

La hermana presidencial es «El jefe»

La secretaria general de la Presidencia se da el lujo de cortar cabezas en una fuerza política que gobierna sin cuadros y pocas figuras, al mismo tiempo que comanda la construcción del partido en territorio del PRO. La lista de sus víctimas es cada vez más larga: desde Carlos Maslatón a «el Presto», pasando por Ramiro Marra y Carolina Píparo. Ahora le tocó a Oscar Zago dejar la jefatura del bloque oficialista. Juan Luis González, autor de «El Loco», la biografía de Javier Milei, cuenta la historia del ascenso y dominio político de la mujer a la que todos le temen.

Por: Juan Luis González* | Arte: Sebastián Angresano**

Luego de una larga charla con Javier Milei, Mauricio Macri salió del hotel Libertador convencido de que, finalmente, había llegado a un acuerdo. Pero se le escapó un pequeño detalle: no había hablado con quién tiene la última palabra en esa familia.

Es que la reunión, aquel 20 de noviembre de 2023, había sido a solas entre Javier y Mauricio. Las versiones varían: los que hablan con el libertario dicen que había aceptado un cogobierno, con varios cargos en el gabinete, mientras que cerca del fundador del PRO sostienen que el único nombre que negociaron fue el de Cristian Ritondo para presidir la Cámara de Diputados.

Lo que sucedió a continuación está fuera de toda duda: cuando Macri dejó la suite presidencial entró Karina. Y con ella llegó también la sangre fría. El cálculo celoso y guardián de El Jefe.

Los que conocen cómo se mueve la dupla Milei-Milei cuentan que más de una vez al Jefe le alcanza con mirar a su hermano mayor para lograr lo que quiere. Otras tiene que elevar la voz o retirarle la palabra por un tiempo. Pero el final es siempre, y en todo lugar, el mismo: se hace lo que Karina quiere que se haga. Y Karina no quería a Macri dentro del Gobierno.

Y el capricho de ella, en La Libertad Avanza, en el Gobierno, y en esta Argentina, es ley.

Esta semana su sombra se estiró en la ciudad de Buenos Aires, donde intenta construir el partido propio en pleno territorio del PRO, y en la rosca de Diputados, donde se cobró su última víctima.


Javier Milei no se metió en la política por plata. Tampoco por el ego o por ambición de poder. Sus razones son de otro orden: un día, a finales del 2020 pandémico en el que falleció su psicólogo, se peleó con su único gran amigo y vio morir a uno de los clones de su ya desaparecido perro. Entonces se le apareció Dios. Le dijo que tenía una misión y que estaba destinado a ser Presidente en el 2023. Desde entonces eso es lo que mueve al libertario: la convicción mística de que es el elegido por un ser superior para salvar al país.

Karina Milei es mucho más terrenal. Sus pulsiones no son para nada difíciles de entender. Luego de una larga vida gris y en el anonimato, en la que pasó años recibiendo parte del sueldo de su hermano para llegar a fin de mes, ya que con la venta de tortas no alcanzaba, El Jefe tiene bien claro lo que quiere: dinero, poder y protagonismo. No importa el orden, siempre que vengan en cantidad. Ella es, en muchos sentidos, el lado oscuro de su hermano.

¿Cuánto hay de revancha personal en el despiadado ejercicio de su rol? Difícil de precisar, aunque todos los integrantes de La Libertad Avanza saben cuál es la máxima que ordena al espacio: la sumisión hacia Karina Milei tiene que ser absoluta y total. Una palabra, una mirada, o un silencio mal puesto es suficiente para caer en desgracia.

La última víctima de la killer libertaria fue Oscar Zago. El ex radical, reconvertido en mileista luego de un baño de las fuerzas del cielo, había sido uno de los fundadores del espacio. En 2021 el partido que controla, el MID, fue uno de los tres que puso la personería jurídica para permitirle a Milei presentarse a su primera elección.

Esa condición de socio original había envalentonado a Zago para pedir, ya con Milei electo, la presidencia de la Cámara de Diputados. Fue Karina, en persona, quien le comunicó a fines del año pasado que eso no sucedería. Que tenía otros planes. Y algunos cuentan que lo hizo ejercitando su mayor atributo. «Disculpame, ¿vos qué título universitario tenés? ¿Ninguno, no?», cuenta una fuente que le dijo al otrora radical cuando le cortó sus sueños.

Desde entonces el desenlace era sólo una cuestión de tiempo. Karina buscaba la jefatura del bloque oficialista en Diputados, el rol que tenía Zago, para alguien que le respondiera. La designación del titular de la comisión de Juicio Político en Diputados, el miércoles 10, fue la excusa perfecta para ejecutar su sentencia.

Zago, en un intento de mostrar autoridad, había impulsado a la diputada Marcela Pagano. La periodista, que había pasado a militar en LLA después renunciar a la conducción del horario central en A24, donde denunció que la censuraban, estaba lista para dar el salto entre sus colegas legisladores. .

Ahí cometió Zago el segundo gran error de su corta carrera como jefe de bloque de la Libertad Avanza. El primero había sido caer en la trampa de Pichetto cuando cerró la discusión de la Ley Ómnibus. Ahora acordó con el presidente el ascenso de Pagano, pero sin entender la lógica de la toma de decisiones entre los hermanos. El presidente sólo piensa en la macroeconomía. No le interesa la rosca política y no puede con ella. Por eso la delega en Karina. Zago no consultó con ella y nada se decide sin su visto bueno. Ese fue su error fatal.

