La guerra informativa

La tensión geopolítica amenaza con desembocar en una guerra nuclear

Por Mónica Peralta Ramos

Bombarderos norteamericanos al norte de Australia, para amenazar a China.

La humanidad ha recorrido un largo camino tratando de sobrevivir en un medio hostil. Sembrado de luces y sombras, este camino ha estado empapado por una contradicción, nunca resuelta, entre las relaciones que estructuran la vida en sociedad. Así, el conflicto entre la cooperación y la dominación ha permanecido en el tiempo aunque su ritmo y formas de expresión hayan variado según las épocas y las culturas. Este tortuoso devenir ha estado salpicado por momentos de extremo peligro, en los que los días y las semanas sintetizaban décadas de vida y un nuevo orden social se atisbaba en el horizonte. En esos momentos culminantes, la reflexión dio origen a la organización y la acción colectiva produjo transformaciones sociales de envergadura.

Hoy la humanidad está asolada por tempestades que la colocan al borde del abismo. Olfatea los vientos tibios de enormes cambios sociales y busca a tientas el camino para lograrlos. Sin embargo, los peligros son descomunales y puede perecer en el intento. En esa oscuridad, una tenue luz indica la salida del laberinto: desentrañando la maraña que enturbia la vida cotidiana se encontrarán las causas que la originan. Así, tanto hoy como ayer la reflexión está en el centro de la vida. Esto explica el poder devastador de la guerra informativa y el rol que ocupa en el escenario internacional.

La implosión de la economía y de las finanzas globales está hoy a la orden del día, y la tensión geopolítica amenaza con desembocar en una guerra nuclear. Sin embargo, la guerra informativa invisibiliza la relación existente entre estas crisis, que no son fenómenos aislados y naturales sino que expresan la crisis sistémica que corroe a la estructura de poder global. Esta agoniza devorada por los conflictos que engendra. En su estertor, busca sobrevivir potenciando a una guerra informativa que obstruye el disenso, naturaliza los conflictos y borra sus causas.

Esta guerra es subrepticia. Como un rumor que se transforma en una melodía aterradora, confunde y detona comportamientos irracionales. Para ello manipula el sentido de la vida, de los pensamientos y de las acciones, fragmentando a las identidades, vaciando a los conceptos de contenido, sustituyendo los hechos por noticias falsas y cancelando las diferencias y disidencias hasta imponer una supuesta verdad categórica. Esta vorágine apela a sentimientos atávicos que, como el miedo y el odio, detonan comportamientos inconscientes y susceptibles de ser manipulados. Paradójicamente, esta estampida donde los unos pisotean a los otros se basa en el aislamiento y la fragmentación al infinito. Así es como la política de identidades logra bloquear las acciones colectivas y solidarias, y cumplir el viejo principio de dividir para reinar.

Guerra y poder unívoco

Los hechos objetivos y la intensidad de los conflictos rasgan sin embargo la vestidura de los mensajes y desnudan al poder unívoco como el elemento fundante de los discursos. Este es un poder que se maximiza y no admite límites. Es una angurria desmadrada de intereses que buscan imponerse sin concesiones y a cualquier precio, incluso al de acabar con la vida humana en el planeta. En estos días, esta guerra informativa no alcanza a ocultar la existencia de una estrategia de dominación global norteamericana, que escala los conflictos sin aceptar posibilidad alguna de negociación. Esta imposición de intereses por la fuerza se da en todos los órdenes de la vida social: militar, político, económico y cultural. Su tumulto inocultable asoma en una política exterior dominada por un grupo de neo cons, que desde hace décadas impulsa al país hacia el caos.

En los últimos tiempos este grupo busca naturalizar a la guerra nuclear potenciando así los peligros de un holocausto mundial. La semana pasada el gobierno reformuló su política nuclear explicitando la decisión de incurrir en un ataque de esta índole cuando considere que la seguridad nacional del país y/o de sus aliados se vea amenazada, aunque esta amenaza no sea nuclear. Esta semana avanzó en esta dirección desplegando armas nucleares y tropas en territorios cada vez más próximos a los centros de decisión de China y Rusia, las dos potencias nucleares que –según su estrategia de defensa– constituyen sus principales enemigos. Así, “advirtiendo a China del riesgo que corre si invade a Taiwán”, el Pentágono anunció la instalación de seis aviones de bombardeo nuclear en el norte de Australia que pueden alcanzar rápidamente al territorio chino [1]. Al mismo tiempo, el jefe de la OTAN dejó en claro la imposibilidad de una derrota de Ucrania en su guerra contra Rusia, pues esto “colocaría a los aliados de la OTAN en una posición más vulnerable” [2]. De ahí en más, avanzó otro paso en la escalada nuclear al conocerse la aceptación de Finlandia de desplegar misiles nucleares en su frontera con Rusia, como parte de su acuerdo para integrarse a la OTAN. Esto potenciará la capacidad destructiva de esta última, garantizando la rapidez en un ataque nuclear inicial contra Rusia. Lo mismo habría logrado colocando armas nucleares en la frontera entre Ucrania y Rusia, motivo que detonó la invasión rusa a Ucrania en febrero de este año.

