Mirar al sur

La derecha quiere el odio, no el diálogo

Por Ángel Guerra Cabrera

El odio, la mentira, la difamación de los adversarios políticos, la subordinación al imperio del norte y el desprecio por el estado de derecho parece ser la norma de las derechas en América Latina y el Caribe. Argentina es un caso de estudio, pues tras casi dos décadas de implacable persecución judicial y mediática por la oligarquía contra Cristina Fernández de Kirchner y el kirchnerismo, viene a sumarse el intento frustrado de asesinarla. Con la peculiaridad de que en lugar de que el crimen y el envenenamiento que ha inyectado al clima político haya llevado a la derecha a una reconsideración de su política homicida, ha sido todo lo contrario. Ha exacerbado su obsesión odiadora contra la gran lideresa popular y las masas peronistas. El único motivo de Juntos por el Cambio (Agrupación del ex presidente Macri) para no participar en una declaración conjunta con el Frente de Todos contra el atentado fue porque el odio a Cristina se los impidió. Juntos por el Cambio confirmó así que no puede o no quiere hacer política de otra forma, afirma Luis Brushtein en el argentino Página 12 (https://bit.ly/3xdxXnf).

Para confirmarlo, no hay más que leer o escuchar los espacios mediáticos (casi todos) controlados por la rosca oligárquica, multimillonaria y de acendrada filiación sionista asentada en Buenos Aires, cuyas miradas –¿cómo no?–, siempre están dirigidas a la señal que venga de la representación diplomática de Washington. ¿O de dónde ha venido el llamado lawfare, instrumento para la persecución y destrucción política de los gobernantes y líderes populares de nuestra región? Lo atestiguan los casos de Manuel Zelaya, Fernando Lugo, Lula da Silva y Rafael Correa.

Sin embargo, con el intento homicida contra Cristina hay que preguntarse si el lawfare se trata sólo de destruir jurídicamente a los líderes de izquierda o si a partir de ahora incorporará el arma del asesinato político.

Por cierto, cuando leo o veo los medios hegemónicos de México (la inmensa mayoría), esas cuyas mentiras denuncia el presidente Andrés Manuel López Obrador, un día sí y otro también en la mañanera, pienso en lo mucho que se están pareciendo a sus homólogos argentinos.

Twitter: @aguerraguerra

La Jornada