Desde Estados Unidos, donde viajó con su hermano, Karina movió los hilos. Y en un sólo movimiento logró tres cosas: se quedó la titularidad de esa comisión para un diputado suyo, forzó a Zago a abandonar el bloque y, sobre todo, volvió a dejar bien en claro quién manda en esa familia.


Javier Milei pasó de economista a presidente en tiempo récord. Pero el ascenso de Karina es aún más impresionante. Para fines del 2020, antes de la aparición sobrenatural del libertario, ella peleaba para llegar a fin de mes. No tenía ninguna experiencia en la política. Se había recibido a a duras penas de relacionista pública en la UADE, después de una cursada larga y difícil. Su gran habilidad era la de la comunicación interespecies, a través de la cual hacía hablar a su hermano con el espíritu de Conan, el mastín inglés del libertario, desde el más allá.

Cuatro años después Karina es la persona más importante del Gobierno. Su cargo formal es el de Secretaria General de la Presidencia pero en la práctica es la que mueve los hilos del poder. Políticos de larga trayectoria le temen, y aún los que hablan pestes a sus espaldas se cuidan cuando su sombra está cerca. Tiene sentido: la lista de sus víctimas es cada vez más larga. Carlos Maslatón, Emannuel Dannan –»el Presto»–, Álvaro Zicarelli, Carlos Kikuchi, Carolina Píparo, Ramiro Marra, Mila Zurbriggen y Zago (por sólo nombrar algunos) fueron raleados por una orden suya. Eduardo Serenellini, secretario de Medios, está a punto de sumarse a este grupo.

«El Jefe» dio ahora un paso más. En un acto que por ahora tuvo más repercusión mediática que real, el domingo 8 estrenó espacio propio en la Capital Federal. Karina busca juntar cuatro mil afiliaciones para inscribir a La Libertad Avanza como partido político oficial y así armar las listas del 2025 a voluntad. Y lo hizo en el lugar donde nació el PRO, decisión que no tuvo nada de inocente.

Es que Karina tiene la lapicera. Pero tiene algo más, la verdadera fuente de todo su poder: el monopolio emocional de su hermano, control que mantuvo a lo largo de toda la solitaria vida de Javier y que no piensa ceder, como bien sabe Fátima Florez. Es que cuando nadie estaba, estaba Karina. Cuando Dios se le apareció a Milei, lo hizo a través de ella, la tarotista. Ella, como dice el Presidente, es Moisés. Y Moisés manda.

*Juan Luis González. El 98 por ciento de las personas, cuando lo conocen, le dicen José Luis. Después de 29 años de vivir con ese karma ya tiene ensayada una respuesta: «Es Juan Luis, como el cantante».

Nació en Flores, a donde volvió a vivir el año pasado. En el barrio se hizo bilardista, teoría que aplica para todo salvo para la vida: ahí uno más uno no siempre es dos.

Es periodista de política en la revista Noticias, conductor en FM Milenium y profesor en la escuela de periodismo de Perfil. Antes pasó por la AM 750, Radio Provincia y colaboró con el sitio Red/Acción y la Editorial Planeta. Ganó un premio Adepa por una entrevista a la «Liebre» Gómez, el comisario de Pinamar que liberó la zona para el asesinato de José Luis Cabezas.

Dice que el año que viene se va a recibir de historiador en la UBA, pero no sería la primera vez (ni la última) que pifie en un pronóstico. De hecho, lo hace todos los domingos cuando juega San Lorenzo y asegura que esta vez sí van a ganar.

**Sebastián Angresano ingresó en el universo periodístico en el 2007 como retocador fotográfico en la revista Veintitrés, rol que ejerció hasta el 2016. Durante ese tiempo trabajó en varias editoriales y agencias de diseño.

Es técnico en informática y estudió durante algunos años ingeniería en sistemas en la UTN, lo cual le permitió vincularse laboralmente con varias empresas de desarrollo web y marketing digital. En el 2013 se recibió de diseñador gráfico en la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo (FADU -UBA), allí también ejerció durante varios años la docencia en la materia Diseño 2 de la Cátedra Gabriele y dictó varios talleres en la institución. Durante ese tiempo fue productor del programa radial «Noches de Entrega» (Radio Colmena) abocado a la arquitectura, el diseño y las artes.

En el 2016 fundó Bico, un estudio de diseño y comunicación visual que se especializa en el desarrollo de identidad integral para proyectos culturales, académicos y pequeños emprendimientos orientados a temáticas afines. En el 2017 ingresó como editor de arte en Revista Anfibia y en el 2019 asume el rol de director de arte.

Brindó capacitaciones para medios emergentes, donde se abordan temas como los procesos de trabajo y la búsqueda identitaria. Ha participado de charlas y presentaciones sobre la labor de la edición de arte y los procesos conceptuales en el universo de la ilustración editorial.

Uno de sus objetivos en este ámbito, que conjuga su amor por el diseño y la educación, es generar un espacio para dialogar y formar nuevxs comunicadores visuales capaces de abordar las diversas temáticas del ámbito cultural y académico.

Con información de Revista Anfibia