La casta es el Otro

«Si me votás a mí, voy a acabar con la pobreza. No con la tuya, con la mía», sonríe Román en el video que sacude, porque se puede reír de lo que hace llorar. El adolescente tucumano lo hace desde Tik Tok, el otro escenario de la campaña. Donde los candidatos organizan actings para llegar a los jóvenes.

Por Martina Kaniuka

(APe).- “Si sos pobre y hace frío, pregúntale a Luis Miguel cuándo calienta el sol. Si me votás a mí, tengo dos noticias: una buena y una mala. La buena es que se sale de la deuda con todos los demás países, la mala es que en 48 horas nos tenemos que ir del país”.

Román vive en Tucumán, es adolescente y desde la cuenta @agussroman_ en Instagram y en Tik Tok lanza su campaña presidencial.  Con más de medio millón de seguidores, 5 millones de vistas y casi un millón de interacciones, el video de 45 segundos resume “los políticos en mi barrio”. Y será que, a tres días de las elecciones presidenciales -con el partido de Javier Milei liderando las encuestas, Patricia Bullrich arañando el descenso y Sergio Massa implementando medidas económicas para frenar la inflación que somete a la población desde hace más de tres años-, sus propuestas suenan hasta coherentes: nadie parece querer seguir esperando.           

Es tiempo del show y todos quieren ser protagonistas, entonces los candidatos se suman apurados a las tendencias e improvisan videos que tornan aun más evidente su desesperación. Llenan programas de argumentos, de palabras, de discursos, de frases para la tribuna convertidas en memes.

Hay usuarios que se filmaron tomando agua, cada vez que Patricia Bullrich dice la palabra “propuesta” (sin nombrar ninguna). Hay quienes se suman al #GatitoMimoso de Myriam Bregman. Hay cuentas dedicadas específicamente a satirizar el debate: ¿por qué se siguen prestando a la farsa?

La Casta es el Otro

Es en las redes – y en la realidad – donde los 7.116.352 votos que obtuvo La Libertad Avanza (un 30.04% del total de votos válidos) encuentran explicación. Mientras la militancia tradicional de los partidos en campaña señala al voto joven como el principal (i)rresponsable de los resultados electorales, un estudio de la Consultora Imagen y Política, lo desmiente y afirma que solamente un 3,4% de los entrevistados dijo ser estudiante. En el estudio que saca una «fotografía» del votante de Milei se desprende que el 29,7% de ellos son empleados privados; el 18,9%, en cambio, son profesionales independientes y el 10,8% son comerciantes.

Milei demostró haber comprendido, como no supieron hacerlo funcionarios de otros partidos, que la política es la disputa por el sentido común presentando “soluciones” de corte económico a problemas económicos: baja de impuestos, dolarización y reducción del gasto público que son ideas que se contraponen con la concepción de la seguridad social de sus votantes que opinan que jubilaciones, hospitales, educación, debería mantenerse igual.

Las contradicciones siguen sorprendiendo a los demás candidatos y a sus asesores que, frente al desfiladero ideológico que conduce al vacío, responden con ideas, argumentos, palabras.

Según el mismo informe de Imagen y Política, el 64,6% de los votantes de Javier Milei se identifican con la afirmación «los políticos son una casta». El 15,3% de ellos, en cambio, coincide con la idea de que «el Estado es un enemigo». No aparecen las propuestas sobre vouchers de educación, sobre salud, ni siquiera las aspiraciones negacionistas. Las que priman (que son las que apretaron la coyuntura hasta la asfixia) son las posibles “soluciones” a las condiciones materiales de existencia. Como un moribundo bregando eutanasia, piden cambiarlo todo, ignorando que “si todo cambia”, en definitiva, no cambiará nada.

“Si me votás a mí, voy a acabar con la pobreza. No con la tuya, con la mía”, sonríe Román en el video que sacude, porque podemos reírnos de lo que en realidad debería hacernos llorar.

¿Por qué confiar en las propuestas de quienes ocupan las bancas hace años? Por derecha o por izquierda, por qué creer que la política “tradicional” –con el tótem de la casta y el síntoma de la bronca– va a solucionar el 60% de pibes que son pobres, el endeudamiento con el FMI, el dólar que superó los mil pesos, la precarización laboral que alcanza al 47% de los trabajadores ocupados y los $320.000 que necesita una familia para no ser pobre. ¿Por qué seguir cediendo, como sus padres y los padres de sus padres, al monstruo del Leviatán el control sobre nuestras vidas? ¿Por qué hablar de democracia cuando siguen desapareciendo pibes y existe un término para nombrar el hecho de que las fuerzas de seguridad pueden matarte por la espalda?

“Si votaste a la lista triple T, vamos a meter presos a todos los ladrones, porque no podemos tener competencia”, insiste Román. Y sin nada nuevo a la vista, con la ensalada amoral de eslóganes vacíos con significantes aterradores que propone Milei no temen. Porque son la Generación de Cristal y en 3 años vivieron una pandemia, la muerte de una reina, la desaparición de un submarino con cinco millonarios, la confirmación de vida extraterrestre, la amenaza de muerte a la vicepresidenta. Y asisten al reordenamiento geopolítico de frentes que marchan, con Palestina ardiendo, hacia una Tercera Guerra Mundial.

No temen y no hay malos conocidos que sean mejores que los buenos por conocer. No hay tiempo de falsas promesas o de esperas, y sí mucho por improvisar. Román lo entendió. Y bastan apenas 45 segundos para entenderlo.

Agencia Pelota de Trapo