Miami, santuario del terrorismo en América Latina

Por José Steinsleger

Imagen: Prisioneros españoles tomados por los estadounidenses tras la capitulación de Manila el 13 de agosto de 1898. NARA Colección Greely.

Uno. La política de Washington frente a Cuba y América Latina (AL) se dicta en las cerradas cabezas de termo que en Miami degradan la democracia a intereses y negocios, junto con el despiadado bloqueo que ha cumplido 64 años y carece de precedente en la historia de la humanidad.

Dos. Una historia que reconoce raíces más profundas. En 1785, dos años antes de la lírica Constitución de EU, el demorrepublicano esclavista Thomas Jefferson (tuvo más de 600 esclavos), esperaba que la población de su país creciera lo suficiente para arrebatar (a España) sus territorios «pedazo a pedazo». Y en 1809, el presidente James Madison se dirigió al intrigante político francés Talleyrand para que solicitara a Napoleón «la entrega de Cuba junto con Florida oriental y occidental».

Tres. Más tarde, cuando el imperialismo yanqui moderno vestía pañales y Miami contaba apenas con un año de fundada (1897), el general Nelson Miles (jefe del asalto final a la isla en el marco de la guerra hispano-estadunidense), recibió instrucciones precisas de Washington: «Habrá que extremar el bloqueo contra Cuba para que el hambre y la peste, su constante compañera, diezmen a la población pacífica».

Cuatro. Luego, 57 años de república neocolonial y mafiosa (1902-59). Y ya con la revolución (1959), el imperio convirtió a Miami en una suerte de «capital de las Américas», cohabitada por jubilados gringos, terroristas cubanos, militares golpistas, mercenarios, empresarios apátridas y políticos entreguistas de AL.

Cinco. En un documento del Departamento de Estado que data de 1960 (desclasificado en 2004), se lee: «Fidel Castro es una amenaza intolerable porque representa un desafío consumado a Estados Unidos, la negación de toda nuestra política hemisférica de siglo y medio».

Seis. La primera gran acción terrorista de EU en Cuba tuvo lugar durante la fallida invasión militar de Playa Girón (abril de 1961), operación en la que participaron cubanos entrenados en Miami por la CIA. El presidente John Kennedy se lavó las manos, mientras hacía la vista gorda ante los intentos de la CIA y la mafia estadunidense para asesinar a Fidel.

Siete. Un año después, Kennedy desestimó la Operación Northwodds del Pentágono, que pretendía generar apoyo del pueblo estadunidense para una acción militar contra Cuba. No obstante, el glamoroso gobernante respaldó la cruel Operación Peter Pan, urdida por la CIA: 14 mil 48 niños cubanos de tres a 17 años, enviados a Miami por sus padres «para evitar el adoctrinamiento comunista en las escuelas». Entre ellos, Mel Martínez, actual senador de Florida, el ex alcalde de la ciudad Tomás Regalado, el músico Willy Chirino y Mike Bezos, padre adoptivo de Jeff, el fundador de Amazon.

Ocho. En 1982, el gobierno de Ronald Reagan incluyó a Cuba en la arbitraria lista de los países que presuntamente apoyan el terrorismo. Pero en 1988, el presidente George Bush concedió el perdón al agente de la CIA Orlando Bosch, acusado junto con Luis Posada Carriles de tramar el atentado de la aeronave civil cubana que en octubre de 1976 estalló en el aire y se estrelló en Barbados (73 muertos).

Nueve. Por otro lado, en Miami funciona el Comando Sur del Departamento de Defensa (Southcom), uno de los 10 comandos de combate unificados, que comprende a todos los países de AL, salvo México, que pertenece al Comando Norte). El Southcom ha sido el auténtico santuario del terrorismo latinoamericano, y en los últimos años ha fortalecido su actividad en AL. Por ejemplo, en noviembre de 2019, en una acción coordinada desde la provincia argentina de Jujuy, y al amparo del gobernador Gerardo Morales (socio de Mauricio Macri), el general boliviano Williams Kaliman recibió un millón de dólares de manos de Bruce Williams (encargado de negocios de la embajada gringa en La Paz), y días después derrocó al presidente Evo Morales.

Diez. En julio de 2016, el entonces presidente Raúl Castro y Barack Obama restauraron oficialmente relaciones diplomáticas, y por primera vez Washington se abstuvo de votar en la ONU en favor del bloqueo. Pero al año siguiente, el presidente era Donald Trump, quien volvió a votar en contra, además de introducir 243 sanciones adicionales; 1.5 millones de cubanos de Florida votaron en su mayoría por Trump en 2020 y de ahí su comentario: «Si tenemos Florida, tenemos todo».

Once. Cuando el presidente Joe Biden llegó a la Casa Blanca prometió revisar el bloqueo genocida que a Cuba le ha costado 160 mil millones de dólares. Fuera de haber sido víctima de 713 actos terroristas patrocinados por Washington, y los grupos que actúan con impunidad desde su territorio, 3 mil 478 han muerto. Biden no hizo nada.

Doce. El 24 de julio de 2021, año del 238 natalicio del libertador Simón Bolívar, AMLO sugirió que el pueblo de Cuba merece el premio a la dignidad, y por su ejemplo de resistencia esa isla debiera ser declarada patrimonio de la humanidad. Añadiendo unas palabras de George Washington: «Ninguna nación debe aprovecharse del infortunio de otra».

La Jornada