La izquierda argentina

Por Jorge Majfud

Como no se dice por ningún lado, voy a intentar decirlo aquí, so pena de perder más amigos en las colonias. Como ya he dicho antes (como fue el caso de los conflictos independentistas en España o de la OTAN en Ucrania) los amigos que se pierden por razones políticas nunca fueron amigos.

Pongo como ejemplo y por brevedad sólo un país. Argentina no sólo votó por un psicópata colonialista y entreguista para presidente (un fanático sin emociones humanas que se dice liberal, pero cita más a Moisés que a Adam Smith) sino que ha mantenido un silencio muy significativo sobre la masacre de Palestina. Quienes quieren ser Irlanda en 35 años no tienen un décimo del coraje de los irlandeses. Quienes los apoyan se compraron un auto a ficción y ahora caminan solos bajo la lluvia.

Ante la interminable masacre y deshumanidación de todo un pueblo delante de los ojos del mundo, el silencio político y mediático ha sido ensordecedor. Tiene excepciones, pero son eso: excepciones. Por ejemplo, ninguno de mis artículos críticos con esta masacre desde el año pasado ha sido publicado por mis amigos allá en el extremo sur, a pesar de décadas de continua colaboración. No es conveniente. No va con la línea editorial. Es algo muy controvertido. Hay gente que se puede sentir incómoda.

Los medios de derecha no hablan de eso por convicción. Los medios de izquierda no hablan de eso por miedo. Una izquierda light, irrelevante, infantil, tímida, temblorosa, sin cojones ni ovarios, que perfectamente explica el presente por el que tanto se lamentan, lloran, gritan y patalean como niños de cinco años, pero nunca pasa nada. Con la izquierda argentina no pasa nada.

No sé qué es peor, pero la historia no tendrá nada digno para decir sobre esta cobardía, como no tiene nada buena para decir de los colaboradores del nazismo durante el apogeo del nazismo en Europa.

Jorge Majfud, mayo 2024.

Con información de Escritos Críticos