Nos vemos en noviembre

Massa, 36,7% vs Milei, 29,98%

Por Horacio Verbitsky

La décima elección presidencial desde que concluyó la última dictadura no arrojó un ganador en la primera vuelta, de modo que se decidirá en el balotaje el 19 de noviembre entre las dos candidaturas más votadas: el Ministro de Economía Sergio Tomás Massa, que contra todas las encuestas se impuso, y el diputado nacional Javier Milei, que no logró mejorar su desempeño en las PASO. Quedó fuera de la decisión Patio Bullrich, que ni siquiera retuvo lo logrado hace dos meses. Esto se reflejó también en el estado de ánimo en las distintas sedes partidarias. Las primeras cifras oficiales, difundidas poco después de las 21, con el 77% de las mesas escrutadas, arrojaban la victoria de Massa, con 35,9%, contra 30,5 de Javier Milei y 23,6% de Patio Bullrich. Al concluir el escrutinio esas cifras se habían redondeado con ocho décimas más para Massa y seis menos para Milei. El número final de Bullrich sólo le interesó a su familia.

Las señales noticiosas por cable de Clarín y La Nación no pudieron ocultar su asombro y disgusto por la buena elección de Massa y lamentaron que no hubieran surtido efecto sus campañas en torno de la navegación de Martín Insaurralde y las tarjetas de Chocolate Rigau. «No lo puedo entender», «es una locura», «no se puede creer», «es impresionante», «es una tragedia», «es totalmente delirante», «es para matarse», «no se puede creer», «la Argentina se está suicidando», «ganó la impunidad y la corrupción» decían sus talking heads militantes. Para la segunda vuelta, planteaban como dilema votar por miedo a Milei o por odio al peronismo. Su audiencia les reprochaba la difusión de esos datos, como si no fueran fieles y hasta llegaron a mostrar sus teléfonos, con imágenes del escrutinio en distintas mesas. Cuando los resultados ya eran inocultables, viraron su discurso y por enésima vez decretaron la muerte del kirchnerismo. La Cámpora, en cambio, informó que sus candidatos habían ganado las intendencias de Quilmes, Suipacha, Mercedes, Hurlingham, Colón, Carmen de Areco, Brandsen, Lanus, Rosales, Bahía Blanca, Olavarría y Azul.

Massa se impuso en la mayoría de las provincias que hace dos meses se pronunciaron por Milei. La clave es que adoptó en su campaña las políticas de mejora del salario directo e indirecto que Cristina Fernández de Kirchner le reclamó en vano al doctor Fernández. Axel la reivindicó en forma explícita en su discurso de la victoria, de fuerte contenido ideológico. Las propuestas extravagantes de Milei esta vez fueron escuchadas y castigadas y la campaña bullrichonista de exterminar al kirchnerismo resultó el peor fracaso de la jornada. No obstante, la candidata lo repitió en su errático discurso del funeral de JxC. Milei, en cambio, interpretó su derrota como la mejor elección histórica del liberalismo en el país, en la elección más importante en un siglo. También saludó a Macrì y Rogelio Frigerio, en un gesto hacia el macrismo. Hizo suyo el discurso perdedor de Bullrich, de terminar con el kirchnerismo, definido como una organización criminal. Su discurso fue leído, sin la espontaneidad que le valió voluntades juveniles. «Si trabajamos juntos», fue su consigna. Kirchnerismo o libertad, propuso. Reclamó dejar atrás sus confrontaciones con Bullrich («zurda asesina») y con Rodríguez Larreta («rata asquerosa a aplastar»).

Massa reiteró su llamamiento a la unidad nacional, se dirigió explícitamente a los radicales y a quienes votaron a Myriam y a Juan, y declaró muerta la grieta. El único lugar donde Massa repitió una mala elección fue Córdoba.

En la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof logró la reelección con más del 45%, contra el cambiante Néstor Grindetti y la víctima compensada con cargos públicos, Carolina Píparo, que dividieron sus votos en partes casi idénticas. En La Matanza y Lomas de Zamora los patriotas superaron el 50%. La semana anterior a las elecciones, Javier Milei denunció que se estaba preparando un fraude, y lo ratificó ayer con denuncias en su página electrónica sobre robo y destrucción de boletas. Pero esas denuncias no se presentaron ante la justicia electoral, por lo que no pueden considerarse otra cosa que un recurso proselitista, sin validez jurídica.

Axel Kicillof pasó del 45%

Jorge Macrì se impuso en la Capital Federal, pero le faltó casi un punto para ser electo, de modo que deberá medirse el 19 de noviembre con Leandro Santoro, que con la boleta peronista apela al voto de sus ex correligionarios radicales. En el festejo lo acompañó su primo, que se contentaría con abroquelarse en la Capital.

En la segunda vuelta dentro de un mes serán decisivos los votos que ayer prefirieron a Patio Bullrich. La tensión interna en JxC hace improbable que se disponga el apoyo a una u otra fórmula. La apelación de Massa a un gobierno de unidad nacional va dirigida tanto a los radicales de JxC representados por su amigo Gerardo Morales, como a quienes fueron derrotados por Bullrich en la interna, con Horacio Rodríguez Larreta a la cabeza. Por su parte, el expresidente Maurizio Macrì no disimula su afinidad con Javier Milei.

En los comicios de ayer, también se renovó un tercio de las bancas del Senado y la mitad de las de diputados. En ninguna de ellas habrá una mayoría clara para ninguna de las tres fuerzas. La que más retrocedió fue Juntos por el Cambio. Un dato significativo es que votó casi el 78% de las personas habilitadas para hacerlo, bien por encima de las cifras de las primarias de agosto. La consigna derechos vs derecha fue efectiva.

El Cohete a la Luna