Por otra parte, y mientras influyentes medios de comunicación discutían “diversos escenarios de guerra nuclear posible” [3], el Pentágono reconoció la existencia de tropas norteamericanas en el territorio de Ucrania, como asesores e inspectores en la distribución de armamento. Así, de un modo inquietante, se siguen los lineamientos de otras guerras, desde Vietnam en adelante [4]. La presencia de 100.000 tropas norteamericanas al borde de la frontera rusa en distintos países europeos crea las condiciones para acontecimientos imprevisibles.

Más allá de las operaciones militares, el gobierno norteamericano acude a otras formas de la guerra para imponer sus intereses en el mundo. Entre ellas, la guerra económica adopta creciente importancia y se desarrolla bajo distintas formas: desde las sanciones destinadas a destruir y condicionar la económica de otros países, incluyendo a aliados [5], hasta las intervenciones del FMI y otros organismos internacionales con el objetivo de institucionalizar en países periféricos el endeudamiento ilimitado. De esta forma se crea una vía permanente de succión del excedente y de los recursos, al tiempo que se condiciona políticamente a estos países y se los ata al imperio del dólar.

Existen además otras formas de “guerra blanda” que incluyen, entre otras medidas, los golpes de Estado, las revoluciones de color y el lawfare con el objetivo de crear condiciones políticas para un “cambio de régimen” en determinados países, asegurando así el dominio geopolítico norteamericano y el control de recursos de distinta índole. Para ello una amplia gama de organizaciones norteamericanas privadas y públicas penetran y financian a medios de comunicación, organizaciones no gubernamentales, partidos políticos, sindicatos, grupos religiosos e instituciones de estos países, buscando controlarlas para promover una agenda desestabilizadora (incluyendo manifestaciones callejeras y distinto tipo de protestas).

Paradójicamente, algunas de estas formas de la guerra se desarrollan hoy al interior de los Estados Unidos. Las mismas expresan un agudo conflicto entre facciones políticas y fracciones de clase. Este conflicto permea al Estado en las Sombras [6] y deriva en una abierta participación de los organismos de inteligencia y espionaje en la vida política y en la censura de la información. Poco a poco, la pugna por redefinir las relaciones de fuerza internas se desparrama por el mundo y distintas formas de totalitarismo pugnan entre sí por controlar a los gobiernos y ponerlos al servicio del poder unívoco del Estado en las Sombras.

En este contexto surge un orden multipolar que busca redefinir las relaciones internacionales en términos de mayor democracia, igualdad y respeto por la seguridad y la soberanía nacional. En el reciente foro internacional “Un mundo post-hegemónico: Justicia y seguridad para todos”, el Presidente Putin ha definido los términos de esta multipolaridad convocando a los países de la periferia a institucionalizar plataformas de intercambio financiero y comercial que, estando al margen del dominio del dólar, puedan sustituir a la hegemonía norteamericana por la cooperación entre naciones soberanas [7].

Estados Unidos, guerra informativa y conflictos entre monopolios

A una semana de las elecciones que definirán si el Partido Demócrata o el Republicano controlarán al Congreso, la pelea por el dominio de la información es cada vez más explícita y ocupa un rol central en la disputa por el control de los resortes más oscuros del poder.

Una reciente filtración de documentos secretos [8] expone la connivencia actual entre el Partido Demócrata, el FBI y otros organismos del Estado con los monopolios tecnológicos que controlan las redes sociales y el acceso a Internet. Buscan así bloquear información y disciplinar en varias áreas, especialmente en temas relacionados con la guerra en Ucrania y las vacunas. Asimismo, los documentos revelan el rol decisivo que ejerce un sector del FBI sobre la información. Este organismo también bloquea la investigación del Russiagate [9] y la publicación de información que vincula a Hillary Clinton con el espionaje y la muerte de Seth Reich, miembro del equipo del comité nacional del Partido Demócrata [10].

La compra de Twitter por parte de Elon Musk, el CEO del monopolio tecnológico Tesla/Sapacex, revela otras facetas de la lucha por el control de la información. El control de Twitter será funcional a la expansión de sus negocios y es resistido por importantes corporaciones que han suspendido su financiación de publicidad en esa red, alegando que Musk podría apropiarse de información de sus mercados y dañar así su competitividad futura [11]. Asimismo, estas corporaciones comparten con los líderes del Partido Demócrata el rechazo a la eliminación de todos los controles a la libertad de expresión propuesta por Musk como base del nuevo funcionamiento de Twitter [12]. Sin embargo, pareciera que estos conflictos también abren una ventana a turbulencias que ocurren en los pasillos más oscuros y profundos del Estado en las Sombras. Los negocios de Musk han estado desde un inicio estrechamente vinculados al Pentágono. Las tensiones entre Musk y el gobierno se acrecentaron en los últimos tiempos, luego de que este propusiera negociar la paz en Ucrania en términos que serían aceptables para Rusia. Con esta propuesta dio un paso en una dirección prohibida: la de la política exterior. Así, no parece casual que por estos días Hillary Clinton enviara una carta a las más altas autoridades de la Comunidad Europea exigiendo el pasaje de una regulación especial para impedir la libre expresión de ideas en Twitter y así “fortalecer a la democracia global antes de que sea muy tarde”[13]. La respuesta no se hizo esperar, y Twitter será bloqueado en la Unión Europea si viola las directivas del Digital Act en relación a la expresión de opiniones en las redes sociales.

