La ley de 1864 que prohíbe el aborto en Arizona no hará a Estados Unidos «grande»

Por Amy Goodman y Denis Moynihan

«¿En qué momento exacto fue grande Estados Unidos?» es la pregunta que se les suele hacer a los simpatizantes de Donald Trump que portan las gorras con la inscripción Make America Great Again (MAGA), un eslogan de campaña de Trump que significa «Hagamos a Estados Unidos grande de nuevo». La Corte Suprema del estado de Arizona, que actualmente está controlada por los republicanos, tiene una respuesta a esa pregunta: Estados Unidos fue grande en 1864. Dejemos de lado el hecho de que en ese año el país estaba inmerso en una guerra civil, que millones de personas estaban sometidas a un brutal esclavitud, que los pueblos originarios estaban siendo expulsados de sus tierras y que a las mujeres les faltaba más de medio siglo para tener el derecho al voto… Lo que aparentemente hacía grande a Estados Unidos en 1864 eran las leyes extremistas contra el aborto que estaban vigentes en ese entonces.

Esas viejas leyes están siendo actualmente desempolvadas tras la desición que la Corte Suprema de Estados Unidos emitió en junio de 2022 en el caso «Dobbs contra Jackson Women’s Health Organization», que anuló el histórico fallo del caso «Roe contra Wade» de 1973, que garantizaba el derecho al aborto a nivel federal.

Esta semana, la Corte Suprema de Arizona dictaminó que sigue vigente una ley de 1864 que prohíbe casi por completo el aborto en el estado, incluído en casos de violación o incesto, y solo exceptúa algunos casos específicos en los que la vida de la persona gestante está en riesgo. El alto tribunal estatal ha suspendido la aplicación de esta ley por un período de dos semanas, a la espera de que se resuelvan las apelaciones finales. Si los recursos de apelación no prosperan, los abortos serán criminalizados en Arizona y cualquier persona que practique un aborto o que incluso ayude a alguien a acceder a ese procemidimiento podría enfrentar penas de hasta cinco años de prisión.

Repasemos primero un poco de historia: en 1864, Arizona era un «territorio», no un estado, y estuvo brevemente en disputa durante la Guerra Civil estadounidense. Los confederados querían a Arizona por su enorme riqueza mineral y por su cercanía al Océano Pacífico. Los líderes del Ejército de la Unión enviaron soldados al territorio y obtuvieron un control militar decisivo en 1862. Por su parte, el presidente de Estados Unidos en ese entonces, Abraham Lincoln, designó a William Howell, un juez del estado de Michigan, para que redactara las leyes de Arizona. Howell tenía la indicación específica de incluir en el documento la prohibición de la esclavitud, aunque con la excepción, también especificada en la Decimotercera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, de que la población carcelaria podía ser sometida a trabajos forzosos. El documento redactado por Howell también debía establecer la protección de las personas esclavas fugitivas y el impedimento de que fueran capturadas y devueltas a los estados del Sur. Howell también incluyó en el documento de 461 páginas, por razones que no están del todo claras, una breve sección en la que se prohibía el aborto.

Aunque la sociedad estadounidense ha progresado de manera considerable en los 160 años transcurridos desde entonces, cuatro jueces de la actual Corte Suprema de Arizona, todos designados por el anterior gobernador del estado, el republicano Doug Ducey, dictaminaron que la prohibición de 1864 está bien tal como está.

En 2022, Arizona aprobó una ley que prohíbe el aborto después de las 15 semanas de embarazo. Sin embargo, esa medida no fue lo suficientemente extrema para algunos activistas contra el aborto, quienes solicitaron una orden judicial para que se restableciera la prohibición de 1864.

La gobernadora de Arizona, la demócrata Katie Hobbs, afirmó después del fallo emitido esta semana: «Prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para proteger nuestras libertades reproductivas».

Por su parte, la fiscal general de Arizona, la también demócrata Kris Mayes, dijo que «ninguna mujer ni ningún miembro del personal médico será llevado a juicio bajo esta ley draconiana».

El juez de la Corte Suprema de Estados Unidos Samuel Alito incluyó la prohibición de Arizona de 1864, entre otras leyes estatales y territoriales, como parte de los argumentos del controvertido dictamen que revocó la sentencia del caso Roe contra Wade. Varios historiadores han señalado que las leyes enumeradas por Alito, algunas de las cuales datan de 1825, no proporcionan ningún contexto y pasan por alto el hecho de que el aborto farmacológico era una práctica común y aceptada durante toda la época colonial y entrado el siglo XIX.

Más importante aún, las leyes históricas en las que se basó Alito para revocar el fallo del caso Roe contra Wade ignoran por completo dos siglos de progreso.

Amy Littlefield, corresponsal sobre acceso al aborto de la revista The Nation, dijo a Democracy Now!: «Una abrumadora mayoría de la población quiere que el aborto sea legal en todas las circunstancias. […] Después del [fallo del caso] Dobbs, esa gente está indignada. Se siente motivada. Está dispuesta a votar. Se está movilizando. Y tanto los republicanos como los demócratas lo saben».

El impacto de la prohibición casi total del aborto en Arizona será enorme. Desde el punto de vista clínico, miles de personas que deseen interrumpir su embarazo no podrán hacerlo, a menos que cuenten con los recursos suficientes para trasladarse a otro estado.

A nivel político, la ley de Arizona podría tener consecuencias trascendentales. Un grupo de organizaciones denominado Arizona por el Acceso al Aborto ha recolectado cerca de un millón de firmas —varias veces el número necesario— para que en las elecciones de noviembre la ciudadanía del estado decida acerca de una enmienda que propone consagrar el derecho al aborto en la Constitución estatal.

No cabe duda de que los votantes acudirán en masa a las urnas para apoyar este referéndum sobre el acceso al aborto. Kari Lake, candidata republicana al Senado de Estados Unidos en representación de Arizona, es muy consciente de ello y criticó esta semana la decisión emitida por la Corte Suprema estatal, a pesar de que, hace apenas dos años, había calificado la ley de 1864 como una ‘gran ley’.

Asimismo, el expresidente Donald Trump expresó en una declaración emitida en video que la legislación sobre el aborto debería dejarse en manos de los estados. Pero luego, dos días después, el expresidente sostuvo que la Corte Suprema de Arizona había ido «demasiado lejos».

Arizona es un estado clave y Trump sabe que el aborto ha sido un asunto capitalizado por los demócratas desde que se anuló el fallo del caso Roe contra Wade. En el estado de Florida, donde está a punto de entrar en vigor una ley que prohíbe el aborto después de las seis semanas de gestación, también se someterá a referéndum en las elecciones de noviembre una iniciativa para consagrar el derecho al aborto en la Constitución estatal. Esto vuelve a poner al presidente Biden en carrera en un estado que en los últimos años ha permanecido fiel al Partido Republicano.

El año 1864 fue crucial en la historia de Estados Unidos, ya que marcó un cambio de tendencia en la guerra civil, lo que eventualmente condujo a la victoria de la Unión y a la abolición de la esclavitud al año siguiente. Sí, se logró cierto avance, pero en modo alguno Estados Unidos alcanzó la grandeza en ese momento. Para alcanzar la verdadera grandeza, hay que mirar hacia el futuro.

*© 2024 Amy Goodman

Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro «Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos», editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.