Ni crisis terminal ni milagro económico

Pronósticos de cara al año electoral

Las condiciones actuales no permiten avizorar un escenario de caos como plantea la derecha pero tampoco una recuperación notable.  

Por Andrés Asiain

Imagen: El Ministerio de Economía enfrenta grandes desafíos fiscales y cambiarios en 2023. (Fuente: Alejandro Leiva)

Las perspectivas económicas para 2023 reflejan las anteojeras ideológicas de sus respectivos autores. Los sectores opositores ultraliberales se entusiasman con un escenario caótico. Advierten que la imposibilidad de renovar los abultados vencimientos de deuda en pesos, que suman en enero y febrero 2,2 billones de pesos de los cuales más de la mitad están en manos del sector privado, junto a una mayor presión sobre las reservas por la sequía, que disminuiría en unos 7500 millones de dólares el saldo exportable, y los mayores pagos netos al FMI por 3400 millones de dólares derivarían en una crisis cambiaria que derrumbaría la economía con espiralización de la inflación

La agenda de reformas estructurales y cambios regulatorios que busca imponer la oposición liberal más radicalizada necesita de un contexto económico lo más ruinoso posible, que torne socialmente aceptable medidas que afectan derechos sociales históricos bajo la excusa de una necesidad extraordinaria para controlar la crisis. Es la «Teoría del Shock», tal como la denominara Naomi Klein.

En contraposición, los sectores afines al ministro Sergio Massa se entusiasman y aseguran que el camino del ajuste fiscal y monetario en sintonía con las metas del FMI permitirá continuar descendiendo la inflación y las presiones cambiarias

Una inflación en descenso y un escenario cambiario más estable (con apuestas a alguna ayuda extra de Brasil, organismos internacionales e inversiones por licitación del 5G), facilitaría la recuperación salarial, que con un moderado impulso fiscal en los meses previos a las elecciones incrementaría las chances electorales del oficialismo. 

El fortalecimiento político del oficialismo alejaría los fantasmas opositores de un reperfilamiento de los bonos en pesos, permitiendo su refinanciación sin sobresaltos cambiarios extremos.

Sin embargo, una inflación con fuerte componente inercial difícilmente responda a la política de austeridad fiscal y monetaria del oficialismo. Por lo que, de no ensayarse un programa de estabilización heterodoxo que permita un fuerte descenso de las tasas de inflación y una rápida recuperación de los ingresos, lo más probable es que la inflación vuelva a tomar ritmo en el segundo trimestre del año, cuando los acuerdos de precios comiencen a diluirse. 

Así, los ingresos difícilmente se recuperen. Si bien el estancamiento económico por el ajuste fiscal y monetario junto a la magra situación de los ingresos reales pueden contribuir a evitar un agravamiento de la presión sobre las reservas, especialmente si se obtiene algún apoyo financiero internacional, que evite el escenario caótico que anhelan los sectores ultraliberales, no brindaría la suficiente tela como para confeccionar una victoria electoral.

De manera que el escenario más probable para 2023 es el de un estancamiento de la  economía y de los ingresos reales, con importantes presiones cambiarias que, correctamente administradas, pueden evitar una espiralización de la inflación pero sin descenderla significativamente. 

Una situación que difícilmente permita obtener una victoria electoral para el oficialismo, al menos sustentada desde lo económico, pero que tampoco deje un escenario caótico que permita el avance violento de la extrema derecha liberal.

@AndresAsiain

04/01/23/ P/12/Cash

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