Massa gana en Argentina; va a segunda vuelta con Milei

El oficialista obtiene 36.6% de votos por 30.1 del ultraderechista. En la provincia de Buenos Aires el peronista Kicillof logra la relección.

Imagen: El candidato de Unión por la Patria, Sergio Massa, ayer luego de conocer los primeros resultados de la contienda presidencial.

Por Stella Calloni
(Corresponsal de La Jornada, México)

Buenos Aires., El candidato a la presidencia de la fuerza oficialista Unión por la Patria, Sergio Massa, resultó el más votado en todo el país y se imponía anoche en las elecciones presidenciales celebradas este domingo con 36.6 por ciento de votos, seguido por Javier Milei, de la ultraderechista La Libertad Avanza, que alcanzó 30.1 puntos, con escrutinio de 96.9 por ciento, lo que lleva a una segunda vuelta que se realizará el 19 de noviembre.

La candidata de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, quien alcanzó 23.9 por ciento de sufragios, reconoció la derrota, cuando pensaba llegar a disputar la segunda vuelta con Massa. En el cuarto puesto se ubicó Juan Schiaretti, de Hacemos por Nuestro País, de un sector del peronismo, quien obtuvo 6.8 por ciento, y Myriam Bregman, del Frente de Izquierda Unidad, con 2.7 por ciento.

La participación fue de 77.7 por ciento del padrón electoral, en el cual están habilitados 36 millones de ciudadanos, y la Cámara Nacional Electoral estableció que hubo 5 por ciento más votantes que en las primarias de agosto pasado.

Esto indica que la participación de ayer es la más baja en unos comicios generales –tanto en primera como en segunda vuelta– desde el regreso de la democracia. En estos comicios se eligieron también diputados, senadores y a los parlamentarios del Mercado Común del Sur.

Ante miles de peronistas, Massa anunció que convocará «a un gobierno de unidad nacional el 10 de diciembre como presidente; pero un gobierno construido sobre la base de convocar a los mejores, sin importar su fuerza política, y no sobre la base de acuerdo simplemente partidocráticos».

Poco antes, el ultradechista Milei, al presentarse ante sus seguidores, comenzó a buscar los votos de la derrotada Juntos por el Cambio, y aseveró: «los que queremos un cambio tenemos que trabajar juntos», y señaló que si se logra esa unidad se podrá «terminar con la corrupción y los privilegios de la casta política», además de «terminar con el kirchnerismo».

En la provincia de Buenos Aires arrasó el gobernador Axel Kicillof, quien se relige con más de 46 por ciento de votos, dejando en poco más de 26 puntos a Juntos por el Cambio, y en tercer lugar con 24 por ciento a La Libertad Avanza.

De la incertidumbre y la angustia ciudadana con que comenzó ayer, el cambio fue asombroso y el estallido de alegría retornó a las calles anoche con los primeros resultados de las elecciones presidenciales y generales en esta capital y las del interior del país, marcando una de las tantas «resurrecciones» del peronismo.

Sin duda es un cambio de escenario que comienza a dejar atrás uno de los momentos más difícíles y revulsivos en el país, sometido a una campaña organizada y financiada desde los grandes centros del poder mundial para acabar definitivamente con el peronismo y con los sectores más activos en la defensa de los intereses nacionales.

El surgimiento de un personaje tan polémico como el economista Javier Milei, con un lenguaje brutal, que asombró al mundo, imponiendo la idea –gracias a la prensa local y extranjera– de que esto significaba un giro a la derecha de la sociedad argentina, más aún, a un fascismo desenmascarado.

Hijo de Bolsonaro llega a apoyar a los ultras

La llegada del diputado brasileño Eduardo Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, entre otros personajes de la ultraderecha que vinieron a apuntalar al histriónico personaje de Milei, fue considerada un intento de crear una atmósfera semejante a lo actuado contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, mediante lo cual se instalaba la idea del fraude electoral y recurría a la violencia, como sucedió en el vecino país.

En tanto, en esta capital se imponía el candidato Jorge Macri, de Juntos por el Cambio, impuesto por su primo, el ex presidente Mauricio Macri, quien disputaba con Leandro Santoro uno de los más importantes dirigentes de Juntos por la Patria, la jefatura del gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

En realidad, el gran perdedor fue Macri y su entorno, después de que el ex mandatario creador de la ultraderechista Propuesta Republicana (Pro) que encabezaba a la coalición Cambiemos, ahora Juntos por el Cambio, actuó contra sus propios candidatos, tanto Horacio Rodríguez Larreta como Patricia Bullrich.

La derrota de Juntos por el Cambio apresurará la salida de esta coalición de una mayoría de dirigentes de la Unión Cívica Radical (UCR), partido centenario que terminó siendo manipulado por Macri y su entorno.

La UCR le cubría la presencia a nivel nacional, lo que nunca tuvo el macrismo. Estas elecciones, que hay que observar a escala nacional, producirán grandes cambios y desplazamientos

El peronismo deberá avanzar a una unidad cada vez más profunda y además reconfigurar sus posiciones políticas. Es evidente que las medidas que tomó Massa atienden reclamos históricos de millones de argentinos, e incluso el difícil tema de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.

Massa agradeció anoche la gran jornada democrática que se ha vivido en el país, que fue arrasado por las políticas y medidas neoliberales que impuso el gobierno de Macri. Anoche nuevamente las calles en la zona del barrio de Almagro, donde está el búnker de Unión por la Patria, fueron invadidas por miles y miles de militantes que celebraban el sorpresivo triunfo. Faltaba la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien estaba en Río Gallegos, en el extremo sur del país, donde está su casa y donde vota siempre.

En esta ocasión fue proscrita por un grupo de jueces del llamado «partido judicial» que responde abiertamente a la embajada de Estados Unidos. Esto demuestra la debilidad de nuestras democracias, que en este caso logró impedir que Fernández de Kirchner, la más importante dirigente política del país, participara en estos comicios.

Esto, y las imposiciones antipopulares e injustas que significa una deuda externa ilegal que intenta convertir a este país, estratégico en la región, en una neocolonia, para controlar sus grandes recursos.

El candidato Sergio Massa dijo que recibió llamados de presidentes de la región y otras partes del mundo para felicitarlo por lo que había logrado en circunstancias tan difíciles. Ahora comenzará la militancia activa no sólo para imponer un gobierno de unidad nacional y para que nunca más se amenace al pueblo argentino, como se ha hecho en los últimos tiempos, y vuelvan a funcionar las instituciones que aseguren la democracia y el derecho a la independencia y la soberanía.

La Jornada