Massa, favorito para ganar este domingo en Argentina: sondeo

Las promesas apocalípticas de los opositores asustan a los votantes.

Por Stella Calloni
(Corresponsal de La Jornada, México)

Buenos Aires. A cinco días de la elecciones presidenciales y generales del próximo domingo 22 la situación nacional es compleja en un escenario difícil, aunque se han producido cambios con respecto de las internas del 13 de agosto pasado, y según las últimas encuestas, el candidato oficialista Sergio Massa, ministro de Economía del actual gobierno de Unión por la Patria (UP), superaría a Javier Milei, de la neofascista La Libertad Avanza (LLA), y a la fórmula que encabeza Patricia Bullrich en la debilitada coalición derechista Juntos por el Cambio.

La tarde de ayer, en un estadio en el municipio de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, los candidatos a la presidencia Sergio Massa, y de la gobernación de ese estado, Axel Kicillof, quien va por su relección en la fórmula de UP, cerraron la campaña ante una multitud, en un día simbólico que conmemora el 17 de octubre de 1945.

En esa fecha el pueblo trabajador salió a las calles en ese sur fabril y heroico, y comenzó a andar kilómetros hasta llegar en multitud a la Plaza de Mayo, en esta capital, para exigir la libertad del entonces teniente coronel Juan Domingo Perón, quien era secretario de Trabajo de una junta militar que gobernaba entonces, y que había sido detenido y llevado a la isla Martín García, muy cerca de esta capital.

Perón desde el principio se acercó a los obreros, que por primera vez fueron escuchados. Ese día nació el peronismo, el partido de masas más importante en la historia del país.

En este momento la situación internacional también incide sobre estas elecciones, cuando existe una tembladera interna en Juntos por el Cambio, donde el Partido Propuesta Republicana (PRO), que encabeza la coalición derechista, enfrenta una rebelión del radicalismo, ya que los gobernadores que lograron en elecciones provinciales son de la Unión Cívica Radical (UCR), el partido centenario, muchos de cuyos integrantes no aceptan a la candidata Bullrich y consideran que un radical es quien debería estar en ese lugar.

De hecho, sin la UCR, Juntos por el Cambio no tiene presencia a escala nacional.

La bufonada nazi

En el caso de Milei, nadie comprende el alcance de un personaje de sus características, creado por la televisión, y cuyo histrionismo parece salido de una bufonada nazi, apoyado en este caso por los militares de la pasada dictadura y el neofascismo que persiste, ya no en algunas cuevas, sino de forma abierta, representa para muchos el negacionismo brutal de los crímenes del régimen castrense, y la representación de un neofascismo burdo y peligroso.

Por otra parte, ha servido para advertir lo que deja la llamada «barbarie» mediática, o esa domesticación colonial, que se ejerce sobre sectores de la población más empobrecida y olvidada. Ahí es en donde más inciden la mentira, la desinformación y el odio que alienta un periodismo que no responde a ninguno de los principios básicos de la ética.

En la revisión de los nuevos actores y factores que han producido personajes como Milei, Jair Bolsonaro y otros similares que analizan los centros de ciencias sociales aquí, indican que entre los cambios profundos que debe haber es la relación directa de los gobernantes, pero más de las dirigencias políticas, con la población excluida y abandonada a su suerte.

Se llama también a mostrar al mundo que estas elecciones se dan cuando la dirigente política más importante del país y del peronismo Cristina Fernández de Kirchner está proscrita por una justicia que accedió a formular causas con pruebas falsas, como se demostró. Y en este caso, Argentina vive una dictadura judicial que se expresa en la Corte Suprema que ejerce el sistema dictatorial. Todo esto con ayuda externa.

Encuestadora creíble

En este pincelazo de escenario, durante las últimas horas circuló una de las encuestas más creíbles, de la Consultora AtlasInter, de Brasil, que anticipó quién ganaría en 2019 contra todos los resultados estimados.

Sostiene esa consultora que Bullrich y Milei tuvieron caídas en el porcentaje de votos que disminuyó desde la internas, en especial entre septiembre y octubre.

Vaticinan que en la primera vuelta –el domingo– Massa tiene mayor intención de voto con 30 por ciento, Milei 25.2 y en tercer lugar Bullrich con 25. Ambos perdieron puntos respecto de las internas.

Pero además hay que considerar, el enorme cambio que significaron las medidas tomadas por Massa en los últimos tiempos, disminuyendo cargas a los trabajadores y otras de suma importancia en cuanto al desarrollo social. También se ha advertido que en los últimos días han comenzado a regresar los que no votaron por enojo y otras cuestiones, o recurrieron al voto en blanco, lo que suma más de 35 por ciento, y sufragios peronistas regresarían ante el peligro que significan las propuestas opositoras.

Las promesas apocalípticas de Bullrich y Milei, sobre todo de este último –que amenzan acabar con el Estado, privatizar todo, incluyendo la salud, la educación, la cultura y la ciencia–, han asustado a muchos de sus votantes.

De hecho, en comentarios internacionales, Milei con sus estallidos violentos y su motosierra en manos, fue exhibido como un «peligro» que afectaría a las ya debilitadas democracias regionales.

Más allá de esta realidad está también la necesidad de discutir las democracias que poco pueden hacer sin tomar el poder. En especial, cuando vemos la guerra sucia que también en Argentina ha impactado con un sistema financiero que actúa a cada paso que se da en favor de la población, y ordena corridas cambiarias y mantener una inflación, a todas luces creadas. Lo grave también es la injerencia externa, cuando Milei confiesa públicamente el financiamiento de Estados Unidos e Israel. A falta de analizar los programas que cada uno tienen en lo económico, social y político. El único candidato que avanzó en este periodo es Massa.

La Jornada