La Argentina: lawfare y guerra económica

La Argentina es hoy un campo de experimentación para diversas formas de una guerra que intenta imponer la hegemonía norteamericana e impedir el avance de un proyecto popular, con inclusión social y soberanía nacional. El eje invisible de esta guerra es el FMI y un acuerdo que ata al país al endeudamiento infinito, al imperio político del dólar y a la desestabilización institucional. En esta operación, los factores de poder local juegan un rol crucial, operando casi al unísono, como si fueran los brazos de una pinza. Por un lado, los grupos monopólicos que controlan las principales áreas de la economía y las divisas que el país genera impulsan la hiperinflación y la corrida cambiaria. Por el otro lado, los grandes medios de comunicación, las hordas macristas y la mafia enquistada en el sistema judicial profundizan el lawfare, acollarando a la Vicepresidenta a causas judiciales truchas con el fin de destruir el futuro político del peronismo. Paralelamente, cajonean y eliminan las causas judiciales contra Macri y otros dirigentes de ese espacio, preparando su retorno al gobierno. Últimamente este plan ha dado un vuelco y la violencia política ha escalado en decibeles con un intento de asesinato de la Vicepresidenta y con la obstrucción de su investigación judicial.

En este contexto, el gobierno pretende surfear las olas nadando al ritmo que le impone el FMI. Esto, sin embargo, no apacigua a sus enemigos. Las hordas macristas huelen sangre y se pelean entre sí por posicionarse mejor para las elecciones. Otros operan en los sótanos de la democracia y conspiran con el exterior para provocar hechos políticos que les permitan controlar lo más rápidamente posible a los recursos naturales estratégicos que el país posee y que hoy demanda desesperadamente el mundo. Buscan pues desestabilizar rápidamente y esperan el momento oportuno para cerrar la operación de pinzas, desatando al mismo tiempo la hiperinflación, las corridas cambiarias y la violencia política hasta provocar el caos.

Mientras tanto, la inoperancia del gobierno y el intento de magnicidio contribuyeron a sembrar la desesperanza, la impotencia y la bronca entre los votantes del Frente de Todos. La reaparición de la Vicepresidenta el viernes, su promesa de “hacer lo que tenga que hacer para lograr que nuestro pueblo pueda organizarse en un proyecto de país que recupere la ilusión”, su aliento a la participación de los trabajadores en estas definiciones políticas, y su conexión del lawfare con el intento de asesinarla y con la familia del “Messi de las finanzas” de Macri, son hitos indispensables en el camino que lleva a desbrozar la maraña de la vida cotidiana que nos impide ver las causas de los problemas que nos aquejan. La vinculación de estos fenómenos con la dinámica de una matriz productiva que condena al extractivismo agro-industrial y a la dependencia tecnológica permitirá empezar a desarticular la silenciosa guerra informativa que, confundiendo a diestra y siniestra, nos lleva hacia el abismo de la desintegración social.

[1] Zerohedge.com 1 11 2022
[2] Zerohedge.com 26. 30 /2022
[3] Entre otros ft.com 31 10 2022
[4] Para un análisis del significado de esta medida y de la situación actual de la guerra en Ucrania, ver coronel (retirado) Douglas MacGregor aquí.
[5] Las más de tres décadas de bloqueo económico a Cuba, intensificado en los últimos tiempos, es el mejor ejemplo de la brutalidad de esta guerra, un verdadero genocidio que continúa a pesar de que solo dos países del mundo (Estados Unidos e Israel) votaron recientemente en las Naciones Unidas en contra de su levantamiento.
[6] Mónica Peralta Ramos, Realidad Económica, iade.org.ar #309
[7] Discurso de Vladimir Putin, en Conferencia de Valdai, 27 10 2022
[8] Zerohedge.com 31 10 2022
[9] Que busca determinar la participación del Partido Demócrata en un operativo destinado a enjuiciar políticamente a Trump y destituirlo cuando era Presidente, por su supuesta vinculación con Putin.
[10] Zerohedge.com 31 10 2022
[11] Zerohedge.com 4 11 2022
[12] Legisladores republicanos le acaban de pedir los récords de Twitter sobre el bloqueo de la información de la computadora de Hunter Biden (hijo del Presidente) en las elecciones del 2020, algo crucial para iniciar un juicio político a Joe Biden. zerohedge.com 4 11 2022
[13] Zerohedge.com 2 11 2022

El Cohete a la Luna

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